Archivo de Julio, 2020

Cao Freire, de prófugo en Foz, a millonario en los EE.UU.

Miércoles, 15 de Julio, 2020

La familia lo da por muerto en Panamá e ignora que ha acumulado 36 millones de pesetas que les corresponden a ellos

EN 1966 SE habla de una fabulosa herencia que ha dejado un hombre nacido en la provincia de Lugo y fallecido en Pittsburgh (Pensilvania) semanas antes. La primera noticia que envía desde Norteamerica la Agencia Efe y que publica El Progreso, habla de un tal Aureliano Freire Cao, muerto recientemente sin dejar descendientes.

Tras el óbito, una emisora de tv norteamericana dedica al caso su programa “Herencias perdidas” diciendo que su fortuna asciende a 600.000 dólares, unos 36 millones de pesetas al cambio. Rápidamente aparecen herederos en Foz y Barcelona.

El alcalde de Foz, José María Beltrán Veiga, averigua nuevos datos para identificar al personaje. Primero pone en orden los apellidos, Cao Freire, y después transforma Aureliano en el correcto Eleuterio María, de modo que queda probado que el millonario es E.M.C.F. (Foz, 1889).

En los días sucesivos llegan cartas a la emisora y a Lugo desde EE.UU., Canadá y México que aseguran tener otras pistas, como que se llama Friero o Freiré.

Beltrán establece con claridad quiénes son los familiares y cesan las especulaciones. Constituyen cuatro partes que son las familias de sus cuatro hermanos: Francisco, que vive en Australia; Manuel, también muerto, y sus hijos, Angélica, ama de casa, y Manuel Cao López, empleado en una fábrica de conservas. Ramón, armador fallecido hace un año, era presidente de la Mutualidad de Accidentes del Mar, y sus hijos Mercedes, ama de casa, Ramón y Francisco Cao Villar, pescadores de bajura. Y finalmente, Francisca, también fallecida, y sus hijos, Marina, ama de casa, Germán y Elisardo López Cao, empleados de una empresa norteamericana en Monrovia (Liberia).

Los herederos nombran su asesor jurídico a Antonio Pedrosa Latas, para llevar los trámites correspondientes y el cobro del dinero que se encuentra en diversas acciones.

Disponen de un plazo de siete años. Según la legislación de Pensylvania, las herencias yacentes pueden ser reclamadas durante siete años, cuando se trata de bienes muebles.

El estado nombra administrador a Mr. Martín W. Sheerer, vecino de Pittsburgh, con quien se ponen en contacto Beltrán, como procurador y Pedrosa.

Se calcula que cada una de las partes, satisfechos los gastos e impuestos, podría recibir unos tres millones doscientas cincuenta mil pesetas.

Una de las reacciones ante la herencia es el inicio de pesquisas por parte de Publicidad Maxán sobre la supuesta fortuna de los Cao de Cordido, virrey de las Indias y cuyo solar se encontraba precisamente en Foz. Nada se avanza en ese sentido.

Los Cao Freire ignoran la existencia de su hermano/tío. Saben que embarca unos sesenta años antes a Cuba y que desde allí se traslada a Panamá para participar en las obras del canal, que desde 1904 se reanudan mediante la Comisión Ístmica del Canal, que las termina en 1913.

Desde entonces no han vuelto a tener noticias de Eleuterio y dada la alta mortandad por accidentes que se registra en ellas, lo dan por muerto.

No obstante, no es así y Eleuterio sobrevive al canal y entra en los EE.UU. como ciudadano norteamericano, donde lleva a cabo una productiva y desconocida vida de la que se aprovecharán sus sobrinos.

Solo falta por saber un detalle del que nada se dice y que acabamos de descubrir. En febrero de 1907 Eleuterio es reclamado por la Guardia civil de Ribadeo por prófugo, junto con otros cinco. En julio de ese año ya se sabe que ha tomado un barco rumbo a Cuba. Quizá por esa razón juega en alguna ocasión a despistar con sus apellidos.

Alejandro Santín, portero por comodidad

Martes, 14 de Julio, 2020

El lucense juega en Primera y en equipos como el Zaragoza, el Osasuna y el Avilés

ALEJANDRO SANTÍN DÍAZ (Lugo, 1926), cumpliría hoy 94 años. Cuando diez años después la Academia Galicia de los HH Maristas presenta sus 31 alumnos al examen de Ingreso, aprobarán los 31. A su generación pertenecen Filiberto Álvarez Marín, Juan José y Telesforo Gasalla, Jaime Tabernero, Liborio Revilla y Rafael Mora.

Había nacido en la avenida de A Coruña, hijo del matrimonio formado por Enrique Santín Girondo, cajero apoderado del Banco Pastor, y de Josefa Díaz Losada, cuando él tiene ocho años y es el más joven de los tres hermanos, con María Luisa y Enrique.

Juega al baloncesto en el campeonato de cadetes del Frente de Juventudes y en 1941 es subcampeón con el Imperio y segundo máximo encestador con 98 puntos. Le gana José L. Iglesias, y el tercero es Antonio Ameijide.

También se inicia en el fútbol con los maristas y llega al Iris a los catorce años. Él siempre dijo que se reserva el puesto de portero porque es más descansado, pero la verdad es que le va y pronto destaca como arquero.

En ese puesto lo ve desempeñarse Juan Manuel Yáñez, el entrenador de la Sociedad Gimnástica El Rayo que lo ficha el año 1940, para alinearlo con Melquíades, Michines o Zurdo, bastante mayores que él.

Las crónicas de esos partidos recogen “paradas inverosímiles” y “verdaderas proezas” de Santín que son comentadísimas por los aficionados.

El Rayo y el Lugo se fusionan para formar la Sociedad Gimnástica Lucense, de Tercera División, categoría en la que Santín debuta con solo 18 años, lo que le cuesta algún problema federativo.

Al año siguiente ficha por el Rácing de Ferrol, de Segunda División. Cuenta que jugando con el Dépor la Copa Galicia, “ganamos a goles, pero perdimos a los puntos”. La explicación es que habían metido más goles, pero a Pasteiro, un jugador coruñés, le hacen una herida de siete puntos y a él solo una de cinco.

En 1947 regresa a Lugo y permanece aquí tres años con la Gimnástica, hasta que el Rácing de Santander y el Zaragoza desean ficharlo. Se va al equipo maño porque paga más. 250.000 pesetas, una millonada.

Está otros tres años y suben a Primera. Después, el Osasuna de Pamplona. “Allí me hice el gallego más querido y famoso, pues me llamaban Santiño, hasta el punto de elegirme como torero en una corrida a beneficio de los huérfanos de los taxistas”.

De Pamplona a Avilés y allí, cuando frisa los 30 años, cuelga las botas. Cierto cansancio de estar fuera de casa y la soledad de su padre le hacen poner fin a una carrera que se había iniciado 16 años antes.

Como tiene el título navarro de entrenador, se pone al frente del Club Deportivo Lugo y en 1956 dirige el Lemos de Monforte, donde finaliza su trayectoria futbolística, porque los banquillos no eran para él.

Luego trabaja en la Unión Cristalera y más tarde, en el Banco de Madrid, hasta su jubilación en 1991.

Otra importante faceta de su vida es la fundación de la Agrupación Artístico Deportiva Alesandi, que agrupa a medio centenar de muchachos y que hace su presentación en enero de 1965, aunque nace varios años antes.

De la sociedad surge el grupo musical Los Alesandi, que acabará por ceder al Círculos, y el equipo de baloncesto de igual nombre, después de animar al RTR como propio. También se preparan en ella payasos, magos y equilibristas.

El repertorio de presentación es un reto a la nostalgia: Quinientas millas, Sapore di Sale, Ciudad solitaria, Qué noche la de aquel día…

Historia de una pavesa

Martes, 14 de Julio, 2020

Espectadores de la política española

De las urnas ha surgido una controversia que antes, lógicamente, no existía. Es la que enfrenta a quienes creen que el fracaso de Iglesias refuerza a Sánchez, y los que consideran que el fracaso de Iglesias arrastra consigo al Gobierno.

Opinan los primeros que un Iglesias debilitado no puede imponerse en el pacto con Sánchez de la forma que lo ha venido haciendo hasta este momento, suplantando la figura del presidente con tanto ahínco como el que este pone en hacer de jefe de Estado.

Los segundos, por el contrario, ven que el castigo al de Galapagar conlleva la reprimenda a Sánchez y la factura final se la pueden pasar a los dos en cuanto haya ocasión para hacerlo.

En realidad unos y otros tienen razón. Es tan esquizofrénico el pacto de gobierno alcanzado que Sánchez sufre y disfruta al mismo tiempo con los azotes que le propinan las urnas en las nalgas desnudas de su socio, mientras recita la copla popular: Ni contigo ni sin ti / tienen mis males remedio; / contigo, porque me matas / y sin ti, porque me muero.

Iglesias tiene cada día más poder y menos partido. Es una pavesa que brilla con intensidad y flota impulsada por el calor de la hoguera, pero que está condenada a extinguirse en el futuro inmediato para caer en forma de ceniza que recuerde la luz que un día tuvo.

A Sánchez esa imagen le agrada, pero también le preocupa enormemente porque él no tiene vocación de pavesa, sino de hachón, de haz y de fascio que haga de Rey Sol en nuestras vidas, aunque sea a través de una vulgar presidencia republicana.

Esta noche, el presidente ha llamado con voz trémula a Redondo y la ha pedido:

_ Oye, Iván. Prepárame para mañana un folio con el tema: ¿Cómo compaginar una pavesa con una refulgente antorcha?

_ Me pongo a ello, presidente.

Dos premios y dos castigos

Lunes, 13 de Julio, 2020

El ganador

La cosa está clara. El ganador es Feijóo y el perdedor es el Gobierno de Madrid. Nada nuevo bajo el sol, que ayer lució en toda Galicia para la gente que no había votado por correo, se acercase con orden, tranquilidad y relativa abundancia a las urnas.

El BNG se dispara y recoge el voto de la protesta _ o la indignación _, en los municipios que sufren las negras perspectivas industriales y sus áreas de influencia, para dejar en ridículo al vicepresidente Iglesias y seriamente tocado al presidente Sánchez.

Sería muy difícil precisar qué porcentaje de responsabilidad tiene en el aniquilamiento lo que mangonea Iglesias en Madrid, o lo que cosecharon las mareas, Galicia en común, Podemos o como quieran ustedes llamarlo, a pie de obra. Si se me permite arriesgar, mi apuesta es que ha sido mucho mayor la nefasta influencia madrileña, que la nefasta presencia en el terruño.

Caballero salva los muebles porque se queda como estaba, virgencita, y cómo estaba. Los salva, pero huele a fracaso de aquí a Ferraz, donde lamen sus heridas con el bipartito del País Vasco asegurado, pero con la cuña de un escaño de Vox, que manda truco en La Habana, y que irrita a todos los elegidos, desde Bildu al PP, y de Podemos al PSE, pasando por el PNV.

Por mucho que se empeñaron en evitarlo, al final el agua fluye por donde encuentra cauce.

Si el último escrutinio no se lo quita, Feijóo gana un escaño, que es como si los ganasen todos, porque le sobran cuatro, lo cual demuestra que los gallegos premian su gestión por encima de cualquier otra consideración porque en este caso el sorpasso del BNG, el estancamiento de los socialistas y la evaporación de Podemos son votos que se mueven de sitio entre ellos mismos casi por completo.

Con todo y eso, los 21 de Bildu es el dato más aterrador de la jornada. Un dato para dejarnos helados hasta en julio.

Vicente Eyré, el retratista más caro del mundo

Lunes, 13 de Julio, 2020

El pintor nace en Ponte Caldelas, pero se considera un monfortino más, de donde es su padre, el magistrado Eyré Varela

EN EFECTO, EL pintor Vicente Eyré Fernández (Ponte Caldelas, 1918), nace en ese municipio pontevedrés, pero él se siente un monfortino más. O al menos eso dice cuando lo entrevisto hace ahora medio siglo.

La razón es que su padre, Francisco Eyré Varela, hijo de Vicente Eyré, se había establecido como abogado en Monforte en 1909. En 1913 gana las oposiciones como juez de primera instancia y así, mientras su hermano Antonio lo es de Ponteareas, él permanece bastantes años en ese puesto de Ponte Calderas.

Luego será presidente de la sala segunda de lo Civil de la Audiencia de Barcelona, juez especial contra el pistolerismo y magistrado del Tribunal Supremo.

Su hijo se hace pintor tras abandonar los estudios de ingeniería y arquitectura y presume de ser “el retratista más caro del mundo”, que siempre es un buen titular para cualquier entrevista, para añadir a continuación “pero esto no quiere decir que haga un retrato a quien quiera”.

“Mi especialidad es la más difícil” Y explica: “Cuando un profano en pintura intenta hacer un retrato, pinta chinos. Para nosotros los de raza amarilla nos parecen todos iguales y basta con pintarle una coleta y unos ojos estirados para definirlo. En cambio si pintamos una persona conocida muy rara vez consigue uno simples rasgos del modelo”.

Y cuando indagamos sobre lo más difícil dentro del retrato, Vicente no tiene dudas:

_ Los ojos. Cuando reímos, lloramos o nos humillamos, donde lo expresamos es en los ojos y muchos retratistas han fallado toda su obra por culpa de no captar bien los ojos.

Lo cierto es que la fama de Vicente como retratista es internacional y pasa gran parte de su vida cumpliendo peticiones de las más destacadas personalidades.

Antes de aquella conversación en Monforte viene de trabajar durante seis meses en retratos solicitados en Roma, París y Milán.

Se dedica al retrato porque le interesa conocer al personaje desde un punto de vista filosófico y puede entrar en él gracias a los pinceles.

En aquel momento soy yo el que pretende hacerle un retrato con la palabra:

“Vicente Eyré tiene los rasgos muy marcados, sus ojos parecen traspasar la simple careta de carne de la persona para verle eso que a los demás nos es a veces imperceptible”.

_ ¿Cómo lo consigue? ¿Es un proceso lento?

_ No. Encuentro rápidamente el pensamiento del personaje, para ello le hago hablar, sonreír, en una palabra, hacer que se olvide de que posa; pues posar es estar atento a que lo están retratando y el personaje pone unas caras que no son la suya.

Durante la entrevista está presente el poeta, comentarista musical y farmacéutico monfortino, amigo y coetáneo de Vicente, Roberto Martínez de Andrade, que acaba de ser retratado por él. Roberto nos descubre un pequeño secreto: “Eyré cuando pinta, silba. Y por cierto lo hace fatal. A veces temí por mis tímpanos”.

Le pedimos la lista de sus modelos y con los seis primeros nos llega para adivinar el resto: Soraya, Juan Carlos de Borbón, El Cordobés, Juan XXIII, Perón y el Che Guevara. “¡Ah! Y Roberto Martínez de Andrade, que ha sido el último”.

Casado con Pilar Estrada Borrajo de Orozco, son padres de Olga, Georgina y la periodista Pilar Eyré.

Nos arriesgamos a hacerle una pregunta incómoda como es pedirle los pintores gallegos más admirados, pero él lo solventa con determinación: Un hombre, Sotomayor; una mujer, la Minguillón. “Y como dibujante, Castelao. Es extraordinario”.

Diego Pazos, historiador de los registros y de Sarria

Domingo, 12 de Julio, 2020

Hoy se cumple el centenario de la muerte de este registrador de la Propiedad, primer autor de una historia de Sarria

SE CUMPLE HOY el primer centenario de la muerte de Diego Pazos y García (Sarria, 1857), el tercer presidente de los registradores españoles de la Propiedad y el primer historiador moderno de Sarria, que nace y fallece en ella con un intervalo de 63 años.

Hijo de Juan Pazos y Dolores García, estudia Derecho en la Universidad compostelana y se doctora por la Universidad Central, para ingresar por oposición en el cuerpo de Registradores de la Propiedad, del que llega a ser su tercer presidente.

Sus primeros destinos como registrador de la Propiedad son en Villamartín de Valdeorras (Ourense), Guernica y Luno (Vizcaya), Daroca (Zaragoza) y Logroño; para ejercer luego en las cercanías de Madrid, a excepción de Palma: Navalcarnero, Chinchón y Arévalo (Ávila), de donde lo es cuando fallece.

En 1889, siendo registrador en Guernica y Luno, publica Ensayo sobre la Estadística de los Registros de la Propiedad en España y en el extranjero, con una parte histórica sobre la contabilidad de las propiedades, las personas y los fenómenos en España, que fue auténticamente inédita en su momento y que le vale el reconocimiento de la reina regente.

Su profesión le absorbe de tal manera que no se casa. Desde la llegada de siglo XX tampoco abandona su residencia madrileña por sus obligaciones tanto en la organización colegial como en Hacienda, ministerio del que era comisionado, lo que hoy llamaríamos un asesor.

En 1893 merece el premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas por su libro sobre La división de las fincas rústicas en España, que más tarde publica en edición de autor y que tiene continuación en 1908 con la edición de La cuestión agraria de Irlanda y referencias a la de España.

En 1900 vuelve a ganar otro premio de la Academia, en concreto el dedicado al conde de Toreno, con una dotación de cuatro mil pesetas y la cuarta parte de los libros que se impriman. Trata también sobre las fincas rústicas.

La formación de los presupuestos del Estado, la redención de foros, o la política social agraria son otros de temas tratados en sus libros.

Además de esas obras de su especialidad, Diego Pazos se interesa por el pasado de su tierra natal, por lo que hoy se le considera el primer historiador de Sarria a través de sus Apuntes acerca de la historia de la villa y comarca de Sarria, que en 1916 da al Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés Martín, que se encontraba en la madrileña Costanilla de San Pedro y de los que se hace una tirada muy escasa. Allí, en Jaime Ratés ya había editado algunas de sus obras.

Mucho más tarde, en 1980, la editorial Alvarellos los publica en Lugo con carácter facsimilar bajo el nuevo título de Historia de la villa y comarca de Sarria, que va a tener mayor divulgación que los primeros.

En 1917 recibe en Sarria un banquete-homenaje que se celebra en el Hotel Roma y al año siguiente es nombrado registrador de Palma y seguidamente, de Arévalo, poco meses antes de que se sienta enfermo de larigintis y decida recluirse en Sarria para morir en 1920.

Presiden el duelo Arístides González, Justo López y Juan M. Somoza, así como sus compañeros de profesión, Jesús Rodríguez Guerra y Ricardo Valdés, el párroco de Santa Marina, Manuel Saco, Víctor Castro, Ramón Martínez, delegado de Hacienda de Lugo, y Manuel Batanero.

El ayuntamiento le agradece sus trabajos con una lápida en su casa natal y dando su nombre a la calle que hoy es también la carretera LU 633.

Suárez Couto, en la proa de la pintura gallega

Domingo, 12 de Julio, 2020

El ribadense es alumno de la mujer de Julián Besteiro y se casa con la sobrina de León Felipe

DESDE LA DÉCADA de los 20, Amando Suárez Couto (Ribadeo, 1894), ya aparece entre los mejores pintores gallegos del momento. Su paisano Clemente López Pasarón lo sitúa entonces con Bonome y Castelao al frente de la plástica de Galicia. Artista racial le llama Correa Calderón. O pintor da raza, traducen al gallego.

Sus primeros estudios los realiza en el colegio de los Santos Reyes, de Madrid, a donde se ha trasladado la familia. Una de sus profesoras es Dolores Cebrián, esposa de Julián Besteiro. Después estudia en la Escuela de Artes e Industrias de Madrid para escapar de la enseñanza oficial de San Fernando. Se depura en el estudio de Marcelino Santamaría y en el Museo del Prado, antes de viajar por Europa.

Cuando lo conocemos, en 1971, recuerda así esos años: “El aprendizaje de mi pintura se realizó en mi primer viaje a París, para estudiar a los impresionistas”. Un viaje cuya primera parte, hasta Biarritz, la cubre en barco con un armador de Ribadeo.

Galicia es entonces su tema central: “Mi primera época la ocupa totalmente, ya que por este tiempo había mucho más sabor en romerías, fiestas”.

En 1923 ocurren dos acontecimientos importantes en la vida de Suárez Couto. Uno más importante que otro. Realiza su primera exposición individual en el Ateneo de Madrid y sufre un aparatoso accidente de tráfico.

De la Exposición Fernando Bertrán destaca su parecido a Goya _ su autor favorito _ y entre sus cuadro cita El cura, Recogiendo algas, El marinero de Rinlo, Tarde de domingo, Miquelete, El cestero y La colegiala. Por el contrario, el crítico rechaza sus dibujos por estar “completamente pasados de moda”. Eran influencia de Penagos y Bujados.

En cuanto al accidente, viaja a Coruña en el ómnibus que conduce Antonio Nistal y a cinco km de Vilalba el autobús se estrella contra un árbol ocasionándole varias heridas. En 1915 ya había tenido otro accidente en Saavedra su hermano Enrique.

En 1919 participa en la muestra de arte gallego de Buenos Aires; en el 24, la revista Ronsel lo presenta en Lugo y en el 29, acude a la galería Bernheim-Jeune, de París.

Cuando expone en 1928 incluye una escena de boxeo, que González Catoyra interpreta como toda una lección de buena educación.

Se casa con Margarita Camino Andrés, sobrina del poeta León Felipe e hija del célebre psiquiatra Julio Camino Galicia, pionero del hipnotismo. En esa época explota una granja de pollos en Vicálvaro, que durante la guerra suministrará carne a Madrid gracias a un acuerdo con el PCE que le ocasionará represalias.

Luego vendrá su actividad como publicitario de la Metro Goldwyn Mayer, hasta que en 1951 regresa a Ribadeo. Allí desarrolla una variopinta actividad cultural con sus hermanos, además de su trabajo de pintor. Es cofundador del CD Ribadeo de la Biblioteca Popular Circulante. Colabora en revistas e ilustra libros, como Ribadeo antiguo, de Francisco Lanza.

Pinta las gaiteiras, o meniñas, del grupo Saudade que él mismo crea con muchachas de Ribadeo y que va a servir para levantar el monumento al gaiteiro en el alto de Santa Cruz. Hoy se encuentra en el Museo Provincial de Lugo.

La temática le agrada. Preguntado en aquella ocasión por su cuadro favorito, responde: “Uno que pinté a los dieciocho años, era la polka punteada de la romería de Santa Cruz, me gustaba mucho ese cuadro y me sigue gustando”.

Otra de sus obras más conocidas son el retrato del Viejo Pancho a caballo, los ancianos del Asilo y la Tarde apacible que ilustra el cromo.

Dalmiro de la Válgoma, el historiador que volvió a empezar

Jueves, 9 de Julio, 2020

El erudito de Monforte de Lemos pierde en la guerra todos sus papeles y debe iniciar de nuevo su obra

SE CUMPLEN LOS treinta años de la muerte del historiador y genealogista Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Varela (Monforte de Lemos, 1904) y el personaje sigue siendo víctima de la política cainita que en Galicia se aplica con frialdad siberiana a quienes no superan la prueba del algodón terruñesco, sean cuales sean las siglas que luzcan bordadas las puñetas de los jueces.

Los Válgoma son originarios de la pedanía del mismo nombre, en el berciano municipio de Camponaraya, y propietarios de una casa blasonada en la no menos timbrada Calle del Agua de Villafranca del Bierzo; mientras entre los monfortinos Díaz Varela abundan los militares.

Dalmiro, que será cronista oficial de Villafranca, estudia Derecho y encamina sus pasos hacia la carrera diplomática, con disgusto para su madre que prefiere verlo entre legajos, bien porque cree que es su verdadera vocación, bien porque le parece que la diplomacia es territorio comanche de codazos, intrigas e inciertos destinos.

Gana la investigación histórica, ayudada por la llegada de la República y su desagradable sonsonete político. Estando en la Biblioteca Nacional, ya metidos en harina bélica, es detenido por unos milicianos por sospechar que allí se alberga un foco de quintacolumnistas. Pasa meses en una cheka y en un campo de concentración francés, es liberado y le da tiempo a estar como voluntario en el frente los nueve últimos meses de guerra.

En el revoltijo de esos años pierde los papeles de todas sus investigaciones, que reinicia casi desde cero.

En la posguerra ejerce la abogacía dentro del Cuerpo Jurídico militar para defender a aquéllos perseguidos por sus ideas políticas, consiguiendo la absolución de muchos de ellos, que se lo agradecen mediante cartas remitidas hasta sus últimos años de su vida.

El rigor de Dalmiro en las investigaciones le lleva a rebuscar por doquier pruebas o testigos que puedan favorecer a sus clientes. De esos años recuerda la prohibición que pesa sobre los abogados de no poder atribuir a sus clientes “ideas políticas”. Solo son traidores.

La primera obra que recupera es Los guardiamarinas leoneses, publicada ya en los 40. Es el primer libro a base de los fondos del Archivo de Marina Álvaro de Bazán.

Después vendrán numerosos trabajos sobre el Marqués de la Ensenada, la nobleza de León, Hernán Cortés, y una de sus obras más queridas, La Condesa de Pardo Bazán y sus linajes, con un prólogo de quien se convierte en su mujer el año 1950, la novelista santanderina de sangre gallega, Elena Quiroga y de Abarca, hija del conde de San Martín de Quiroga, con quien se une en la capilla del Palacio Arzobispal de Santiago.

Entre los testigos, firman el barón de Finestrat, en representación de Fernando de Baviera; el marqués de Figueroa, José Álvarez de Toledo y Antonio Rumeu de Armas.

Hombre madrugador, prefiere la pintura a la música, aunque para detenerse en la frontera del abstracto, incompatible con su sensibilidad.

No tienen hijos, pero crían desde los dos años al único varón de su hermano.

Entre otros cargos, fue secretario del Instituto Histórico de la Marina adscrito al C.S.I.C, vocal del Museo Naval, de la Junta de Iconografía Naval, de la Real Academia Gallega y del Patronato Condesa Pardo Bazán, así como académico de número, bibliotecario y secretario de la Real Academia de la Historia.

Está enterrado en Villafranca y de él se puede leer una extensa biografía de Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón, marqués de Castrillón.

Xesús Mato, un home contra os agoreiros

Miércoles, 8 de Julio, 2020

O crego de Paradela funda Fuxan os Ventos, crea Auxilia e asiste ao nacemento de Radio Popular en Lalín e Lugo

Á XENTE COMO o cura Xesús Mato Mato (Paradela, 1932), que ten todo un libro de homenaxe no que cen-amigos-cen falan del, resulta imposible sacarlles unha anécdota orixinal. O del chámase Mato sono io…, e foi coordinado por Xulio Xiz. Tiramos a anécdota do seu título.

Conta Mero nel que estando en Roma, o crego se retrasa uns minutos, polo que algún do grupo comeza a preguntar onde está Mato. Como matto en italiano é tolo, os romanos pensan que falta un viaxeiro que está mal da cabeza, ata que aparece e di: Mato sono io…

O seu berce é Cabo de Vila, na parroquia de San Martiño de Castro. Fillo de labregos e neto dun mestre de ferrado que cobra en gran os coñecementos que imparte.

Alí vai a escola desde os 5 anos cos seus seis irmáns e dalí marcha para seguir estudos no Seminario de Lugo, do ano 1946 ao 1958. Conta que rompe a ler na etiqueta dunha botella de viño reconstituínte Sansón. Se cadra o primeiro que Mato le nesta vida foi: “Sansón es una bebida singular, suave, dulce, aromática y muy versátil”.

Logo, ata 1967, é coadxutor en Lalín, cando se fai técnico de radiodifusión y redactor en Madrid. Créase a COPE e él será o encargado de facer a emisora de Lalín por encargo do bispo Ona de Echave.

Como Mato é como é, en Lalín crea tamén unha polifónica e un grupo de teatro. Logo volve a Lugo para ser o home da igrexa en Radio Popular. Ofrécenlle a dirección, pero prefire manterse á marxe desa responsabilidade.

En 1983, chega o seu nomeamento para varias parroquias do Cebreiro e O Courel _ Liñares, Hospital da Condesa, Padornela, Fonfría e Teixeira _, e unha morea de actividades, algunhas xa iniciadas, no ensino, na música, no estudo, no galego, na acción pastoral e no xornalismo, entre elas, unha prolongada colaboración nas páxinas dominicais de El Progreso.

Vive en primeira persoa a chegada do galego á liturxia e no ano 1968 dá os primeiros pasos do que será a súa obra máis coñecida, a fundación do grupo Fuxan os Ventos, co gallo dos concursos de panxoliñas da Sección Femenina, a través do colexios Santísimo Sacramento, feminino, e Eijo Garay masculino. “Un Nadal _ conta no seu día a Sabela Corbelle _, convidei aos rapaces que viñesen cantar coas pequenas. Cantáronse panxoliñas en galego e tamén en castelán e de aí saíu Fuxan e tamén o espectáculo Galicia canta ao neno, en 1972”.

Dúas cancións do grupo _ Fuxan os Ventos e Mencer _, son obra do fundador. A mili de Mini e Mero interrompe a actividade musical, pero logo virán O tequeletequele, Galicia canta ao neno, Sementeira e Quen a soubera cantar, Saraibas…

En paralelo hai outro Mato dedicado ao apostolado e á creación de Auxilia no ano 1970, a favor dos discapacitados físicos que tivo unha gran trascendencia e da que será o seu primeiro coordinador. “Cambioulle a vida a moita xente que, ata daquela, vivía condenada a quedar nas casas”.

Así mesmo é coautor dos libros Galicia canta ó Neno e Por un Lugo sen barreiras. Entre outros, recibe os premios e distincións de Lucense do ano (1991), V Premio Moncho Valcarce (1998), de Cultura Tradicional de María Castaña y de xornalismo no Nadal de Begonte (2009).

Na última etapa, Mato coida de dúas irmáns maiores que viven en Portomarín, onde comezara a súa preparación para o Seminario. O concello de Paradela noméao Fillo Predilecto en 2005 e o de Portomarín prepara unha distinción similar.

No ano 2018 chega a concesión da Medalla Castelao, que recoñece todo o labor desenvolvido.

Chao Espina, la curiosidad por todo

Martes, 7 de Julio, 2020

El cronista oficial de Viveiro no solo documenta la historia de la ciudad, sino también docenas de temas que le atraen

LA CURIOSIDAD INTELECTUAL de Enrique Chao Espina (Viveiro, 1908) limita al norte con Viveiro, y al sur, con todo lo demás. Sus trabajos periodísticos, publicados fundamentalmente en El Progreso, El Correo Gallego y La Noche, abarcan la ciudad de Viveiro y sus hijos ilustres, pero también temas de muy variada índole, como los estudios sobre la Sábana Santa, la gente que usa barba, los epitafios o las últimas palabras de distintos personajes. Hoy se cumplen los 112 años de su nacimiento.

Muchos de esos temas son tratados con gran sentido del humor, que era una de sus características personales, como su espíritu deportivo en las filas de una club de fútbol local, o nadador en la ría del Landro.

Alumno del cronista oficial de Viveiro, Jesús Noya, será elegido para desempeñar ese mismo cometido después de Juan Donapetry.

Se hace sacerdote en Mondoñedo, donde coincide con Trapero, mayor que él, y con Cunqueiro, menor, entre toda aquella maravillosa promoción mindoniense. Allí coaborará en la revista Vallibria. Él y Fernández del Riego serán los únicos académicos lucenses que reciban a Álvaro cuando ingrese.

Termina la carrera en Lugo el año 1931. Luego se licencia en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y cursa Magisterio en Santiago. Es doctor en Letras por la Universidad Central y diplomado en portugués por la Escuela Central de Idiomas.

Uno de sus primeros trabajos publicados será Felipe II y El Escorial, en Misión.

Recorre diversos destinos docentes en Puertollano (Ciudad Real), el Instituto de Ferrol, la Escuela de Comercio de A Coruña y otros, antes de ser académico de número de Real Academia Galega, y correspondiente de otras.

Por resumir citaremos aquellos personajes que merecen el estudio de Chao Espina. El primero, Pastor Díaz, a quien dedica su documentada tesis doctoral que se publica en 1972, pero también Luis Trelles, Vicente Cociña, Gonzalo Pérez das Mariñas, Nicolás Fernández- Victorio, Manuel Bujados y muchos más.

Igual de extensa es la lista de premios recibidos que encabeza el Pérez Lugín de 1945, dedicado entonces a Galicia a través de sus leyendas, y en el que Pedro de Llano, Bocelo, futuro director de El Progreso, recibe una mención de honor. En ese momento es profesor del Instituto ferrolano.

También gana el certamen literario celebrado en Lugo al año siguiente, así como los títulos de sus libros, entre los que figuran muchos sobre la historia de Viveiro, Ladrones, lobos, villas, tipos populares y otros temas, los dedicados a las leyendas de Galicia, y los de contenido biológico, Introducción al libro de los peces de Cornide, Tres monstruos de los mares gallegos y otros temas marineros, de 1975) y La zoología y los animales en la obra del padre Feijóo (1983), que publica por entregas en El Progreso, antes de verlo reunido por Ediciós do Castro.

En esa línea, los Juegos Florales de Foz le premian en 1966 un trabajo titulado Mitad pez y mitad sirena, en compañía de Manuel María y Alfonso Toimil. De sirenas también escribirá en Las Riberas del Eo.

Poesía, libros de enseñanza, traducciones, un curso sobre lengua portuguesa y la recolección de lo escrito sobre Barbas, barbudos y barbudas, que prologa Evaristo Correa Calderón, completan su obra a vuelo de pájaro. Por todas ellas fue llamado el Tubalcaín de las letras gallegas.

José Manuel Suárez Sandomingo ha escrito la más extensa y documentada biografía de Chao Espina, que fallece en A Coruña el 19 de enero de 1989.