La secta de los falsarios
19 de Agosto , 2022
No se puede mentir a todos todo el tiempo
Lo de Laura Borrás y el grupo de independentistas que boicotean el minuto de silencio por las víctimas de Barcelona viene a demostrar una tesis que defendíamos desde hace años. Es gente enferma que sufre profundos desarreglos del proceso cognitivo, que tiene alterada la percepción de la realidad y que se imaginan mundos, órdenes y sistemas inexistentes, salvo en sus delirios.
La media de edad de los boicoteadores era alta, es decir, baja en defensas, y de Laura Borrás ya sabemos que ignora el significado de la palabra delincuencia.
En realidad es una gran ventaja para los constitucionalistas, pues nadie duda que semejantes postulados y conductas están condenados a fracasar… o a convertir aquello en un gran frenopático al cuidado de los andorranos de Piqué.
Los efectos del boicot han tenido que ser demoledores en las bancadas del seny, cuyo exacto significado en el DRAE es el de “característica atribuida a las personas originarias de Cataluña que consiste en la ponderación y prudencia al hablar u obrar”. ¡Toma castaña! Igualito que el otro día.
Cuenta Boadella con mucha gracia que cuanto llega hace veinte años al pueblín de Gerona donde vive, los domingos iban a misa unas sesenta personas. Hoy van tres. Y concluye, han cambiado una religión por una secta.
Es una descripción muy acertada, aunque le falta un adjetivo, ya que hablamos de una secta destructiva que no admite nada que no sea la propia pertenencia a ella. El saludo de la Borrás a cada uno de ellos fue sintomático de quién se tiene por lideresa y de quiénes por adeptos.
Por fortuna cada día hay más gente con los ojos abiertos que son conscientes del peligro sectario y el episodio que comentados ha ayudado a percibirlo. Dos actuaciones más en este sentido y habrá grandes fugas de la camarilla.











