La dictamadura
1 de Agosto , 2017
Éste es el sorprendente texto que le aparece a Maduro. Van a rodar cabezas.
Nada impide que un venezolano salte todo el día de colegio a otro, votando en cada uno de ellos.
Otros pueden registrar un doble voto con todas las bendiciones.
Cuando Maduro votó y quiso registralo en el llamado Carnet de la Patria _ un instrumento de control a través del móvil _, en su pantalla apareció un texto que dice: “La persona no existe o el carné fue anulado”.
Esos tres detalles sobre la calidad de la votación celebrada en Venezuela para elegir los miembros de la Asamblea Constituyente _ Prostituyente en la jerga opositora _, abren las puertas para cuestionar la legitimidad técnica de dichas urnas. La legitimidad democrática jamás la tuvo, pero eso va a depender de la cantidad de países que reconozcan el resultado. España ya ha anunciado que no lo hará, por lo burdo de todo el proceso.
De ahí que el 41 por ciento de participación que defiende el Gobierno y el 12 por ciento del que habla la oposición pueden dar finalmente una cifra menor de ocho millones de votantes.
Y por encima de esas consideraciones, hay quince cadáveres más para sumar a las víctimas que se arrastran en los tres últimos meses, desde que toma cuerpo este autogolpe de Estado llamado Constituyente.
El regimen totalitario y dictatorial de Venezuela cubre una nueva etapa para consolidarse como dictamadura sin ningún género de dudas, con el apoyo de otros países del mismo corte, como Irán, que ven coincidencia en la miseria y el sometimiento de su pueblo de Maduro, con el suyo propio.
Voces como las de Garzón, que desde España aplauden el enroque del poder único, nos advierten de los peligros que para un sistema de libertades representan ciertos lobos con piel de cordero que se infiltran en la sociedad haciéndose pasar por la quintaesencia democrática, cuando en realidad solo admiten una política, la suya.











