Esta casa es una ruina
9 de Agosto , 2021
O lo será
A la ministra Belarra le preocupan dos temas de manera absorbente. Uno, salir tanto en los papeles como lo hizo su antecesor Iglesias y dos, arruinarnos tanto como lo prometido por el susodicho personaje en sus declaraciones programáticas, antes de que se le viese el plumero capitalista. Ruina para vosotros, que yo me guardo la chepa.
El primero de sus objetivos es fácil. Hoy en día la masa crítica de un país anestesiado por el constante bombardeo de estupideces es incapaz de discernir entre una ocurrencia de almohada y el teorema fundamental del cálculo, que costó un siglo formular.
Así las cosas, Belarra puede salir a titular por día, ora llamando la atención sobre las nevadas brasileñas en pleno invierno, ora pidiendo la supresión de los toreros bomberos para mandarlos al paro y quitarles lo que les gusta hacer.
Lo de arruinarnos a todos es algo más difícil, pero como parece ser que a Sánchez tampoco le desagrada dejar esto cual estantería de comercio cubano, cada día puede dar pasos de hormiga que a la postre serán zancadas de gigante.
El personaje de marras ha encontrado un filón que aúna como pocos sus dos metas en esta vida, por lo que está feliz como una perdiz. Algún asesor le ha soplado, o la almohada ha sido, que debemos hacernos todos veganos para que en el mundo haya muchos más bosques. ¿A que es genial? No se habla de otra cosa en las llanuras del Serengueti, que por cierto, pasará a llamarse Parque Natural Belarra.
Siendo todos veganos se podrían destruir, solo en España, más de un millón de puestos de trabajo. Imagínense la ruina en todo el planeta. ¡Más que con la peste!
Y aún tiene miedo de que se hable menos de ella que de Iglesias. A este paso se hace más popular que las Kardashian, Y más letal también.











