Elías Valiña, primeras etapas del Camiño moderno

17 de Enero , 2021

El párroco de O Cebreiro inicia con su tesis el nuevo impulso a la peregrinación jacobea

EN LAS BIOGRAFÍAS de Elías Valiña Sampedro (Sarria, 1929), se destaca, con mayor o menor detalle, que él es quien siembra el Camino Francés de flechas amarillas. La flecha ha llegado a ser el símbolo y la bandera del hombre, como lo demuestra la portada del libro que le dedica Lois Celeiro.

Y aunque en un primer análisis pueda parecer un detalle menor, lo cierto es que constituye una imagen breve, certera y representativa de todo lo que este hombre hizo por la peregrinación desde que el año 1959 es designado como titular de la parroquia Santa María do Cebreiro, en Pedrafita, porque detrás de cada una de esas flechas están cientos de horas de estudio, docenas de kilómetros pateados, innumerables documentos consultados.

Elías nace en Mundín, dentro de la parroquia de Santa María de Lier, a pie del Camino en la tradicional etapa entre Samos y Sarria. Estudia en el Seminario de Lugo y prolonga su formación licenciándose en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas, para más tarde ser doctor por la Pontificia de Salamanca, en 1959 y 1965, respectivamente.

Su tesis es “El Camino de Santiago: estudio histórico-jurídico”, que recibe el premio Antonio de Nebrija de 1967 y es publicada por el CSIC en 1971. Este trabajo es el pivote en torno al que se asienta la aportación de Valiña a la peregrinación jacobea.

Pero el inicio del camino tiene más etapas. Ese texto llega a manos del padre Tomás Marín Martínez, vicedirector del Instituto de Historia Eclesiástica Enrique Flórez, perteneciente al CSIC, quien le sugiere y anima a que lleve a cabo la catalogación de los documentos existentes en los archivos parroquiales y municipales de toda Galicia, así como un catálogo gráfico de monumentos, edificaciones privadas, escudos, pazos, etc.

Un trabajo inmenso que apoya decididamente el decano de la Facultad de Derecho de Comillas, el medievalista Antonio García García, y que Valiña ya había comenzado con objeto de elaborar su tesis.

Como es de imaginar, el trabajo necesita fondos y alguien que los provea. El sacerdote lo desvela para los lectores de El Progreso, aunque en aquellos años todos podían sospecharlo. “¿Quién ha sido el mecenas?” _ le pregunta Rivera Manso. Y Valiña responde: “Un hombre al que Galicia, y Lugo sobre todo, tanto deben: don Álvaro Gil Varela. Don Álvaro, siempre interesado por cualquier cuestión que sirva para elevar a esta Galicia nuestra, no ha dudado un momento en patrocinar mi trabajo”.

Se le ve entusiasmado, sabedor que sus esfuerzos van a tener un gran eco internacional y una enorme repercusión en Galicia y en su economía. Carmelo Lisón Tolosana acaba de conferenciar en Grecia sobre la mujer gallega y Valiña está encantado del interés despertado. “Este hombre _ dice refiriéndose a Lisón _, tiene escritas más de cinco mil cuartillas sobre nuestra región”. Era una manera de resumir el éxito de lo gallego.

En ese momento afirma que ya ha catalogado un centenar de parroquias, especialmente de Chantada, Lalín y Silleda, tiene centenares de fotografías y espera nombrar colaboradores para acabar en dos años. ¿Acabar? Imposible. Por delante está la restauración del poblado de O Cebreiro, el Museo, el camino…

Él y su sobrino José Valiña están a punto de iniciar el reparto de flechas amarillas por el norte de la península para que aquella invasión extranjera que anuncia a la Guardia Civil cuando lo detienen en tierras navarras, sospechoso de extrañas actividades, no se pierda y llegue a Compostela.

Ángela Veiga, campeona del feminismo

13 de Enero , 2021

Su padre la obliga a casarse en Castroverde y su yerno la acusa de bigamia, pero ambos fracasan

LA HISTORIA DE María Ángela Salomé Veiga Ferreiro (Castroverde, 1867), es la de una mujer que se rebela contra el autoritarismo paterno y cuyo estigma la persigue hasta sufrir una falsa acusación de bigamia que la llevará a pleitear durante años por su honor, pero Ángela se gana los altares del feminismo.

La mujer nace en la parroquia de San Miguel do Camiño. Es hija de Manuel Veiga y de Carmen Ferreiro Escobar, naturales también de Castroverde. Al cumplir 17 años, su padre acuerda su matrimonio con el labrador de Santiago de Cubilledo, en Baleira, Gervasio Fernández Díaz, de 24 años.

Pese a que ella se niega y lo rechaza por no sentir hacia ese hombre ningún sentimiento amoroso, Manuel sigue adelante con todos los preparativos para la boda, que habría de celebrarse el 26 de febrero de 1884 en la iglesia de Santa María da Frairía, en tierras de Castroverde.

No solo se han leído las amonestaciones, sino que también está redactada el acta con los nombres de todos los que van a participar en la ceremonia, pero cuando llega el momento de acudir a la iglesia, Ángela se atrinchera en una de las estancias de la casa amontonando muebles para atrancar la puerta y se resiste a obedecer.

Finalmente, Manuel logra llegar hasta ella, la golpea, como ya ha hecho en otras ocasiones, y la arrastra hasta la iglesia, donde el sacerdote, harto de esperar por la novia, se ha ausentado, lo que obliga a que se demore aún más el sacramento.

Esta circunstancia es aprovechada por Ángela, que en un descuido de los presentes, escapa campo a través hasta llegar a Lugo, donde encuentra cobijo en casa de unos parientes.

La muchacha no se siente segura en aquel domicilio, pues sabe que tarde o temprano su padre acabará por presentarse allí y la obligará a matrimoniar con Gervasio, de modo que organiza su traslado a Madrid, donde otros parientes pueden acogerla.

La vida la lleva a conocer el amor con el rico comerciante madrileño Francisco Martínez Ruiz, dueño de una camisería en la plaza de Santo Domingo. Francisco es viudo y padre de una hija llamada María.

Se casan en 1895 y cuatro años después, María lo hace con Justo Eguía Ruiz, poeta de ideas carlistas, cuya familia está emparentada con la de san Francisco Javier y cuyos miembros han sido y son influyentes jesuitas.

Entre ambas parejas reina la armonía hasta abril de 1911, cuando fallece el patriarca, dejando a su viuda con otras dos hijas: Ángeles y Paquita, de 16 y 13 años. El fallecido instituye herederas de su fortuna _ unos dos millones de pesetas _, a las tres hermanas, pero antes de realizar la partición, Justo Eguía acusa a su madre política de ser bígama, por lo que Ángela es encarcelada.

Se la desposee de sus bienes y a sus hijas, del apellido paterno, declarándolas adulterinas. La denuncia se apoya únicamente en el acta de Freiría.

Pasado el tiempo, se estima que la partida de matrimonio está falsificada por Justo Eguía, pues si bien el padre de Ángela concierta su boda con Gervasio, como sabemos, ella huye. De acuerdo con la costumbre, la partida se ha cubierto por anticipado, dejando los nombres en blanco, Al no celebrarse, se le añade una nota que la anula y tampoco la firma el coadjutor Antonio Fernández Vila, que debería bendecirles.

Ahora aparecen rellenos los huecos con los nombres de Gervasio y Ángela, y la firma. Los peritos calígrafos aseguran que esta firma es falsa, y que los nombres han sido escritos recientemente.

Ángela ha vencido a su autoritario padre y a su codicioso yerno.

Ángela Veiga, campeona del feminismo

Su padre la obliga a casarse en Castroverde y su yerno la acusa de bigamia, pero ambos fracasan

LA HISTORIA DE María Ángela Salomé Veiga Ferreiro (Castroverde, 1867), es la de una mujer que se rebela contra el autoritarismo paterno y cuyo estigma la persigue hasta sufrir una falsa acusación de bigamia que la llevará a pleitear durante años por su honor, pero Ángela se gana los altares del feminismo.

La mujer nace en la parroquia de San Miguel do Camiño. Es hija de Manuel Veiga y de Carmen Ferreiro Escobar, naturales también de Castroverde. Al cumplir 17 años, su padre acuerda su matrimonio con el labrador de Santiago de Cubilledo, en Baleira, Gervasio Fernández Díaz, de 24 años.

Pese a que ella se niega y lo rechaza por no sentir hacia ese hombre ningún sentimiento amoroso, Manuel sigue adelante con todos los preparativos para la boda, que habría de celebrarse el 26 de febrero de 1884 en la iglesia de Santa María da Frairía, en tierras de Castroverde.

No solo se han leído las amonestaciones, sino que también está redactada el acta con los nombres de todos los que van a participar en la ceremonia, pero cuando llega el momento de acudir a la iglesia, Ángela se atrinchera en una de las estancias de la casa amontonando muebles para atrancar la puerta y se resiste a obedecer.

Finalmente, Manuel logra llegar hasta ella, la golpea, como ya ha hecho en otras ocasiones, y la arrastra hasta la iglesia, donde el sacerdote, harto de esperar por la novia, se ha ausentado, lo que obliga a que se demore aún más el sacramento.

Esta circunstancia es aprovechada por Ángela, que en un descuido de los presentes, escapa campo a través hasta llegar a Lugo, donde encuentra cobijo en casa de unos parientes.

La muchacha no se siente segura en aquel domicilio, pues sabe que tarde o temprano su padre acabará por presentarse allí y la obligará a matrimoniar con Gervasio, de modo que organiza su traslado a Madrid, donde otros parientes pueden acogerla.

La vida la lleva a conocer el amor con el rico comerciante madrileño Francisco Martínez Ruiz, dueño de una camisería en la plaza de Santo Domingo. Francisco es viudo y padre de una hija llamada María.

Se casan en 1895 y cuatro años después, María lo hace con Justo Eguía Ruiz, poeta de ideas carlistas, cuya familia está emparentada con la de san Francisco Javier y cuyos miembros han sido y son influyentes jesuitas.

Entre ambas parejas reina la armonía hasta abril de 1911, cuando fallece el patriarca, dejando a su viuda con otras dos hijas: Ángeles y Paquita, de 16 y 13 años. El fallecido instituye herederas de su fortuna _ unos dos millones de pesetas _, a las tres hermanas, pero antes de realizar la partición, Justo Eguía acusa a su madre política de ser bígama, por lo que Ángela es encarcelada.

Se la desposee de sus bienes y a sus hijas, del apellido paterno, declarándolas adulterinas. La denuncia se apoya únicamente en el acta de Freiría.

Pasado el tiempo, se estima que la partida de matrimonio está falsificada por Justo Eguía, pues si bien el padre de Ángela concierta su boda con Gervasio, como sabemos, ella huye. De acuerdo con la costumbre, la partida se ha cubierto por anticipado, dejando los nombres en blanco, Al no celebrarse, se le añade una nota que la anula y tampoco la firma el coadjutor Antonio Fernández Vila, que debería bendecirles.

Ahora aparecen rellenos los huecos con los nombres de Gervasio y Ángela, y la firma. Los peritos calígrafos aseguran que esta firma es falsa, y que los nombres han sido escritos recientemente.

Ángela ha vencido a su autoritario padre y a su codicioso yerno.

García Robles, campeón de patinaje

12 de Enero , 2021

El deportista originario de Muras está diez años en la élite de su especialidad

SU FAMILIA DEJA Muras rumbo a Cuba, donde nacen los dos hermanos Ramón y Vicente García Robles (La Habana, 1928), para regresar a Madrid años después.

En la isla los dos jóvenes se aficionan al patinaje de velocidad y mientras están allí, aun sin llegar a los diez años de edad, ya ganan algunas competiciones escolares.

El año 1945, de regreso en España, Vicente participa en los campeonatos de Castilla que se celebran en el velódromo madrileño del Metropolitano, representando al Atlético Aviación y se proclama campeón. Ese mismo año gana la prueba que se celebra en el paseo de los Nuevos Ministerios.

Durante los ocho siguientes, a partir de 1947, va a ser campeón de España en distintas modalidades de fondo, al igual que su hermano, de tal forma que entre ambos acaparan varios récords y los títulos, como miembros del Atlético de Madrid, cuya sección de patinaje desaparece en 1953.

Vicente no se olvida de sus raíces y siempre que puede acude a Muras. De hecho, brinda sus triunfos “a Lugo, que es la tierra de mis padres y abuelos. Así lo hice constar siempre a los periodistas, aunque el acento cubano delata mi cuna circunstancial”.

El Progreso lo califica de “lugués de importación”, y le pide que presuma de esa condición allí donde vaya a competir con belgas e italianos, que son los máximos especialistas. ¿Los portugueses no? No, ellos son buenos en hockey.

En 1949, de cara a los Campeonatos del Mundo de Patinaje en 1.000, 5.000, 10.000 y 20.000 metros, a celebrar en Ferrara, se forma el equipo nacional con Alejandro Groizard, Alberto Domingo y Vicente, además del patinador catalán José Raga, en calidad de suplente. Los cuatro se concentran a las órdenes del seleccionador nacional, Luis Meléndez.

En realidad Cataluña es la única región que dispone de una auténtica infraestructura para la práctica del patinaje, lo que provoca envidias, o al menos, ciertos celos entre los dirigentes catalanes cuando comprueban que son patinadores de otras provincias, como es el caso de García Robles, los que se llevan los campeonatos.

En 1952, siendo Vicente García Robles quien mejores marcas obtiene en 5.000 metros fondo, y después de ser seleccionado para representar a España, hay un sorprendente cambio de planes a última hora que será decisivo en la carrera de este “lucense de importación”.

El deportista destapa las oscuras maniobras a los lectores de El Progreso cuando días después está en Muras pasando unos días. Preguntado por el corresponsal del diario si espera mejorar pronto las marcas de velocidad que obran en su poder, Vicente afirma que no, que no lo hará nunca por razones de índole moral.

Le piden que se explique y señala: “Cuando se iban a celebrar en Trieste los campeonatos internacionales fui designado para representar a España. A última hora, el federativo señor Meléndez, “periodista y catalán”, estimó más “conveniente” que fuera un paisano suyo el encargado de representar los colores nacionales. Mi desencanto fue mayúsculo, todavía mayor al comprobar el ridículo papel realizado por España. Esta es la razón por la cual he colgado los patines”, y de ahí que sea imposible mejorar ya sus marcas.

Al año siguiente, Vicente se casa y visita Muras con su mujer. La cacicada de Meléndez provoca que España se quede sin uno de sus mejores patinadores, aunque sin que salte el escándalo. Por lo visto, ya con Franco algunos catalanes iban por libre.

Tenía veinticinco años y se consideraba muy joven todavía para dejar el deporte.

Martínez Cobo y el poltergeist de Roso de Luna

11 de Enero , 2021

En su publicación El Guerrillero, el párroco de Bacoi (Alfoz) informa de una Casa do Demo en Foz

EL SACERDOTE JOSÉ Martínez Cobo (Alfoz, 1870?), es profeta en su tierra, donde adquiere fama de historiador erudito, orador fogoso, protestón airado y defensor de sus feligreses frente a la autoridad abusiva. Bueno, y de obsequiarlos con sermones demasiado largos.

Su influencia abarca varias actividades. Lleva las parroquias de Santa María de Bacoi (Alfoz) y Santo Estevo de Moucide (O Valadouro), unida a la anterior; es representante de la sociedad de hijos de O Valadouro en Cuba, ha publicado un folleto con los Apuntes históricos del valle (1912) en la Imprenta Mancebo de Mondoñedo y durante dos años edita un periódico con aspiraciones a quincenal, aunque de irregular periodicidad que ha bautizado con el sorprendente nombre de El Guerrillero.

Su primer número sale en abril de 1907 y en enero de 1908 publica un fotograbado con la torre de Castro de Oro que llama mucho la atención. En ese momento otro hombre del valle, Purificación de Cora, ultima la fundación de El Progreso.

En ese 1908, El Guerrillero desaparece y reaparece para confirmar su carácter irregular, pero uno de sus números le va a dar una trascendencia singular.

Martínez Cobo recoge lo que viene sucediendo en la parroquia de Santa Cilla do Valadouro (Foz), inmediata a Bacoi, donde ha sido llamado a intervenir otro sacerdote. Allí hay una Casa do Demo, como la que narra Prudencio Landín Tobío en Ponteceso e inspira nuestra novela Te llamaré muerto (Edhasa, 2018). El poltergeist también es divulgado en La Correspondencia Gallega por José Candia Villares, secretario del Ayuntamiento de Foz.

Ambas fuentes hablan de un ser invisible que por la noche provoca desplazamientos de objetos y otros fenómenos de difícil explicación que afectan a una familia. El cura no puede pensar que son obra de Dios y se inclina a pensar en “uno de tantos diablillos que Dios de vez en cuando deja andar sueltos por fines inescrutables que debemos respetar”.

Pese a bendecir la casa, los fenómenos se repiten hasta que la mujer devuelve un mandil que había robado a unos vecinos.

La revista teosófica Sofía se hace eco del caso en noviembre de 1907 y el 11 de marzo de 1930, el teósofo extremeño Mario Roso de Luna lo refiere en sus comentarios a los Cuentos macabros, de Helena Blavatsky, publicados en el diario La Libertad.

Si el párroco está dispuesto a creer que el diablo juega con la familia, Roso habla de las excepciones a la ley de gravitación universal. Los dos coinciden en decir que la Casa do Demo desaparece con buenas acciones.

Poco tiempo después salta a la prensa que varios vecinos de Alfoz, entre ellos José María Canel y el párroco, han acudido un año más a la Administración de Hacienda, en alzada contra las cuotas del Ayuntamiento en el reparto de consumos por considerarlas desorbitadas.

También recurre contra el ayuntamiento por medio de Julio Pérez de Guerra por considerar que se aprueban los proyectos de dos puentes en Carballido “mucho menos urgentes que en Bacoi”.

El año 1927 interviene en la Fiesta del Árbol en compañía de Luis Soto Menor y publica su discurso en folleto editado por la Imprenta Popular de Mondoñedo. También participa en las inauguraciones de las escuelas que se levantan en Bacoi y O Cadramón, con fondos aportados por los emigrantes en Cuba.

Su enemigo natural es el corresponsal de El Pueblo Gallego, que se burla de la duración de sus sermones y de sus errores, como cuando dijo que Kant no había nacido en Königsberg, sino en Ginebra.

Devesa Jul, el apóstol de la nueva agricultura

10 de Enero , 2021

El maestro de Friol desarrolla una ingente labor de enseñanza y divulgación sobre el trabajo del campo

EN LA FORMACIÓN de Vicente Devesa Jul (Friol, 1920), hay que imaginar una gran influencia del lugar de Tralacorda, en San Xoán de Seoane da Pregación, la parroquia donde Ramón Devesa y Cástula Jul crean su familia de cinco hijos.

También imaginamos el efecto benéfico de sus padres, antes de encontrarse con los grandes personajes que en su época soñaron con mejorar la agricultura y la ganadería lucense.

Nos referimos a Juan Rof Codina, Antonio Fernández López, Avelino Pousa Antelo, Isaac Correa Calderón, Benigno Ledo, Andrés Gómez Legaspi, Valentín Arias López, Dasio Carballeira Tella, Alfonso Platero o Joaquín García Ojeda.

Vicente comparte formación y experiencias con todos ellos, dentro de una generación puente que se esfuerza por incorporar las técnicas ya implantadas en otros lugares y no siempre bien recibidas aquí.

El interés de Vicente por el cultivo de la tierra, la horticultura o la apicultura , para reforzar la calidad y la rentabilidad de los productos, nace después de estudiar el Bachillerato en Lugo dentro de las antiguas aulas de San Marcos y de acabar la carrera de Magisterio, con plaza de maestro desde 1944.

Da clases en Friol y A Fonsagrada hasta que en 1948 Antonio Fernández López funda la Escuela Agrícola de la Granja Barreiros en Sarria, bajo la dirección de Avelino Pousa Antelo, y la posterior creación del colegio Fingoi, del que será profesor.

Avelino y él realizan incursiones por la provincia para conocer su realidad agrícola, aunque a veces se encuentran con auténticos reportajes periodísticos, como aquel cartero de San Martín de Suarna, en A Fonsagrada, que aprende inglés a los sesenta y tantos años para leer los periódicos de EE.UU. donde están sus hijos.

Vicente se lamentará entonces del estado calamitoso en el que se desenvuelve la fruticultura lucense, sin técnicas de plantación, ni podas, ni abono, ni recogida adecuada, y se volcará en una labor de enseñanza y divulgación incansable a través de cursillos, de la Escola de Verán, de los cursos de Capacitación Agropecuaria y de cientos de colaboraciones periodísticas, especialmente a través de las páginas de El Progreso.

A mediados de los años sesenta existen un millón ciento dos mil seiscientos ochenta árboles frutales de las distintas especies en la provincia de Lugo, que dan una producción de unos 20 kilos por árbol. Con esas cifras en la mano, Devesa Jul calcula que se podría triplicar en poco tiempo, transformándola además en fruta de primera calidad.

Él y Gómez Legaspi serán profesores en cientos de iniciativas, aprenderá apicultura de la mano de Ledo y de Correa Calderón, convirtiéndose en su principal continuador a través de la Asociación Provincial Luguesa de Apicultores (APLA) y de su boletín, O Cortizo, que él funda, como también el Apiario-Escola de Teixeiro.

Con Avelino Pousa, Valentín Arias y Jesús López Fernández, Vicente es uno de los que reúnen los Contos populares da provincia de Lugo (1963), de Fingoi, que edita Galaxia con prólogo de Carballo Calero. También publica un Cancioneiro Galego (1972), como continuación del libro anterior, gracias a los maestros que asisten a sus cursillos.

Casado con Maruja Varela Quiroga, recibe numerosos premios y distinciones, como la Orden Civil del Mérito Agrícola en 1965. Suyas son las monografías publicadas en El Progreso La enseñanza y el agro (1965) y A Cova da Serpe (1967); así como La Alimentación humana y la nutrición, importancia de una dieta equilibrada (1980). Muere en 1999.

López Arribas, o cómo robar a Hacienda

10 de Enero , 2021

El funcionario de Bóveda participa en lo que suponían iba a ser el golpe del siglo

DENTRO DEL CAPÍTULO de lucenses destacados, pero no ejemplares, debe figurar Manuel López Arribas (Bóveda, 1875), aunque sólo lo haga en grado de tentativa. Después de todo, su paso por el mundo de la delincuencia le vale ser protagonista de una columna de Manuel Bueno, el periodista que hiere en el brazo izquierdo a Valle-Inclán y acaba por dejarlo manco.

Su tocayo Manuel había nacido en Santiago de Rubián, pero el año 1911 ya se considera un madrileño más. Un error de cálculo impide hablar de él como uno de los más grandes ladrones del mundo a través de lo que podría haber sido el golpe del siglo en España. Conozcamos qué ocurre.

Ricardo Oseti, alias Ricardo el Marino, también dice ser Pedro Camacho Navarro. Tiene 50 años y durante ese medio siglo ha coleccionado un historial nutrido de delitos, como un robo de sellos del que se habla mucho. Su cabeza es una fábrica constante de proyectos destinados al fácil enriquecimiento, pero ahora, en 1911, cree haber encontrado el definitivo.

Es un plan sencillo, piensa, pero necesita colaboradores y uno muy destacado tiene que ser a la fuerza López Arribas, hasta ese día, un honrado funcionario.

Menos limpieza de expediente tienen Ricardo Martín Juzgado, de 44 años, natural de Venta de Retamosa (Toledo); y Carlos Torro Sitoage, un valenciano de 42 tacos. Con ellos ya ha hablado y están de acuerdo.

¿Qué hace de López Arribas una pieza imprescindible para el golpe? Muy sencillo, el de Bóveda es portero del Ministerio de Hacienda y ese emblemático edificio es precisamente el objetivo que Ricardo el Marino pretende desvalijar. ¡Hacienda! ¡Qué locura! ¿O no lo es tanto?

Ricardo ha puesto el ojo en la Caja de la Tesorería Central, establecida ahora en el patio derecho del ministerio, donde se custodian depósitos, fianzas y reintegros que allí permanecen hasta ser conducidos al Banco de España. Además, la Tesorería custodia valores públicos de la Deuda, al portador, títulos pendientes de liquidación de cupones… Una pasta gansa.

Ricardo sondea a Manuel y comprueba que es terreno abonado para que participe. Charlan varias veces en una taberna de Concepción Jerónima y establecen el plan. Manuel debe hacerse con los moldes en cera de las llaves que dan acceso a la Caja. El resto es cosa de Ricardo y de los otros dos compinchados.

Manuel cumple su cometido y en unas semanas ya existen copias de todas las llaves, pero en ese tiempo a Ricardo se le cruza por la cabeza la necesidad de contar con otro funcionario del ministerio, Ramón Ochogavía, de 22 años, cobrador de la Tesorería Central. Habrá dinero para todos y con esa incorporación se garantiza el éxito del robo.

Ramón pide tiempo para pensárselo, pero en realidad ya ha decidido ir con el soplo a la policía, de modo que Fernández Llanos, el jefe superior, el ministro y el presidente del Gobierno ya están en el ajo.

La delicada situación de Ochogavía obliga a actuar cuanto antes. Se vigila a los implicados y tres inspectores se esconden en los alrededores de la Caja para observar las manipulaciones de Manuel cuando se cree solo.

Al ver que comprueba la eficacia de las llaves copiadas y que éstas abren las cerraduras, caen sobre él y lo detienen. En horas son capturados uno a uno los otros tres.

Ahora deben proteger a Ochogavía porque ha sido amenazado de muerte y es posible que Ricardo tenga cómplices fuera de la cárcel.

Bueno escribe: “López meditó, muy cuerdamente por cierto, que el dinero no debe estar ocioso y se disponía a ponerlo en circulación”.

Fernández del Riego, Galicia como guía

7 de Enero , 2021

Sendo alumno de Dereito, o de Lourenzá abre o curso universitario de 1933 co ideario da súa vida

NON SERÁ DIFÍCIL demostrar a imposibilidade física de realizar un resumo cabal da obra de Francisco Fernández del Riego (Lourenzá, 1913), pero recoñecelo é un xeito de dicir que é enorme.

O pai de don Paco, Vicente Fernández Díaz _ agrarista e rico comerciante, como di a prensa _, era orixinario da parroquia de Santa María Madalena de Cedofeita, preto de Ribadeo. Sendo moi novo fai a guerra de Cuba como voluntario.

Logo reside na Habana traballando no comercio ata que se monta pola súa conta. Fai cartos e volve a Ribadeo, onde coñece a Amada del Riego Fernández na clínica dun dentista que é amigo común. Casan e marchan a Vilanova de Lourenzá. Alí nace Francisco tal día coma hoxe de hai 108 anos.

Vicente era vicesecretario da Sociedade Agrícola Conde Santo cando cae nunha emboscada a noite do 15 de setembro de 1918 en Pena Corveira. O agresor é o exalcalde de Riotorto, Antonio Bermúdez Leibas, e Vicente recibe varias feridas que poñen en perigo a súa vida. Francisco, un neno de 5 anos, gardará do feito as peores lembranzas.

Despois dos estudos en Lourenzá e Mondoñedo, cursa o bacharelato superior no colexio dos escolapios de Monforte, e cando está en Sexto, asina o que, segundo as nosas contas, é o seu primeiro artigo xornalístico, titulado “El Monasterio de Lorenzana”, aparecido en El Ideal Gallego o 1929, un ano antes de rematar os seus estudos medios.

Comenza Dereito en Madrid e regresa máis adiante a Santiago, onde tamén fará Filosofía. Non é necesario agardar a que as remate para descubrir que aquel rapaz é dunha calidade excepcional. De feito, el, como alumno, e Abelardo Moralejo, como catedrático, abren o curso do ano 1933, cando xa é un destacado militante galeguista e forma parte do comité organizador da homenaxe a Rajoy Lelup, pola redacción do Estatuto.

O rector nese intre é Alejandro Rodríguez Cadarso, e curiosamente será Antonio Rodríguez Cadarso, quen lle faga a primeira entrevista cando 27 anos máis tarde pronuncie outro dos seus grandes discursos, o de aceptación como académico da Galega.

Nese acto de 1933, Fernández del Riego fala no nome da Cámara Federal de la F.U.E. A súa intervención é o ideario exacto que presidirá a súa vida, no só na procura dunha Universidade Galega, senón de levar o galeguismo a todos os eidos da cultura e da sociedade, o que repetirá don Paco en centenares de artigos, entrevistas e intervencións públicas.

Abonda ler as súas verbas ese 2 de outubro para coñecer o seu pensamento político, do que non se afastará o máis mínimo durante os case oitenta anos que lle quedan aínda por vivir.

Boa parte do discurso segue os pasos dados en Cataluña respecto ao bilingüismo e que el vindica para Galicia, así como a autonomía para o nomeamento de catedráticos, a Residencia de Estudantes e as especialidades de Xeografía, Historia, Etnografía, Filoloxía e Literatura galegas.

Logo virá a creación da editorial Galaxia, a institución do Día das Letras Galegas e tantas iniciativas que don Paco finaliza coa doazón a Vigo da biblioteca e a pinacoteca que amoreou xunto a súa dona, Evelina Hervella Nieto.

Salvador Lorenzana, ou Cosme Barreiros, dous dos seus alcumes xornalísticos, ingresa na Academia o ano 1960 e na súa primera intervención solicita a entrada na institución de dous paisanos. Un, que xa debería estar nela, Álvaro Cunqueiro, y outro que non pode tardar, Ánxel Fole.

En Mondoñedo será don Paco quen conteste o discurso de don Álvaro.

González López, un gobernador republicano en el Alcázar

7 de Enero , 2021

El cuarto Gobierno Civil para el que es destinado resulta ser el de Toledo en 1936

EL ABOGADO MANUEL María González López (Lugo, 1892) es nombrado gobernador civil de Toledo el 14 de junio de 1936. Su suerte está echada. Va a vivir el 18 de julio en la ciudad de las tres culturas, y lo hará en un cargo que entonces nadie envidia.

Desde la llegada de la República, su amistad con Santiago Casares Quiroga y su papel protagonista en la proclamación de la misma en Vigo le abren las puertas de cuatro gobiernos civiles sucesivos: Huesca, Córdoba, Albacete y Toledo. Los mandatos no son largos, como tampoco los gobiernos a los que representa y él, como los demás, está sujeto al llamado baile de gobernadores.

No obstante, en Albacete el poncio lucense se va a enfrentar a un grave problema, de ésos que solo se solucionan con un nuevo cambio. En su toma de posesión, el 19 de marzo de 1936, Manuel María expone su mensaje delante de los representantes de la izquierda, los únicos que acuden al acto. Lo dice allí y lo escribe en una circular que dirige a los alcaldes. Está dispuesto a mantener el orden con toda energía y les manda que actúen en sus respectivos municipios con el mismo rigor.

Como es fácil colegir, los principales destinatarios del discurso son los elementos, controlados o no, de la derecha, principales interesados en demostrar que la República no es capaz de mantener el orden, ni de hacer cumplir la ley.

El recibimiento a Manuel María es el peor que se puede concebir en esas circunstancias, pues el 25 de marzo, apenas seis días después, el cabo comandante de la Guardia Civil de la localidad de Bonete es brutalmente asesinado y masacrado por una turba de jornaleros cuya relación con la izquierda es imposible de disimular. El nombre de la víctima parece señalar el destino que le aguarda al gobernador, pues se llama Joaquín Alcázar Díaz. El 14 de junio, tras permanecer menos de tres meses en Albacete, Manuel María González es trasladado al mismo cargo en Toledo, donde su Alcázar se dispone a vivir uno de los episodios más conocidos de la guerra civil española.

Por falta material de espacio, el relato completo de lo que allí acontece puede leerse en https://www.elprogreso.es/seccion/indice-lucenses-singulares, o a través del código QR final.

Al margen de ese episodio crucial en la vida de Manuel María González López, digamos que el año 1911 estudia Derecho en Santiago y escribe la pieza teatral Antón de Freixide, estrenada por la Tuna Escolar Gallega el 4 de febrero de 1915 en el Teatro Principal de Santiago.

Va a participar en la II Asamblea Nacionalista de 1919 y tres años más tarde es concejal en el ayuntamiento de Santiago y presidente del Centro Republicano de esa ciudad.

En 1929 ejerce como abogado en Vigo y en el 30 asiste al Pacto de Lestrove como militante del Partido Republicano Radical Socialista.

El 14 de abril del 31 proclama la república en Vigo y ese mismo año, la cercanía a Casares Quiroga le valdrá para ser nombrado gobernador civil de Huesca, al que seguirán los ya citados hasta llegar a Toledo.

Al final del asedio al Alcázar, el 5 de octubre de 1936, regresa a Galicia con una carta de Moscardó en la que certifica que “ha observado una conducta ejemplar al frente del Gobierno civil de la provincia hasta el mismo momento de la declaración del Estado de Guerra. Impidió las demasías y atropellos de los marxistas y veló en todo momento por el imperio de la Ley, sin someterse a presiones de ningún género”.

Desde 1940 reside en A Coruña, donde fallece el año 1975.

Sobrado Pereira, de Chantada a las pornochanchadas

5 de Enero , 2021

Protagoniza, dirige y produce docenas de películas de Serie B en Brasil

LA VERDADERA HISTORIA de Manuel Augusto Sobrado Pereira (Chantada, 1928) daría para una sabrosísima novela y naturalmente, para una película movidita, que siempre fue lo suyo. Aquí, ya lo adelantamos, nos vamos a quedar cortos de espacio.

Nace en Santa María de Sabadelle y en 1953 se marcha a Brasil para dedicarse en Sao Paulo al sector inmobiliario, aunque antes de acabar la década ya entra en contacto con el cine, donde comienza siendo actor bajo el nombre de Augusto Pereira y más tarde, como productor, como M. Augusto Cervantes. Morirá allí a los 60 años.

Un hecho fundamental en su vida es el encuentro con José Mojica Marins, alias Zé do Caixâo, hijo de un torero español que a veces es descrito como una fusión entre Jesús Franco y Narciso Ibáñez Serrador, aunque en nuestro criterio, es muy inferior a ambos.

José lo hace debutar como actor en A sina do aventureiro (1957), “um western brasileiro repleto de emoçoes”, y luego en el melodrama Meu destino em suas maos (1961).

Seguidamente encaran la producción de películas de terror como A meia-noite levarei tua alma (1964), que es donde aparece el personaje Zé do Caixâo. A partir de ese título, Augusto funda la productora Iberia Cinematográfica, que lleva a cabo Esta noite encarnarei no teu cadaver (1966) y O estranho mundo de Zé do Caixâo (1967), de bastante éxito. Un libro de André Barcinski e Ivan Finotti titulado Maldito cuenta su peculiar relación con Mojica.

En julio de 1967 regresa a Chantada en compañía de su paisano José Ledo con la idea de promocionar sus producciones en España a través de Suevia Films de Cesáreo González, algo realmente difícil en aquellos años. En el cine Yeca organiza un pase privado de Esta noite… al que asiste Ánxel Gómez Montero, corresponsal de El Progreso, entre otras personas.

Ánxel advierte que la tijera de la censura española no va a salvar ciertas escenas subidas de tono, como se decía entonces, y lo cierto es que no solo eran unas escenas.

El corresponsal informa que la película costó 280 millones de cruceiros, lo que permite dotar de gran verismo la presencia de tarántulas y serpientes. 600 jóvenes participan en un casting para elegir a las siete protagonistas, aquella “que fueron capaces de soportar las aterradoras pruebas a las que fueron sometidas”.

Cuenta la historia de un doctor obsesionado por encontrar la mujer ideal y las somete a pruebas atroces en las que muchas sucumben. La elegida le dará un hijo. Aunque el film es en blanco y negro, cuando el protagonista es arrastrado al infierno, esas escenas son en color. Ánxel dice que es el mito de don Juan.

Antes de marchar, Sobrado y Ledo afirman que quieren rodar una serie de reportajes de Chantada y su intención es que el Folión de carros aparezca en una futura película, lo cual no se cumple.

Aunque el sueño de conquistar el mercado español se desvanece, Sobrado inicia entonces una nueva línea de producción erótica o directamente pornográfica, ya apuntada antes y que en Brasil, cuando son de baja calidad, se conocen como chanchadas.

A través de MASPE Filmes, su nombre aparece en películas como Meu nome e Tonho (1969); Dgajao volta para vingar (1971); A virgem e o machao (1973); Como consolar viuvas (1975); Mulher, mufher (1980); A fame do sexo (1981); O sexo nosso de cada dia (1981); Volupia de mulher (1984); Senta no meu que eu entro na tua (1984); Mulheres taradas por animais (1986) y otras hasta un total de 16.

Buón y Coya, el sacerdote poeta e improvisador

4 de Enero , 2021

El religioso de Mondoñedo también fue violonchelista de aquella catedral

LENCE-SANTAR LO incluye entre los poetas de Mondoñedo y la fama que arrastra Francisco de Paula Buón y Coya (Mondoñedo, 1838), es que improvisa y versifica con una gran facilidad. Dice que era capaz de hacerlo mientras toma un café, o de paseo, como si no quisiese darle importancia a sus versos.

Es más, la misma fama que se repite desde su trágica muerte, como veremos, es que mantiene conversaciones en verso con gran fluidez, por lo que debemos suponer que su contertulio también lo hace.

Era hijo del organista de la catedral, Tomás Buón, y de Manuela Coya. Recibe una doble educación, pues mientras estudia en el Seminario de su ciudad, don Tomás lo instruye en música.

El resultado de esas clases también es doble, pues se ordena el 30 de mayo de 1863 y llega a ser presbítero y violonchelista de dicho templo.

Cuando cumple los 34 años, la mañana del 14 de agosto de 1872, se encuentra en Foz y se dispone a regresar a Mondoñedo, para participar en las vísperas de aquella tarde. Antes de emprender viaje, tentado por el calor, aprovecha su presencia al lado del mar y se da un chapuzón en la ría, pero algo va mal, porque o no sabe nadar, o se introduce en alguna zona peligrosa, y el resultado es que fallece ahogado.

Su entierro tiene lugar en el propio cementerio de Foz. Uno de los pocos versos suyos que se conservan, canta también una trágica muerte: “Mi hermosa niña murió. / Voló al Cielo su alma bella. / Ni pudo perder más ella. / Ni pude perder más yo”.

Otro poeta y sacerdote de Vilalba, también estudiado por Lence-Santar, el párroco Xosé María Chao Ledo, tío abuelo de los Chao Rego, le dedica una breve composición al conocer la noticia:

“¡Oh Buón! ¡Oh Buón! / ¿Qué triste impulso te llevó de los mares a la falaz orilla? / Y en brazos de las ondas prontamente / rodando en giros mil la sima tocas / exánime, languiente, / y estrellaste veloz contra las rocas”.

Se sabe que en ese último día estaba acompañado de otro religioso, que al verlo luchar contra las olas, se lanza a nado para intentar salvarlo. Sin embargo, Buón comprende que no podrá conseguirlo y que probablemente ese esfuerzo supondrá la muerte de ambos, por lo que le ruega que no lo intente y que se limite a ejercer como sacerdote, absolviéndolo de sus pecados en aquel trance final, como así hace.

Al cumplirse 22 años de su muerte, la prensa de Mondoñedo lo recuerda con una breve antología en la que figura El Sol del Vaticano, que también habla del mar, de tormentas y de muerte.

La composición fue una de las que escribe “tomando café y charlando”, en este caso, para entregar a la Juventud Católica de Mondoñedo, con motivo del 25 aniversario de Pío IX. Como improvisador se acerca a los regueifeiros que siempre fueron muy bien valorados por el público gallego.

Otros dos poemas de los que se han recuperado se titulan La Redención y La España que muere.

Todas esas razones confluyen para que Buón y Coya sea más recordado como poeta que como músico, pues se cuenta que sus versos pasan de boca en boca viviendo un éxito oral hasta que aparece esa pequeña antología de 1894.

Los errores de métrica que presentan algunas de sus composiciones se atribuyen más a quienes repiten sus versos que a un error propio, pues está considerado como un poeta pulcro y culto.

Fue un hombre de carácter jovial, simpático y generoso, que muere sin poseer la más mínima fortuna, ni siquiera para salvarse de ese fatal accidente que acaba con su vida.