La verdad se abre paso
2 de Julio , 2017
O sea, la mentira tiene las patas muy cortas
La verdad es terca como una mula. Al contrario que la mentira, que cuando se la pilla, se deshace con tocarla, la verdad porfía hasta el final en la confianza de que no podrá ser derrotada, porque por algo está en lo cierto y no desaparece aunque muchos intenten taparla.
Maduro era un dictador inútil, corrupto e ignorante mandando Chávez, agonizando Chávez y hoy. Quien no haya querido verlo hasta ahora usó de su libre derecho a equivocarse. E incluso habrá quienes reconozcan esas características en Maduro y su régimen, y aún así lo defiendan, especialmente si viven fuera de Venezuela y no tengan que obedecerle ni sufrirlo.
Pero eso no cambia la verdad de Maduro, ni la tragedia a la que están condenados aquellos venezolanos que ni emigran, ni ven al rey vestido, cuando en realidad camina en pelotas.
Cada día quedan menos posibilidades de que la pesadilla termine sin desgracias que lamentar. De hecho las desgracias aumentan de día en día y el arrinconado dirigente solo es capaz de prometerlas en un número mayor como en las tragedias clásicas: “Os mataré hasta que me queráis”, que es la traducción más exacta de sus palabras: “Lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”.
En España hay gente convencida de que se critica a Maduro para perjudicar a Podemos. O dicho de otra forma, que si Podemos no hubiese estado mezclado con el régimen, o no lo siguiese estando, al menos con el alma, ahora estaríamos diciendo que el grandullón es un fenómeno de la naturaleza, que los manifestantes son unos terroristas y que la comunidad internacional está equivocada, porque Caracas es la octava maravilla.
No es tan simple el diagnóstico, pero la verdad se abrirá paso hasta el final, como aquella pluma de Edelvives en la portada de los cuadernos de escritura.











