Inventor romántico (y III)

27 de Marzo , 2017

El Flotante Pasarón concebido por Ubaldo

Una vez que Ubaldo hubo puesto negro sobre blanco los principios de la navegación aerostática y el correo flotante universal circunnavegador, solicita del Gobierno español el título de Descubridor de la navegación atmosférica _ admosférica se puso_, y la explotación durante diez años del susodicho correo flotante.

Todo ello estimado en la cifra de 20 millones de pesos, que era el rendimiento o el pago, por cuanto él cedía al Estado español su descubrimiento.

El ribadense Ubaldo Pasarón lo pone en manos de Isidro Wall y Alfonso de Sousa de Portugal, X marqués de Mejorada del Campo y IV conde de Armildez de Toledo, intendente de la isla de Cuba, donde se hallaba destinado el inventor.

La documentación pasa a las competencias del ministro de Hacienda, el cántabro Pedro Salaverría y Charitu, se concede una patente de cinco años y que si quieres arroz, Catalina.

La prensa de Cuba y España entera se divide en ubaldistas y anti-ubaldistas. Aquellos que se sienten compatriotas de un adelantado de las ciencias y los que ven a un nuevo loco que habla de volar, de correos y de globos en paparruchas.

Se ignora la seriedad con la que Salaverría examina el invento, pero a la luz de los conocimientos actuales cabe pensar que se le presta poca atención. En esa época Zeppelin también está en América, un poco más al norte, y toma apuntes para el dirigible que tiene en mente, pero faltan todavía cuarenta años para la comprobación empírica de sus teorías. ¿Se pudo haber adelantado España? Es posible, pero Ubaldo muere poco después.

Salvador Lorenzana lo considera una de las figuras señeras entre los románticos gallegos y Ubaldo lo fue en todos los sentidos, no solo por su obra literaria, sino también por la altura a la que aspira elevar sus sueños.

Antes que Zeppelin (II)

26 de Marzo , 2017

El precursor

Antonio, Celso y Benito Pasarón y Lastra, los tres hermanos mayores de Ubaldo, lo preceden en vocación y empleo militar, pero ninguno desarrolla la originalidad del pequeño de la familia.

Siendo alumno de la Academia de Ingenieros Militares de Guadalajara con 19 años se inicia en poesía, teatro y periodismo, pero pronto se centra en ciencia militar y obras monumentales. Entre las primeras, Instrucción castramentaria para acampar la Infantería en yermos y despoblados.

Y de las segundas, algunos títulos que meten miedo por su ambición: Atlas crítico de la historia de España del Adelanto Humano desde la edad más remota hasta nuestros días, o el Mapa mundi comercial geoestratégico de la Tierra, cuyos meros enunciados provocan la aparición de almorranas al imaginar el tiempo de trabajo requerido para llevarlas a buen puerto.

Sin embargo por ninguna de ellas aparece Ubaldo en esta sección. Lo hace por el contenido del “Pilotage aeronáutico por Ubaldo Pasarón y Lastra, descubridor de la navegación admosférica”, faltas ortográficas incluidas.

Se trata del primer planteamiento sobre “navegación aerostática de fijo rumbo y velocidad arbitraria, hasta la del huracán”, tal como lo define el propio Ubaldo, que se erige como precursor de Zeppelin.

Aprovechamos las palabras de Antonio Pérez Martínez para explicar que se trata de un globo dirigible flotante formado por dos “secciones meridíánicas elipsoidales”, unidas por su concavidad a modo de ciruela claudia, con una eslora elipsoide y diámetro mayor horizontal equivalentes a los de una fragata, con resistencia para maquinaria, tripulación, pasajeros y carga, que podría circunnavegar la Tierra a una legua de altura en once días, dos horas, 52 minutos y 13 segundos.

Ubaldo Pasarón y Lastra (I)

25 de Marzo , 2017

El Moro Muza que habla de Ubaldo

Entra hoy en esta Cuerda de célebres con todos los honores inherentes al gremio don Ubaldo Pasarón y Lastra, militar, inventor y poeta en sus breves 37 años de existencia, cuyo Ribadeo natal lo recuerda hoy con una calle, aunque su celebridad sea semidesconocida allá donde se mire.

Tampoco es mal título ser hoy un célebre desconocido cuando hay tanto inepto popularísimo. Dejémoslo ahí como reflexión general para la sección.

Antes de avanzar conviene precisar la fecha de nacimiento de don Ubaldo, pues en sus biografías figura una que no lo es, y ya que son escasas, al menos que sean correctas. Se dice que nace el 16 de agosto de 1927, e incluso en algunas se localiza este hecho en Viveiro. Bueno, pues nos jugamos las patillas a que fue mes y medio antes, el 28 de julio del mismo año y en Ribadeo.

Ya decimos que Ubaldo no es precisamente un desconocido, pero sí mantenemos que es un desubicado. Quienes han tenido la oportunidad de acercarse a su obra lo han tratado de genio, o de loco, y ahí es donde se lía la madeja, porque Ubaldo no es ni una cosa, ni la otra, sino las dos al mismo tiempo.

A quienes antes llama la atención son periodistas o militares. El primero, Juan Martínez Villergas, alias El Moro Muza, avispado y de mente abierta como pocos, que ya se fija en la singularidad del ribadense el año 1862. El segundo, más influyente, el general José Almirante y Torroella, que lo que incluye en su Diccionario militar… de 1869.

Después, ya en desorden, Antonio Pérez Martínez, Salvador Lorenzana _ o sea, Fernández del Riego _, y Felipe Crespo de Lara, el tradicionalista de Goicoechea y feminista asilvestrado que lee la famosa conferencia “Si gobernasen las señoras, lo harían mejor que ellos”. Y más tarde, los coetáneos.

Piropos en la distancia

24 de Marzo , 2017

La sección

Desde el 1 de diciembre de 1892 y durante ocho años, Rogelio Quintáns, como administrador y propietario, y Ramiro Vieira Durán, como director, editan en Pontevedra el quincenal La Revista Popular, donde se da cabida a muy diversos géneros periodísticos; a la ciencia y al arte; al gallego y al castellano; al humor y la seriedad.

Dentro de esa variedad temática, y mientras no se demuestre lo contrario, para mí las tengo que La Revista Popular contó con una sección única en el mundo.

Precisemos. La sección no es única, porque muchas publicaciones contaron con otras similares. Lo que constituye una rareza es la forma de llevarla a cabo.

Se titula “Galería de bellezas” y su contenido es fácil de explicar. En cada número, una, dos o tres señoritas de Pontevedra reciben los encomiásticos piropos versificados de un vate que cae rendido de ripios ante su donosura sin par. En otras cabeceras son los propios enamorados los que versifican sobre los labios como rubís, partidos por gala en dos, que los partió para mí, la gracia infinita de Dios.

En La Revista Popular ese papel lo ejerce el poeta alcarreño Luis Cordavías, amigo de los redactores gallegos, ¡aunque él viva en Guadalajara! Es decir, que en su vida ha visto delante a las muchachas por las que desparrama su estro poético.

¿Qué ocurre entonces? Bueno, el caso es que Vieira y Quintáns quieren contar con una sección así, pues saben que por unos días será la comidilla de Pontevedra. Sin embargo ningún colaborador se atreve a hacerlo por el qué dirán. Resuelven enviar a Cordavías cuatro datos sobre la beldad de turno y Luis hará el resto… de oídas.

Leemos los versos que dedica a María del Valle Inclán (1893): “Instruida y amable / fina y discreta / es de las más simpáticas / de Pontevedra”. Tampoco es que se pasase en piropos.

De cómo recibir un tesoro

23 de Marzo , 2017

Nada de alegrías

En la crónica de O Grove debe figurar el día 18 de marzo de 1914 como la fecha en que allí es descubierto un tesoro, pero también el momento en el que se imparte una lección básica relacionada con estos hallazgos.

Un joven criado manipula un barril en una vieja casa del barrio de Hospital, cuando las maderas carcomidas del cuchitril ceden a la presión, se pulverizan y tras ellas dejan ver una arpillera que esconde suficientes monedas de oro como para aviar a dos generaciones de haraganes.

Corre el chaval entusiasmado para dar noticia del bombazo a las dueñas de la casa, madre e hija, y cuando apenas termina su relato, la mayor de ellas _ madre por tanto en el conjunto _, le contesta sin inmutarse:

_Pois si que ten! Ben sabiamos nós onde tiñamos gardado o tesouro! Vaites, vaites.

Ésa es una eficaz manera de reaccionar en estos casos para no dar ni una propina a quien ha conseguido el Ábrete Sésamo.

Posiblemente la señora es discípula de aquella otra viuda de Fingoi, que el 5 de febrero de 1909 contrata a un obrero para realizar ciertos arreglos en su casa de ese barrio lucense tras pasar el luto de su difunto marido.

Cuando el operario realiza los primeros golpes para demoler un muro interior que es el objetivo de la señora, comienza a caer sobre él una lluvia de monedas áureas y el hombre cree estar, no en Fingoi, sino en los exactos aposentos del rey Midas.

Avisada la viuda, acude ésta al lugar con cara de indiferencia, no exenta de cierto disgusto, como diciendo, mire usted cómo me ha puesto todo esto perdido de oro. Y eso sí, le agradece al obrero su rasgo de honradez. No obstante, le dice al hombre, lo mejor es que se tome libre el resto de la jornada y así ella tendrá tiempo de recoger toda esta trangallada que nos ha caído del muro. Mañana será otro día para seguir obrando.

El oro de Carlos IV

22 de Marzo , 2017

Banco de España

Las monedas de oro aparecidas en el futuro Banco de España arman mucho revuelo por todo Lugo y cada cual extrae sus conclusiones.

La más seria y fundamentada es la de colegir que ha llegado el momento de afrontar con brío la construcción del Museo de la Historia que albergue las muchas maravillas que atesora el subsuelo lucense… hasta que son descubiertas y se esfuman.

El Museo es una necesidad como el comer, máxime ahora que el padre Fita Colomé, el epigrafista de más renombre en España entera, ha solicitado a la ciudad el envío de una fotografía del acróstico de Odoario que existe en la catedral para compararlo con otro que está estudiando en Oviedo. ¿Es o no es nivel?

Nunca se concreta qué es lo que aparece en Castelar, o por decirlo en clave realista, qué es lo que desaparece. Para la historia queda que son cuatro monedas de oro, valoradas cada una en 200 pesetas, y un tarro de barro conteniendo un montón, que a ver cómo se valora eso.

Las vendidas, s.e.u.o., no se recuperan y el impacto se mitiga hasta que en junio del propio año de 1901 se reaviva la fiebre del oro cuando toda la ciudad comenta el hallazgo de botes metálicos llenos de monedas herrumbrosas que un hombre realiza en su finca y que ordena tirar por no darles ningún valor.

¡Pedazo de animal!¡Pudo tirar con ellos el futuro de sus hijos y el de la ciudad que le vio nacer! En otros lugares sí que saben apreciar los frutos numismáticos, como le pasa a Margarita, la criada del cura Alonso, párroco de San Miguel de Cabanas, en A Baña, y ciego de solemnidad. Ella y un muchacho de 14 que le ayuda encuentran debajo de una losa de la cuadra hasta diez botes de ésos, repletos de monedas de Carlos IV que se calcula valorados en más de 40.000 duros. Lástima que un vecino de Páramos les diga que son medallas de San Andrés y se quede con 26 de ellas por 18 reales.

El oro del Banco de España

21 de Marzo , 2017

Una de las monedas tenía el rostro de Nerón

El papel de los merovingios en Rennes lo cumplen en Carballedo los castreños; la dinastía es la del rey Don García, y el poder temporal lo representa la Casa de Lemos y los virreyes de Nápoles. Añádase la leyenda negra de la casa; dos veces destruida y bajo la maldición de haber sido escenario de otros dos suicidios. Con menos harina se cocinó El Dorado.

Galicia es pródiga en hallazgos de tesoros, prueba de que se escondieron. Vamos a repasar otros.

Por ejemplo, en enero de 1891 fallece en Vigo Josefa Varela Uzal, viuda de Castrelo, es decir, el nombre del lugar de Carballedo. Bien, pues detrás de una tabla utilizada como colgador aparecen 268.000 reales en onzas de oro, cosidas con trozos de lona en grupos de cinco piezas cada uno.

Algo se sospecha sobre doña Josefa, pues su casa es registrada minuciosamente y en ella también encuentran más de cien duros dentro de una cómoda.

En febrero de 1901, el Juzgado de Lugo se ve en la obligación de incoar una causa por el hallazgo de unas monedas de oro ¡en el solar destinado a ser el nuevo Banco de España! Tras derribar el caserón existente en la calle Emilio Castelar, o de la Estación, propiedad de Juan Soler y Mata, arrecian las críticas por el lodo que se produce en la vía pública, imposible de transitar con zapatos elegantes.

Todo cambia cuando se dice que sus obreros se llevan en los bolsillos monedas de oro de Nerón, Trajano o de Constantino, como ya había sucedido cuando Soler levanta su edificio sobre las ruinas de un templo romano. El Juzgado persigue un delito de estafa contra un desconocido que compra al obrero Francisco Fontal García cuatro de dichas monedas en el camino de la Estación.

Si hay materia criminal en el asunto, comenta la prensa, bien podrá decirse que no es oro todo lo que reluce.

El oro de la abuela

20 de Marzo , 2017

Moneda de la época de la abuela de Carlos V, María de Valois

Se procede a mover unas piedras en la capilla de la Casa Grande de Castrelo, en Castro de Carballedo, cuando de repente aparece un tesorillo de monedas de oro de la época de Carlos V, y un poco después, treinta y tres kilos de oro en lingotes, cantidad suficiente para superar el millón de euros al actual precio de la onza y sin contar el valor de las monedas.

Este descubrimiento se produce en 1960, aunque no trasciende nada de él hasta 1962 y con cuatro datos apenas hilvanados.

Quien más lo airea, por su vinculación con la Casa Grande, es José Vázquez González, corresponsal en Chantada de El Pueblo Gallego, que hace mención del tesoro a lo largo de tres días de los meses de mayo y junio de aquel año.

Lo más interesante de la información que ofrece José es la mención a su abuela, Asunción García de Castro, testigo de las últimas épocas de esplendor de la casa. Esta buena señora les repetía a sus nietos como si se tratase de un juego: “A ver si lográis el hallazgo de los tesoros escondidos en Castrelo”. Frase que en los niños suena a chochez de señora mayor, o a propuesta absurda para desparramarlos toda la tarde en juegos infantiles.

Hay que imaginar la cara de pasmo que se le queda a José Vázquez cuando se entera de que efectivamente, su abuela no hablaba de quimeras imposibles, sino de un tesoro contante y sonante, que con toda probabilidad ella misma no habría visto en su vida, salvo a través de ese eco lejano de un rumor transmitido en sordina de generación en generación, pues de lo contrario la mujer sabría dónde estaba escondido.

En una narración legendaria del hallazgo se habla de mendigos y excrementos de burro convertidos en oro. Tan oscuro como su pasado va a ser su futuro, ya que del oro nunca más se supo. Queremos decir, para ser contado.

Rennes de Castrelo

19 de Marzo , 2017

Sauniére, a punto del hallazgo

La pequeña feligresía francesa de Rennes-le-Château esconde las claves en que se basan las especulaciones sobre la descendencia de Cristo, los merovingios y los tesoros que encuentra en su iglesia el sacerdote Bérenguer Saunière, popularizados a mayor gloria de los best-seller por Dan Brown en El código Da Vinci.

Bien, pues en la provincia de Lugo podemos encontrar muchos de los elementos que mediante una argamasa consistente darían resultados similares, e incluso más sorprendentes, que los de Rennes-le-Château. No hacerlo es una inconsciente forma de tirar el dinero de un turismo constante, máxime en una época de precariedad.

Crismones, griales, lignum crucis de probada autenticidad, cuadros pintados al revés, fuentes mágicas, pasadizos, herejías y máximos honores religiosos son solo algunos de los mimbres con los que trenzar aquí dos o tres Rennes-le-Château, uno detrás de otro.

Dirá el conocedor del enclave francés que en Lugo falta la pieza hipnótica e irresistible del hallazgo de un tesoro, de un cura envuelto en pesquisas non sanctas y de una dinastía, que merovingia o no, dé realce a la historia con poderes temporales y oropeles tangibles.

Bueno, pues hasta en eso está equivocado el listillo, porque la historia nos ofrece la posibilidad de conectar todos esos elementos sin necesidad de desplazarnos al Languedoc galo.

Basta movernos hasta la Casa Grande de Castrelo, en Castro de Carballedo. Un edificio hoy ruinoso, aunque habitado, al menos hasta hace unos años. Se levanta a orillas del río Fondós y de su grandeza pasada habla su vinculación al rey Don García, aunque la construcción en si es del XVIII.

Corre el año de 1960 y se realizan obras de reparación en la capilla, tal como Saunière dice que lleva a cabo en la iglesia de María Magdalena en Rennes. Se procede a mover unas piedras cuando de repente…

Valentín, el preso de la lima

18 de Marzo , 2017

Valentín ocupó la celda 11

Es un clásico de los chistes gráficos. El preso que recibe una enorme lima camuflada en una barra de pan, en la tarta, en un libro…

¿Pero existe realmente algún preso que base su fuga en las propiedades de una lima? Al menos en Lugo hubo uno. Se llamó Valentín Rodríguez Álvarez, aunque a veces decía ser Lázaro Álvarez y haber nacido en Bilbao.

Es un especialista en robos y timos. Por haber entrado en la casa del industrial Rosendo Barrio, vecino de la calle de San Marcos, es condenado a seis años. Valentín teme que lo destinen a Burgos para cumplir allí, porque en la Prisión Central burgalesa las ha hecho de todos los colores y los funcionarios se la tienen jurada.

De modo que planea escaparse antes de la de Lugo. Los días previos al 1 de diciembre de 1916 los vigilantes observan que Valentín les sonríe, obedece y respeta como nunca ha hecho hasta ahora. Eso es sospechoso.

José Láncara y Faustino Vilaró entran de forma inesperada en su celda, la número 11 de la primera cárcel celular lucense, y lo ven dormido. Le hacen levantarse y comprueban que está vestido hasta con calcetines para salir pitando. Examinan los barrotes de la ventana y certifican que están a punto de ser arrancados con leve esfuerzo. Tres limas aparecen en el cacheo que realizan a Valentín.

Es la prueba. La lima existe como instrumento para la fuga, pero ¿quién y cómo se las entrega? Valentín cuenta una estrafalaria historia, según la cual alguien escala hasta su ventana y se las da en mano. Es imposible. Entonces recuerdan que una mujer vino días atrás con una colchoneta de regalo para él. No se la dan, pero Valentín pide por favor que al menos le dejen usar la almohada. Y así sucede. Las limas viajan ahí, albergadas en la zona central de la lana.

¿Quién es tan inútil como para no detectar tres gordas limas en una esponjosa y blanda almohada?