Accidente, asesinato…
12 de Diciembre , 2015
Vales Faílde
Accidente, asesinato o suicidio. La muerte de Francisco Javier Vales Faílde demanda todavía hoy una explicación contundente.
Para que se hubiese degollado mientras se afeitaba, como se dijo en su momento, se argumentó un ataque sobrevenido, una epilepsia sin antecedentes, que se justificaría solamente porque en los últimos días el hombre había confesado encontrarse decaído, nervioso y apesadumbrado. Dejémoslo ahí.
El asesinato solo se comentaba sotto voce, pero era la teoría más sabrosa sobre la que montar una bonita historia de conspiración. Había una circunstancia que lo validaba todo. Vales era confesor de los reyes y preceptor del príncipe de Asturias. Por esa vía se entera de secretos mayúsculos que afectan a la monarquía y alguien de las más altas instancias decide que debe ser apiolado.
Hay que imaginar el jugo tertuliano que se obtiene de una fruta así, sin despreciar otras variantes que lo relacionan con el mundo de la prostitución a través de organizaciones piadosas de recogida. También ha escrito “La protección des jaunes filles en Espagne” y sabe del tema. Amoríos inconfesables o venganzas de chulos. Todo cabe.
Finalmente está el suicidio, la opción más aceptada por la prensa y la que parece más evidente, aunque también es la que se presta a mayores especulaciones, pues hay que desentrañar los motivos que podrían haberle llevado a tomar esa decisión precisamente el día de Viernes Santo.
En aquellos momentos, el sacerdote gallego ha sido preconizado como obispo de Sión y patriarca de las Indias, una dignidad honorífica, pero con papeles relevantes cerca de la monarquía, por ejemplo, a la hora de la concesión de indultos. El hombre a relevar, Jaime Cardona y Tur, ha muerto el 6 de enero de ese año y estamos en Semana Santa…











