Julia, la quiroguesa

14 de Marzo , 2017

Llegada del Princ. Mafalda a Barcelona

Julia López López nace el año 1891 en Vilar de Mondelo, uno de los dos lugares en los que se divide la parroquia de Santa María de Bendilló, en Quiroga, cuya más notable característica es la actividad en torno a su molino de aceite.

Hay que imaginar que Julia se instruye allí en letras y números, así como un completo aprendizaje de costura, que andando el tiempo le permitirá hacer por la vida en Madrid.

Vecina ya de Cibeles, Julia se integra en un taller de modistillas, tantas veces reflejados por la literatura costumbrista. En el taller hace muy buenas migas con una colega madrileña, Petra Burgos Garrido, siete años menor que ella. La madre de Petra, una señora que en 1927 cumple los 75 de edad, sigue siendo portera de la casa número 44 en la calle Jorge Juan, haciendo esquina con la de Núñez de Balboa, donde vive con otra hija, con Petra y en su día, con su primogénito.

Siendo un muchacho, ese primer Burgos emigra a Argentina, donde permanece 18 años. Luego vuelve a España de vacaciones, pero un barco alemán cañonea y hunde el trasatlántico que lo trae, muriendo en la acción.

Pese a ello, Julia y Petra, con 36 y 29 años de edad, deciden que también quieren vivir juntas la aventura americana. Buenos Aires es un buen destino para sacar mejor provecho a sus conocimientos como modistas.

El plan se substancia en 1927, cuando pretenden adquirir dos pasajes para el SS Giulio Cesare que atravesará el Atlántico en fechas que a ellas satisfacen. Pero puestas en contacto con la Navigazione Generale Italiana, les informan que el barco está completo. La alternativa más inmediata es hacer el salto a bordo del Principessa Mafalda, que recoge pasajeros en Barcelona. “Recordarán, señoritas, que el año pasado Carlos Gardel llega a España a bordo del Prin. Mafalda”. “Sí, pero nosotras vamos a ir en tercera”. (Continúa).

Valle representado

13 de Marzo , 2017

Éstos son los Magos de Madrid ese 5 de enero de 1936

A la misma hora en que Valle-Inclán se despide de su divina comedia, el 5 de enero de 1936, una mujer con trazas y actitudes que bien podría llevar al teatro como intérprete de alguna de sus obras, se mueve inquieta por los puestos de juguetes instalados en la madrileña calle de Fuencarral.

La prensa dice que entre las jugueterías y esta feria, Madrid se gasta estos días dos millones de pesetas en regalos para los niños, pero la mujer a la que nos referimos no da muestras de interesarse por ningún muñeco, sino todo lo contrario. Pretende deshacerse del niño que lleva de la mano.

Es su hijo, tiene unos tres años y divide su atención entre los colorines de los juguetes y los movimientos de su madre. Hay un caballo de cartón, lo mira, se suelta y su madre ya no está a su lado. Se asusta, corre y entre sollozos la localiza un poco más allá.

Algunas personas se dan cuenta y ahora los vigilan. Es Adela Fernández Varela, nacida en Lugo hace 26 años, casada con un funcionario de Correos destinado en Andalucía, y recién llegada a Madrid desde la ciudad gallega. Aquí se ha instalado en una pensión de la calle Atocha y ahora trata de abandonar a su hijo.

Lo vuelve a hacer. Ahora le deja en el bolsillo un billete de 50 pesetas y escapa hacia Valverde. Los feriantes atentos se han percatado de la maniobra y la persiguen con el niño en brazos. Adela rompe el tacón de su zapato izquierdo antes de caer de bruces en Corredera. Dos hombres dan cuenta de ella a los agentes de Seguridad. Todos insultan a esta mujer que quería para los suyos el más triste de los regalos navideños.

Pero Adela no rige ya en su cabeza. Ramón Colado, el dueño de la pensión de Atocha, la está denunciando porque en su fonda ha dejado tirado otro niño de meses.

Los tres son enviados a la Dirección General de Seguridad y al día siguiente los periódicos abren con la muerte de Valle.

El de las actas fonsagradinas

12 de Marzo , 2017

La casa de Florentina

(Foto: Xoán Arco da Vella)

Una mujer llamada Sira conduce a Xoán Arco da Vella a través de Loureiro hasta el lugar de A Cancheta, donde existen las ruinas de una casa dominadas hoy por el musgo, la yedra y las silveiras.

El motivo es descubrir la cárcel de Florentina, el refugio donde fue recluida los últimos meses de su vida y donde muere consumida de tristeza y de amor por Lorenzo.

El recuerdo que queda de ambos es el mismo argumento que se repite en las leyendas de los amores desgraciados. Dos niños de diferentes clases sociales pasan de la amistad al amor en cuanto tienen edad para ello. Las familias se oponen. Ella queda embarazada y los separan a la fuerza.

Finalmente la muchacha muere poco después, pero a alguien se le ocurre encargar una lápida de piedra donde recordar la historia para siempre. Y en ésas estamos.

La vida de Lorenzo está ligada a la suerte de la política decimonónica de Raimundo Fernández Villaverde, desde que éste logra el acta de diputado por Caldas de Reis y Ponte Caldelas, cuando Lorenzo es alcalde de Cotobade.

A través de Fernández Villaverde y de Augusto González Besada ocupa el Gobierno Civil de Lugo (1899) y seguidamente, el de Ourense (1902). Nada más llegar a Lugo debe lidiar en el conflicto sobre las actas electorales de A Fonsagrada en contra de los intereses de Quiroga Ballesteros y aquel episodio marcará toda su trayectoria política, pues cuando sus enemigos quieran mortificarlo, bastará que repitan la salmodia: “ya está García Vidal haciendo de las suyas, como con las actas de A Fonsagrada”. A veces con razón y otras, sin ella.

En cualquier caso, lejos está Lorenzo en esos años de aquellos bucólicos amores con Florentina en el bosque de Cotobade. Y lejos está de pensar que a estas alturas haya quien los recuerde gracias a la lápida de Loureiro.

El gobernador enamorado

11 de Marzo , 2017

Lorenzo García Vidal en su época como gobernador de Lugo

Las gentes de Loureiro y Cotobade saben quién es el joven enamorado de Florentina y las dificultades familiares con las que tropieza su amor, de forma determinante desde que se pone de manifiesto el embarazo de la muchacha.

Hoy no estamos en condiciones de asegurar si la oposición al idilio surge de su propia familia, como se dice; de la del novio, como parece, o de ambas.

Hora es de decir que el chico de la historia, como recoge Carlos Gabriel Fernández en sus 50 lugares mágicos de Galicia, es Lorenzo García Vidal, al que seguiremos en su dilatada biografía.

Antes de seguir, cabe objetar que existe una dificultad cronológica para encajar los acontecimientos, especialmente si damos por buena la fecha de la lápida, 1857, y admitimos que Florentina tenga 23 años en el momento de su muerte, puesto que Lorenzo nace en Loureiro el 20 de febrero de 1847, tan solo diez años antes.

Salvemos el anacronismo amparándonos en la escasa precisión del epigrafista si la lápida se levanta allí muchos años después de cuando sucede la tragedia de Florentina.

Lorenzo es hijo de Carlos García Vidal y Josefa Vidal Justo. Hace los primeros estudios en Loureiro y es entonces cuando inicia su secreta relación con la joven, antes de mudarse a Pontevedra, en cuyo instituto completa el bachillerato con una nota de sobresaliente el año 1866.

Sigue la carrera de Leyes en Santiago y se licencia solo cuatro años más tarde para regresar a Loureiro y ejercer allí la abogacía en paralelo a su incipiente actividad política, que arranca en 1872, cuando ocupa la alcaldía de Cotobade.

Lorenzo también es escribano de Ponte Caldelas, diputado provincial y abogado de beneficencia, antes de que el 6 de marzo de 1899 lo nombren gobernador civil de Lugo.

La lápida de Florentina

10 de Marzo , 2017

Homenaje pétreo a Florentina

(Foto:  Xoán Arco da Vella)

Ésta es una apasionante historia, digna de ser leyenda, pero sucede tan real como la vida misma. Si no han oído hablar de ella, no se preocupen; apenas se ha divulgado fuera de la parroquia donde ocurre.

Hace cosa de dos semanas, y por razones criminales, buscaba fotografías, o pistas sobre la existencia de un molino en Sacos (Cotobade) de nombre Chamadoiro. Como siempre que tal ocurre, además de las dos fuentes más accesibles e inmediatas, la GEG y el archivo del Diario de Pontevedra, recurro a la colección de Xoan Arco da Vella, que es un hombre que patea, escudriña y fotografía debajo de cada piedra en esa zona y en casi toda Galicia.

Y tras las huellas de una muerte aparece otra, haciendo bueno el principio picassiano según el cual no se busca, sino que se encuentra.

Como la ignorancia es la madre del asombro, en las fotos de Xoan Arco da Vella descubro con la boca abierta la existencia de una lápida en el exterior de la iglesia de Santiago de Loureiro, al sur de Cotobade, que atrapa mi interés con fuerza irresistible.

Está fechada en 1857 _ anteayer, como quien dice _, y reza así: “De la prenda más querida yacen aquí los despojos y no se contienen los ojos de llorar a Florentina García, joven desconsolada que a los 23 años de edad pasó a la eternidad. El día primero de vida fue el postrero de esta joya malograda”.

La historia que se cuenta de la desconsolada Florentina es la de unos amores de juventud y un embarazo del que sus padres se avergüenzan. Añádase separación de los jóvenes amantes, parto y temprana muerte.

Los habitantes de la parroquia de Loureiro aprenden de memoria los versos de Florentina y mantienen la historia con mayor o menor detalle, pero a su lado discurre en silencio la identidad del protagonista que mañana descubriremos.

Precio Fijo en borregas

9 de Marzo , 2017

Parecer lo parecen

Para la falsificación de moneda abundaba un molde y un troquel, aunque hubo una época anterior que ni eso.

Si en las primeras décadas del XX usted oye hablar de borregas es probable que no se estén refiriendo a ningún animal, sino a monedas de latón cubiertas de una capa de pintura gualda con apariencia áurea. Lobos con piel de oveja, o borregas.

El 7 de abril de 1912 es feria en Castroverde y cuando los de Bolaño, Pena, Serés y Montecubeiro inician la retirada, se dan de bruces con Luisiño, un rapaz que sentado a la vera del camino llora magdalénico y borbotónico.

Le preguntan qué le pasa y Luisiño, que tiene cara de pillo, pero la disimula con el llanto, explica:

_Foi o demo que me tentou. Eu servía na casa dun abade e o crego gardaba nunha ola de barro unha morea de moedas de ouro relucintes coma Lourenzo. Collinas e agora andan os civís detrás miña. Quen me dera verme libre destas moedas que van ser a miña perdición!

De entre los feriantes surge un individuo bien trajeado que le pide a Luisiño le muestre las monedas. Así lo hace y el pájaro se asombra de su calidad y valor, tal como si viniese de trabajar veinte años en las minas de Eureka, en Nevada.

_Douche dous duros por cada unha delas.

_Un intre _ le interrumpe uno de los reunidos _. Nós estabamos antes e ademais… eu doulle tres duros por peza.

_Eu quero cinco moedas!

_Eu, seis!

Alguien corre a casa del alcalde para pedirle prestadas hasta cien o doscientas pesetas. Aquello no parece tener fin, porque una vez despachadas las borregas iniciales, por arte de magia aparecen otras en los bolsillos de Luisiño. Que nadie se quede sin ellas.

Y si a tres duros vende las primeras, a tres venderá las últimas. Que nadie diga que el chaval no es honrado y que en su negocio no mantiene el cartel del Precio Fijo.

Muy pocas veces pasa

8 de Marzo , 2017

La Pepita Reyes de los Álvarez Quintero es coetánea de la lucense

A los timadores se les concede un plus de ingenio del que carecen los ladrones, a no ser que pertenezcan a la prestigiosa cofradía del guante blanco.

La novedad es que hoy el gremio de timadores actúa con las cartas marcadas, es decir, desde instancias oficiales y con dinero público, y a eso nadie le da valor, sino espanto.

En toda Galicia hubo timadores de gran altura y timados superlativos por creerse más listos que Luis Candelas.

Esto le pasó a la lucense Pepita Reyes, de igual nombre que la protagonista de los Álvarez Quintero. Allá por 1903, Pepita vive en la calle San Antonio de Vigo dedicada a la vida alegre, previo paso por taquilla, o a escote pericote, según viniesen, porque ella tiene novio, alhajas y un capital ahorrado de 1.250 pesetas, que no da para comprarse un chalet en Niza como otras, pero que tampoco son raspas de miseria.

Una gitana de labia florida que sabe de pies y cojeras le propone a Pepita descubrir los íntimos pensamientos de su novio. Si anda con otras, o si lo tiene colado por sus huesos, aunque sus huesos vayan a subasta cada tarde-noche.

El método es muy reputado y ancestral. Se llama el cofre mágico. Hay que meter en un baúl las alhajas y el dinero envueltos en un pañuelo. Al cabo de unos días los cielos se abren y a la dueña del parné arriba la clarividencia, como arriba el bus de Gómez de Castro, que hace el Vigo-Lugo.

Pronto descubre Pepita que en el baúl solo hay un amasijo de clavos retorcidos y llora su desgracia por creída. Al año siguiente regresa a su casa de Lugo y allá por el 30 de mayo, una mujer llama a su puerta ofreciéndole jabones. No puede ser, pero lo es. ¡La del cofre! Como Pepita aprendió a no fiarse de magias, avisa a un guardia y la detienen. Es Antonia Navarro Pérez, soltera, de 40 tacos, nacida en Mérida y residente en Madrid.

Anarquistas que no hablan

7 de Marzo , 2017

Sendón y Martínez

Federica Montseny está alojada en una pensión de la Ronda, o de Secundino Moret, hoy Castelao, cerca de la Porta da Estación, por donde sube hacia Santo Domingo para dar la charla de la CNT en la Plaza de Abastos.

Como recordamos ayer, el acto es suspendido al conocerse la caída del gobierno Chapaprieta, y a fin de evitar alteraciones del orden.

Cuando pasan por delante del Teatro Principal, otro de los frustrados oradores del día, Claro José Sendón, le comenta a Federica que en ese lugar había mitineado dos años antes, 1933, con José María Martínez y que en la actualidad ya estaba muerto.

El anarquista asturiano Martínez nace en Castiello y muere en Sotiello. A uno de sus hijos le había puesto un nombre muy apreciado entre los anarcosindicalistas, Acracio, y a una hija, Armonía.

Su muerte en 1934 permanece sin esclarecer, pues aunque en la versión oficial se dice que se le dispara la escopeta que porta ese día, también se sabe que lleva encima gran cantidad de dinero del Comité Central revolucionario de Asturias, pero en sus bolsillos no se le encuentra ni una peseta.

Lo que en ese momento ignora Claro José Sendón es que él mismo también está a dos años de su muerte, ocurrida en Nueva York el año 1937, a donde lo envía la CNT en labores de propaganda, pues ya ha residido allí en otra época. Sendón muere tísico.

Un cuarto orador frustrado, además de Federica, es Jaime Baella, que será fusilado un año más tarde, en 1938.

Cuando llegan a la Plaza de Abastos se enteran de la suspensión del acto, que auguraba llenazo, según Federica, a pesar de que los socialistas, dice ella como reproche, habían organizado a la misma hora un acto paralelo en un edificio frente a la Plaza.

No obstante, al día siguiente Montseny adoctrinará en Sindicatos a un grupo reducido.

Montseny en Lugo

6 de Marzo , 2017

Federica en mitin

El 14 de diciembre de 1935 está prevista en Lugo una conferencia de la anarquista Federica Montseny. Las viene dando por toda Galicia en compañía de otros destacados miembros de la CNT, sobre el momento político y sindical, y sobre la propia Confederación.

Federica cuenta ese periplo gallego con bastante detalle en sucesivas entregas que publica La Revista Blanca fundada por sus padres, Juan Montseny y Teresa Mañé. Allí nos descubre que “el viaje hasta Lugo no tuvo para mí nada de particular, pues conocía el terreno”.

Éstas son sus impresiones iniciales de Lucus Augusti: “La vieja ciudad gallega es la que mayor impresión de arcaísmo me dio. La rodea una muralla de un metro y medio de espesor _bastante más, Federica _, paseo circular que recorrimos, apreciando desde la altura el aspecto medieval de la villa. Por la tarde, después de comer, salimos a dar un paseo. Recorrimos la ciudad, llegando hasta el parque de Rosalía de Castro, que será un bello rincón cuando el arbolado haya crecido”.

A continuación, milagros de la historia, observa el Garañón y dice: “Desde una de sus mirandas, contemplamos la huerta lucense, la perspectiva poética del Miño, serpenteando, bañando las laderas, haciendo fértiles las tierras y cortando con una nota brillante la rudeza de un paisaje áspero”. Bueno, el edificio no estaba, pero Federica lo intuye al hablar de esa nota brillante y el paisaje áspero.

No obstante, Lugo no va a ser el mejor destino de la gira, aunque quizás sí el más significativo, porque esa misma tarde se conoce en la ciudad que ha caído el Gobierno Chapaprieta, y en consecuencia, la autoridad gubernativa restante determina suspender el acto de la CNT, no vaya a ser que se junte demasiada anarquía. La nación sin Gobierno y la joven catalana gritando a favor de la desaparición del Estado.

El becerro de Cuntis

5 de Marzo , 2017

Un Don Tancredo

Este Enrique Pérez Fontán, hijo de Clara Fontán García Caamaño, oficial del Gobierno Civil y salvador de maestros acosados por los lobos, tenía que ser un tipo realmente peculiar, uno de esos personajes que en ciudades como Lugo o Pontevedra protagonizan durante su época de vigencia todas las anécdotas y las historias chuscas.

De él hemos rescatado otro de sus momentos culminantes. Ocurre el 17 de agosto de 1914 en Cuntis, cuando vecinos, agüistas y veraneantes se disponen a inaugurar una especie de plaza de toros con una becerrada.

Habiendo animales peligrosos en liza, allá que se presenta Enrique a pecho descubierto. Para la solemne inauguración del circo taurino se utilizan “tres hermosos chotos de Barbanza”. La máxima autoridad presente es el alcalde estradense Jesús Durán Taboada, tío de otro Jesús Durán Martínez que también será alcalde cuarenta años después.

El caso es que Manuel Escudero, Barquerito padre, y su estrafalaria cuadrilla hacen lo que pueden para entretener a ese coso repleto de gente, con señoritas recubiertas de mantillas, banda de música, respetable y todos los requisitos cumplidos para un acto así… menos el de la tauromaquia.

Cómo sería la tarde de birriosa que Enrique Pérez Fontán, oficial del Gobierno Civil de Pontevedra, o a punto de serlo, no duda en arrojarse al coso y ponerse a hacer el tonto sin que ninguna autoridad se lo impida o recrimine, sino más bien lo aplauda.

Dice el cronista del acto que Enrique da un salto de tigre _ más animales peligrosos _, y se encamina hacia el becerro, pero éste que lo ve, se encoge de miedo y escapa. Fontán discurre. Ve un cajón y se sube a él para hacer el Don Tancredo. Risas en los tendidos. Quiere torearlo, pero el bicho ve entreabierto el toril y huye de la plaza como alma que lleva el diablo.