El Cohen de Lynch
12 de Noviembre , 2016Frente al feísmo, la grosería o la impostura, Cohen opuso a lo largo de su feliz y fructífera trayectoria la elegancia en el decir, en el ser y en el estar. Solo por eso el cantante seguía siendo hoy un remanso de paz en una actividad acechada cada vez con mayor furia por estéticas de la crispación.
Si nadie lo desmiente, Cohen cantó dos veces en Galicia. El año 2009 en Vigo / Castrelos, y dos más tarde en Ourense / Paco Paz. El segundo de estos conciertos lo conservo grabado en mi sistema límbico al lado de los de las grandes formaciones orquestales por su capacidad para emocionar.
Por ésas y otras razones, el canadiense fue un puente entre la música popular y la clásica sin renunciar en ningún momento a las características de cada ámbito, aunque no falten puristas que hagan por tenerlo solo en una de las dos orillas.
En esa noche de Ourense recuerdo haber coincidido con un matrimonio de gallegos que lo perseguía por el mundo entero, procurando asistir al mayor número de conciertos posible. Imagínense su emoción años antes, al saber que iban a tenerlo en Vigo y Ourense con un intervalo temporal tan corto.
La cercanía del cantante con Galicia es mucho mayor desde 2014, cuando recibe el premio Príncipe de Asturias de las Letras y dona su importe para la creación de la cátedra musical Leonard Cohen en la Universidad de Oviedo, una iniciativa que a partir de hoy cobra su auténtica dimensión, porque del autor ya solo se podrá hablar como una referencia del pasado, aunque su música suene igual de bien en los 31 álbumes que nos deja, los últimos cuatro, a causa de haber sido saqueado y arruinado por su agente, lo que le obliga a seguir cantando y a olvidarse de sus proyectos de jubilación.
El mejor robo de la historia. Muchas gracias, Kelley Lynch, y piérdete para siempre.











