Francisco Vázquez Saco cataloga el románico lucense
2 de Agosto , 2021El sacerdote de Sarria ingresa en la Real Academia Galega durante el Corpus de 1952 en el Círculo das Artes
A LA FESTIVIDAD del Corpus y a la Ofrenda del Antiguo Reino de Galicia se suma el año 1952 un acto desusado como es el de la recepción por parte de la Real Academia Galega de un nuevo miembro, Francisco Vázquez Saco (Sarria, 1897).
Vázquez Saco fue un erudito, y al admitirse como buena esa definición, debe entenderse en toda su acepción, con una dedicación obsesiva a la investigación, como así lo destaca el arqueólogo Ángel del Castillo, encargado de contestar su discurso de ingreso en el Círculo das Artes, que versó sobre las invocaciones marianas en la Colección Diplomática medieval de la Catedral lucense.
Al sarriano, que ya era entonces presidente de la Comisión Provincial de Monumentos y rector del Seminario, lo acompañan los académicos García Conde, Gómez Román, Luis Pimentel, Vázquez Seijas y Trapero, al tiempo que acuden a Lugo los directivos Manuel Casás, presidente, Leandro Carré, Francisco Vales Villamarín y Juan Naya Pérez, a quien le gusta decir que Sarria siempre le trae a la mente dos hombres, Vázquez Saco y Vicente Rivera.
Había sido alumno del Seminario que ahora rige, y luego es admitido en la Universidad Pontificia de Comillas, lo que da idea de su valía. Allí se gradúa en Filosofía, Teología y Derecho Canónico.
Se ordena en 1922 y se estrena en la parroquia sarriana de Santo Estevo de Calvor, para después ser profesor en el Seminario y canciller del Obispado. En junio de 1936, a un paso de la guerra, toma posesión como canónigo lectoral de Lugo.
Vázquez Saco desarrolla también una abundante actividad periodística, no sólo como prolífico colaborador, sino como director de La Voz de la Verdad, y al frente de pequeñas publicaciones como Sursum y Luz y Verdad.
Dirige con Mercedes G. Aller la Escuela Nocturna Obrera y es consiliario de las Juventudes Femeninas de Acción Católica.
De los archivos a su alcance obtiene innumerables datos que luego divulga en libros, estudios o artículos siempre repletos de novedades.
También le tienta la creación poética y en 1916, siendo seminarista, es premiado en un certamen mariano de Lérida. Al año siguiente, concurre a otras justas poéticas de carácter catequístico con un lema sin fisuras: Muera la escuela sin Dios. Se falla en el Jofre de Ferrol y se lleva el segundo accésit.
Ahí termina su producción lírica, poco más o menos. Mucho más adelante verá premiado su trabajo sobre Artistas que trabajaron en la catedral lucense, pero se trata de otro orden de cosas.
Buena parte de su actividad la dedica al catálogo del románico en Lugo, publicado mediante sucesivas “papeletas”, como denomina a sus entregas. A su criterio, el municipio de Ferreira de Pantón es el más rico en este arte.
Otra de sus labores destacadas fue la recolección de 22.939 refranes, locuciones y cantigas de edición póstuma por el Centro Ramón Piñeiro bajo el título Refraneiro galego e outros materiais de tradición oral.
Una nueva entrega de su archivos a través de su colaboradora Mª Carmen Paz Roca se edita como Novo manuscrito paremiolóxico de Vázquez Saco.
Su capacidad de trabajo queda de manifiesto en el agradecimiento que Carballo Calero le hace por su colaboración para su Historia da Literatura Galega Contemporánea.
Fallece en 1962 y es enterrado en el cementerio capitular. Le sobreviven sus hermanos Pedro, Manuel y Jesús, este último, casado con Marina Gallego Pombo y padre de su ahijado y sobrino, el doctor Jesús Vázquez Gallego.











