Truco y muerte
1 de Noviembre , 2013
Roca pariendo la Constitución
Halloween ha perdido por completo el interés, si es que alguna vez tuvo alguno más allá de lo que los romanos llamaron Mundus patet, abriendo la comunicación con los muertos tres días al año. Uno de ellos ahora; otro, el 24 de agosto ¡san Bartolomé de Ucero! y el día de san Froilán, haciéndolo coincidir con el inicio de las fiestas de las Augustalia, como no podía ser de otra forma, al menos en Lugo y Zaragoza.
Pero la intención no es perderse en laberintos de calendario, sino constatar que realmente el Halloween tiene pocas posibilidades de asustar a nadie después de que nos sometan durante todo el año a un desfile de asesinos de carne y hueso, mucho más peligrosos que cualquier calabaza, algunos de los cuales pretenden incluso que se les indemnice porque la sociedad se portó muy mal con ellos. Ellos, al fin y al cabo, solo son unos profesionales de la muerte.
Eso sí que es un horror, sin necesidad de encontrarte de bruces con ningún espantajo con cara de bebedor convulso de gintonics. ¿Susto o muerte? Lo que usted diga, ¿o es que se ha respetado alguna vez la voluntad del ciudadano? Miguel Roca quiere consultarle a los catalanes si están de acuerdo con lo que ya le consultaron a los catalanes cuando él mismo escribió un librito del que se ha olvidado. ¿Qué pasa? ¿Que hasta que se responde que sí se sigue preguntando in aeternum?
Hay muertos vivientes que salen de sus escondrijos todos los días de año y botellones que mudan cerebros por pulpa de calabaza. Las noches de todos los jueves resuenan por las calles los aullidos de pandillas que deambulan tropezando de izquierda a derecha para mantener la verticalidad. ¿Qué me va usted a contar de fantasmas y zombis que no sepa al dedillo? Si la fiesta fuese de vivos y listos, ahí sí que sería causa de asombro.










