El Punto G
2 de Junio , 2017
Puig no sale muy bien parado en el mapa chistoso británico
El punto G no existe. Lo dicen en la revista Clinical Anatomy los biólogos de la Universidad de Florencia, Vincenzo y Giulia Puppo, después de haberlo buscado día y noche con ahínco y sin éxito.
Parece increíble que todavía en el año 2017 se pueda especular sobre lo que tenemos o no en el cuerpo. Imagínense que mañana nos dicen que no existen las amígdalas, que el píloro es una leyenda urbana o que el hipocondrio está dudoso. Menos mal que no se han pronunciado sobre el punto Je, porque si también lo eliminan, lo íbamos a echar en falta.
Va con los tiempos. A la Historia le pasa lo mismo. Ha dicho Puigdemont que la Corona de Aragón no existe, sino que es la Catalanoaragonesa. Tócate el hocico. Una palabra tan larga, tan forzada, tan mal sonante, tan impropia de aquellas calendas en las que el pan era pan y el compromiso de Caspe, compromiso de Caspe… No sé, hace años que se le ha ido la olla y lo seguimos tratando como persona, y no con Trankimazin, que es lo apropiado para estos casos.
Puigdemont, cuyo verdadero significado es el Punto G del Monte de Venus, no existe. Se parece mucho a una persona, pero en realidad es un espectro cataloaragonés de abundante pelambrera y costumbres similares al resto de los homínidos.
Además de andar a estacazos con la historia, se ha puesto muy chulito preguntándole a Rajoy si va a emplear la fuerza contra el proceso, que es lo mismo que diría un matón de barrio en una pelea: “¡Anda, pégame! ¡Pégame si te atreves!”
En el reino ese que se ha inventado no sé, pero en el país al que pertenece, a los ladrones se les persigue con la fuerza de la ley y lo que él pretende, se ponga como se ponga, no es más que un robo manifiesto a todos los españoles.
De modo que tras él correrán los guardias.











