Días de Hacienda
11 de Diciembre , 2013
Deudas de la Faraona
La opinión de las partes sobre la conveniencia o no de imputar a la infanta Cristina está dentro del procedimiento, pero no lo parece, o no se entiende como tal, aunque la voluntad del juez Castro se encamina a decidirlo por encima de otras instancias que no lo ven tan claro, o sencillamente, que son contrarias.
El caso se desarrolla en unos momentos de especial turbulencia en la Agencia Tributaria donde hay tantas ramas sueltas que se hace sumamente difícil ver el bosque. A lo mejor es eso lo que se pretende.
La situación no es nueva, pero el ambiente socioeconómico en el que se desenvuelve sí. Lo uno, más lo otro, más lo de más allá arroja unos resultados propios de un calambur; es decir, donde una coma puede decidir la suerte de la frase. Entre el clavel y la rosa, su majestad es coja.
Al fraude fiscal, a la economía sumergida, a la igualdad de los españoles frente a Hacienda, hay que sumar la fuga de sus técnicos hacia las grandes empresas y la reforma que se anuncia como inminente y necesaria en pro de conseguir que el viejo eslogan, Hacienda somos todos, deje de ser una utopía y se convierta en una realidad.
Hacienda somos todos no significa solo que la infanta sea imputada si debe serlo, incluye también en su planteamiento que se cotice por cada euro que se mueva, que es un resultado mucho más complejo de conseguir y mucho más rentable que la imputación de marras.
Un país con el índice 51 en economía sumergida, de entre los 59 controlados _ un 22,5 por ciento del total _, donde pagar a Hacienda está casi tan mal visto como en Rusia, tiene más que un solo problema.
Lo tiene casi idéntico al de aquellos días en los que parecía que todo pasaba por la cartera de Lola Flores.











