Volver a empezar
17 de Febrero , 2019
Dibujo de 1904 en la revista catalana La tralla del carreter. En el mismo sitio
Sánchez va a presumir de haber roto con el independentismo. Ya lo verán. Lo hará durante el periodo que media entre hoy y el 28A. Después ya será otro cantar, sobre todo si Rivera no se deja meter mano y hace un Franconstein.
La política provoca estos asombrosos corrimientos de tierras cada dos por tres, sobre todo cuando se flojea de principios. Tal es así que podemos pasar de un rechazo frontal al populismo, a encamarse con él en cuestión de horas. O de llamar rebeldes a los golpistas, a irse con ellos de presupuestos, y volver luego a echarles el mal de ojo, que es donde estamos ahora.
Y de tanto ir y venir no te das cuenta de estar ahora en el mismo punto que la derecha trifálica, ese monstruo del Averno que en definición de Delgado, es como Cancerbero, pero salido y con testosterona como para repoblar las Bárdenas Reales.
¿Qué decía la trifálica tricéfala? Don Pedro, rompa con el independentismo. ¿Qué ha hecho el presidente? Romper. Ya están igualados.
Lo hizo convencido, o porque no le quedaba otro remedio, o porque quien rompe es Torra, la cabeza visible del triunvirato golpista, que no parece atravesar su mejor momento.
Ya da igual, pero es fantástico. Hemos llegado a donde habíamos estado siempre, con un frente constitucionalista amplio y cabal. ¿Nos podíamos haber ahorrado la pirueta? Por supuesto, pero había que probar el begoñismo ilustrado para mirar al peligro cara a cara.
El año cortito que vivimos peligrosamente, podría encabezar la crónica de estos meses. O a lo Groucho. Todavía no he salido de casa y ya estoy de vuelta.
Cualquier título vale menos Manual de resistencia, porque presentar un libro así cuando se acaba de tirar la toalla es como si a Belén Esteban le da por escribir Guía para ser discreta en esta vida.











