García-Blanes, el primer español muerto en un campo de fútbol

21 de Julio , 2021

El joven lucense juega de guardameta en un encuentro amistoso y al realizar una estirada recibe varios golpes mortales

EL FUTBOLISTA INGLÉS William Crooper es el primero en morir en un partido. Ocurre en 1889 a causa de una rotura intestinal. En España no sucede algo parecido hasta que el 7 de enero de 1973 el jugador del Sevilla, Pedro Berruezo, sufre un paro cardíaco cuando juega en el Pasarón de Pontevedra. Sin embargo, en el fútbol amateur hay un antecedente que tiene como escenario un campo lucense.

Debemos situarnos el 21 de junio de 1928. Cualquier excusa es buena para que los futbolistas de Lugo organicen un partido, y la de ese día es la celebración de San Luis Gonzaga, onomástica de varios de ellos.

Se van al campo del Polvorín _ llamado stadium por los más optimistas _, y se distribuyen a partir de criterios poco futbolísticos, pues los Luises quieren ir juntos, convencidos de que el santo velará por sus intereses. Pertenecen al club Adelanto, al Rácing F.C., o al Lugo Sporting, como es el caso de Inocente García-Blanes Ferreiro (Lugo, 1908), guardameta suplente de este último, aunque ha pertenecido a casi todas las sociedades deportivas desde los 15 años.

Llega a jugar en el Riazor contra un club coruñés, y el comentarista lo destaca entre los mejores. En su infancia se ve favorecido con una de las plazas de las Cantinas Escolares para pasar el verano en las playas de Foz y Barreiros, donde disputa interminables partidos en la arena.

Es mecánico y su madre, Juana Ferreiro Neira, ya viuda, vive en el Callejón del Colegio, al lado del Círculo. Después lo hará en San Pedro, cuando fallezca a los 77 años en 1948.

Además de Inocente, tiene otros seis hijos, Vicente, Víctor, José, Purificación, Sofía y Araceli, que está casada con el agente comercial Adolfo Borrego Cano. Purificación lo está con Antonino Pérez Fafián y el resto vive en el extranjero, como denota el nombre de sus esposas, Sara Le Moglie, Obdulia Bedata y Anita Bonettini.

Se inicia el encuentro y de repente se desencadena la tragedia. Inocente se lanza en plongeon _ barbarismo del fútbol inicial que se traduce como estirada en plancha _, y recibe varios golpes en la cabeza de un delantero rival que trata de hacerse con el balón.

El arquero se desploma conmocionado, el partido se interrumpe y al ver que no reacciona, lo conducen a la consulta del médico Ricardo López Pardo, en la plazuela de A Nova, o de Ángel Fernández Gómez. El doctor advierte la gravedad del caso y ordena su traslado al hospital, donde lo atiende José Lomas.

La lesión es gravísima. Se interviene en la medida de lo posible y se logra estabilizarlo para que quede encamado en la Sala San Antonio. Sin embargo las perspectivas son fatales y a las cuatro de la tarde del día siguiente fallece.

La autopsia describe una comprensión del bulbo por hemorragia cerebral y fuerte contusión en la región hepática con rotura de la vesícula biliar. El entierro reúne a todo Lugo.

A partir de ese momento se produce una serie de desencuentros inexplicables cada vez que se trata de materializar un homenaje a la memoria de Inocente. Se pretende instalar una placa en el Polvorín, esculpir un busto, abrir una suscripción y organizar unos encuentros.

Se llega a su tercer aniversario sin nada realizado, pero ese día se celebra una misa en A Nova y un homenaje en el cementerio. A las cuatro de la tarde se disputan tres partidos en las Gándaras de Piñeiro y en el campo de la feria, entre los equipos Unión Sporting, Júpiter, Colón, Español, Victoria y Rácing Villalbés.

Aquí mando yo

21 de Julio , 2021

Una españolada

Cuando hablan de la niñera de Podemos pienso en Olvido Hormigos. No sé por qué extraño mecanismo de asociación ocurre, ya que ni Olvido era niñera, ni de Podemos, sino concejal y del PSOE.

Seguramente tiene algo que ver con esa facilidad española para crear personajes públicos pintorescos, dentro o fuera de la política. La niñera de Podemos solo hizo lo que le mandaban para convertirse en personaje, aunque lo que le mandaban y su cargo se parecían como un huevo y una castaña.

El que se lo curró a fondo fue Nicolás Gómez Iglesias, el Pequeño Nicolás, que nos dio juego para muchas tardes de gloria. Desde Nicolás la imaginación vuela a Julio Rodríguez Martínez, elevado al Ministerio de Educación en el verano de 1973 y defenestrado en enero del año siguiente, después de armar un gran revuelo con su intento de instaurar el año natural en la enseñanza, lo que se llamó el calendario juliano.

Se cuentan varias versiones de su nombramiento, como la de que alguien se equivoca y le pasan su nombre a la firma de Franco, cuando él quería a otro para ese puesto, o incluso que ese otro es Luis Sánchez Agesta. Don Julio era muy afín a Luis Carrero, así que todo se puede explicar vía Opus y vía amical.

En aquel año trepidante fue un no parar, pero como matan a Carrero en diciembre, el nuevo hombre fuerte resultante, Carlos Arias Navarro, que no lo puede ni ver, lo tiene fácil para desprenderse de él.

La niñera de Podemos tiene el tufillo de la nueva casta, pero el mismo aroma de quienes se toman la política como la administración del cortijo, ya sean derechas o izquierdas sus extremidades. Cierto que no es lo mismo darle Educación a un amiguete, que darle la niña a una asesora del Ministerio, pero en ambas entregas hay ese puntito de aquí mando yo.

Copiando a Beethoven

20 de Julio , 2021

La abuela de la estelada

Es Andrés Ruiz Tarazona quien divulga hace cosa de tres años la razón de por qué a Beethoven se le conoce en su tiempo como El Español. Se debe a que su abuela paterna, María Josefa Poll o Polls, lo es. También tiene una bodega y le da al frasco con insistencia cotidiana, pero claro, no sabe que su nieto va a ser más famoso que David Bisbal.

Un poco más adelante, el compositor y pianista salmantino Tito García González, aventajado estudiante del instrumento en Alemania y consagrado ya como uno de nuestros concertistas de mayor renombre, se refiere a la señora Poll como alicantina cuando presenta su programa Beethoven: ¡El Español!, que arranca en Alcobendas y prosigue por varias localidades andaluzas, fundamentalmente.

Aquello era demasiado tentador para el independentismo catalán. A una señora apellidada Poll, a quien sitúan como nacida en Alicante, basta subirla en el mapa unos cuantos kilómetros, hasta el Maresme, para convertirla ipso facto en catalana.

¿Se descubrió su acta de nacimiento? No, simplemente se le dio una patada al libro becerro de la parroquia de Vilassar de Dalt, y arreando que es gerundio. Es más, a partir de ese simple ejercicio futbolístico, Jordi Cos, que es el que chuta, sonsaca una serie de connotaciones antiespañolas y procatalanas en la obra de Beethoven, que si las firmase Disney las veríamos con agrado en El aprendiz de brujo, aunque el autor de su música sea Paul Dukas y no Ludwig van.

Si hiciésemos caso a Cos, la abuela del músico habría pertenecido a ERC y entre taza y taza de sus ricos caldos, le hablaría de los pobrecitos catalanes, que a diferencia de extremeños, andaluces o gallegos, no reciben ninguna ayuda de la opresora España, para que de mayor le dé a Madrid unos cuantos capones con las corcheas. Lo que hay que oír.

Honorato Iglesias, entre la medicina y la pintura

20 de Julio , 2021

El médico lucense es compañero de Castelao, primo de Julia Minguillón y padre de Iglesias Requejo

SU PADRE NACE en Santiago, pero pasa en Lugo la mayor parte de los noventa y cuatro años que vive. Ramón Iglesias Camino había sido catedrático de Matemáticas, secretario del Instituto, director de El Eco de Galicia, concejal y alcalde de la ciudad, pero quizás el título con el que se afianza a la historia lucense sea el de abuelo de Julia Minguillón.

Quienes lo lloran en su casa de Amieiro el mes de agosto de 1933 son muchos más, pues a don Ramón le sobreviven los siguientes hijos: Sofía, Elena, Matilde, José, Emilia, Eva, Antonio, Honorato Iglesias López (Lugo, 1886), Emilio y Casilda, con sus correspondientes parejas, entre las que figuran Federico Minguillón, marido de Emilia y padre de la pintora, y Eloísa Requejo Buet, esposa de nuestro personaje.

Honorato está en el Cuadro de Honor de la Universidad de Santiago y luego solventa con nota la carrera de Medicina, en cuya Facultad es amigo y compañero de Alfonso Rodríguez Castelao, desde 1903 a 1909, aunque él la ejercerá más tiempo que el genio de Rianxo.

Los otros lucenses de la orla son Eliseo Díaz Anllo, de Cospeito; Guillermo Vila Vázquez, de Lugo, Ángel Otero López, de Baamonde; Horacio Peñamaría Temes y José Antonio Anllo Corral, de A Fonsagrada, José Escobar Magdalena, de Baleira y Antonio Carballeira Fernández, de Meira.

Luego entra en la Armada como médico segundo, teniente, mayor y comandante, con sucesivos destinos en el cañonero Recalde, en el Álvaro de Bazán y en el España, hasta tener destino en tierra, concretamente en la Comandancia de Marina de Vigo, donde nace su hijo, el pintor José Carlos Iglesias Requejo.

La boda se había celebrado en aquella ciudad el año 1923. Es madrina por poderes la madre del médico, Presentación López, a través de su hija Eva, y Wenceslao Requejo Pérez, padre de la novia, en cuyo domicilio tiene lugar la ceremonia, como era relativa costumbre entonces. La madre de Eloísa es Josefa Buet y Feijóo, que vivirá en Vigo hasta su fallecimiento en 1941.

En 1917, cuando todavía navega, Honorato acude a Lugo para participar en el Hotel Universal en un homenaje al catedrático de Medicina de Santiago, a la sazón gobernador civil de Lugo, Casimiro Torre y Sánchez-Somoza.

El 28 de septiembre de 1927 es uno de los oficiales de la Armada que reciben en Vigo la visita de los reyes, Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

En Vigo permanecen hasta 1935 y tras pasar por el hospital de la Marina de Ferrol, Honorato abre consulta en el número 1 de Quiroga Ballesteros de Lugo como médico especialista en enfermedades del pecho, y poco después, tras ampliar estudios en Madrid, como tisiólogo, es decir, lo mismo.

Se presenta como exagregado del Dispensario Antituberculoso de Vigo, médico de la Armada e inspector municipal de Sanidad, y ofrece tratamiento de la tuberculosis y neumotórax artificial. Su consulta, para que nadie se pierda, se ubica al lado de la Plaza de Abastos, como indica su publicidad.

Su hijo inicia en el instituto los estudios de bachillerato y aunque hace algunos años de Filosofía en Santiago, se decidirá por su vocación de pintor, como su prima, Julia Minguillón.

Honorato, que durante una época sustituye su apellido López, por el segundo de su padre, Camino, escribe en Alborada artículos de divulgación sobre prevención de la tuberculosis pulmonar el año 1935.

Y en febrero de 1965, poco antes de morir, el Ministerio de Marina le concede la placa de la Real Orden de San Hermenegildo.

Trashorras, la generación perdida de la Olimpiada de Berlín

19 de Julio , 2021

El boxeador de Lugo es campeón de Castilla y figura en la lista de los púgiles preolímpicos para 1936

ES UNO DE los deportistas españoles llamados a participar en la Olimpiada de Berlín de 1936, cuando deben cambiar los entrenamientos por las trincheras.

Ramón Trashorras Rey (Lugo, 1914), consigue trabajo en una de las más importantes editoriales de Madrid. Como Manuel Castro es de Sarria y dueño de la exitosa Editorial Castro, pensamos que podría ser ésta.

El joven ocupa su tiempo libre con el boxeo. Sabe que vale porque se lo dicen y porque los resultados acompañan. Lo entrena el negro Malayo, un cubano que llega a España en calidad de masajista de un grupo de boxeadores y que se afinca en Madrid. Es amigo de Kid Chocolate y sabe buscarles buenas peleas a sus pupilos, tanto los profesionales como los amateurs.

Los de Madrid pelean en la Ferroviaria y se disputan la Copa Gimnástica o el Campeonato de Castilla. En 1934, cuando se comienza a hablar de él, es peso welter, aunque en el 35 será medio.

Trashorras le explica su vida al periodista de La Voz de Madrid, Luis Manuel Riaza, como si fuese aquel personaje de Kid Tarao creado por Tony Leblanc: “Del taller al gimnasio y de aquí a casa. Trabajar, entrenarme y comer”. Sabiendo sus necesidades, Riaza indaga sobre su apetito y éste le dice: “Lo asesina uno con patatas, judías y mucha verdura… ¡Qué quiere usted! La cosa no da para más. Sé que existen las aves de corral porque las oigo cantar, pero yo jamás he tenido entre mis manos un muslito de pollo…”

Así de precaria es la vida del rapaz en 1935, cuando ya ha disputado doce combates, de los que gana diez; seis por abandono y cuatro a los puntos, y pierde dos.

Ese año gana la Copa Gimnástica al vencer por abandono a José Martínez en el tercer round y se proclama campeón de Castilla contra Luis Santos, al que derrota a los puntos.

Lo califican como la revelación de los campeonatos, “No parece un amateur”, dice la prensa. Tiene estampa de boxeador “y su estilo, aunque primario, tiene la elegancia y la soltura del de los ases”. El comentarista especula: o es un boxeador nato, o ha ido a muy buena escuela… o las dos cosas. Por ahí van los tiros.

Más piropos: “Lleva el combate a un ritmo vivo; es ágil e inteligente, pega con precisión y contundencia con ambas manos”. También le elogian que en la final tenga el pómulo y la nariz dañados por los golpes de la semifinal y sufra una constante hemorragia. Su combate es el mejor del campeonato.

Con la vitola de su título acude a los nacionales en el Petit Jai-Alai de Valencia, cuyo primer enfrentamiento gana a los puntos contra el balear Bartolomé Blanch. No así el segundo, pues le derrota, también a los puntos, el local Ángel Anaya.

Inmediatamente se organiza una pelea con aires de revancha entre el apolíneo lucense _ así lo describen _, y Amador Masas, alias El Militar, eliminado por él en Madrid. Se celebra el 2 de noviembre en el Salón Ideal de Salamanca. La prensa charra dice de Ramón que es “un señor con una pegada bastante templadita y sabiendo de boxeo como de aquí a los Pizarrales”. Trashorras demuestra su superioridad y gana a los puntos.

En 1936 es la Olimpiada en Berlín y se busca a los representantes españoles. El 7 de diciembre vence por K.O. a Martínez Álvarez y en enero, también por K.O. a Trancho. Se gana jugarse el preolímpico en Barcelona. Su nombre está en la lista, con Anaya, Ballvé, Saturnino López o Paulino Rodríguez. Este último es el elegido, pero da lo mismo. Ningún español estará en Berlín y él será teniente del Inmemorial número 1.

El hombre en la sombra

19 de Julio , 2021

Era sombrío

¿Se puede decir redondólogo? Sí se puede, porque ya está dicho. Bueno, pues el redondólogo más notorio y notable, Graciano Palomo, nos advierte contra cualquier intento de manipulación interesada por parte de Iván Redondo para presentar su precipitada salida del entorno presidencial como una decisión suya, y la reduce, como habríamos apostado sin comodín, a una ejecución sumarísima, como las del resto de decapitados.

Si pesó más el ridículo por la derrota madrileña, o el bochorno por el paseíllo de Biden, es un corte fino que requiere destreza de tablajero y precisión de cirujano, pues es justo sospechar que otras personas, como la también guillotinada ministra de Exteriores, hayan tenido más responsabilidad en aquel esperpento nacional, donde todos nos vimos reflejados y enrojecidos; tanto o más que con las niñas de Zapatero y los Obama, dos cumbres de la vergüenza matria que tardaremos tiempo en borrar de la memoria colectiva mundial.

Al plato combinado de vergüenza, celos e ineficacia que condena a Redondo, hay que añadir el aderezo de unas lenguas bien afiladas dentro del partido que silbaron contra él desde el minuto uno y que finalmente minaron su figura gracias al deterioro galopante del presidente.

El hombre cree que va a recomponer su empaque por deshacerse de Redondo, pero eso es tan difícil como que Hitler ingresara en el Opus por prescindir de Goebbels. Los defectos que acumula en su mochila son anteriores y mucho más graves que perder contra Ayuso, o que pasear como un bobo al lado del presidente americano.

En cualquier caso, como también señala el redondólogo, que tenga cuidado con su ex, porque no es de los que pasan página fácilmente para ponerse a contar nubes.

Y además tiene 40 años, nueve menos que él. Un pipiolo.

Leonardo Rodríguez, un ministro que habla gallego

18 de Julio , 2021

Había sido cronista de la I Guerra Mundial para El Mundo y diputado por Lugo y Chantada

HORAS ANTES DE que Wenceslao Fernández Flórez reciba un homenaje popular en A Coruña el año 1922, el escritor se pone en contacto con el presidente del comité organizador del acto, el vendedor de instrumentos musicales Canuto Berea, para que disponga todo lo necesario con el fin de suspenderlo. Acaba de enterarse de que en ese momento va a llegar a la ciudad el cadáver del exministro Leonardo Rodríguez Díaz (Lérida, 1877), y bajo ningún concepto concibe que él pueda estar en un banquete mientras en otro punto de la ciudad se le rindan honras fúnebres al político.

Y no era el único. Leonardo Rodríguez fue un personaje querido y respetado menos en una ocasión, precisamente cuando Romanones lo nombra ministro de Abastecimientos el año 1919 y para ello debe dar esquinazo a los conservadores, a cuyas filas pertenece desde que lo conquista Canalejas.

Hijo de gallegos emigrados a Cataluña, lo último que se considera Leonardo es catalán o cunero. Todo lo contrario, se opondrá ferozmente a que “los extranjeros” ocupen puestos en las candidaturas gallegas a Cortes, pues para defender los intereses de la tierra hay que ser gallego, entender a sus paisanos y hablar su idioma, dice.

Muere joven de un cólico de hígado fulminante con apenas 45 años, pero ya había sido diputado en cinco ocasiones _ una, por Lugo y cuatro, por Chantada _, y director general de Comercio, amén de encabezar varias aventuras periodísticas de relevancia, como en la Revista Económica y Financiera, que él funda, en El Noroeste y en la dirección de Fígaro.

Estudia Derecho en Santiago y es cronista en Europa de la I Guerra Mundial para El Mundo, cuyas crónicas recopila en “Entre campos de batalla”. Tomo I. Al margen de la guerra (1915). Luego funda la sección española de la Exposición Comercial Internacional y es delegado en la conferencia internacional sobre la jornada laboral (Suiza, 1913).

Augusto González Besada lo designa como representante de Lugo y él se encarga de hacerse querer, como por su intervención a favor de la declaración de la muralla de Lugo como monumento nacional en 1921.

Tuvo como secretario particular y político a José Meirás Otero, que después lo será de José Calvo Sotelo. En las Cortes forma un particular grupo parlamentario al que llaman Partido Regionalista Gallego como mote. En él confluyen Pedro Seoane, que representa a Fonsagrada; Julio Wais, a Coruña, e incluso algún andaluz.

Todos son conservadores y todos hablan gallego entre ellos. Los periodistas que más atención les prestan son Julio Camba, Daniel López, Castelao y Fernández Flórez, de ahí su posterior respeto el día de su entierro.

También Meirás Otero lo conoce en esos momentos para hacerle una entrevista en su domicilio. El mayordomo le abre la puerta y le pregunta si es de Lugo. A lo que Meirás responde con otra pregunta: “¿Y usted?” El criado le explica: “No señor, pero si se lo pregunto es porque don Leonardo ha establecido que si viene gente de Lugo, que pasen enseguida”. Y Meirás aprovecha: “Pues dígale usted que soy de Lugo, La Coruña, Orense y Pontevedra”.

En aquella ocasión bufa contra los cuneros, porque él, aunque nace en Lérida, se siente gallego hasta las cachas. Y cita a los coetáneos que sí lo son: Lladó, Martínez de Velasco, Luís Bello, Martín Fernández, Barber, Álvarez Mendoza… Muchos.

El ferrocarril _ como la mayoría de los políticos gallegos _, la ganadería, la minería, la lengua gallega fueron constantes preocupaciones del político antes y después de llegar al ministerio.

Pilar Iglesias Osorio, todo sobre las mujeres

18 de Julio , 2021

Estuvo 16 años en el ayuntamiento y en la Presidencia de la FEMP

LOS ANTECEDENTES FAMILIARES de Pilar Iglesias Osorio (Lugo, 1932) dan para varias historias de Lugo y de Galicia, pero limitémonos aquí a señalar a Juan Pérez Aguilar, el mesonero al que se le atribuye haber alojado en Lugo al vendedor de biblias Jorge Borrow, don Jorgito el Inglés, con pocas posibilidades de serlo, según Adolfo de Abel Vilela; a su nieta Dolores Pedrosa Pérez, a su marido, el concejal Ramón Osorio Pita da Veiga, y a dos de de sus hijas, tenidas en un segundo matrimonio con Pilar López una vez enviudado, María y Purificación Osorio Pita da Veiga López, dicho tal como acostumbraban.

La primera se casa con Óscar Iglesias Marce y la segunda, con Narciso Peinado Gómez, haciéndolo ambas en el oratorio del famoso Mesón de Aguilar que existió cercano a la capilla de San Roque, como también matrimonia allí su hermana del primer matrimonio de su padre, María de la Paz Osorio y Pedrosa, con Carlos Santaló, y otros miembros de la familia. El oratorio del Mesón de Aguilar, también citado como Aguiar, será escenario de los juegos infantiles de Pilarita, recelosa de cometer pecado por hacerlo.

María y Óscar se afincan en Monforte y tienen a Pilar el 17 de abril de 1932, una fecha que ella tratará de escamotear por coquetería, aunque a continuación añade: “Total para nada, la sabe todo el mundo…”

A raíz de la muerte de su madre en 1946 pasa al cuidado de su tía y madrina, Pura Osorio y de su marido, que la protegen en exceso, hasta el punto de no permitir que vaya a la universidad, “por si le pasa algo”. Estudia en Baamonde, donde Narciso da clase; en el instituto y luego hace Peritaje Mercantil, Profesorado y Magisterio, como su madre, aunque con poca vocación docente. Madrina y ahijada abren un colegio de párvulos en Campo Castelo que será conocido como el de Pilarita y Pura, y a los 23 se casa con Manuel Pazos García. Ella decía que a los 18.

Su vida va a enfocarse hacia el asociacionismo y más tarde, al ayuntamiento como concejala del PP en los mandatos de Notario Vacas y García Díez. También fue una activa radioaficionada y con el código Bravo Julipapa gana un campeonato nacional, cuyo trofeo, una navaja con cachas de corzo y hoja de plata, recibe en Albacete. Su emisora en Barreiros es de tal potencia que otros radioaficionados de Foz le piden que la baje porque les estropea sus comunicaciones.

Ese mismo camino lo recorre ella a la inversa en una moto Peugeot cuando tiene que ir a la compra a Foz. Y también monta a caballo hasta avanzada edad.

Sus comienzos arrancan en la Asociación de Amas de Casa Lucus Augusti, que funda con Delia Caetano, la mujer de José Trapero Pardo. Luego preside cinco años Unicef y más adelante, Paco Cacharro y José Luis Iravedra le proponen ir en las listas del PP para las legislativas de 1989 y acepta. Es el número 4 y salen tres de los populares y dos del PSOE.

No consigue el acta, pero entra en la política municipal con doce años de concejala y cuatro en la oposición. Este trabajo es continuado con la presidencia de la Comisión de la Mujer de la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp), desde la que representa a España en París, Londres, La Haya, Sintra, Bruselas y Sofía.

Crea hasta cuatro nuevas asociaciones dirigidas a mujeres, Asfem, Afammer, Conumar y Galicecan. Toda esa labor le vale en 2014 la concesión de la Medalla Castelao, que no le deja dormir el día en que se entera.

Siempre se consideró una mujer feliz, incluso en la política.

El gran truco

18 de Julio , 2021

Todo es un artificio

Uno de los personajes que más utiliza el concepto Matria es Camilo Díaz, el padre de Isaac Díaz Pardo. Lo hace para referirse a Galicia, claro, como una suma de características femeninas al de Patria, o como una síntesis de la expresión Madre Patria.

En el ámbito gallego el neologismo hace fortuna, especialmente entre los medios de la emigración, siempre más sensibles a todo lo que estos conceptos encierran. Incluso en 1963 Manuel María le dedica al tema su artículo Ser y significado de Galicia, que publica El Progreso y donde expone: “Más que una patria es una matria definida con contornos precisos y claros”.

Todo esto quiere decir que el término rescatado el viernes en Oviedo por Yolanda Díaz tiene de novedoso lo que al arca de Noé, y da para enjundiosas e interminables divagaciones intelectuales desde que Grecia y Roma son faros culturales de la humanidad.

Más allá de eso, el hecho de pretender sustituir el concepto Patria por el de Matria es tan vacuo y galerístico como la mayoría de las ocurrencias que provienen de estas señoras y señores, encantadas de haberse conocido en el convencimiento de que han descubierto Covadonga antes que don Pelayo.

Esa manera infantiloide de abordar graves cuestiones con el cambio de una letra, con un baile de géneros, o con una rociada de los polvos de la madre Celestina y del padre Cucharón, se llama engañabobos y si ellos lo llevan a cabo es con finalidades espurias y falaces, porque en el fondo ya sabemos que tontos no son.

Que toda una vicepresidenta nos salte ahora con la matria como abracadabra político es un síntoma triste y desolador de la consideración en que nos tienen.

Claro que a lo mejor les damos motivo.

La Hormiga Atómica

17 de Julio , 2021

Alcaldesa y delincuencia

Los barceloneses están de suerte. Cuando todos creíamos que la plaga llamada Ada Colau era el principal problema que los trae de cabeza, viene el barómetro municipal y nos informa que no, que la mayor preocupación que perciben los habitantes de esa gran ciudad no es su alcaldesa, sino la delincuencia.

Eso sí, Colau aparece en un honroso segundo lugar, por encima de pandemias, guerras nucleares, lluvias ácidas, paro, miseria e incluso independentistas. Solo falta por saber qué porcentaje de esa delincuencia que se alza con el primer puesto es también consecuencia de las políticas de Colau y entonces, con toda seguridad, los barceloneses descubrirán que sus pesadillas, como el tango, tienen nombre de mujer.

Es genial y demoledor. Es la demostración empírica más contundente de ese viejo axioma que define a los malos políticos como parte del problema y no de la solución. ¿Qué es lo peor de Barcelona? La delincuencia. ¿Y después? Ada Colau.

Antes de su llegada a la alcaldía barcelonesa, el mismo barómetro municipal _ que como su nombre indica, realiza el Ayuntamiento _, situaba el apartado de Gestión Municipal en el número 13 de los problemas que acosaban a los ciudadanos. Un puesto discreto que apoya algo más de un uno por ciento de la población, pues es imposible gobernar a gusto de todos y siempre habrá críticos, hágase lo que se haga.

Ahora bien, si en seis años de mandato, la activista que se disfrazó de Hormiga Atómica ha conseguido que sus administrados la vean como el segundo problema que maltrata sus vidas, es como para meter el disfraz en una maleta e introducirse en el hormiguero para siempre jamás. Vulgo, dimitir.

Sería hacerles un gran favor mediante un sacrificio personal, y ya se sabe que los políticos están ahí para sacrificarse.

P.S.- Un abrazo a la familia Gay de Liébana.