Queridos camaradas
11 de Julio , 2022Oído cocina
Queridiñas y queridiños, os he reunido aquí, en el Matadero, para escucharos. Sí, porque hoy inicio un proceso de escucha durante seis meses debido a que no tengo nada que deciros, salvo que os quiero ver a todos juntos y votándome. Esto puede ser muy bonito y muy riquiño. Y cuando digo esto, Sumar digo.
Quién me verá, de vicepresidenta a presidenta. Entonces abriré otro período seismesino también para escucharos, pero entonces, como tendré más tiempo gracias a los asesores que pienso contratar con vuestros cuartiños, os escucharé de uno en uno y por orden alfabético. Va a ser chulísimo.
Cuando acabe y conozca bien cuáles son vuestras necesidades… a lo mejor se me ocurren más necedades.
Este país puede ser precioso de verdad. Ya veis lo bien que visto yo. Pues así todo. Tonos pastel, faldas con vuelo, sedas que caigan fluidas, organzas, tafetanes, cachemires… En el Resu de Viveiro, tododios de frambuesa.
Estoy deseando oíros, porque va a ser mogollón de molón. Ya les dije a las dirigentas, dirigentos y dirigentes _ ¡mira! ¡aquí la e va bien puesta! _, que no viniesen al acto y aunque se me coló Monedero, se lo perdono porque un apellido así no es como para despreciarlo.
Los protagonistas sois ustedas, ustedos y ustedes _ ¡anda, otra vez! _ Tenéis que quereros para quererme y que todos queramos querernos. Ya me entendéis. Aquí estoy subida al palco con este psiquiatra, por si en algún momento hiciese falta echar mano de la ciencia médica.
Os veo y se me eriza el vello púbico pensando en vuestros votos. Id y predicad la buena nueva. Si al final del proceso no acabo tarumba de tanta escucha, voy y me presento.
Como dicen en Fene, nunca choveu que non escampara. Éche o que hai, madia leva. E agora marcho porque teño que marchar.











