Archivo de Noviembre, 2024

La guerra de las galaxias

Miércoles, 20 de Noviembre, 2024

Se le entregaba a Pedro Crespo el premio periodístico Temas, convocado por la Constructora Colomina y Serrano mediante una comida en el Lhardy y a mí, que era un principiante, me tocó al lado del más veterano de los periodistas presentes, Vicente Cebrián, retirado ya de todos los cargos que ocupó. Conocía a mi padre y aquello abrió las puertas a una conversación fluida y descacharrante.

No pude haber tenido mayor fortuna porque mi compañero de mesa, padre de Juan Luis Cebrián, era una máquina de recordar anécdotas, hacer chistes y burlarse con gracia inteligente de todos los prebostes del régimen, el franquista, porque estábamos en 1972.

Para un recién llegado al oficio, aquella comida con Cebrián fue como una lección magistral de la que salí creyendo que sabía todos los entresijos madrileños.

Vicente era el Darth Vader de Juan Luis y, como él, estuvo en los dos lados de la fuerza. El oscuro, al que conocía bien, desfiló durante aquellas dos horas de comilona exquisita en el Lhardy con la amenidad propia del sabio ante un discípulo ávido de lo que fuera.

Su hijo también acaba de salir del lado oscuro y nos recopila sus impresiones sobre ‘El efecto Sánchez’, que son las que motivaron su abandono de aquella trinchera. Ocurre que su análisis, siendo certero, es el que ya maneja todo el mundo informado que no está secuestrado de alguna manera por el presidente.

Sánchez es un peligro andante para nuestra democracia porque ha encontrado en su destrucción la manera de permanecer en el poder. Esa idea ya no sorprende a nadie porque lo que interesa al lector es saber hasta cuándo abutere patientia nostra… su sanchidad.

En el caso de su padre, quedaban dos años de franquismo. No lo sabíamos, pero se intuía. Vicente Cebrián hacía chirigotas sobre las ruinas del régimen.

Locos por los votos

Martes, 19 de Noviembre, 2024

En Europa se quejan de que España es el único país que traslada sus problemas internos a las sedes de la UE, y no es verdad. Vamos con ellos a todas partes, sea la UE o sea el G-20. Ahí tenemos a Sánchez en Brasil, a donde se ha llevado a Begoña, que es hoy uno de sus problemones más gordos.

Es una invitación expresa de la mujer de Lula da Silva que pone de relieve la buena sintonía de sus maridos a la hora de gravar a los millonarios, como el impuesto temporal de solidaridad sobre las grandes fortunas que Sánchez puso en pie el año 2023.

Hasta a Río se han ido los dos, en amor y compañía, porque no es cosa de desperdiciar un viaje tan pinturero para escapar unos días de España, que se está poniendo cada día más insoportable.

“Yo creo que Begoña se queda en Brasil”, me decía el sábado una señora que tiene la paciencia de leerme todos los días. “No lo creo —le contesto—, viajamos con los problemas, pero volvemos con ellos”.

De modo que no se queje Von der Leyen por el conflicto que le han endosado con la elección de Ribera. “España y yo somos así, señora”. Ya lo escribió Eduardo Marquina, precisamente para hablar de Flandes, una de cuyas principales ciudades es Bruselas.

Los problemas de Sánchez han obligado a que se escuchen frases de gran carga surrealista, como la escuchada ayer, para asegurar que los socialistas europeos están dispuestos a cambiar cromos que parecen imposibles. Ellos prometen votar al candidato propuesto por Meloni si el PP colabora en el nombramiento de Ribera. ¿Y en qué basurero tiran la coherencia?

A los agricultores de ASAJA, que han prometido retirar su apoyo al PP si votan a Ribera, el trueque no les convence, de modo que seguimos como al principio, con el problema a cuestas.

La vida secreta de las palabras

Lunes, 18 de Noviembre, 2024

Cada cual tiene sus manías, y en casa nos saca de quicio cuando el periodista o el locutor de turno se equivoca en la concordancia de número y dice “habían ocho policías”.

Imagino que el infractor ha superado todos sus estudios arrastrando el mismo error y que nadie tuvo la delicadeza de corregírselo, ni siquiera en la universidad, cuando se preparaba para saber expresarse en público.

No hablemos ya de las incorrecciones que se escuchan de labios de los entrevistados, que somos todos los demás. En los últimos tiempos se observa una curiosa tendencia a alargar y complicar los términos en caso de duda, como si el hecho de construir palabras kilométricas las dotase de una vacuna contra el error y nos hiciese más cultos, a tanto por letra de más.

Esta cursilería se llama sesquipedalia, aunque a algunos lo cursi les parezca la definición. En las últimas semanas, por fuerza, hemos oído con frecuencia que “la climatología es adversa”, cuando en realidad, de ser adverso algo, es el clima. Y lo mismo ocurre cuando en vez de decir tiempo, va el tío y se refiere a una meteorología que tira de espaldas.

Por no salirnos del tema —que otros llamarían temática—, la medalla de oro se la lleva quien nos informa de que se producirán “precipitaciones en forma de lluvia” para definir lo que en mi infancia, e imagino que en la suya, era sólo lluvia. Si pone granizo, nieve, chubascos o lo que sea, el alargamiento sigue siendo igual de sesquipedalista. ¡Toma vocablo!

A la hora de hacer balance —de litros de agua, de víctimas, de calles inundadas— se prefiere contabilizar a contar. Sin duda, creen que la suma de cantidades, una vez que las contabilizas, es más exacta que si las cuentas.

Permítanme que me tome el domingo libre y no escriba de política, es decir, de politizacionismo.

Mentiras arriesgadas

Domingo, 17 de Noviembre, 2024

Irene María Montero Gil nace en Madrid el 13 de febrero de 1988. Tiene por tanto 36 años. A tan tierna edad ya ha pasado por la política y ya ha escrito sus memorias. Algo habremos hecho, un libro sincero donde reconoce algunos comportamientos que equivalen a su tumba en la carrera del servicio público, aunque estamos en un país muy raro y vaya usted a saber.

En realidad, con el libro a la venta, todavía es eurodiputada y el partido — ejem!— no le ha pedido que entregue el acta.

El capítulo de marras, aquél que a nuestro juicio la deja K.O. y fuera de cualquier aspiración futura para representar a nadie en instancias políticas, es donde confiesa que no da positivo en covid el día 12 de marzo de 2020, tal como afirma públicamente siendo ministra de Igualdad, sino el día 10, lo cual quiere decir que no se contagia durante la famosa manifestación del 8M, sino ya que acude a ella contagiada y en plena actividad infecciosa.

Hay fotos de ese día en las que se ve cómo Irene estornuda rodeada de manifestantes y expande, suponemos, sus perniciosos virus sin que sus correligionarias lo sospechen.

El caso es que retrasa 48 horas la comunicación de su contagio y todo el mundo piensa, pobrecita, lo ha pillado en plena labor feminista.

Pues no. Ahora tiene los santos ovarios de reconocer su mentira, quizá con la intención de ser perdonada, quizá con la de cerrar su vida pública tras una rendición de cuentas que pesaban sobre su conciencia de ciudadana ejemplar.

Cierto que también se sincera sobre el tremendo error de dejar en manos de Yolanda Díaz el futuro del partido, pero ese detalle ya era sabido. Ambas confesiones son dignas de agradecimiento. Otros muchos no lo harían, sobre todo con 36 años y toda una vida de actividad pública por delante.

O ya no.

Seguimos para bingo

Sábado, 16 de Noviembre, 2024

Hay varias versiones de la frase atribuida a Napoleón sobre la inutilidad de las comisiones. Si quieres que algo no se sepa nunca… que algo no se arregle… que algo se eternice… crea una comisión.

Mazón ha desobedecido al emperador y anuncia la creación de una que se encargará de averiguar lo que ha pasado, porque “no se puede aprender del pasado sin saber lo que realmente ocurrió”.

Eso me parece bien. Si desconoces qué sucede en la batalla de las Navas de Tolosa, es francamente complicado analizar los fallos en la estrategia de Muhammad al-Nasir, alias Miramamolín, al frente de sus yihadistas, para perder tan decisiva contienda.

Mazón es como el califa almohade Miramamolín. Ha perdido la batalla y quiere saber qué ocurrió con la esperanza de que la comisión le exonere de toda culpa y le diga que antes de la suya están las de Pedro Sánchez, las de Teresa Ribera y las de su subordinado, Miguel Polo, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que misteriosamente se está librando del ojo del huracán con una habilidad asombrosa que quizás haya aprendido en las sesiones del Tribunal de las Aguas.

No citamos a más en la confianza de que el lector sabrá poner nombre y apellidos a quienes tienen por profesión desde hace años la de conseguir que nada sea responsabilidad suya, teniéndola toda, o en buena medida.

Pues bien, habrá comisión y habrá una vicepresidencia para reconstruir lo arruinado y una consejería para prevenir nuevas ruinas. Lo que no se esperan a estas horas de la tarde son dimisiones, ni ceses. Ni en Madrid, ni en Valencia, ni en Burriana. Seguimos para bingo.

Fíjense. Incluso se está reconsiderando que Errejón vuelva a la portavocía de Sumar, porque dice el rapaz que las acusaciones que le hace la actriz son más falsas que las lágrimas de los futbolistas.

La esfinge maragata

Viernes, 15 de Noviembre, 2024

El silencio denso y prolongado de Begoña Gómez de Sánchez Pérez-Castejón resonaba con fuerza en las cuatro paredes parlamentarias y, por extensión, en todos los aparatos receptores que lo recogieron en directo y en diferido.

Adornada de un maquillaje monócromo de tierra arcillosa, era la viva imagen de una esfinge maragata que observa lo que ocurre a su alrededor y obedece al pie de la letra la recomendación, no del pàter familias, sino, en su caso, de su abogado.

Ella no es una persona política. En realidad, no se sabe con exactitud lo que es. Allí la llamaron testaferro de su marido. (Pienso en algunos que no se cortarían en usar el adefesio “testaferra”). Ella no es política, pero su marido, mucho, y, sobre todo, el dinero que manejó, el prestigio con el que jugó, las competencias que se otorgó y los contratos que firmó son perfectamente políticos y dignos de ser fiscalizados por la Asamblea de Madrid.

Su trayectoria nada tiene de decimonónica esfinge maragata que ahora reivindica. Muy al contrario, su actividad tiene más de Trump que de Melania.

La cátedra extraordinaria de Gómez se crea durante una entrevista que la mujer celebra con el rector en la Moncloa y a instancias de ella. Nada menos. Si alguien busca a partir de ahora un ejemplo diáfano de nepotismo, lo tiene a mano.

Las cincuenta preguntas que le formularon fueron escrupulosamente pertinentes, documentadas y relevantes, pero se encontraron con la mirada de la esfinge, que había adoptado desde el principio otro rictus interrogante: ¿Y a mí qué me cuentas? Bulo eres tú.

Pues qué quieren que les diga. Después de escuchar tan clamoroso silencio, la percepción que nos queda está más cerca de la culpabilidad que de la inocencia.

Sentido y sensibilidad

Jueves, 14 de Noviembre, 2024

Los gallegos, y los lucenses en particular, somos unos seres despiadados que hacemos fiesta en torno a la degustación ritual de criaturas inteligentes y sensibles, los pulpos.

Los animalistas europeos del Eurogroup for Animals han iniciado una campaña para suprimir el cefalópodo de los menús humanos. Todavía no le he dicho nada a Pelúdez. No me atrevo. Prefiero que se entere por los papeles.

Los animalistas ven en el pulpo y en los calamares unos rasgos de inteligencia y sensibilidad muy por encima de los que presentan los cerdos, las vacas y las gambas en gabardina, aunque nada nos libra de que, una vez salvados los moluscos, comiencen las campañas pro porcino, pro vacuno y pro gambino; y por qué no, la que persiga salvar del consumo a todos los bichos vivientes, al margen de sus signos de inteligencia y sensibilidad.

Comemos animales desde que alcanzamos la categoría de humanos, y a esta alimentación se debe la marcha de nuestra evolución. Si descubrimos la forma de sustituir el aporte carnívoro, nos habremos cargado la gastronomía y, probablemente, los pulpos acaben con las nécoras, o se coman entre ellos hasta que su inteligencia sea superior a la nuestra y nos encierren en granjas vigiladas. No lo sé.

Cierto que hoy no podemos justificar la ingesta de pulpo como método de lucha contra el bocio en el interior de Galicia. Sólo como fuente de energía y de placer, lo cual no es poco teniendo en cuenta que los pulpos adultos mueren después de copular con un año de vida, que es cuando no los comemos.

En cualquier caso, si hemos de renunciar a ellos por sentido y sensibilidad, no creo que deba de ser el Eurogroup for Animals el encargado de quitárnoslos.

La culpa del otro

Miércoles, 13 de Noviembre, 2024

Ya sabemos quiénes metieron la pata, ahora sólo nos falta por conocer quiénes acertaron, porque alguno habría, aunque fuera un alcalde pedáneo, ¿o es que estamos condenados a una equivocación continua, a elegir permanentemente a los más ineptos y a discutir después cuál es el más nefasto?

No es imposible. Vean esta secuencia. Rita Maestre acaba de reconocer el error de haber elegido a Iglesias, Monedero y Errejón para pilotar Podemos. Irene Montero asegura que el mayor error de Podemos fue elegir a Yolanda Díaz, y Yolanda Díaz se ve obligada a entonar el mea culpa por mantener a Errejón como portavoz.

Es decir, equivocarse forma parte de la actividad diaria de los políticos, y no por ello se dan por aludidos y se retiran a cultivar cebollinos, sino que se presentan una y otra vez pidiéndonos el voto.

Y lo curioso es que se los damos.

Cuando en este estado de cosas se introduce una catástrofe de dimensiones fuera de lo común, el acierto en la toma de decisiones sólo puede deberse a la casualidad, porque lo previsible es que los ineptos cometan ineptitudes. Como decía Forrest Gump, “tonto es el que hace tonterías”.

A continuación se inicia una vez más la guerra de las culpas, donde lo importante no es la solución de los problemas, sino aparentar que la responsabilidad de que se produzcan no es tuyo, sino del rival político, del otro.

La estrategia en España tiene largo recorrido. Hoy todavía se discute, con riesgo de bronca, quién tuvo la culpa de la guerra civil, y son muchas las personas que se dan por satisfechas convenciéndose de que los culpables fueron los del bando con el que no se identifican, en vez de poner los medios para que no repita.

Por eso, por ahí adelante, ante la sospecha de culpa, se considera que lo correcto es la dimisión como primera medida.

Solo el cielo lo sabe

Martes, 12 de Noviembre, 2024

El caso de Íñigo Errejón volvería hoy a las primeras planas con motivo de las declaraciones que él y la actriz denunciante tendrían que deponer ante el juez, si el embarazo de la abogada de esta última no se interpusiera en esas previsiones. Bueno, será más tarde.

Con tal motivo le han dado voz a Rita Maestre, su compañera ideológica y de amores durante ocho años, para que lo ponga a escurrir y para que haga lo que todos ante los posibles delitos de sus parejas, desde la infanta Cristina hacia abajo: “Yo no sabía nada”.

Lo raro del asunto es que la buena de Rita, no sabiendo nada, le acuse de ser un misógino integral, un depredador insaciable y un manipulador patológico, porque si la relación se prolongó durante ocho años, el comportamiento de Íñigo con ella durante ese tiempo habrá sido el de un amante cariñoso, un feminista convencido y un amigo sincero. Eso se supone para justificar lo prolongado de la relación.

O lo que es lo mismo, su testimonio tiene el mismo valor que el mío, que he oído decir de Íñigo que es un misógino, un depredador y un manipulador, pero no podría aportar ni la más mínima prueba, salvo en su defensa, pues nada vi.

Rita extiende su estado de inopia a todas las estructuras de los partidos en los que coincidieron, aunque ahora, visto lo visto, se lamenta de haber puesto el futuro de Podemos en manos de tres personajes “muy masculinos”, Errejón, Iglesias y Monedero, que ya es puntería.

Se siente. Contra ella no hay más reproche que no saber elegir los compañeros. A otras se les acusa de ocultarlo, y son cientos las denuncias que se acumulan contra él. Nueva riada.

Rita, que hizo su debut político poniéndose en tetas dentro de la capilla católica de la Complutense, nunca dio pruebas de enterarse de nada y en ésas sigue.

Enemigos públicos

Lunes, 11 de Noviembre, 2024

Nuestro surtido de enemigos públicos es realmente impresionante. Los tenemos de todos los colores, tallas y hechuras.

Los hay con solera, cargados de delitos que se cometieron casi en la Edad Media, como el legendario Jordi Pujol, al que van a juzgar por los pelos cuando ronda el siglo de su nacimiento, u otro recién descubierto para las masas, como Mazón, al que le ha caído la del pulpo en menos de lo que tarda en caer una dana.

Los tenemos contrastados, de amplia y variada experiencia, como Pedro Sánchez, al que lo mismo se le puede acusar de despilfarrar, como de mentir, traicionar o prevaricar. Los hay que dan el pego porque parecen dueños de un prestigio impresionante y al final resultan como cualquier otro, al estilo Teresa Ribera, a la que íbamos a exportar como España Calidade y se va a quedar la cosa en oferta de baratillo.

Los hay de fama creciente cual espuma, como Aldama, que no sé cómo podíamos vivir sin él hace unos años. O el tal Koldo, por el que nadie daba un duro y hoy cotiza en el Ibex. En ese plan destaca también el dúo musical Begoña y Azagra, dos auténticos descubrimientos en la captación de capitales, que si los monises no fuesen los nuestros y no los pescasen con enchufe público, diríamos de ellos que dejaban en ridículo al propio Rockefeller.

Por ahí anda también un tal Álvaro García Ortiz, que ha conseguido el récord de ser el primer fiscal general del Estado al que le escudriña el despacho la Guardia Civil y al jefe de la Sección de Delitos Económicos de la Jefatura Superior de Policía Nacional en Madrid, que emparedaba su casa con los millones apañados porque ya no tenía donde meterlos.

Nos domina la sensación de que falta espacio, pero mucho, para completar la lista. Habrá que seguir otro día.