La carta de Duran
2 de Diciembre , 2012
Superada la ternura del pato
Josep Antoni Duran i Lleida escribe una carta web semanal, que como va en catalán, se llama Carta Setmanal. La de esta semana la titula “Ha retornat l´hora de la política” y constituye uno de los textos más tiernos que se han escrito desde que Hans Christian Andersen dio a la imprenta El patito feo.
Acostumbrados como estamos a escuchar del entorno del nacionalismo catalán _ dicho así para no señalar demasiado _, bravuconadas, desafíos y otros pecados desgajados del tronco común de la soberbia, la carta de Duran es un bálsamo que alivia todas las escoceduras y predispone, no solo a hacer amigos con derecho a roce, sino incluso novios.
La base central de su argumentario radica en sugerir que quizás su partido se equivocó al interpretar la manifestación de la Diada como una mayoritaria voluntad independentista, cuando en realidad, y esto es cosecha nuestra, se habían juntado allí para pasar unas horas todos juntos.
Otro de los momentos más emotivos de la carta es el pasaje en el que Duran recuerda que él ya les decía entonces que no todos los manifestantes estaban por la independencia, y que alguno creía que era la cola del cine porque estrenaban Lo imposible.
Y lo imposible resultó siendo verdad. Duran tenía razón. Que os estáis precipitando, que os precipitáis.
Ya en el título, Vuelve la hora de la política, Duran expresa con todo candor la necesidad de caer del guindo que afecta a su compañero de coalición, el señor Mas, que camina por la vida, no como Moisés por el desierto, que el personaje le viene ancho de hombros, sino como el rey desnudo del traje invisible. Todo el mundo halagándole el terno, cuando en realidad va por la calle en pelota picada.
Lo dicho, la carta de Duran, tierna y jugosa.










