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Bergantiños, el falsificador que surgió de Parga

Miércoles, 23 de Septiembre, 2020

La estafa artística cometida por los dos hermanos lucenses y la mexicana Glafira Rosales es la mayor de la historia

CUANDO TODOS SE preguntan cómo es posible que un tipo como José-Carlos Bergantiños Díaz (Guitiriz, 1955) ha podido protagonizar el mayor fraude artístico, no se dan cuenta de que en la propia pregunta va contenida en gran medida la respuesta. Solo un tipo como Bergantiños, tan osado como campechano, sería capaz de actuar así sin levantar sospechas.

Eso, y una serie de casualidades aderezadas con una férrea voluntad, una excelente estrategia y la dosis imprescindible de buena suerte.

En la redacción de El Progreso lo recordamos en la cresta de la ola, cuando acude para decirnos que su hija, la precoz Isolina Bergantiños Rosales, tocará el violín en la Casa Blanca ante el presidente o ante Juan Pablo II. Las conclusiones son unívocas. Qué bien relacionado está este hombre. Aunque a decir verdad, en privado siempre queda un margen para la maledicencia y para pensar que había gato encerrado.

Su padre logra que Isolina dé un concierto en la catedral de Lugo y como la niña agrada, el hombre no cabe en sí de gozo.

Los Bergantiños Díaz son tres hermanos de nombres compuestos para agradar al mismo tiempo a más de un pariente, Jesús-Ángel, José-Carlos y Jorge-Luis. Los dos primeros serán los protagonistas de la monumental estafa.

Son hijos de Jesús Bergantiños Rivera, que participa en la Guerra Civil, y de Isolina Díaz Campo. Ella es hija de Ángel Díaz López, capataz de la RENFE y de Filomena Campo Fernández. La abuela paterna es Rosalía Rivera Prieto, fallecida en Parga a los 83 años. Además de Jesús, tiene otro hijo mayor, Antonio, que es el jefe de la estación de la RENFE, casado con Arminda López.

La historia de José-Carlos y Ángel-Jesús ha sido contada y difundida repetidas veces con ocasión de las diferentes etapas judiciales. Por otra parte, es tan rica en matices y protagonistas que este espacio apenas da para esbozarla, que es lo que nos proponemos.

Luego de pasarlas canutas en San Estevo de Parga, donde nace, El Maletilla _ así llamado por sus juegos con un toro de cartón _, se convierte en botones del Balneario de Guitiriz y se inicia en trabajos de hostelería hasta que da el salto a Madrid para ser camarero en uno de los locales de turisteo de la Plaza Mayor. Allí entra en contacto con un torero con el que decide volar a América.

En México cae enfermo de disentería y conoce a Glafira Rosales, una estudiante de enfermería de Guajanato un año menor que él, que hace prácticas en el hospital donde lo atienden. Y de la disentería al amor. Y de México, a NY.

Comienza entonces el período más interesante en la historia de Bergantiños, cual es su conversión en experto en arte, incluso su paso por la universidad, y el proceso que lo lleva a la falsificación de pintura lo suficientemente convincente como para colocar 60 copias de artistas consagrados y obtener por ellas unos 90 millones de dólares. Una historia que algún día veremos convertida en un largometraje y de la que ya existe documental, Made You Look.

Bergantiños va de casualidad en hallazgo y viceversa hasta que se cruza con el habilidoso, pero desmotivado pintor chino Pei-Shen Qian, vecino de la ciudad desde 1981, a quien le encarga un cuadro por 200 dólares, el primero de los que necesita para convencerse de que Qian puede ser la base oportuna sobre la que instalar un fabuloso negocio multimillonario, que produzca obras de Pollock, Rothko, Warhol, Haring, Motherwell, Basquiat, Zúñiga o De Kooning a voluntad. Le piden 114 años de cárcel, pero la extradición es difícil.

Cuidadín con Pauline

Miércoles, 23 de Septiembre, 2020

La dulce Pauline

Acabo de terminar un libro sobre la misandria. Quiero decir que acabo de escribirlo, no de leerlo. Antes me he empapado todo lo que he podido sobre ella, que no es mucho, especialmente porque no es variado.

La misandria, como sabrán, es algo así como el reverso de la misoginia; la aversión al hombre frente a la aversión a la mujer, pero esto es verdad solo en apariencia, porque una y otra aversión conduce a conductas y deficiencias diferentes.

Por citar una de las más evidentes, la misoginia suele provocar hombres apocados, y la misandria, mujeres envalentonadas.

Se lo cuento, no porque me lo pida la editorial para calentar el ambiente, pues aún faltan meses para su salida por culpa del bichito de marras, sino porque leo que en Francia una escritora de 25 años llamada Pauline Harmange se ha descolgado con un libro de pura misandria destilada en copa balón y está teniendo mucho éxito.

Les advierto que una de las manifestaciones últimas de la misandria, y no la más extraña, es el asesinato; de modo que si comienzan a aparecer sobre las aceras franceses muertos como setas otoñales, que investiguen entre las compradoras del libro de Pauline, que por ahí andará la culpable.

Lo ha titulado algo así como Yo odio a los hombres, que en principio no es más que la manifestación de una fobia, pero eso sí, dañina y patológica, porque no afecta a las arañas, a los ratones o al número 13, sino a la mitad de la humanidad. Una patología de género, porque se centra en uno de ellos; de religión e ideología, racista y fascista. Vamos, peligrosa como pocas.

Lejos de ser cogido con pinzas, al igual que se hizo con las memorias de Woody Allen, el libro está teniendo mucho éxito. Enhorabuena a Pauline. Con 25 añitos y ya está hecha toda una desgraciada.

Manuel Aranda Rondón, un héroe lugués en Filipinas

Martes, 22 de Septiembre, 2020

El teniente originario de Taboada muere en las operaciones de Mindanao y se le da su nombre a un fuerte

SU FAMILIA ES originaria de Taboada _ de Taboada dos Freires en concreto _, pero sus miembros se establecen en la casa número 23 de la Ruanova lucense a su regreso de Cuba, donde nace Manuel Aranda Rondón (La Habana, 1863). En cualquier caso, todas las referencias a la gesta del teniente Aranda se refieren a él como “el héroe lugués”.

El joven Aranda ingresa en el ejército cuando tiene 20 años y se prepara en la escuela de sargentos, de la que sale para integrar los regimientos número 3 del Príncipe, Gerona, Murcia y Manila.

En enero de 1893 fallece a los 12 años María, la más pequeña de sus hermanas, y poco después, su madre, Joaquina Rondón, y otras dos de sus hijas se trasladan a vivir al barrio de Gràcia de Barcelona.

Ya en tierras filipinas, Manuel lucha bajo las órdenes del capitán general Ramón Blanco, quien el año 1894 describe una emboscada que “mil moros” les tienden a los españoles en la laguna de Kala-ganap, entre Momungan y Pantar.

Cuando consiguen rehacerse de la sorpresa, intervienen los tiradores de Aranda que causan estragos entre los rebeldes, al tiempo que se establece una pelea cuerpo a cuerpo que se prolonga durante tres horas.

La victoria favorece al bando español, que les causa 250 bajas y se hace con 300 armas, que colgarán en sus cinturones a modo de trofeo. Blanco felicita al general González Parrado, y entre otros oficiales, al primer teniente Aranda Rondón.

Las sucesivas acciones de guerra en las que toma parte el lugués, le valen la cruz de María Cristina, que se le comunica pocos días antes de la toma de Marahuit, en marzo de 1895.

Al frente de su sección de tiradores, Aranda trepa por las cañas del revestimiento exterior del fuerte, desde cuyo punto más alto intenta saltar al interior, pero cae muerto de un balazo. Al ver su baja, los soldados se ven obligados a retroceder.

El dibujo que acompaña esta biografía refleja lo acontecido en Marahuit y nos permite imaginar que uno de los oficiales representados es Aranda Rondón.

La vitoria de Marahuit posibilita la conquista de Mindanao. En honor de los oficiales caídos, el general Blanco decide dedicar los inmediatos fuertes que se construyen a su memoria. De esa forma, el del lago Lanao lleva el nombre del teniente Aranda, y otros son bautizados con los de Antonio Salgado López, Briones, Salazar, Aranegui y Corcuera.

Blanco telegrafía a España: “Acabo a apoderarme de Marahuit después de seis horas de combate recio y porfiado por la gran tenacidad desplegada por el enemigo defendiendo sus cotas. Los muertos dejados en el campo son 118, entre ellos el sultán Amani-Pag Pag, jefe principal de los rebeldes, y su hijo”.

La prensa española se hace eco de la gesta del teniente lucense. La Correspondencia Militar destaca que dos valerosos oficiales de infantería, los tenientes Aranda y Aranegui, son los primeros en llegar y subir a los muros de Marahuit “y agitando con entusiasmo los sombreros y dando vivas a la madre patria, hallaron la muerte atravesados a lanzazos de los moros”.

Juan Coig afirma en la Revista del Ejército que el lema de Aranda había sido “¡La laureada, o la muerte!” Tanto él como el médico José Mora reciben la cruz de San Fernando de segunda clase.

Mora había sido el primero en atender al teniente en el foso donde le hace la primera cura. Asiste también a varios soldados heridos al pie del muro, bajo una lluvia de piedras y proyectiles.

Poco después se autoriza a que la pensión que conlleva la cruz la disfrute su madre.

Izquierda Pompilio

Martes, 22 de Septiembre, 2020

El Numa Pompilio

El Numa Pompilio, ese restaurante de lujo al que acude Monedero para reponer fuerzas después de arengar a las masas en contra de Ayuso, no tiene huevos de esturión en su carta y es una lástima porque la estampa de Juan Carlos en un local bautizado con el nombre del segundo rey de Roma sería la portada idónea para un libro sobre la izquierda caviar.

En los Estados Unidos la llamaron Socialismo Gucci, y en Barcelona, cuando la penúltima de la noche se tomaba en Bocaccio, tuvieron la feliz ocurrencia de crear la gauche divine, que es la síntesis de todos los placeres, corazón de izquierdas y estómago de derechas. Monedero y los Iglesias discurren por la misma senda.

“Contra Franco vivíamos mejor”, pensará el intelectual de izquierdas y comesal de derechas; pero como ya no está, nada mejor que inventarse un Franco al día. Que si la memoria, que si el Valle, que si Meirás. Franco es un fantasma que revive con ímpetu en manos de estos diletantes que aman el lujo y odian a quien lo disfruta.

En Australia tuvieron la humorada de llamarles Chardonnay socialism porque uno de los vinos más caros del mundo, el Montrachet de Domaine de la Romanée Conti, se hace con esa uva. No digo que sea el que le están sirviendo a Monedero, pero para el caso es lo mismo. Nadie, salvo cínicos redomados, alaba la miseria, el hambre y el chavismo. Lo suyo es tomarse un Romanée Conti para regar un risotto de sémola con colmenillas, que es una de las especialidades del Numa Pompilio. Eso sí que mola.

Pero tampoco tiene ningún mérito. Es tan viejo como el mundo. El caviar, el Chardonnay y el risotto ya los había descubierto la red set desde que las cigalas se comen en banastas. La aportación de Monedero es que ahora se puede ser republicano y solazarse en un local con nombre de rey. Ha nacido la Izquierda Pompilio.

El dinero de Europa

Lunes, 21 de Septiembre, 2020

¿Vendrá así como así?

Entre los etarras y sus víctimas, los etarras; entre los okupas y los propietarios, los okupas; entre Lanza y el hombre de los tirantes, Lanza.

Podríamos agregar una larga lista de dicotomías y siempre nos encontraríamos que la opción del actual gobierno es la más zarrapastrosa, la más alejada al sentido común, la más perjudicial para el estado de bienestar, la más peligrosa para la economía, y la más cercana a Venezuela, con todo lo que eso significa.

¿Pero esto qué es? ¿De dónde ha salido tanta cochambre? ¿Para sostener a Sánchez en la Moncloa hay que tirar por la borda todo lo conseguido con sangre, sudor y lágrimas? Con lo modosito que siempre se presenta, con esos trajes impecables a los que es imposible encontrar una arruga, con ese corte de pelo trazado de acuerdo con las más estrictas normas de la ortodoxia, no se puede ser el paradigma del taparrabos, ni el apóstol de la miseria.

Europa ya lo señala sin tapujos como el responsable de una nefasta gestión económica y sanitaria que aquí se disimula con una derrama millonaria sobre los medios estratégicos, pero el hecho de encubrirlo no significa que no sea verdad, porque las consecuencias están a la vista.

Ante este desolador panorama, la esperanza se vuelve hacia las condiciones que Europa pondrá antes de soltar la pasta y la obligatoriedad de enderezar el rumbo para poder recibirla, ya que nadie concibe que se financie la construcción de Europa entregando dinero, aunque no sea gratis et amore, a un gobierno que tiene inoculado en sangre el proyecto de atentar contra ella.

Hacia esa dirección se mueven los anhelos de quienes no quieren dar estos cuatro años por perdidos y se devanan los sesos por encontrar una fórmula que lo haga posible. Y en eso estamos desde el minuto uno.

Balbás, el sastre pianista que cantó a Pilar Franco

Lunes, 21 de Septiembre, 2020

Fue el único profesional gallego diplomado en el método de corte Cuatris-Yart

EN AGOSTO DE 1915 el sastre Pedro López anuncia su traslado a Madrid y al mismo tiempo comunica que el competente cortador Antonio Balbás Gómez se queda al frente de la sastrería de Lugo, en la Praza Maior, 25.

A partir de ese momento se inicia la época de los Balbás, padre e hijo, que se mantendrán en la primera línea de una profesión, que en Lugo llega a tener hasta ochenta talleres funcionando al mismo tiempo, naturalmente antes de imponerse la ropa de confección.

Antonio Balbás padre tiene una mala experiencia como cortador en la sastrería Viuda de Servando de Ferrol, quien llega a afearle la conducta en su publicidad de prensa con nombre y apellido, contratiempos que en Lugo no se repiten.

Su hijo, José Antonio Balbás Vázquez (Lugo, 1908), ingresa en el Instituto con Matrícula de Honor para cursar Bachillerato tras haber sido preparado por el Colegio Balmes.

Poco a poco, Balbás relega el nombre de Pedro López en el establecimiento y se convierte en vicepresidente de la sociedad La Confianza, que agrupa a los sastres lucenses en la Cámara de Comercio, La preside José Montesinos.

Al cumplir los catorce años, Antonio Balbás hijo sufre un grave accidente mientras se baña en el Miño, cerca de la presa de la luz eléctrica. Su cuerpo llega a estar inerte en el lecho del río, como cataléptico, hasta que unos pescadores que se encuentran en las inmediaciones logran sacarlo con unas palas a la orilla. Lo colocan boca abajo y tras realizarle la respiración artificial, consiguen devolverlo a la vida cuando en Lugo ya se comenta su muerte.

El joven Balbás comparte el uso de la tijera con su afición a la música, de modo que recibe clases de corte y de piano. Además de las enseñanzas que su padre le transmite, Antonio viaja a Barcelona, donde es adiestrado en un nuevo y revolucionario método de corte llamado el Cuatris-Yart, inventado por el sastre catalán José Deitx el año 1930.

Balbás lo considera el método más científico de los existentes, pues permite hacer los trajes sin necesidad de ninguna prueba y con total garantía de que la prenda realizada va a ser la indicada para cada cliente.

El Cuatris-Yart se basa en la traslación de las medidas personales a una cuadrícula que servirá de guía al sastre. Balbás es el único en Galicia que está diplomado en ese método, pero no tiene inconveniente en enseñar su manejo a quien lo desee.

Pero el ejercicio de su profesión no borra su gusto por la música y desde las primeras emisiones de Radio Lugo, Antonio Balbás se ofrece como instrumentista de piano- acordeón, para programas que tienen como principales destinatarios a los soldados convalecientes en la ciudad y a “las mujeres al servicio de España”, como decía el propio título del programa.

En múltiples ocasiones, el pianista acompaña a jóvenes cantantes de la ciudad, como son los casos de Pili Arias, Antoñita Alfonso, Matilde Fontán y Arita Fernández, pero también a alguna que otra voz masculina, como es el caso de Adolfo Bravo, que canta tangos. Bajo ese nombre se esconde el de un lucense, nacido en Córdoba, pero conocido por todos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el militar y periodista Francisco Rivera Manso, que señalaba a su hijo, Paco Rivera Cela, el camino de la radio.

Balbás también compuso alguna que otra canción, como la infantil Pipo y Pipa, o la napolitana Ven a recordar, que interpreta en presencia de Pilar, la hermana de Franco y señora de Jaráiz, cuando en 1937 visita Radio Lugo Ondas Azules.

Amador Montenegro, el primer discurso en gallego

Domingo, 20 de Septiembre, 2020

Destinado a nacer en Lugo, un contratiempo motiva que lo haga en Santiago

EL 22 DE septiembre de 1932 muere en Lugo el académico Amador Montenegro Saavedra (Santiago, 1864). No tenía que estar en la ciudad esos días por haber trasladado su residencia a Vigo, pero la intendencia de sus propiedades lo lleva a la capital amurallada, donde se siente enfermo y es intervenido en el recién inaugurado Hospital de Santa María, sin que logre salir con vida de la “sala de pago” en la que es internado, tal como especifica la prensa.

Su fallecimiento lo vincula aún más a la ciudad que estaba destinada a ser su cuna y donde lleva a cabo algunas de sus iniciativas más relevantes. Cómo no sería de intensa esta relación con Lugo que el propio diario El Eco de Santiago da la noticia de su óbito llamándolo “hijo de Lugo” y no “hijo de Santiago”, como correspondería stricto sensu.

De hecho, alguno de sus deudos manifiesta haberle oído decir en vida su deseo de ser enterrado en la ciudad donde nace, refiriéndose a Lugo. Posiblemente todo se deba a un adelanto en el parto, o a un accidente sufrido por su madre, Pilar Saavedra Costas, cuando viaja hacia su domicilio lucense de la calle de San Pedro, pues quiere dar a luz en la ciudad donde el padre de la criatura, Siro Montenegro López, fue alcalde en dos ocasiones.

Todo está bien investigado por Adolfo de Abel Vilela, Eulalia Agrelo e Isabel Mociño, y plasmado en el libro de su hijo, Amador Montenegro López, Lugo en el pasado (1993).

Quien sí nace en Lugo es su viuda, Purificación López Saavedra, que además de esposa es su prima. Tienen como hijos a Mª. Áurea y Purificación, monjas salesianas; Enrique, catedrático; Amador, aparejador; Joaquín, maestro; Pilar y Rosario, usufructuaria del Pazo de A Raposeira, propiedad del Concello de Vigo.

El suegro de Amador, Ildefonso López Hediger, militar de las Baleares, es comisario de guerra en Lugo y aquí nacen sus tres hijos.

Nuestro personaje estudia el bachillerato en Lugo hasta los 17 años, cuando se matricula en Derecho, dentro de la universidad de su ciudad natal, para acabar la carrera en Valladolid. El único trabajo jurídico que se le conoce es el breve tiempo en el que es pasante en Monforte de Lemos.

Luego da clases en el colegio La Concepción, de Vigo, donde ocupa una concejalía y pertenece a la Cámara de Comercio. También forma parte de la Liga de Defensores de la ciudad administra las propiedades agrícolas de la familia, que son abundantes en Pontevedra y Lugo, interesándose por combatir las plagas, lo que le lleva a escribir sobre el mildiu, el oídio, el black-root y la filoxera en diversos trabajos. También publica las Causas generales de la decadencia agrícola en Galicia (1903).

Entra en la Real Academia Galega y es el primero en hacerlo con un discurso en gallego, Alma da poesía gallega, el 13 de diciembre de 1909, contestado por Juan Barcia Caballero.

Esta pieza va a originar una extraña polémica, pues Santiago Carro deduce erróneamente que Amador ha tratado el tema del esperanto en su discurso, lo cual le parece fatal, por causas desconocidas.

“Ni una sola palabra hay dedicada al esperanto”, le contesta el nuevo académico, por lo que Carro se disculpa de su error. Quien lo hizo fue Barcia y ahí queda la cosa. ¿Odia el esperanto para defender el gallego? No se sabe.

Publica el poemario Muxenas (1888), Fábulas y epigramas (1892) y una Colección de cantares gallegos recogidos de la tradición oral, premiada en 1912.

Sin embargo, su obra más destacada atañe al ámbito periodístico, como director y fundador con Manuel Pardo Becerra, de A Monteira (Lugo, 1889-90), donde Pondal publica Os Pinos, y del diario La Razón (Vigo, 1889-94).

Jesús Noya, el escultor religioso que perdió la fe

Domingo, 20 de Septiembre, 2020

Su muerte mueve al escándalo, pues había rechazado las honras religiosas y las recibe

AUNQUE NO PODEMOS fijar con certeza su cuna, sí sabemos que el escultor Jesús Noya (Lugo/Santiago, 1886), desarrolla todo su trabajo entre murallas, y para ser más exactos, en solo dos talleres, en San Pedro y en el Campo Castelo, muy cerca uno del otro.

Las primeras referencias a Noya las encontramos en 1906, cuando frisa la veintena y es premiado en la Escuela de Arte de Santiago en dibujo artístico y prácticas de vaciado.

Poco antes, con motivo de las fiestas del Apóstol y gracias a una estatua yacente, gana el premio de escultura que concede el ayuntamiento.

Con los estudios terminados, trabaja en Lugo y se especializa en escultura religiosa. Hace mausoleos, como el de Balbino del Valle en el cementerio de Santa María de Sabadelle (Chantada), o retablos para altares, como el de estilo gótico que César Abellás le encarga para el de San Luis Gonzaga del Seminario Conciliar de Lugo.

Algunas de sus obras, como una Virgen de la Concepción, se exhiben antes de llegar a su destino en los escaparates de la Reina para que los lucenses conozcan al artista que mora entre ellos.

Años después entra en contacto con Laureano Tato y acuerdan canalizar las esculturas a través del comercio religioso que este posee en Obispo Izquierdo / Campo Castelo, para el que también cosen las hermanas Sánchez.

Se anuncia en la prensa local, en El Centinela de Mondoñedo y en diarios nacionales, como El Salmantino. Uno de sus reclamos dice: “Hemos recibido de la acaudalada casa de don Jesús Noya, de Lugo, un completo catálogo concerniente a objetos de escultura, imágenes, altares y oratorios. Recomendamos a las personas devotas la tan conocida casa, en la seguridad de que quedaran satisfechos”.

Un redactor de El Progreso lo visita en su estudio y encuentra a un hombre modesto, que minusvalora todo lo que allí existe. “Son obras de importancia muy relativa. Trabajé cuanto pude y nunca me faltó qué hacer. Sin embargo, de verdadero mérito artístico aún no he hecho ninguna”.

El periodista no piensa así y alaba la calidad de un San Cosme a punto de ser pintado que le parece sublime, así como un San Pedro y un San Andrés, ya terminados, con un destino cercano a Lugo.

Le augura figurar algún día al lado de los nombres de Felipe de Castro, Domínguez de Estivada, Ferreiro, Moure… y recomienda a los sacerdotes que no encarguen a otras provincias sus imágenes. Las de Noya son mejores.

Pero él es un hombre triste y con ideas funestas que si algún día tuvo la fe que pudiera atisbarse detrás de su trabajo, la ha perdido por completo y solo le domina un pensamiento, el suicidio.

Lo intenta de dos pistoletazos y finalmente, el 18 de abril de 1913 muere. Como quiera que en A Nova se celebran funerales seguidos de entierro religioso, Santiago Casares, a la sazón redactor de Tierra Gallega, descubre unas supuestas últimas voluntades de Noya y se arma el escándalo.

Dicen esas líneas: “Amigos míos: Me despido de todos, pues estoy de un día para otro. Ya conocéis mis ideas. Soy ateo y os suplico que impidáis, como última voluntad mía, el que toquen por mí campanas, ni me entierren en Campo Santo, ni vengan curas detrás de mi cadáver. ¡Bastante tiempo tuve que ser hipócrita, es decir, hipócrita no: pero tuve que callar y ocultar los nobles pensamientos del Progreso, de la Libertad y de la Fraternidad, ante los ruines de opresión, de esclavitud y oscurantismo!”.

José Nakens, desde las páginas de El Motín, airea la historia todo lo que puede.

Madrid se desangra

Domingo, 20 de Septiembre, 2020

Concentraciones para echar una mano al caos

Todo lo que concierne a la pandemia en España parece salido de un guión de Álex de la Iglesia, una tragicomedia donde las cosas que pueden ir peor, empeoran; donde todos estamos autorizados para aportar nuestro granito de desbarajuste con solo esgrimir ignorancia y donde solo falta por ver a la bestia encaramada del edificio Carrión en plena Gran Vía madrileña.

Pero siendo este el panorama general, el caso de Madrid es especialmente doloso y doloroso. El triángulo Ayuso, Sánchez e Iglesias está ofreciendo la peor cara que unas instituciones públicas pueden dar a sus administrados, aquella que refleja el interés partidista por encima de las necesidades generales.

Por si no fuera bastante la dificultad para el entendimiento entre los poderes español y autonómico, aparece la tercera pata del banco para incendiar a las masas y pescar en río revuelto. ¿Cabe más miseria?

No adelantemos acontecimientos, pero a la vista de lo que está sucediendo y de los antecedentes que los abonan, tiempo habrá de comprobar que el egoísmo de estos presumidos se pasa el servicio público por el arco de triunfo en acciones y decisiones todavía más rastreras.

Quizá los oftalmólogos tengan una palabra para definir ese defecto propio de algunos políticos, incapaces de ver a sus congéneres como seres humanos, y su tendencia a considerarlos constantemente solo como votantes, de tal forma que la población de Alcobendas no es su total matemático, sino la suma de los votos que en la última convocatoria ha ido para cada partido.

¿Degeneración del cristalino o degeneración moral?

Tan triste como eso es comprobar que al ser tan frecuente esa manera de entender la política, muchos ciudadanos acaban por pensar que así es y que así debe ser.

La aportación de Montero

Sábado, 19 de Septiembre, 2020

Demasiado guapa para el Ministerio

Mantener un ministerio con un presupuesto de 180 millones de euros para que te diga que en las series de televisión españolas eligen a unas actrices muy guapas, que con maquillaje las hacen parecen más guapas todavía, no tiene fácil comparación en el mundo del despilfarro público, incluido lo que se gastó Nabucodonosor II en los jardines colgantes, que visto a su lado tampoco fue gran cosa.

Comunicar en este momento los resultados de semejante estudio _ por no llamarle chorrada _, es además de despilfarro, un insulto a la inteligencia, una burla a los impositores y un escupitajo en la cara de todas las familias que sufren de forma directa o indirecta las atroces consecuencias de la pandemia.

El ministerio en pleno de doña Irene Montero, que es el autor de tamaña revelación, la más cara y más pedestre de las oídas en la vida, debería abatir columnas y sus cabezas visibles deberían desfilar enfundadas en sambenitos a las puertas de todos los hospitales, por lo menos los de Madrid, para hacerse perdonar por la bazofia.

Como no lo harán, debemos conformarnos con saber que las series de televisión de España, las películas de Hollywood y los musicales de Bollywood seguirán contratando a las actrices que les salga del moño para cada papel que necesiten sin tener en cuenta la gilipollada del Ministerio, pero sin olvidar que de nuestros bolsillos han desaparecido unos cuantos euros destinados a pagar las pajas mentales de un grupo de aprovechados que todavía están a años luz de justificar su presencia en cualquier organismo público que se precie de ser útil a sus conciudadanos.

Solo en una situación esquizofrénica como la que ha propiciado el señor Sánchez es posible concebir un ataque tan gravoso para la deuda española, tan letal para el pensamiento y tan ofensivo para todos.