Moebius
24 de Junio , 2021
Una sola cara
No cabe otra. Luis Enrique arrastraba un lastre con los procesados del procés. Chico, fue verlos en libertad y se puso a meter goles como un descosido. Al presidente no le hubiese importado gran cosa que se perdiese 5-0 contra Eslovaquia, porque de esa forma el hombre más vilipendiado de España dejaría de ser él y pasaría el título al seleccionador.
Pero no, las cosas están donde estaban. Él, en la picota; la selección clasificada y los indultados prometiendo que lo volverán a hacer, porque otra actitud, ni saben, ni se la espera.
Un amigo que anduvo por allí me comentaba ayer que estos catalanes del procés le recuerdan mucho a los colombianos. Es gente que vive por y para la negociación, me decía. Vamos, que están en la negociación permanente. Todo tipo de acuerdo marca el inicio de una nueva reivindicación.
Tiene toda la pinta. Y mientras enfrente se siente un señor sin conciencia de lo que es suyo y enamorado de sí mismo y del lugar que ha logrado ocupar, naturalmente que se mantendrán en las reivindicaciones porque es un chollo tan inagotable como ellos son insaciables.
Sería de estúpidos tirar por la borda un momio semejante. Los insultas, los desprecias, incumples las leyes y cuanto más les pides, más te dan. Solo hace falta ser un poco caradura y tener a mano unos historiadores que te doren la píldora diciéndote lo distinto que eres del resto y lo mala que ha sido España a lo largo de la historia.
Bien, pues ayer hemos subido un nuevo peldaño en esa negociación que es como la cinta de Moebius, infinita, engañosa y de una única cara.
Póngales delante una mesa de diálogo. Nada puede agradarles más. Les chiflan las mesas porque a cada acuerdo, ponen encima el siguiente.
Menos mal que el 5-0 les habrá sabido a cuerno quemado.











