Macbeth hoy
8 de Abril , 2019
Las manos de Lady Macbeth
Cuando Otegi dice que Bildu es, o va a ser, determinante, más de uno debería sufrir un fulminante colapso y así como Lady Macbeth se desespera por lavar de sus manos las imaginarias manchas de sangre sin conseguirlo, verse ellos envueltos en tan inútil trabajo.
El recuerdo de Ernest Lluch, de Casas, Múgica, Buesa o Jáuregui deberían ser las visiones de un Macbeth dominado por la ambición y guiado por la falta de escrúpulos.
Pero más allá de la triste coincidencia de que en el camino político de los españoles se crucen hoy tan funestos elementos, lejos incluso de que se hayan creado tantas siglas con el afán indisimulado de destrozar todo lo que significa cohesión entre los hombres y tierras de la península, hay otra tragedia todavía mayor y tan shakesperiana como la del rey escocés, ya que las tres brujas fatídicas que pronostican a Macbeth sus sucesivos ascensos son, en nuestro caso, las leyes que permiten acabar con el Estado desde dentro, o sea, la aquiescencia y el beneplácito del ordenamiento jurídico.
Para ello basta que el ambicioso Macbeth de turno acepte suscribir pactos con quienes no tienen entre sus fines el engrandecimiento de la casa común, sino más bien todo lo contrario.
No hacen falta conjuras, ni golpes de estado. A ningún partido se le exige que entre sus fines no pueda figurar la destrucción de la ley que le permite existir. Lo jura, perjura y listo.
El legislador pensó que era demasiado canalla imaginarlo, o que le llamarían facha si lo impedía negro sobre blanco. Ja! Han bastado cuatro décadas para que la infamia y la ambición se alíen para abrir un horizonte de insospechadas consecuencias.
Y eso que en Macbeht la tragedia solo la sufre el ambicioso, pues Escocia, mal que bien, ahí sigue.











