El niño de las monjas

13 de Marzo , 2024

Equivocarse reiteradamente en los resultados electorales del PSOE y mantenerse al frente del CIS sólo se explica por vía de intereses espurios. Ni al partido ni al instituto demoscópico les interesa lo más mínimo acercarse a la verdad, sino manipular a manos llenas en vano intento de que les favorezcan las urnas.

Esto era sabido desde el 28 de junio de 2018, fecha de su nombramiento. Estaba muy claro que si se elegía para dirigir el CIS al secretario de Estudios y Programas en la ejecutiva federal del PSOE, no era para verlo triunfar con unos pronósticos que clavasen los resultados electorales, como aspiran la mayoría de la empresas que se dedican a los sondeos, que de todo hay en la viña del Señor, sino para esto.

Su oficio será ofrecer en cada momento los porcentajes de voto que según los criterios del partido más le puedan favorecer; o sea, más mientan.

Por eso sigue en el cargo batacazo tras batacazo. Él no falla, quien falla es el partido, que no llega a sus previsiones.

Ayer se ha descolgado con un artículo memorable en donde analiza —¡ejem! Analizar es mucho decir— la mayoría absoluta del PP en Galicia, un resultado que conocía como el resto de las empresas, pero que no le dio la gana de dar, porque esos aciertos no entran en su sueldo.

El referido artículo, ya decimos, no analiza nada, sino que expone una retahíla de ensoñaciones para justificar los supuestos errores del CIS. Alucinante, Además de engañados, nos toma por bobos. El momento cumbre del argumentario lo alcanza Tezanos cuando explica que la victoria de Rueda se basó en tres argucias: el anuncio de gratificaciones extraordinarias a las mariscadoras, promesas de mejoras salariales al personal sanitario y “monjitas organizando el voto de sus asilados e internos”.

Carajo para las monjas. Mandan más que Tezanos.

La zona de interés

12 de Marzo , 2024

Lo preguntábamos como de pasada en la columna del lunes anterior, día 4. ¿Qué nos podemos encontrar detrás de otras compras masivas en época de pandemia, si con las mascarillas ya vemos lo que hay?

Era una puesta en práctica del refrán español que aconseja pensar mal para acertar, o sea, el camino inverso del lema de la Orden de la Jarretera inglesa: El mal caiga sobre aquél que mal piensa.

No ha pasado una semana y ya tenemos una segunda trama, presunta autora de una nueva mordida de 21 millones, esta vez en la compra de respiradores y con el exministro Illa al frente. La investiga la UDEF de la Policía Nacional y la destapa El Debate.

Quizás deberíamos llevarnos las manos a la cabeza y comenzar el ululato característico de las mujeres del Medio Oriente, pero ya no nos sale. Nos han atiborrado de ejemplos y el umbral diferencial en la percepción de las corruptelas se nos saturó.

Años ha que sabemos la ausencia de límites para su zona de interés, así sean respiradores para gente que lucha por el oxígeno, o mascarillas para otros que tratan de defenderse de los bichos. La pela es la pela. Que una emergencia nacional no te eche a perder un buen pelotazo.

En este caso, los ingleses de la Jarretera pensarían bien de los sospechosos. ¡Hombre, Illa, con la cara de pasmarote que tiene! ¿Cómo va a ser culpable de una mordida tan burda como ésta?

Claro, como de momento no tenemos a un Koldo con pintas de protagonizar cualquier pelea de discoteca, se nos escapan los buenos pensamientos.

Una vez destapado no esperaremos mucho para conocer más detalles, y ya verán cómo los conocen todos. El modus operandi se repite paso a paso desde que descubrieron cuál es su zona de interés.

Mamá para rato

11 de Marzo , 2024

En contra de su inveterada costumbre de utilizar la verdad en dosis de baja frecuencia, una vez allanado el camino de la amnistía, el presidente se ha expresado a corazón abierto, aunque nada hay que mañana le impida cambiar de opinión, ejercicio en el que ha logrado cotas de virtuosismo.

Al hombre se le ha visto hinchado como un pavo de esos de cartón piedra que utilizan en el cine y que nadie acaba por trinchar, ya que así sirve para otra película. Se diría que viene de conseguir una conquista de mérito, aunque lo único reseñable es que nos ha vendido por un plato de lentejas, las suyas.

Él lo expresa con una de esas frases vulgares condenadas a no figurar jamás en las antologías del pensamiento político porque podría haberla pronunciado cualquier mindundi nivel Koldo. “Hay Gobierno para rato, le pese a quien le pese”. Qué erudición, qué fondura, qué sinceridad.

Es cierto. Si el Gobierno se prolonga hasta donde se deduce de las sumas parlamentarias y nadie lo remedia, nos va a pesar un huevo, que es sinónimo de apesadumbrar. Él lo sabe y lo exhala con todo orgullo, como haría cualquier iletrado refiriéndose a sus competidores después de conseguir una plaza gracias a una turbia maniobra.

Y tan turbia que están todos los tribunales dándole vueltas por si huele, hiede o atufa.

Es verdad que va a pesar. De la legislatura no se va a salir boyante por imposibilidad material para ello. Sin ir más lejos, Yolanda Díaz y éxito económico forman una antítesis tan incompatible como el arroz con leche y el lacón con grelos.

Y como no todo va a ser sinceridad, el presidente abunda en el engaño cuando a continuación del pesar, nos anuncia que la amnistía garantizará la prosperidad económica. ¿De quién? ¿De Pujol?

La metamorfosis

10 de Marzo , 2024

Se anuncia que en fechas próximas Puigdemont será recibido en España por una cadena humana desde la frontera… hasta donde tenga a bien dirigirse.

Me lo creo. Si hace falta gente para enhebrarla brazo con brazo y de cuatro en fondo, ahí estarán los Pujol para pagar a los mercenarios precisos que cubran los kilómetros más pelados, pues por mucho que gasten nunca será suficiente para agradecerle lo que ha hecho por la malversación, el atraco y el procés, que como todo el mundo sabe, lo describe con soberbia pluma Franz Kafka.

Kafka es el autor ideal para una ocasión tan espeluznante como la que nos espera, convertidos ahora en orugas de la procesionaria de los pinos después de una metamorfosis brutal e inexplicable.

Ya no es Gregorio Samsa tirado sobre la cama con apariencia de un insecto gigantesco, sino la sociedad entera agusanada, apelotonada y colocada en una hilera procesional que todo lo devasta. Orugas sin cerebro a mayor gloria del fugitivo que, dicen, recorrió esos mismos kilómetros, pero en dirección inversa, metido en el maletero de un automóvil.

Ya saben que los castristas llaman gusanos a sus compatriotas que huyen de la miseria, preferentemente a Miami, la gusanera. Aquí el huido será el único que conserve el tipo y que salude con la ventanilla bajada agitando un pañuelo amarillo o a barras, ya se verá. Qué espectáculo, qué homenaje.

Agradecidos deberíamos estar de que no se les haya ocurrido festonear el recorrido con charnegos crucificados como los esclavos de Espartaco a lo largo de la Via Apia, de Roma a Capua; o de que no se hayan reclutado quintas de las autonomías esquilmadas para ser claveteados en esa exaltación que se prepara.

Va a ser preciosa. Espero que se televise.

Mañana será tarde

9 de Marzo , 2024

Bolaños nos pide tiempo para que podamos apreciar las bondades de la amnistía. Es una excelente estrategia para los malos restaurantes.

—Hoy no le van a gustar estas lentejas, pero ya verá dentro de unos meses qué ricas están.

No acaba ahí el absurdo argumentario del ministro porque a continuación nos advierte a los descontentos lo felices que seremos dentro de unos años cuando veamos a los partidos independentistas que hoy declaran referéndums ilegales cómo van a hacen política dentro del sistema democrático español.

A este chico ¿lo han hecho ministro porque es tonto, o se ha vuelto tonto desde que lo hacen ministro?

¿Cómo es posible imaginar a un independentista trabajando feliz y contento en el Estado porque ha dejado de ser independentista? En el medio, un simulacro de referéndum, unas cuantas salvajadas callejeras y una amnistía para estar en el mismo punto donde estaban años antes. Eso sí, Pujol con muchos más millones en el bolsillo y la malversación por las nubes.

Bolaño debería haber esperado cinco minutos antes de hacer sus alegres vaticinios, porque le faltó ese tiempo para escuchar —una vez más— que ahora toca el derecho a la autodeterminación, es decir, el reconocimiento de que aquella tierra sólo es de ellos, aunque el resultado sea contrario a la secesión, porque a usted no le van a dar la posibilidad de votar.

Lo han conseguido. Ya no se habla de amnistía, sino de referéndum. El único que la mantiene como bálsamo de Fierabrás es Bolaños, el ministro que se felicitó el día en que le hizo la cama al jefe a base de quitarnos el colchón a todos los españoles. ¡Olé tu gracia, moreno!

Aquí quedamos, sentados a la puerta del restaurante a la espera de que dentro de unos años nos guste esta bazofia que acabamos de tragar.

Cornudos, pero contentos

8 de Marzo , 2024

En un país normal, la amnistía, o la mera intención de amnistiar lo que aquí se pretende, debería costarle al partido promotor la pérdida de todas las elecciones que se convoquen los próximos lustros en territorio nacional, excepto en Cataluña, donde podría rascar votos poniendo cara de Illa, es decir, cara de “¿pandemia? ¿qué pandemia?

Eso es lo que debería producirse después de comprobar que todo el esfuerzo del equipo de gobierno durante siete meses se ha centrado en conseguir una medida de grave calado que no solo no figuraba en su programa electoral, sino de la que entonces se repudiaba por injusta, discriminadora, inconstitucional y atentatoria contra la igualdad de los españoles.

Una medida a favor de unos delincuentes, redactada al gusto de los beneficiados y sin otra finalidad que formar un gobierno antinatura.

Eso es lo que debería pasar en un país normal, pero éste no lo es y vete tú a saber lo que ocurrirá, porque esta misma mañana hemos oído opiniones que parecen sacadas de Hansel y Gretel, o cuentos de hadas de similar factura.

Decía una señora muy feliz y muy contenta que a partir de ahora se van a normalizar las relaciones en Cataluña; vamos, que nos hacemos novios; que los nacionalistas han llegado a la cúspide de sus pretensiones y que el mundo nos admira por lo avanzado de nuestra jurisprudencia.

Me recordó el chiste de aquel explorador que está siendo cocido por los caníbales en una olla gigantesca y el cocinero le pregunta qué tal está. El tipo le responde:

—De rechupete. Si acaso yo le añadiría una pizquita de sal.

Nos mienten, nos roban, se burlan de las leyes y nos convierten en ciudadanos de segunda con el único afán de la Moncloa, pero la señora aplaude con las orejas.

—Para mi gusto, además yo les traspasaría los percebes de Rinlo y los del Roncudo.

Mi querida señorita

7 de Marzo , 2024

Si tiene pico de pato; si anda, vuela y nada como un pato y de vez en cuando suelta un “cua cua”, es casi seguro de que se trata de un pato.

Sin embargo, si se llama Roberto, es sargento del Ejército, ha tenido dos niños como progenitor macho y su aparato reproductor es externo, no existe ninguna certeza jurídica para afirmar que hablamos de un varón.

El fenómeno ocurre gracias a las leyes paridas durante el mandato de Irene Montero y aprobadas entre muestras de gran algarabía pijoprogre. Montero está a un paso de ser proclamada la peor ministra de la historia, entendiendo ministra como genérico de ambos sexos en una excepción ganada a pulso por la inefable legisladora del sexo fluido.

El título no se lo otorga ningún círculo de ancianos venerables a los que esta ingeniería de las percepciones sexuales les suena a maldición bíblica, sino las más conspicuas feministas, conscientes de que la labor de Montero ha destruido años de lucha por la igualdad y se encamina sin remedio a un proceso que devuelva la máquina a sus carriles para avanzar de nuevo en la buena dirección.

En torno a este asunto identitario se dice que no hay fraude en quienes se acogen a ella, sino que el fraude es la ley. Con ello se quiere calmar la indignación de quienes ven que nos toman por el pito del sereno, nunca mejor dicho.

De acuerdo, el fraude es la ley, pero los que se aprovechan de su torpeza sin poseer siquiera virutas del principio inspirador de la misma, también cometen fraude porque estafan a sus iguales y se hacen con privilegios a los que no tienen derecho del bueno, del que no es de Montero.

Vivimos épocas de propietarios que no tienen casa, delincuentes mimados por el Gobierno y soldados que se sienten mujeres para ascender. Cualquier día una máquina hará las tesis doctorales.

Algo de qué hablar

6 de Marzo , 2024

La mitad de los votantes del PSOE y la mitad de los que lo hicieron a Sumar exigen a sus dirigentes más explicaciones sobre la trama mascarillera, ésa que consiste en ponerse morados de comisiones.

Los restantes no les exige nada, porque ya saben lo que hay y además les parece muy bien que se crujan las arcas públicas, que no son de nadie y para eso están mientras existan.

Otrosí, la vicepresidenta gallega, lideresa de la segunda de las formaciones citadas, ha atendido los ruegos de sus seguidores y les ha aclarado, a ellos y a todos nosotros, que para entender el meollo, quid o busilis de la trama de los avispados aprovechateguis pandémicos, hay que dormir más y preguntar menos.

Por eso se le ocurre en estas horas cruciales que vive España, cuando un ladrón sin escrúpulos los tiene agarrados por do más duele a ella y su socio, que lo oportuno es cerrar los restaurantes mucho antes, meternos en la cama al ártico modo y llevarle la contraria a Fraga, porque si el de Vilalba se gastó los cuartos para convencer al mundo de que Spain is different, la de Fene se empeña en decirles que no, que aquí somos tan aburridos como el que más y que no nos gusta nada oír a Milei cuando grita: “¡Viva la libertad, carajo!”.

Discútanlo unos cuantos días. A ver si mientras tanto nos hacemos con la amnistía, con los presupuestos y nombramos a Koldo pregonero de la Semana Santa de Cuenca, que allí salen las Turbas para llenarlo todo de ruido y confusionismo.

Por cierto, si aplicásemos la doctrina de Yolanda en otros órdenes de la vida, las Turbas conquenses saldrían al mediodía, las Caladiñas de Lugo lo harían después de comer y tendríamos que correr al amanecer la noche de san Juan.

Todo sea por dar que hablar.

No te metas en política

5 de Marzo , 2024

Nunca habíamos tenido una Begoña Gómez sentada a la mesa y la novedad nos llama mucho la atención. La miramos como paletos con la boca abierta hasta la altura de la clavícula y el asombro dibujado en los labios.

—¿Y ésta a qué se dedica?

Lo más parecido que se recuerda por estos pagos es aquella otra señora a la que llamábamos Carmen Collares por la abundancia de vueltas que les daba a los de perlas para que le tapasen la papada.

Es lo más parecido. Pero la influencer Carmen Polo jamás pisó moquetas como las del Africa Center del IE Foundation, a no ser en compañía de su marido, muy conocido en España porque salía en las pesetas.

Es cierto que era el terror de los anticuarios y que muchos gobernadores civiles se olvidaban de afrontar los gastos originados por sus visitas a las almonedas, pero no me negarán que practicaba una corrupción muy barata, excepto para los comerciantes afectados.

Lo de Begoña es misterioso, estremecedor e interrogable, como decía Ernesto Giménez Caballero refiriéndose a Lugo. “Tiene numen, es numinoso”. La dama se mueve de un lado para otro con la gracia de un colibrí y la contundencia de un hipopótamo, sin que se nos explique de manera diáfana a qué diantres se dedica para que siempre salga a colación detrás de Marruecos, de Koldo, de Air Europa.

Más que alumna aventajada de Carmen Collares, lo es de su marido, especialmente cuando aquél pronuncia su lema para ser feliz en esta vida: “Haga como yo y no se meta en política”.

Begoña no se mete en política, sino que está justo al lado, como el chófer del Papa, a quien nadie conoce, pero al que le va como Dios.

Me dirá que no, pero Begoña es la persona a la que hoy le propondría escribir una biografía autorizada sin duda alguna.

La máscara

4 de Marzo , 2024

Hay que disponer de un buen cuajo de armadillo para sentarse en el sillón de un despacho oficial y dedicar las horas reglamentarias de trabajo a diseñar pelotazos, mientras los demás, gilipollas que somos, nos refugiamos en nuestros hogares y nos compadecemos de sus grandiosas responsabilidades adquiridas.

_ ¡Qué mala suerte! ¡Mira tú que nada más llegar al poder y que te caiga un covid-19 de la noche a la mañana…!

Si alguna vez ha cometido ese flagrante error de pensamiento, ya puede ir olvidándolo para la próxima ocasión, porque resulta que nuestros amados representantes razonan a la inversa:

_ ¡Una pandemia! ¡Qué ocasión tan estupenda para ponerse las botas traficando con mascarillas, a ser posible defectuosas!

De mascarillas hablamos, pero, ¿qué nos podemos encontrar detrás de esas otras compras masivas de vacunas, guantes de nitrilo y de látex, jeringas desechables, agujas subcutáneas, algodones hidrófilos, geles hidroalcólicos, mamparas, señalizaciones horizontales y verticales, folletos, trípticos, campañas y demás equipaje sobrevenido por la necesidad?

Jamás me habría atrevido a sugerir tamaña vulneración de unos contratos comerciales cuya legalidad desconozco, pero comprenderán ustedes que si a las primeras de cambio nos topamos con un Koldo —el nombre pronunciable—, ir un poco más allá no es suspicacia, sino obligación.

Aquel personaje de José Sazatornil llamado Jaume Canivell en La Escopeta Nacional, que trata de colar sus porteros automáticos en el BOE gracias al embrollo de la cacería, es un fabricante honrado a carta cabal, digno de los altares como patrón de los enchufistas e intermediarios ventajistas, si lo comparamos a estos depredadores de la especie, capaces de soltar el bicho para vender más ataúdes.