De charco en charco

12 de Septiembre , 2017

Alberto Panda en su papel de Pancho Sánchez

Siempre me pareció que Assange era un personaje sibilino, escurridizo, peligroso; un dos caras. No tiene ningún mérito porque lo sospeché en silencio, como las almorranas. Sin embargo, al comprobar que ahora se atrevía a insultarnos comparando a España con los tanques chinos de Tiananmén y a Cataluña con el ciudadano que se puso delante de ellos en aquella memorable jornada de 1989, pude confirmar que tenía razón. Assange es un gilipollas. Ya sé que me lleva ventaja en el insulto Pérez Reverte, que lo ha llamado “perfecto idiota” hace unos cuantos días, pero insisto en ello, porque desde la metáfora china a hoy, el señor Assange ha acumulado nuevos méritos para permanecer una temporada en la picota.

No contento con su patochada de la plaza y los tanques, ha vuelto insistir en el tema con tintes quijotescos para comparar a Cataluña con Pancho Sánchez.

¿Que no saben ustedes quién es Pancho Sánchez? Están cansados. Cervantes le da el oficio de escudero de Don Quijote, pero se equivoca de nombre y lo bautiza como Sancho Panza. Menos mal que ha venido Assange para desfacer entuertos con este híbrido entre Pancho Villa y el capitán Sánchez, aquel militar barbarote que asesina a Jalón con ayuda de su hija María Luisa.

Bueno, sí, se ha equivocado. Pero es como si hablando de Francia, al conde de Montecristo no le llama Edmundo Dantés, sino Leonardo Dantés, como aquel cantante estrafalario que explotaba Sardá en Crónicas marcianas. Desde luego que no lo llamarían para dar una conferencia sobre literatura francesa. Pues aquí tampoco, téngalo por seguro.

Seguramente ayer Assange estuvo muy atento a la tele por si veía tanques en la Diada, o por comprobar dónde desfilaba Pancho Sánchez montado en su fiel Babieca. ¿O era Dulcinea la que montaba al rucio?

Derecho a reír

11 de Septiembre , 2017

Señor Mandela, está usted muy lejos

A mediados del pasado mes de agosto, una de estas columnas firmadas por menda soliviantó los ánimos de un número no menguado de secesionistas catalanes que se pusieron las botas desgañitándose a mi costa en periódicos y redes sociales. Evidentemente, no les había gustado. Estábamos a la recíproca. A mí tampoco me gusta un pelo lo que ellos pregonan.

Como es norma en los trece años de existencia de esta sección, todo el argumento va salpicado de ironías, chistes… hasta chascarrillos con más o menos gracia. Pero como algunas de las reacciones intentan manchar el recuerdo de mi madre _ pobrecita mía _, quedaba claro que estos señores no solo se creen los dueños exclusivos de Cataluña y del derecho a decidir, sino también del derecho a reír.

Ellos pueden hacer los chistes que les venga en gana con España, los españoles, el rey o el Cid, pero amigo mío, cómo a alguien se le ocurra preguntarse qué le han metido al espetec para que proliferen tontos y levantiscos, se abaten columnas y se prenden las hogueras inquisitoriales de antaño.

Una de las tesis expuestas dentro de la caterva de insultos vomitados era que yo no podía entenderlos porque estaba a 800 km de Barcelona, como si durante toda mi vida estuviera siempre a esa distancia de esa ciudad, y como si por esa razón me encontrase imposibilitado _ yo y muchos millones más _, de entender a Mandela, porque lo suyo ocurre a 12.000 km, o a Octavio Augusto, por vivir a veintiún siglos de hoy.

Aunque abandono pronto la lectura de tan brillantes premisas, por referencias sé que se extienden durante días en otras muy parecidas, motivo por el cual, pasado el tiempo de réplica, les comunico que ni el honor de mi madre, ni lo expuesto en la columna han sufrido el más mínimo daño.

Me preocupaba que lo supiesen.

La tijera y Medio

10 de Septiembre , 2017

Momento tijera

¿Hay vida después de la muerte? ¿Hay información fuera de Cataluña? Sí y Sí, aunque sea poca. Mañana será inevitable volver la vista hacia la Diada, hacia las garantías que exige Colau, hacia las algaradas que se cuecen, pero dejemos que hoy sea un paréntesis dominical en este largo septiembre de los cuchillos largos y los cristales rotos.

Nada para desengrasar como la polémica montada en torno al presentador Juan y Medio y el arrebato pactado que padece en el transcurso de uno de sus programas, cuando le da por cortar a tijera la falda de Eva Ruiz, una colaboradora del mismo.

Como vivimos en la época de las pieles sensibles, bastó la tontería para que el país se dividiese. Medio a favor, y Medio, indignado.

Visto con ojos sosegados, el episodio es, ante todo, prescindible, absurdo, sin gracia, nada ejemplarizante e inconcebible en una televisión pública. Ahora bien, digamos que las televisiones están llenas de perlas de la misma categoría o inferior, pues la grosería, el matonismo, la chulería y sobre todo, la continua y constante alabanza de la ignorancia es el plato donde abrevan muchas mentes pensantes de este medio, en la creencia de que bazofia es sinónimo de audiencia.

Dentro de ese batiburrillo, lo de la falda no pasa de ser un chiste breve.

Ahora bien, que Teresa Rodríguez sea una de las adalides de la indignación contra la tijera de Y Medio no deja de tener gracia, pues basta recordar el apoyo o la solidaridad que su grupo presta a personajes como el bombista Alfon, el revientamujeres Bódalo, el machacapolicías Alberto, así como variopintos apóstoles españoles de la violencia de toda laya y jaez con tal de que vayan en contra del orden establecido.

Y entonces, al lado de ésos, la tijera de Y Medio se vuelve roma y sin filo.

En resumen, que estamos rodeados.

Mentir como norma

9 de Septiembre , 2017

Se parece a una mujer, pero es un edredón

El señor Puigdemont tiene el mismo apego por la verdad que aquel marido infiel al que su esposa sorprende acostado con su amante y le pregunta:

_ ¿Qué haces con esa mujer en la cama?

A lo que él reacciona impávido y a la gallega:

_ ¿Qué mujer?

El honorable presidente y los cuates del proceso han ensayado ese comportamiento durante años y lo han elevado a norma de conducta universal. De nada vale que los tribunales, la fiscalía, la Unión Europea, la OMS o el observatorio astronómico de Roque de los Muchachos esté viendo a la mujer en la cama y a Puigdemont a su lado, porque él siempre dirá que no hay nadie, que son imaginaciones de fascistas.

Y no solo eso, sino que ahora le ha dado por volver la oración por pasiva y acusa a quienes le acusan de lo que le acusan.

“España no es un estado democrático”, grita como un poseso. ¡Con lo que hemos visto en estos tres días! ¡Menudo morro, don Carles! Menos mal que ya lo tenemos calado, que si no, nos da un susto.

Lo que venía siendo habitual en estos últimos cinco años _ la mentira como norma de conducta _, sube esta semana todos los escalones que tiene por delante, ya sea hacia las patrañas, ya hacia las calumnias.

Y es lógico que así sea porque el argumentario político de los caballeretes es menguado. Como dijo Junqueras en algún momento, la independencia es un asunto de sentimiento. Feo, republicano y sentimental. Qué lirismo contenido. Por eso la CUP quiere meter en el mismo saco a Aragón, y así, con Valencia y Baleares ya conquistados, solo quedan Mérida y Fisterra. Bueno, y Lanzarote, que ahora nos salta con que es colonia. Madre mía, qué barullo. Esto no es una nación de naciones, es el Parque Jurásico sin podar, el paraíso de las zarzas, la granja de los puigdemones.

Desahogo

8 de Septiembre , 2017

Arrimadas

A Carmen Forcadell le huele la mirada y la inmensa mayoría de los independentistas son feísimos. Eso sin contar a Anna Gabriel, que rompe el percentil. Lo siento. Ya sé que podrían seguir siéndolo y tener más razón que un santo, pero es que a lo uno se suma lo otro.

La señora que insultó, vejó y deseó lo peor a Arrimadas es un horror, y no porque se desparrame, sino porque le huele la mirada y eso no te lo puedes quitar de encima en la vida. Ni con el régimen del cucurucho, ni con liposucción, ni con pinzas en el cogote, porque va con tu alma, va con tu conciencia y se te instala en el careto porque sabes que estás actuando mal, y claro, se te pone cara de bicho para ir a juego.

Lo de Forcadell, por tomarla como epítome, no es un insulto. Pobrecita mía. Es una fiel descripción. De algo me vale haber hecho muchos casting. Si necesitase un personaje que desde el principio de la película supiese que te la iba a meter doblada, yo me quedaba con Forcadell sí o sí.

Que no digo yo que si la invitas a cenar, descubres que es una mujer encantadora. No lo descarto; pero vamos, se te ocurre ir a First Dates, te toca de pareja e inventas un cólico repentino para salir corriendo.

Y si aparece en casa para hacer de canguro de tus hijos, dejas la cena, dejas el cine y te pones las zapatillas a la velocidad del fotón. “Ahora que lo pienso mejor, no voy a salir esta noche”.

Todo lo anterior carece de base científica. Incluso podría decirse que carece de base, pero llevamos tanto tiempo hablando de leyes, de democracia y de constituciones que llega un punto en el que te hartas y mandas la moderación a tomar el fresco.

Sí, a Forcadell le huele la mirada. ¿Qué pasa? ¿Tiene que ser guapa por decreto? Hay cosas que no se pueden conseguir ni con un golpe de estado, y ésta es una de ellas.

Sí, eran delincuentes

7 de Septiembre , 2017

¿Por dónde la cuelo?

A saber cuál será el panorama cuando estas líneas lleguen al lector. Hay días en los que la caducidad de las columnas apenas aguanta unas horas. Es la obsolescencia programada de la opinión.

Tal como estaba previsto, este miércoles 6-S los secesionistas se quitaron la máscara y actuaron de acuerdo con su particular interpretación de las leyes, que consiste en incumplirlas.

La ley en España se incumple a mansalva, pero si hay suerte los culpables acaban pagando de alguna manera su delito.

Anteayer, uno o varios hombres rompieron docenas de coches en las calles de Lugo. Es un delito, pero sus autores intentarán defenderse diciendo que la rama del árbol se cayó a su paso y que los coches se lanzaron contra la rama cuando la tenían en las manos.

Los secesionistas, igual. Pretenden hacernos creer que tiene derecho a robar y que son las leyes las que les agreden. Nada nuevo bajo el sol. El choriceo es tan viejo como el hombre.

Lo nuevo, en todo caso, es el ámbito donde se perpetra el delito, es decir, las nobles estancias creadas para acoger un parlamento y garantizar la convivencia, convertidas ahora en una cloaca para disfrute de unos pandilleros que se burlan de quienes les han dado ese poder que indignamente administran.

Se avecinan conflictos, efectivamente, porque nunca ha sido fácil imponer la ley allí donde se intenta conculcar. El cine del oeste está lleno de ejemplos.

Por lo demás, poco se puede añadir, salvo comprobar cómo se llevan las manos a la cabeza muchos de los que en estos años les bailaron el agua a los delincuentes creyendo que eran el no va más de la libertad. “No hagamos nada, no se vayan a molestar los catalanes”.

Pues ahí los tienen hoy, con lágrimas de cocodrilo por los extremos a los que se ha llegado.

El nacimiento de una noción

6 de Septiembre , 2017

Pangea, el resto son barrios

Andar a la búsqueda de cuántas y cuáles son las naciones que componen España es uno de los ejercicios más estériles a los que pueda dedicarse hoy un político.

Primera y principal razón, porque es un trabajo para el que no está preparado, no señor. Ni figura entre sus cometidos, ni servirá de nada, descubra lo que descubra. Quizá a un historiador le encaja más. A un taxidermista.

Es como si se pone a escarbar tras los huesos de un triceratops. En caso positivo, como mucho, le felicitarán los paleontólogos. Y eso, si no lo denuncian por intrusismo. Punto pelota.

Sánchez acaba de decir que en España hay tres o cuatro naciones, por lo menos. Se intuye que en diciembre puede haber descubierto otras dos o tres más. También nos ha ilustrado con una afirmación sorprendente, pues según él, una de las naciones que hay en España es, ni más ni menos que ¡España!

Es fabuloso. Mira que llevamos años siendo españoles y todavía no nos habíamos dado cuenta. Yo creo que la culpa la tienen los argentinos, porque claro, vas allá, te preguntan de dónde eres y si respondes que español, ellos te dicen: “¡Ah! ¡Gallego!” Y si te coincide, como es mi caso, pues lo dejas estar.

Aquí, en Galicia, vivían los oestrimnios, o sea, los del Extremo Occidente, pero en el fondo se trataba de una denominación común de los grovios, zoelas, seurros, bibalos, veasminos, copori, tirios y helenios, por citar solo a algunas de las cincuenta o más tribus aquí metidas.

Y después de muchos romanos, suevos y franceses, hizo una campaña Cunqueiro y nombramos presidente a Rosón.

Menos mal que Sánchez incluye a Galicia entre las tres o cuatro naciones que hay. Sin embargo se queda corto. En Lugo somos de empanada de liscos, y en Pontevedra tiran más hacia la de lamprea.

Colón, un sinvergüenza

5 de Septiembre , 2017

La llegada del imperialista en pateras

Dicen en Los Ángeles y en Nueva York dicen, que Colón ha sido imperialista y es por ello que al navegante descubridor le quiten calles, estatuas y días feriados. Pues a ver a quién se los dedican porque de imperialistas están forrados.

Eso de referirse a los indígenas y a los conquistadores suena tan viejo y trasnochado que si les fuésemos a hacer caso, acabábamos con la emigración por decreto, lo que tampoco estaba nada mal.

¿Nosotros somos indígenas y los que vienen en pateras son conquistadores? Algunos dicen que sí y que nos van a quitar las tierras porque un día esto fue Al Andalus. Entonces, ¿de dónde somos nosotros? Porque de algún lado seremos y a alguien tendremos que quitarle sus tierras actuales para que no nos tiren al mar.

Y así sucesivamente hasta que todos desaparezcamos en el famoso Big Bang. Quizás ése sea el fin del mundo. Retroceder hasta convertirnos en polvo cósmico, que suena bien, pero es una mierda.

Éstos que ahora descubren a Colón como el adelantado de las tropas genocidas no lo hacen porque se hayan puesto a estudiar como locos la Historia de las Indias de Bartolomé de las Casas. Nada de eso. Entre otros detalles que lo impiden, recordemos que De las Casas quería que América se llamase Columba.

Lo hacen porque el virus de lo políticamente correcto afecta en mayor medida a desilustrados e intelectuales de twitter, mala y diabólica ralea, nacida para extender por el mundo la ligereza, la vanidad y el falso saber, tal como Menéndez Pelayo calificaba hace más de un siglo a los periodistas. Ahora ya nos han ganado a zafiedad discursiva los nuevos intelectuales, y por lo que se intuye, pronto el wassap sustituirá a la novela. ¿Se imaginan? Todos los wassaps escritos durante un año editados en rústica.

Corea, asunto pendiente

4 de Septiembre , 2017

Jugando a líder mundial

¿Y ahora qué le decimos a Pyongyang? ¿Que no le tenemos miedo, o Nucleares no, gracias? Algo hay que poner en la pancarta.

En Corea del Norte están muy preocupados por la frase que finalmente se elija, y no se descarta que si optamos por la más hiriente, Kim Jong Un acabe por presentar la dimisión y por entregar todo su arsenal nuclear, cual Vercingétorix derrotado entregó sus armas ante Julio César en Alesia.

Éste no es un chiste belicista que anime a bombardear un país donde el 35 por ciento de la población, que suma más de 25 millones de individuos, es de alguna forma personal militar, entre soldados en activo, reservistas y organizaciones cercanas al Ejército. El belicista es su enloquecido líder, que acaba de dar un pisotón en la tierra para producir dos terremotos seguidos de entre 5 y 6 grados, y cuyas consecuencias, como es fácil suponer, no se limitan estrictamente al territorio dentro de sus fronteras, sino que las pagaremos todos y todas, y toditos y toditas.

Pero una reacción es lanzarle un pepino al hijo de su padre para deshacerle la raya al medio de su ultrasónico peinado, y otra ponernos a silbar el flower power con banderitas, confetti y serpentinas.

¿Qué hay que hacer con este tío que cada dos por tres nos menea la tierra, y que cualquier día es capaz, él solito, de liarla parda, poniéndonos en danza otra vez a millones de personas al borde de un ataque en Normandía?

No, no esperen que se lo diga, porque no lo sé; pero lo que sí digo es que habrá que hacer algo en algún sentido. Sabemos que manda un ejército de nueve millones de personas y que probablemente sea el mayor del mundo en estos momentos, pero seguimos siendo muchos más los que no hemos nacido norcoreanos.

A mí estos tíos que se peinan raro, no me gustan un pelo, incluido Puigdemont.

Entró la volea

3 de Septiembre , 2017

Santana, a punto de volear

Iglesias, Carmena y demás familia hacen las cuentas de la vieja. Cuanto peor les vaya a Rajoy y a Sánchez, mejor nos irá a nosotros, y se lanzan a bailarles el agua a los del reto, con la esperanza de que en Cataluña aprecien su gesto a más no poder, y en el resto de España pase desapercibido.

Pero vamos a ver, si en Cataluña quieren apreciar gestos independentistas tienen una jartá de partidos donde hacerlo. Y fuera de allí, aunque somos menos listos, menos guapos y menos comerciantes que ellos, nos queda la suficiente inteligencia para ver que Iglesias y compañía nos la quieren meter doblada.

Quién será la siguiente lumbrera que siga apoyando a estos tablajeros troceadores de filetes, capaces de hacer que en la Vía Láctea la leche vaya por un lado y la nata por el otro.

Mañana se inicia una semana durante la cual sabremos muchas más cosas sobre el 1-O. Ya no podrá mantenerse el peloteo de titulares que caracteriza el set, donde a cada anuncio de referéndum en Barcelona responde Madrid con la negativa de que lo haya. Y así una y otra vez, hasta que el atentado de las Ramblas rompe la cadencia.

Esta semana requiere un mayor esfuerzo en los jugadores. No vale solo que se crucen el sí y el no mientras se sonríen como maestros del cinismo. Los espectadores no se merecen esta sucesión de drives, porque comienzan a ser anodinos. Piden que salga a relucir el smash. Muguruza y Nadal demuestran que el tenis está a una gran altura y el público, muy mal acostumbrado.

Los dos esperan a que sea el contrario quien se lance al smash. Rajoy lo tiene claro, porque no piensa responder con otro. Su estrategia pasa más por una dejada cerca de la red a la que no lleguen, o un globo que los sobrepase.

En todo caso, aspira a que el comentarista diga:

_Entró, entró la volea del español.