La Familia Basura

13 de Enero , 2017

Aquellos inocentes horrores

Por ser niños usuarios del producto en ese momento, o por ser padres de esos niños, muchos de ustedes se acordarán de cómo circularon con profusión entre los infantes españoles unas cartas llamadas La Pandilla Basura cuya principal gracia era ser una colección antológica del asco, la violencia, el sadismo y la mala educación.

La moda obtuvo su mayor éxito entre 1985 y 1990, aunque en algunos países se evitó su importación gracias a unas leyes en contra de las representaciones de la infancia de forma ridícula, denigrante o autodestructiva, lo cual afectaba de lleno a las Garbage Pail Kids, que así se llamaban.

En esa época se inicia la larga carrera delictiva de Fernando Blanco, el padre de ese caso llamado Nadia por ser el nombre de la niña afectada, pero que deberíamos bautizarlo rápidamente como el de La Familia Basura, en especial para preservar la fama de la protagonista y evitar en la medida de lo posible que se la lleve por delante la vesania de sus padres.

Las cartas no podían presagiar nada bueno, ni ser fruto de la casualidad. Era una apología completa del lado oscuro y de la ausencia de límites morales a la hora de causar daño, de actuar en completa barbarie o de alcanzar las más altas cotas de suciedad y podredumbre porque sí, porque ésa era la voluntad del individuo y punto pelota.

Yo no sé si Fernando Blanco y su pareja han protagonizado los últimos horrores que se les achacan, pero me da la nariz que sí, porque su trayectoria anterior, los años previos al momento en que decide atracar los corazones con su niña como pistola, es un completo muestrario del capricho, del porque-me-da-la-gana y de la falta de normas legales, morales o de cualquier otro tipo que no sean las del egoísmo.

La Familia Basura nos indigna y nos escuece, pero en realidad está fabricada a pulso por todos nosotros.

MPC, incluye muñeca

12 de Enero , 2017

Banderín de enganche para Mi Pequeño Congreso

A Iglesias los Reyes le han traído un juego que se llama Mi Pequeño Congreso. Esta temporada habíamos visto que iba a ser muy regalado el de A Miña Primeira Matanza _ incluye cerdo _, pero nada sabíamos de lo que se cocía en Arganzuela.

Ése sí que es un juguete futurista. Nada menos que enseñarles democracia a chavales, chavalines y chavalotes de 12 a 18 años, los domingos alternos por la mañana, de 11 a dos y a partir de éste. Es seguro que el domingo menos pensado, a eso de la una, se abre la puerta y ante los reunidos se presenta el mismísimo Pablo. ¡Oh! ¡Es él!, dirán los matriculados y entonces comprenderán de golpe qué es la democracia, como los apóstoles comprendieron de la noche a la mañana cuál era la buena nueva.

Mi Pequeño Congreso trae escaños chiquitines y un Palacio de Invierno que se puede asaltar cuando vas en segundo; eso si no arrastras ninguna asignatura llave de primero.

Es una maravilla. Con lo que costaba antes aprender democracia, ahora lo consigues en domingos alternos durante seis años. Y si lo haces con aprovechamiento, al séptimo te ponen en una lista para concejal, eurodiputado o congresista, con lo cual no solo te habrás convertido en un demócrata con fundamento arguiñano, sino que tendrás un puesto de trabajo.

Años atrás, con eso de la democracia orgánica de por medio, era muy difícil saber de qué iba la cosa, e incluso podías acabar detenido. Pero con Mi Pequeño Congreso nada volverá a ser lo mismo. Incluye un recortable del Palacio de San Jerónimo para que tú y tus amiguitos podáis rodearlo los domingos por la tarde, una vez terminadas las clases de las mañanas.

¡Ah! También trae un bebé para que lo pases de escaño en escaño haciéndole monerías. MPC ¡Tú regalo de estos Reyes!

Desidia a cascoporro

11 de Enero , 2017

Carmena en las escaleras de Cibeles con su fregado/bucle

Al margen de ideologías, ya no cabe ninguna duda de que la alcaldesa Carmena padece algún tipo de disfunción que le impide ver correctamente el mundo de la basura, los residuos, los detritus, las bolsas de plástico y la mierda.

A lo mejor es un trauma infantil proveniente del neorrealismo italiano, de un Dickens mal digerido o de un encuentro desagradable en el basurero abandonado de Zahara de los Atunes, pero el caso es que a lo largo de su reinado _ perdón, mandato _, ha dado innumerables muestras de que sus relaciones con la recogida de la bahorrina urbana son inestables, emborradas y caóticas.

El colillómetro es prueba de una mente fértil y bulliciosa, pero más apropiada para asesorar a Tim Burton en sus guiones cinematográficos que para poner al frente de un ayuntamiento. Lo de implicar a los niños en esa labor suena a un castigo en la isla de Pinocho y lo de decirles ahora a los madrileños que sus calles están sucias por culpa de su enorme desidia, provoca que la imaginación vuele hacia alguno de esos mundos ficticios dominados por ogros que responsabilizan a los aldeanos de todos sus males.

El tirano lo hace y se queda tan contento, porque está en el poder por ogro y no por los votos de los que acaba de insultar.

_El problema de la limpieza de Madrid es que ustedes son unos cerdos.

No lo dijo así, pero le faltó un carajillo, porque era lo que estaba pensando.

_Hagan como yo, que cada mañana, de camino al despacho, recojo cuatro o cinco latas que han dejado tiradas por las noche.

3,2 millones de habitantes, por cinco latas cada mañana, 16 millones de latas al día. Malo será que en dos patadas no estén todas recogidas. ¿Pero a dónde las llevan? ¿A la basura otra vez para que nadie las recoja? Carmena se ha metido en un típico fregado/bucle.

El último Colón

10 de Enero , 2017

José María Lancho

Entrevisté a José María Lancho una melancólica tarde del otoño madrileño, hará cosa de diez o doce años. Fue en la maravillosa casa de su amigo Luis Español Bouché, al lado del Retiro, rodeados de sabores literarios y musicales

En realidad los entrevistados eran los dos, porque juntos habían publicado un artículo sobre el duelo en la Revista Jurídica del Notariado. Fíjense ustedes en el modernismo que centraba entonces nuestro interés periodístico. El duelo y los duelistas.

Vuelven hoy estos recuerdos de tardes diletantes porque acabo de leerle a José María Lancho un artículo de ésos que vienen cargados de reflexión y que él titula “La nacionalidad de Cristóbal Colón”. En él se trata, en efecto, de tan comentado asunto como es determinar el origen, la patria o la adscripción a un territorio del famoso marino.

Al tema le han dedicado innumerables páginas y hasta su vida entera una buena nómina de historiadores preocupados por establecerlo de forma rotunda en una u otra dirección. Las más de las veces los autores italianos, baleares, catalanes o gallegos tiran de la cuerda para que el ascua se arrime cerca de su sardina por orgullo de nacencia. Otras incluso, para favorecer planteamientos políticos y unas terceras, las menos, porque así salió el resultado de las investigaciones practicadas.

Los García de la Riega, Philippot, Cota, López de Serantes, Horta y Pardo, fueron y son algunos de los colonistas gallegos más destacados, pero Lancho da un paso más allá y resuelve el enigma, no por la vía de la nacencia, sino de la querencia, aunque solo convencerá a los ya convencidos.

Dice así Lancho en sus líneas finales:

“Colón es uno de los pocos personajes de la historia que pudo escoger su patria. Y, efectivamente, Colón, pudiendo escoger cualquier patria, escogió la española”.

Sus Majestades

9 de Enero , 2017

Guardaron el secreto como si se tratase de la escena final de Los Otros amenazada por un spoiler, pero solo era el nuevo diseño de los trajes de los Reyes Magos madrileños. Se ve que son tiempos propios para guardarropías.

¿De qué van a ir vestidos los Reyes Magos? ¡Pues de Reyes! Dos blancos y uno negro. Capa de armiño, o imitación, túnicas sueltas, abundante pedrería, babuchas y mucho pelo postizo, si no lo tienen natural.

Las barbas, esponjosas al estilo rústico. No rectas y alargadas como las de chivo de Valle Inclán, que eran las que llevaba el año pasado aquel Melchor de la capital con pintas de lerrouxista. Las telas, ya digo, regias e imponentes; no aquellos saltos de cama sacados de una guerra de pijamas entre doceañeras. Y las coronas, reales; abiertas o cerradas, pero de monarcas, no de salchicheros ni masterchefs.

El resto es atentar directamente contra la tradición y torpedearla para que aviesamente se hable más de los trajes que de los reyes. De los magos, o de los otros, porque lo que mola, ya lo dijo el concejal de Economía, es la hermosa revolución soviética, ésa de la que acaban de liberarse los pueblos del este y a la que solo añoran los memos que no la han sufrido, como él. Gente a la que les privan los gulag, las chekas y los juicios sumarísimos; siempre que sean ellos los jefes del campo, los carceleros o los jueces, claro.

Los Reyes Magos son símbolos a combatir. Aparte de su insoportable carácter monárquico, fomentan el consumismo, son creyentes y generan ilusión. Lo mejor es vestirlos de mamarrachos, y si nos descubren, hacer lo que este año, que los han disfrazado de reyes adlib, es decir de blanco ibicenco con sendos taburetes de discoteca incrustados del revés en el perímetro craneal.

Vistos a cinco metros se distinguen fácilmente de las macetas porque no llevan flores.

Edmundo Pujol y Dantès

9 de Enero , 2017

El conde en su mazmorra

Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, vuelve a los titulares, pero para el lector es imposible seguirle la pista respecto a las anteriores apariciones salvo que se tenga al lado la Guía Michelin del buen robar.

Yo no sé si esos cinco millones y pico de euros que Pujol Jr. cobra de empresas entre 1998 y 2003 son nuevos, o ya los habíamos contabilizado en su día, si son el montante total o una brizna para propinas; si incluye lo de sus hermanos o van por piezas separadas, si la madre es autónoma e ingresa por floristería, si lo de CiU va como gasto de engrase o si lo del Palau es cosa de las taquilleras.

Una cosa sí está clara. Los cinco millones de los que hoy se habla son en efecto una brizna, porque en su día, cuando había memoria disponible para ello, el botín de los Pujol ya había superado los 3.300 millones de euros, que es el presupuesto del ayuntamiento de Dos Hermanas, o sea, las dos de Jordi Jr., Marta y Mireia.

Los Pujol son como el conde de Montecristo, que no se sabe ya cuántas entregas nos han hecho de la historia. ¿Se acuerdan de aquella exnovia llamada Victoria que contaba todo, con fajos y señales, sobre los viajes a Andorra? ¿Y la cara de cabreo de la Ferrusola, que parecía que nos iba a fundir en vitriolo? ¿Y cuando tiraron la estatua del patriarca en Premià de Dalt?

Parece que fue ayer, pero van a cumplirse los veinte años desde que el nombre de Pujol está en entredicho, si bien es cierto que solo en los últimos cinco o seis, además de estarlo, la justicia se mueve para ajustarle las cuentas.

El año 2017 está salpicado de convocatorias judiciales para el primogénito y para el resto de la trama, pero hay poco entusiasmo en torno a los resultados. La gente cree que como en el caso del conde de Montecristo, el protagonista acabará zafándose de la cárcel.

El híbrido deforme

8 de Enero , 2017

Por muchas vueltas que le dé…

Representan al deporte gallego, se entrenan gracias a los dineros oficiales que pagamos todos e incluso llevan propaganda de la Xunta de Galicia en los maillots, en los culottes y en las badanas, pero a la hora de ganar, cuando las cámaras los tienen como único objetivo, van y sacan otra bandera que no es la de Galicia.

Se trata de la selección gallega que ha ganado el Campeonato de España de ciclo-cross relevos, y todos ellos, o por lo menos su integrante femenina, lo han festejado con una bandera blanca, cruzada en diagonal por una banda azul celeste desde el borde inferior izquierdo al superior derecho, en cuya parte central se observa la presencia de una estrella roja de cinco puntas.

Podría pensarse que con los nervios, la ciclista la ha cogido al revés, pero aunque fuera así y le diésemos la vuelta, la banda seguirá partiendo de abajo arriba, con el agravante de que ahora tendríamos la estrella con dos puntas en alto, símbolo del satanismo donde los haya. Conclusión, la bandera está mal hecha.

Si estuviese bien diseñada, esa bandera simbolizaría las aspiraciones de uno o más grupos políticos partidistas y no las del conjunto de la población, ni a sus instituciones y ni a nada que pueda ser considerado lo que les permite competir donde tan brillantemente lo han hecho. Por lo tanto es de esperar que el señor Núñez Feijóo tome cartas en el asunto y vele en prevención de las mamarrachadas que se puedan realizar con el dinero que administra.

Bien está que los muchachos pedaleen en excelencia, pero si tanto esfuerzo les impide pensar en coherencia, mejor sería quedar de segundos en músculo y mejorar en neuronas. Al menos para que distinguiesen entre la bandera de Galicia, la de un partido gallego y ésa, que es un híbrido deforme. En cualquier caso, enhorabuena por el campeonato.

Magos y fin

7 de Enero , 2017

¡Mare de Déu!
Alex García (La Vanguardia)

Después de conocer la oferta de cabalgatas reales que se produjo el jueves, reincido en el tema del vestuario y prometo cerrarlo hasta el año que viene, como se cierra el armario donde se guarda el espumillón, el musgo y las bolas del árbol.

Parece un asunto baladí, pero me intriga saber por qué de unos años a esta parte nos ha dado por diseñar trajes para los Reyes Magos. A nadie se le ocurre ponerle un tutú al Papa Noel del barrio. Va de rojo riguroso, con sus botas y sus cenefas blancas, como Donald _ el pato, no Trump _, va de marinerito azul con pajarita encarnada. Es su uniforme.

El de los Reyes estaba establecido desde tiempos belenísiticos en parámetros bien reconocibles que se tiende a adulterar, bien porque todos albergamos un diseñador frustrado en nuestra alma, o porque a alguna autoridad municipal no le trajeron el tren que les pidió y ahora se venga.

Los Reyes han de ser como los de Lugo de este año. Con barbas falsas y mal colocadas, con coronas de juja y con un indisimulable acento gallego que los hace mágicos a los ojos de los niños. “¡Mamá, mamá; acaban de llegar y ya hablan como nosotros!” Del Espíritu Santo reciben directamente el don de lenguas.

Esos son los Reyes que han de mantenerse y prolongarse de año en año. Nada de experimentos, ni de diseños a lo Cagolina Heguega que desvían nuestra atención y nos impiden pillar alguno de los caramelos que pajes y pajas nos lanzan.

No quisiera cerrar este capítulo del torpe indumentario sin una referencia explícita y concreta a los tres Reyes de Barcelona, cuya visión aconsejo, pues creo que han superado con creces a los madrileños del año pasado. Ese Gaspar de tirabuzones interminables, ese Melchor en nido de abeja, ese Baltasar que es el propio Jordi Pujol embetunado, esas coronas de cestería… no se borrarán fácilmente de nuestras retinas.

El pavo republicano

5 de Enero , 2017

El círculo concéntrico y monoparental

Los que no somos pablistas por incompatibilidad química, ni errejonistas por distanciamiento generacional, observamos su pugna, y la pugna de todos los círculos concéntricos que se han creado en torno al estrellato, con una mezcla de estupor y comprensión.

Estupor por la prontitud y contundencia con la que se ha desatado, apenas cuando el recorrido se iniciaba. Comprensión porque en realidad era lo que tenía que pasar.

Dice Bescansa, doña Carolina, que en Podemos todos son sustituibles, menos Pablo Iglesias. Algo así como el alcalde de Amanece que no es poco. Todos contingentes, menos él, que es necesario.

Pero no piensan lo mismo otros destacados dirigentes, menos apegados al que desde el exterior se tenía y tiene como referente consolidado. A la vista está que su liderazgo dispone de patas muy cortas y roza el suelo al andar.

Las razones que se aducen para la explicación del fenómeno no siempre son satisfactorias, quizás porque la contundencia de la oposición no se justifica con matices, y entonces los malpensados dan en cavilar que hay otras, no solo las ideológicas. Por ejemplo, vamos a especular que Pablo pudiese caer muy gordo por su insoportable egocentrismo personalista del yoyoyó.

No sería nada descabellado, porque incluso para los que estamos fuera y lejos de los círculos, esa característica y otras muy parecidas con las que se adorna el macho alfa nos parecen harto cargantes, ¡cómo será para los que están dentro y cerca del muchacho!

A Calígula no se lo cargaron porque fuese un degenerado, ni por loco o por mal emperador, sino porque era un pesado y esas cosas no se mejoran con la edad. Más bien tienden a agravarse. Pero ya digo. Yo no estoy dentro y nada sé de todo ello.

Los trajes de Fin de Año

4 de Enero , 2017

Admitido pulpo como animal de peluquería

Iba a pasar del tema, pero me lo pide una amiga: “¿Por qué no escribes de los trajes de Fin de Año de los que todo el mundo habla?” “Porque ya habla todo el mundo”. Eso le dije, pero le hago caso y caigo en el oprobio modisto.

En el 39 Jardiel Poncela firma un artículo titulado “Navidades en la Zona roja”, donde dice haber escrito muy poco sobre el Madrid marxista y sobre las propiedades de la urea: “Hay temas tan repugnantes que se los cedo con gusto y para siempre a los compañeros de la escuela naturalista”.

A mí no es que me repugne hablar de trapos. Es que no sé. No sé si la Pedroche iba de puta fina, o divina de la muerte. Y además, me importa un huevo de la cara.

Desde que las pasarelas de moda se parecen a los desfiles de las compañías circenses, cuando salen los trapecistas mezclados con los payasos y las focas con los loros, mis opiniones sobre la elegancia masculina o femenina son manifiestamente prescindibles. Me da igual lo que se pongan, porque lo importante es lo que se quiten.

Eso sí, no me puedo sustraer a las reacciones que generan y entonces es cuando me entero de que a Lucía Etxebarría casi le da un ataque de bilirrubina de segunda bilis al ver a la Pedroche, pues dice que es una muestra de la España zafia, grosera, rancia, inculta y sexista. ¿Pero esta chica no era novelista? ¿Qué le importará a ella si a la mencionada campanera se le ve la pleura o el meato urinario?

Y hablando de meato, a la otra chica de la que hablan mucho, a la presentadora de la televisión canaria, un golpe de viento le descubrió un recorte presupuestario en bragas, lo cual no solo nos parece muy bien, por lo de ahorrar agua y detergente; sino también por cuanto supone un intento de reactivar el sector turístico español, que tiene ante sí el difícil reto de superar las extraordinarias cifras del pasado año.