La cadera del Rey
22 de Septiembre , 2013
Enrique Cabanela, en el centro (Andrés García Doural)
La influencia de Lugo en la vida del Rey ha cobrado fuerza al ser confiada su salud a un doctor nacido en su provincia, Miguel Cabanela González-Seco, hijo de médico y ahijado de Álvaro Cunqueiro, lo cual es buena combinación para curar el cuerpo e ilustrar el espíritu. El conde de Fontao en el ámbito jurídico y Jaime Alfonsín Alfonso, al frente de la Secretaría de S.A.R. el Príncipe de Asturias, componen esta primera línea de lucensismo al servicio de la corona. Bueno, también está Froilán, siempre dispuesto a romper el protocolo, o lo que se tercie.
Desde que se anuncia el comunicado hasta que se lee, las palabras abdicación y regencia repicaron, no en los mentideros, que apenas quedan, sino en las redes, que hacen la misma función, pero sin un carajillo de por medio y sin verle la cara al pollo, lo cual permite ser mucho más mentidero que antes.
El español siempre tiene tendencia a pensar lo contrario de lo que dicen los comunicados, quizás porque le han engañado muchas veces, porque no se fía, o porque los comunicados, en realidad solo dicen parte del todo. Por eso el informativo radiofónico de Franco se llamaba el parte, porque no era todo.
Incluso cuando lo dicen todo, como el de la muerte del propio Franco _ que no podía decir más que eso, que se había muerto _, lo primero que se pensó al escucharlo fue que no era verdad la hora. Tenía que ser otra para calmar así las ansias especulativas del ciudadano engañado.
Ayer no hubo regencia, ni abdicación, por eso se desvió el engaño del comunicado hacia la gravedad de la operación, que no ha de ser pequeña si se traen a un señor de Mondoñedo para realizarla. Como diría Cunqueiro, en mi pueblo les cambiamos las caderas a los reyes como quien lava. Mi ahijado, sin ir más lejos…










