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Smic, smac, smoc

Sábado, 8 de Mayo, 2021

Una comedia

El lenguaje inclusivo entró en campaña de la mano de Irene Montero, la única indocumentada que es capaz de defender el uso de hijos, hijas e hijes sin que el sonrojo le cubra el rostro al pensar que de ese modo está haciendo un favor a la causa feminista, cuando en realidad la reduce a un atroz simplismo, impropio de ministras y de personas adultas.

Está reciente la publicación del libro de Darío Villanueva Morderse la lengua, donde se puntualiza con acierto lo que puede haber de machismo en el lenguaje y lo que es banal, absurdo, inapropiado y contraproducente en el llamado lenguaje inclusivo.

Se ve que la ministra actúa por su cuenta y habla de tomismo sin haber leído a Santo Tomás.

Quiso la casualidad que antes de finalizar la campaña _ exactamente el día de reflexión _, su colega, el ministro de Educación Nacional, Juventud y Deportes de Francia, Jean-Michel Blanquer, prohíba el inclusivo en el ámbito de sus competencias, es decir, los colegios franceses, como ya lo estaba desde 2017 en la administración.

Aquí andábamos a lo de Madrid y se le da poca cancha a la significativa decisión del señor Blanquer, lo cual no quiere decir que haya perdido importancia, ni mucho menos.

Ni que decir tiene que Blanquer no censura el feminismo ni sus objetivos. Lo único que hace es reafirmar como prohibido lo que ya lo estaba, como es duplicar los géneros de forma innecesaria al hablar o escribir, e inventarse un nuevo que termina en E, porque así les parece a unos políticos de turno sin competencias en los campos semánticos.

El ministro confirma también lo que ya era sabido. Esta ortografía constituye un obstáculo para la lectura y la comprensión de la escritura, dificulta el aprendizaje, convierte en farragoso cualquier texto y destruye la belleza literaria. Casi ná, rapaza.

El discurso del rey

Viernes, 7 de Mayo, 2021

Al pie de la letra

Acabo de colgarle el teléfono al rey. Desde Zarzuela me ha dictado esta columna, lo cual es de agradecer, porque además de quedarme realmente bien, me proporciona un considerable ahorro de meninges, que nunca se sabe cuándo las vas a necesitar.

Ya sabrán que en su tercer intento, José Julio Rodríguez, exJEMAD por la gracia de Zapatero y candidato número 11 a la Asamblea de Madrid por la gracia de Iglesias, va a ser nuevo diputado. El fenómeno es posible por correrse el escalafón tras la renuncia de este último. Es decir, va a ser un parlamentario de corrida, que es como ser militar de cuchara, pero de golpe.

Es lo que tenía ir detrás de Iglesias, que en cualquier momento te hacía vicepresidente, diputado, ministra o directora de periódico. A José Julio le tocó un acta de diputado y es de esperar que nos depare tardes gloriosas porque madera tiene.

Él es el autor de una teoría según la cual los periodistas españoles escribimos al dictado del rey, lo cual es cierto, como acabamos de certificar. Lo que ya no está tan claro es al dictado de quién habla, escribe y ornea él, ni qué intereses le mueven, ni qué odios alimenta.

Nuestros clásicos dedican sus libros al rey, no por seguirlos, sino por iluminarlos, ya que si es bueno para ellos, lo será para todos. En algún momento, cuando José Julio se dedicaba a la milicia, él también pensaba así, pero se cayó en la marmita bolivariana y ahora confunde el tocino con la velocidad y la banana con el marxismo.

Hay en su caso una moraleja impagable, pues viendo cómo él asciende a la condición de diputado gracias a que su jefe se ha pegado un batacazo histórico que le cuesta su carrera política, nos deja sin argumentos para augurarle nada bueno.

Y hasta aquí puedo reproducir el discurso que me ha dictado el rey.

Eduardo Fungairiño, coreógrafo de las diatomeas

Jueves, 6 de Mayo, 2021

El cartógrafo lucense tenía su violín de Ingres en la preparación y estudio de estas algas fósiles

ANTES DE PENETRAR en el personajes conviene repasar nuestros conocimientos sobre las diatomeas, para lo cual me auxilio de los investigadores del CSIC, Óscar Soriano y Miguel Álvarez Cobelas.

Llamamos diatomeas a las algas unicelulares fotosintéticas y acuáticas con caparazón silíceo opalino, conocido como frústula y cuyo tamaño va de las 4 micras al milímetro, aunque la mayoría son microscópicas, lo cual quiere decir que su estudio va ligado al desarrollo de los aparatos que posibilitan su visión.

Aparecen en el Jurásico, adoptan miles de formas, sirven para analizar la calidad de las aguas donde se encuentran y tienen usos fertilizantes, insecticidas o industriales.

Ese multiformismo de las frústulas es de una gran belleza y por ello atrae el interés de aficionados que se apasionan con las preparaciones de diatomeas. En la segunda mitad del siglo XIX es frecuente la creación de sociedades que funden en una misma actividad la experimentación con el microscopio y el logro de composiciones o mandalas artísticos, como el que figura en el cromo.

Ahí encontramos a Eduardo Fungairiño de la Peña (Lugo, 1838), jefe de la sección de Grabado del Depósito Hidrográfico del Ministerio de Marina, que es reconocido en la biografía escrita por Alberto Gomis Blanco para la Real Academia de la Historia, como naturalista, diatomólogo y conquiólogo.

Su oficio lo pone también en contacto con el mundo de las diatomeas, al que se entrega con auténtica pasión. Su labor consiste en realizar preparaciones microscópicas donde se aúna la belleza de las algas con su interés científico, y que él mismo rotula con excelente caligrafía.

Los principales instrumentos para conseguir esos resultados son los propios aparatos de observación y el más fino de los pelos posible con el cual mover y colocar las diatomeas una vez eliminada su materia orgánica. Algunos de los especialistas como Fungairiño prefieren los pelos de sus cejas y pestañas que descienden en grosor hasta el mismo tamaño de las diatomeas.

La demanda de estas preparaciones crece pareja a las que son realizadas con insectos, cristales, foraminíferos y esponjas, entre otras. Los más destacados diatometistas actuales son Klaus Kemp, Osamu Oku y Stefano Barone.

Uno de los alumnos y seguidores más destacados del lucense es el naturalista Florentino Azpeitia Moros, autor en 1908 de La Diatomología española en los comienzos del siglo XX, escrita en colaboración con él.

Esta actividad le lleva a relacionarse con los más destacados especialistas europeos, como Otto Nikolaus Witt y el español Alberto Caballero y Bellido, catedrático de Física y Química y director del Instituto de Pontevedra, considerado con él el máximo exponente de este arte científico, o de esta ciencia artística.

Fungairiño está reconocido como el mejor especialista de las algas de Oamaru (Nueva Zelanda), que es el más famoso yacimiento mundial de diatomeas fósiles.

La mejor colección española, y a la vez una de las más completas del mundo, es la de Caballero y Bellido, conservada en el MN de Ciencias Naturales de Madrid, que contiene los trabajos de Fungairiño, autor a su vez de numerosas cartas náuticas y mapas, por los que merece varias condecoraciones y el nombramiento de teniente de navío honorario. La prestigiosa revista científica The Lancet se ocupa de la obra de Fungairiño.

Entre él, Caballero y Azpeitia consiguen reunir más de 5.000 muestras.

Fallece en Madrid el año 1916.

Cómo robar un millón y…

Jueves, 6 de Mayo, 2021

Impuestos para esto

En octubre del año pasado, aquel 2020 lleno de precariedades, mortandad y ruina, el Gobierno tuvo la graciosa idea de aumentar un 13,2 por ciento el presupuesto del Centro de Investigaciones Sociológicas, vulgo CIS, para que Tezanos pasase de los 8,05 millones de euros, a los 9,12.

Aquello nos dio una gran tranquilidad a todos. Los sondeos demoscópicos del organismo, sabiamente cocinados por el servicial sociólogo, iban a mejorar una barbaridad, porque con un millón de euros más se obtendrían “estimaciones más estables”. Eso se dijo en aquel momento tan canalla como inoportuno.

La primera gran ocasión para comprobar la efectividad de ese nuevo millón de euros era la elección madrileña del pasado día 4 que catapulta a Ayuso, hunde al PSOE y lamina a Iglesias.

¿Saben cuál es el único sondeo que pronostica un gobierno de las izquierdas, nada menos que con 73 escaños? Sí lo saben, el del CIS. Su error no es menudo, pues Tezanos tuvo que reasignar hasta 15 escaños para ofrecer los resultados que le había pedido su jefe.

En el contexto actual, con una Televisión Española que cada vez ve menos gente, con el Ministerio de Interior y Correos bajo sospechas de partidismo y con otras lindezas en la mente de todos, debemos asumir que el CIS se haya convertido en una maquinaria de propaganda sin el menor recato. Al fin y al cabo, tampoco les vale de nada, porque los votos reales son los que son.

Pero una cosa es que aceptemos CIS como animal de compañía, y otra muy distinta es que lo aceptemos un millón de euros más caro y encima con insultos al 57,43 por ciento de la ciudadanía, pues como bien sabrá el señor Tezanos, ese millón es nuestro, no de Sánchez.

Para mentir igual de bien sobra la calculadora del teléfono y un bolígrafo.

Benigno González, el decano de los sacerdotes españoles

Miércoles, 5 de Mayo, 2021

El cura de Carballedo fue un niño enfermizo, ofrecido por su madre a varios santuarios, pero que alcanza casi los 106 años de vida

FUE EL DECANO de los sacerdotes españoles y así lo presenta la prensa en julio de 1975, cuando acaba de cumplir 105 años de edad y está a punto de morir Franco. Benigno González Taboada (Carballedo, 1870) lo sobrevive algunos meses y finalmente fallece en abril de 1976, hace 45 años.

Había nacido en Trasar de Carballo, lugar de la parroquia de Santo Estevo de Cartelos, en el seno de una numerosa y longeva familia, muchos de cuyos miembros sobrepasan los noventa años, aunque ninguno tantos como él.

Sin embargo, Benigno fue un niño enfermizo, un desmedrado del que sus familiares desconfían que salga adelante. Su madre opta por la fe, antes que por la medicina y siguiendo sus creencias peregrina descalza y con el niño a cuestas los cuarenta kilómetros, ida y vuelta, que separan su domicilio del Santuario dos Remedios, en Monte Faro, para impetrar a la Virgen por su salud.

Tampoco se olvida de otro santo milagrero mucho más cercano, el san Pexerto de Buciños, a tan solo tres kilómetros de su casa, traído allí desde Roma por el obispo de Valladolid, José Antonio de Rivadeneyra, natural de ese lugar entonces chantadino. El sacrificio en este caso se incrementa con la ofrenda de un xato, al tiempo que la mujer presenta a su niño en el templo con ropajes de difunto.

Benigno contaba cómo su abuelo había sido testigo de la llegada de las reliquias de su Pexerto y del episodio de Viana, cuando los caballos que lo traen se arrodillan ante el Corpo Santo existente en Santa Cruz de Viana, el dominico Miguel González.

El caso es que los malos augurios no se cumplen y el jovencito ingresa en el Seminario de Lugo, de donde sale para regir la parroquia de San Andrés de As Nogais. Un tío suyo, cura también, lo reclama desde la isla de Cuba para que se haga cargo de cuatro parroquias y allí, entre Auras y Jesús del Monte, en Santiago, vive los años de las revueltas y la insurrección.

Cae en manos de ellos y antes de que lo ejecuten, logra ganar tiempo confundiéndolos sobre disquisiciones de su sagrado ministerio y la necesidad de que consulten a sus jefes sobre su suerte. Es el tiempo que necesita para espolear su caballo y salir al galope entre una nube de disparos que no atinan. Nuevo milagro en su vida.

Después de la independencia no tuvo más contratiempos y en 1902 es elegido entre todos los sacerdotes para presentar sus respetos al primer presidente cubano, Tomás Estrada Palma, que se declara católico ante él.

La estadística de sus años cubanos ofrece un curioso resultado, pues aunque bautiza a 4.300 niños, solamente casa a 65 parejas. “Eran reacios a ese sacramento”, resume Benigno a su regreso. “La falta de cultura abonaba el terreno para las supersticiones y las prácticas de magia”.

Viaja a la península para operarse de la garganta en Santiago de Compostela, y decide no volver al Caribe. Entonces será párroco de Lovelle en 1926 y de su natal Cartelos en 1930, aunque en 1936 ya es presbítero de Chantada, donde arraiga el resto de su existencia.

Al cumplir los cien años, concelebra una misa con el obispo Ona y otros sacerdotes, entre ellos, su sobrino Ángel González, y dos bisobrinos, Ángel y José González.

En ese momento vive una hermana suya de 94 años, que asegura no haber perdido jamas ni una misa ni un rosario de su parroquia.

En esos momento el sacerdote presume de su memoria, de su movilidad y de su estómago, que le habían proporcionado una débil salud de hierro hasta el mes de abril de 1976, a dos meses de cumplir los 106.

Madrid los mata

Miércoles, 5 de Mayo, 2021

La pequeña coronela de Chamberí

Amanece y sobre el campo de batalla se distinguen cadáveres bien notorios. Por fortuna para ellos y para la demografía de la nación, tan maltrecha ella, sólo son cadáveres políticos que podrán seguir yendo a las tabernas de Sol para tapear unas patatas bravas.

Nada más llegar, hacia el centro de la arena, reposan los despojos del bizarro teniente Edmundo, a quien reclutaron para lanzarlo con la estrategia de Bartolo, por si sonaba la flauta. Y no sonó. Su jefe, la general Arrimadas, está desaparecida en combate, pero se piensa en ella para las previas de Eurovisión. Peores resultados que los últimos años no va a sacar.

A su izquierda, con los entorchados descosidos y las costuras deshilachadas, se aprecian las cenizas de otro ilustre militar, el general de División _ de mucha división _, Iglesias Turrión, que en muy breve espacio de tiempo ha dado muestras de no valer para la milicia, ni para casi nada. Tiene al lado unos trastos rotos y desvencijados. Son los muebles que ha salvado, dicen. Se rumorea que se dedicará al circo.

Próximo también se aprecia el torpe aliño indumentario del coronel Gabilondo que dibuja un escorzo soso, como diciendo, “yo hice lo que pude, pero no mandé mis naves a luchar contra estos elementos”. Te creemos. Para eso, ni se va. ¡Sorpassado por MM!

Sólo falta el Generalísimo, Su Sanchidad, desaparecido también del teatro de las hostilidades con el avieso fin de que la degollina le salpique lo mínimo posible su impecable terno azul Prusia.

Pero le salpica. Vaya que sí. Está tocado en proa y con la popa destrozada. A este hombre le ha mordido el rancio franquismo que él y su compi resucitaron. ¿A quién se le ocurre? ¿A Redondo? Todos se han quedado patidifusos y con el culo al aire, porque la cornetín Ayuso los ha puesto en estampida.

Sor Patrocinio, dueña de la voluntad de Isabel II

Martes, 4 de Mayo, 2021

La Monja de las Llagas sigue siendo un personaje único y enigmático en toda la historia del XIX

EN SU LECHO de muerte parisino, preguntada por el instructor del proceso de beatificación de Sor Patrocinio, Isabel II negó más de tres veces que María Rafaela Dolores Quiroga Capopardo y Valcárcel del Castillo (Lugo, 1809), conocida como la Monja de las Llagas, se hubiese inmiscuido en su mandato, ni en la política española, pues todo se debía a burdas invenciones de sus enemigos.

Tan difícil de creer es la contundencia con la que se expresa la reina, como los milagros e influencias que se le atribuyen. Lo cierto es que nos encontramos ante un personaje sumamente misterioso, una especie de Rasputín a la española, en clave católica y femenina.

De la monja se ha escrito con profusión, pero casi siempre desde una de las dos trincheras, dispuesto el autor a denostarla por estar convencido de antemano de su nefasta influencia, o bien a ensalzarla por tratarse de un ser excepcional con gran poder, y una santa elegida para escuchar a la Virgen en una de sus apariciones.

Sólo con lo dicho basta para sonsacar que el personaje se escapa de lo común por todas partes y que sigue mereciendo la atención, porque sus secretos no se han agotado, ni mucho menos.

Para empezar, existen dos o tres versiones sobre su nacimiento. La más difundida en el XIX es la de su origen lucense, de familia noble venida a menos, en cuyo relato profundizamos con el libro Mil preguntas sobre Lugo. Y la más admitida hoy sitúa su cuna en San Clemente, provincia de Cuenca.

En la confusión habría colaborado activamente la mujer con el doble fin de enmascarar sus orígenes y rodearlos de acontecimientos extraordinarios, como sobrevivir abandonada en la nieve siendo un bebé.

La versión lucense que posibilita su presencia en esta colección la hace nacida en Quiroga o en la capital provincial, donde toma el hábito de religiosa franciscana a los 17 años, antes de que a los 23 (1832), haya noticias de ella en Madrid como religiosa del Cristo de la Paciencia, en la plaza de Bilbao, que es cuando comienza a ser conocida.

Afirma tener en su cuerpo los cinco estigmas de la Pasión de Cristo, aunque quienes le niegan orígenes divinos afirman que se los realiza con cáusticos. Corre la voz de que hace milagros y convoca a tal cantidad de enfermos que interviene la autoridad para desterrarla a 15 leguas de Madrid, vigilada por el primado.

De regreso en la capital, ingresa en el convento de Jesús y es entonces cuando se inicia su influencia sobre Isabel II, hasta el punto de que se le atribuye el consejo que sirve para que acepte el matrimonio con Francisco de Paula, su primo.

Su hermano Manuel llega a ser gentil hombre cerca del rey por su mediación y todos dan por cierto que entre ella y el confesor de la corte, fray Fulgencio, hacen caer a Narváez, para formar el célebre ministerio relámpago, que dura cuatro horas.

O´Donnell pide su expulsión de España, pero acaba por recibir de sus manos el cirio bendito, lo que da origen a impagables chascarrillos. Funda los conventos de la Granja y de San Pascual de Aranjuez, a los que atrae a los reyes para protagonizar en ellos escenas de vasallaje, pero al revés.

Nadie duda entonces que sea la dueña de los destinos de España hasta su muerte en 1891. Galdós se relame de gusto con su teocracia, Valeriano Bécquer la dibuja en las actitudes más obscenas y Benjamín Jarnés le dedica una de sus biografías, entre otros muchos autores a los que interesa el personaje.

Días después de morir, misteriosos visitantes oran en la celda donde fallece.

Manuel Mallo, la Sagrada Familia de Antoni Gaudí se hace en Lugo

Lunes, 3 de Mayo, 2021

El escultor dedica 35 años de su vida a realizar las ideas imaginadas por el genial arquitecto

LLEGA A LUGO con 27 años, con los estudios de Artes y Oficios acabados y con el magisterio de Francisco Asorey bien aprendido. Busca un lugar donde hacer carrera con la escultura y luchará por ello.

Manuel Mallo Mallo (Teo, 1923), instala un primer estudio en Magoi donde realiza los pequeños trabajos que le encargan y donde en 1954 va a sufrir un accidente laboral que se salda con una herida de seis centímetros.

Su huella en la ciudad se encuentra en infinidad de obras, desde unos modestos bancos de piedra en la Avenida de Ramón Ferreiro, al monumento dedicado al alcalde Ángel López Pérez en el parque Rosalía de Castro, en colaboración con su maestro Asorey, pasando por el propio busto de la poeta a pocos metros.

Suyos son un San José clásico para el Colegio de la Compañía de María, las fuentes de San Fernando y del parque; la obra de cantería del edificio del Banco de España, hoy Gerencia Territorial del Catastro, la del Colegio de la Compañía y buena parte de la realizada en el nuevo pueblo de Portomarín.

Hace también la cruz de piedra para colocar en las inmediaciones del puente de Ombreiro en homenaje al pionero del piragüismo lucense Luis Álvarez Celeiro, muerto en accidente cuando cazaba patos en esa zona y más adelante, los primeros hitos que señalizan el camino francés, entre otras.

La fuente del claustro de Fonseca, en Santiago, el monumento a la madre en Oza (Teo) y un puñado de cruceiros también llevan su firma.

Su empresa de construcción va a sufrir una suspensión de pagos y poco después es nombrado director de la Escuela de Artes y Oficios, en sustitución de Álvaro de Arce y Campo.

Siendo ya director, se olvida la cartera en las oficinas de Correos y como lleva una cantidad respetable _ tres mil pesetas _, lo denuncia. La policía logra dar con el descuidero, que resulta ser un conocido vendedor ambulante de coplas. Entre artistas anduvo la cosa.

Él explicaba que el contacto con los encargados de las obras del templo de la Sagrada Familia de Gaudí había sido un hecho casual, pero lo cierto es que en Barcelona buscaban un hombre, cantero clásico y escultor moderno, capaz de afrontar el fantástico trabajo que Antonio Gaudí había imaginado. Y en 1968 dan con él.

También encuentran la piedra de Fraguas y el granito silvestre moreno de Guitiriz, dos de las cincuenta variedades que se están empleando en Barcelona, después de agotarse la cantera del Montjuic.

Mallo se encarga de las columnas del ábside en honor de la Virgen y piezas para las torres de los evangelistas que siguen los originales criterios arquitectónicos de Gaudí.

Su nuevo taller de Begonte se va a dedicar en exclusiva a atender las necesidades del monumento hasta su jubilación en 2003, y a partir de ese momento, Lugo queda ligado con la construcción de la catedral a través de la empresa de O Ceao PCM+n Granitos Moldurados, dotada de la alta tecnología necesaria para un trabajo de gran complejidad.

Pero la empresa que dirige Octavio Vázquez Corredoira no es la única que suministra al templo desde Lugo, ya que de la provincia salen también trabajos de forja de Telmo Cao con destino a Barcelona, todo lo cual se debe de alguna manera a Mallo.

Cuando se jubila, el escultor cede su taller a la Diputación y fallece cuatro años después.

Fue nombrado hijo predilecto del Ayuntamiento de Teo y recibe las medallas Castelao, del Mérito al Trabajo, de Bronce de Galicia y la de la Comarca de Teo, así como la Insignia de Oro de los graniteros gallegos.

Enrique Santín, los políticos vistos desde dentro

Domingo, 2 de Mayo, 2021

El abogado lucense dedica más de media vida a la función pública en la estructura del Estado

CUANDO TERMINA TERCERO de Derecho con matrículas, la prensa se refiere a Enrique Santín Díaz (Lugo, 1924), como colaborador de Radio Lugo.

Al año siguiente, 1948, es el alférez Santín. En 1955, convertido ya en culto y joven abogado, es el pregonero de la Semana Santa lucense y ese mismo año es el novio que sube al altar con María Luisa Arias Esperanza.

En 1960 preside el C. D. Lugo, con el que está a punto de lograr el ascenso, y la Unión Lucense Santo Tomás de baloncesto. De 1963 a 1967 es delegado de Información y Turismo en Lugo, Oviedo y A Coruña, donde sustituye a Jesús Pedrosa Latas, Alejandro Fernández Sordo y Francisco Serrano Castilla.

Esto es una muestra de la actividad inicial de Enrique Santín, un hombre con vocación de centenario y de filósofo, para el cual el tiempo es un “elemento neutral”, ni bueno, ni malo, depende de saber aprovecharlo o no.

Quiérese decir que Enrique hizo muchas cosas y que unas le llevaron a otras como eslabones de una misma cadena iniciada desde que en 1934 los hermanos Santín Díaz, Luisa, Enrique y Alejandro _ el famoso futbolista y fundador de los Alesandi _, se quedan huérfanos de madre, Josefa Díaz Losada, y se agrupan en torno a su padre, el cajero del Banco Pastor, Enrique Santín Girondo, para sacar adelante la familia.

Enrique hijo, que acaba Derecho con Premio Extraordinario, reconoce que su afán por el estudio comienza siendo ya alumno de la universidad compostelana, donde hace los cinco cursos en cuatro años. A continuación viene todo lo que hemos relatado y más adelante, cuando Manuel Fraga es nombrado ministro de Información y Turismo, lo nombra jefe de la Inspección General de Servicios de dicho ministerio, donde permanece los mismos años que el político villalbés.

Finalizada esa etapa, Enrique Santín regresa al ejercicio activo de su profesión somo asesor jurídico, pero esta vez establecido en Madrid. Y así como el cartero le llamó dos veces para abrir bufete de abogado, también le llama otras dos para su regreso a la función pública, en esta ocasión en el equipo de otro político lucense, Antonio Carro Martínez, nombrado ministro de la Presidencia, para ser su jefe del Gabinete Técnico.

Y no será él único. En su colección de cargos y cometidos Santín suma los de secretario general del Programa de Promoción Profesional Obrera, el famoso P.P.O., y las jefaturas de otros gabinetes, como el de la Delegación Nacional de Mutualidades Laborales, y los de los ministros de Relaciones Sindicales e Interior.

Por el medio nos han quedado proyectos tan diversos como el de haber sido antólogo con Xesús Alonso Montero de textos literarios relativos a la provincia de Lugo, o la fundación de su querida asociación cultural y enxebre orden de la Vieira, desde la que imparte títulos de honra y premios literarios.

Además de aquella primera colaboración con Alonso Montero, Santín ha escrito El Secreto de Galicia, Asturias tópica e insólita e Ideas y reflexiones sobre el Camino de Santiago, libros sobre la empresa, sobre Cervantes y sobre su experiencia en política, como Análisis de una época y Patología de los políticos.

En este último diagnostica las maldades de la clase _ megalomanía, idolatría, avaricia, debilidad _, y propone las terapias correspondientes. En el caso español señala la causa de los males en la ley electoral y la necesidad de transparencia en los partidos.

Ni que decir tiene que posee todas las distinciones que en su especialidad se conceden.

Fernández Díaz, víctima de la guerra antes de declararse

Domingo, 2 de Mayo, 2021

El abogado de As Nogais debe hacerse con el Gobierno Civil de Tenerife en su calidad de presidente de la Audiencia

ERA HIJO DEL prestigioso abogado de Becerreá y Lugo, José Ramón Fernández Valcarce, que desde 1872 ejerce como juez municipal donde nace él, José Ramón Fernández Díaz (As Nogais, 1886).

Se traslada a Lugo para estudiar el bachillerato y cuando llega el nuevo siglo es vecino de la Plazuela de la Feria (San Roque). En octubre de 1902 ingresa en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Santiago, donde forma parte de la tertulia del Café de las Monjas.

A partir de 1905 finaliza la carrera en Madrid y es destinado a las Canarias para ser juez titular de Icod de los Vinos. Allí conoce a María Tabares, con la que se casa y juntos tienen cinco hijos.

Un nuevo traslado lo lleva al juzgado de Santa Cruz de La Palma, en el que asciende a magistrado. Finalmente será nombrado presidente de la Audiencia Provincial de Tenerife.

Desde 1929 se registra un aumento de los conflictos sociales y la crisis se acentúa por una actuación política y sindical que busca la ruptura y el cuanto peor, mejor.

En Canarias ese ambiente está dominado por el conflicto tabaquero que se recrudece desde septiembre de 1935. La labor mediadora del gobernador civil, Enrique Malboison, choca contra la intransigencia de los representantes de los trabajadores. En ese contexto Malboison se ve obligado a delegar su cargo en el presidente de la Audiencia, como era preceptivo, pues su esposa va a ser operada en Madrid.

Fernández Díaz asume el cargo ante una nueva huelga general que le obliga a confirmar las medidas adoptadas por Malboison, que incluyen un ultimátum hecho público el 9 de octubre en el que se anuncia el carácter irrevocable de los despidos y la contratación de nuevos trabajadores en caso de persistir la huelga.

El conflicto no impide que Fernández Díaz desista de sus habituales paseos nocturnos, aunque sus colaboradores consideran que eran sumamente peligrosos.

El 10 de octubre, el gobernador interino pasea por la Plaza de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife cuando a las once de la noche dos individuos se acercan a su paso y le disparan tres tiros mortales de necesidad, en la cabeza, pecho y bajo vientre, falleciendo poco después de ser trasladado a la Casa de Socorro, a donde acude su esposa y la hija mayor, que se encontraban en Icod.

Los asesinos arrojan la pistola al suelo y se dan a la fuga. Aunque se producen las detenciones de un sospechoso de nacionalidad argentina y de otro llamado Inocencio Delgado, el caso se archiva y se desiste del procedimiento, pues el único procesado logra demostrar la imposibilidad de que ese día hubiese estado en el lugar de los hechos.

El ministro de la Gobernación, Pablo Blanco, envía un alto funcionario de la Dirección General de Seguridad con facultades del Gobierno para la investigación del atentado, pero nunca será esclarecido.

El Progreso del 11 de octubre de 1935 informa que durante el entierro del señor Fernández _ cuya fotografía ilustra el cromo _, el comercio cerró sus puertas y se suspenden los espectáculos, entre ellos, la zarzuela Los Gavilanes.

En As Nogais se ponen de acuerdo el juez titular del distrito, Benito Pombo Somoza, el notario Manuel Pardo de Vera, el historiador Dalmiro de la Válgoma y el también notario José Manuel Orol Balseiro, para organizar varios actos de homenaje, que incluyen la colocación de una placa en la casa natal de Fernández Díaz “muerto en cumplimiento de su deber” y que hoy permanece en ella.