El cardenal ateo
13 de Enero , 2013
Palo al agua muy literal
El escaqueo se origina en el ajedrez, pero es táctica militar. Consiste en pasar desapercibido eligiendo el escaque del terreno más favorable para no ser visto. De ahí pasó al ámbito laboral, donde el término alude a quien mejor sabe posicionarse, también para no ser visto, pero no por el enemigo, sino por el jefe de personal. Finalmente ha llegado a la política para designar aquellas tácticas que permiten aparentar que se hace algo, sin dar un palo al agua.
En monarquías como la española, el escaqueo encuentra su veta más rica en posibilidades de camuflaje bajo el disfraz del republicanismo, que exime de muchas responsabilidades a quien se lo enfunda.
_Yo iría, pero como soy republicano…
Fuera de la política también se da con frecuencia el caso del esqueador profesional, por ejemplo en asuntos sanitarios. Verbigracia:
_Yo me quedaría la noche con la abuela, pero es que me marean los hospitales.
Y como dice quien hace la pernocta: A mí también me marean, pero alguien tendrá que quedarse.
Le quisieron plantar un frente a los soberanistas catalanes en el Parlament, y estando de acuerdo, unos dijeron a los otros: Es que sois españolistas y nosotros somos federalistas. Por lo tanto, no podemos ir juntos.
A la gente estas cosas les llega al alma. Claro que sí, si yo me declaro abduccionista del décimosexto día y mi secta me prohíbe tener entre manos ni pico ni pala, es posible que consiga horadar el túnel del Guadarrama sin haber sudado ni una gota, y si en España soy republicano, independentista y francés, tengo muchos argumentos para no comprometerme con nada. Por eso llegó el plan de Mas al Parlament y se encontró solo con ERC, porque ni suyo es el invento.
Ahora bien, para escaquearse a conciencia, nada como aquel cardenal ateo.











