El magma disolvente
13 de Mayo , 2017
Twitter avanzando
Por concepción, crianza y mantenimiento, Twitter es un contenedor donde se alojan todas las filias y todas las fobias que en el mundo son.
Allí, la opinión individual, la de Diógenes, Avicena o Torquato Tasso, vale menos que un pirulí chupado por un dragón de Komodo, cuya saliva, como bien sabe el lector, está plagada de bacterias mortíferas y ponzoñosas.
Esas filias y fobias no surgen de un proceso de maduración personal a través de fuentes diversas, de lecturas y experiencias constantes, sino del consumo de píldoras de 140 caracteres que circulan por ese mismo medio a una velocidad y con una frecuencia que los inquisidores considerarían sospechosas de brujería.
Siendo así de sencilla la alimentación de los espíritus, son muchos los interesados en pastorearlos y reconducirlos a sus apriscos con el fin de que el día de mañana, cuando toquen a rebato y convoquen urnas, sean votos ganados sin ningún género de dudas para quien dice ser adalid de las causas que se tercien.
Una de las fobias en las que más se insiste es una amalgama de opiniones, lugares comunes, dogmas inciertos y paparrucha apropiada para moldear, a la que llaman machismo o feminismo, de acuerdo con cada caso, y según la cual todos los escritores, desde Homero hasta el último autor publicado, salvo tres, son unos desgraciados porque plantean un modelo de amor arquetípico entre un hombre y una mujer, y barbaridades semejantes.
Por eso cuando Dani Rovira introduce en Twitter una opinión chistosa sobre lo buenas que están las modelos de lencería, sale lánguido y atribulado, hasta el punto de temer por su éxito popular y retirar la patita cual gato escaldado.
Se ve que Rovira es muy joven y de flojas convicciones. Señores, ha de decirse, las modelos de lencería están muy buenas. Muy buenas.











