Contra Parménides
12 de Abril , 2016
Heráclito y Parménides hablando de política
Cuando la humanidad descubre que la Tierra da vueltas al sol sobre si misma, se cae de una burra largamente repetida que afirmaba justamente lo contrario. Era el fin de la teoría geocéntrica. Estas cosas pasan.
Ahora hay unas encuestas empeñadas en demostrar la falsedad de otra letanía vigente en los últimos meses, según la cual la repetición de las elecciones en España no serviría para nada porque se iban a registrar los mismos resultados.
Se dice y se repite con machacona insistencia para que nadie lo ponga en duda, vaya a saber usted con qué aviesos fines.
Pero pasa cierto tiempo y el mantra comienza a flojear. Ahora ya se escuchan opiniones de algunos votantes que piensan cambiar el sentido de su papeleta. Y otros que prometen no acudir a las urnas, o sí hacerlo porque no fueron en diciembre.
Demonios. Si hay tanto tejemaneje, el resultado tiene que reflejar esos cambios a la fuerza. Se parecerá más o menos, pero no puede permanecer inalterable como la vajilla lavada con ciertos detergentes; como los párpados embadurnados con ciertas cremas. Tarde o temprano tienen que aparecer patas de gallo, o como dijo Heráclito, todo fluye, nada permanece.
Y así es. Ya hay encuestas que dan la mayoría absoluta a la suma PP – C,s. ¿Cocinadas? ¡Hombre! ¡Por supuesto! ¿Dónde ha visto usted que le sirvan una encuesta cruda, sin desplumar, sofreír, ni dorar?
El mismo principio que se utiliza para denostar los sondeos cuando no gustan _“Es la foto fija de un momento determinado. El resultado que vale son los votos” _, sirve para argumentar que cada convocatoria arroja distintos resultados. Son las fotos fijas de cada momento, y desde el 20-D a hoy han ocurrido tantas cosas que nada impide obtener ese resultado, u otro cualquiera. Faltaría más.











