Explota Explota
16 de Julio , 2021
Ni en Bolonia, ni en Roma
A mí Raffaella Carrà siempre me pareció una señora muy simpática. No tanto como Rafaela Aparicio, pero del mismo corte. Señora de risas y buen humor. La actriz malagueña tiene una calle en Madrid que se cruza con la de Maruja Mallo, cerca de Valdebebas y del IFEMA. Una bicentenaria lista de títulos en todo tipo de escenarios y platós la avalan.
Ahora bien, si me dicen que voy a ver de la mano al PP, Más Madrid, PSOE y C,s para dar el nombre de la italiana a una placita que se abre en la calle Fuencarral, no lo hubiera creído. Con lo rácanos que somos a la hora de ofrecer homenajes toponímicos y la rapidez que nos damos para encontrar briznas franquistas en la biografía de personas que ni siquiera han coincidido en vida con el ferrolano, era impensable tanta unanimidad para rendir pleitesía a una señora que decía: “Me explo- explota, / Explota mi corazón / Live, live, live, lai, / Qué desastre si tú te vas”.
Desde su lamentable fallecimiento hemos venido oyendo loas desmesuradas que asustan y ruborizan así que se escuchan dos veces. La segunda de ellas, para confirmar que realmente se ha pronunciado la frase tal como la hemos entendido.
Como pueden ustedes suponer, nada tenemos en contra de que “live, live, live, lai”, ni de que una amiga suya encuentre una enfermera dentro del armario, qué dolor, qué dolor. No, ni mucho menos. A eso ya estábamos acostumbrados desde que la Bella Chelito le cantó a aquella pulga que ofendía su pudor.
Si el hecho causa asombro no es por la frivolidad de la Carrà, sino por el escalafón, pues ¿qué tipo de homenaje habrá que rendir a partir de ahora cuando fallezca una persona que haya sido realmente un puntal de las artes, la ciencia o el cultivo de la remolacha azucarera?
No sé, han dejado el listón muy alto y se prevén agravios comparativos.











