Osés Armesto pierde una pierna en el ejército de Hitler

19 de Octubre , 2021

El militar había sido un héroe en la guerra de África, homenajeado en Lugo por el alcalde López Pérez

EL GENERAL DE Brigada Joaquín Osés Rodríguez de Arellano _ también Ossés _, regresa definitivamente de Cuba en 1899 a bordo del Ciudad de Cádiz. Hace ese último viaje con Manuel Neira Gayoso. Ambos son militares y ambos tendrán sendos hijos a los que en Lugo se reconocerá como héroes.

Osés está casado con Carmen Armesto López y son padres de cinco hijos, cuatro de los cuales siguen la carrera de su padre, que fue gobernador militar de Lugo, donde ya estuvo antes de ir a la Gran Antilla.

Cuando Joaquín muere en la ciudad el año 1911, los cinco son admitidos en el Colegio de Huérfanos de la Guerra y dos años más tarde, Fernando Osés Armesto (Lugo, 1897), aprueba los exámenes de ingreso en la Academia de Toledo.

Con 18 años es destinado a África como teniente hasta que en 1928, siendo capitán del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán número 1, se le concede la Medalla Militar. El Progreso lo identifica no solo como hijo de Joaquín, sino como hermano de Alejandro, funcionario de la Sección de Estadística y colaborador del periódico, que militará en el PSOE.

El 23 de septiembre, las columnas dirigidas por los coroneles Franco y Martín, y el teniente coronel Campins, tratan de ocupar el monte Malmusi dentro de la operación del desembarco de Alhucemas. Tras sortear los explosivos colocados para detener su avance, se produce un combate cuerpo a cuerpo en el que los de Osés sufren numerosas bajas, aunque él logra ser el primer español en alcanzar al objetivo.

Suma entonces más de un centenar de hechos de armas. Tiene dos cruces de María Cristina y otras condecoraciones con aspas de herido y ya está propuesto para el ascenso a comandante. El Progreso sugiere un homenaje y el alcalde López Pérez abre una suscripción con 200 pesetas para regalarle las insignias de la medalla.

Tras la guerra española, en 1941 se incorpora a la División Azul, donde es designado comandante del batallón de Reserva Móvil 250, conocido entre ellos como la Tía Bernarda, como resumen eufemístico del “coño de la Tía Bernarda”, que servía para curar cualquier dolencia.

Durante 1942 va a recibir dos cruces de Hierro _ Eisernes Kreuz _, de 2ª y 1ª clases, la segunda después de ser herido grave en la aldea de Semtzy, dentro de la Bolsa del Volchow. Pierde la pierna derecha y es operado en el hospital de Grigorowo por el comandante López Muñíz. Pasa por el Hospital de Convalecientes de Berlín y es repatriado.

Según el testimonio del capitán Vega Rodríguez: “Cuando marchaba al frente del batallón, fue herido grave por explosión de una mina enemiga, mostrando una entereza y una presencia de ánimo admirables, no consintiendo en ser curado si no hasta que lo fueron todos los heridos de su unidad, ni ser evacuado hasta que vio consolidada y normalizada la situación”.

Vega cree que “reunía cualidades de prestigio muy sobresalientes, que le permitían exigir a su tropa un rendimiento que excedió en ocasiones el límite de la resistencia física, siendo por su valor personal, su autoridad, su carácter y su constante ejemplo, el modelo más acabado para sus inferiores.”

En 1944 merece la Medalla al Sufrimiento por la Patria y la condición de Caballero Mutilado Permanente (66%). Es jefe provincial de Mutilados de Valencia en 1962 y al año siguiente asciende a general de brigada. En 1964 se le concede la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo.

Ni que decir tiene que Osés y la División Azul han sido denostados por su colaboración con el ejército del III Reich.

Ruta a Utopía

19 de Octubre , 2021

En trineo no, en reactor

El Papa Francisco no me parece tonto, ni revolucionario. No me parece ni siquiera Papa. A juzgar por sus últimas peticiones dirigidas al aire y a las nubes de Zapatero, lo veo como un niño de primaria ante el reto de hacer una buena redacción en clase de Lengua, la de antes, cuando no se consideraba que ese ejercicio fuese una tortura, sino la mejor forma para aprender cualquier idioma.

Sin dejar de ser infalible, Francisco ha solicitado “un salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los bienes más esenciales de la vida”. ¿Quién está de acuerdo? Todos. ¿Quién ve una mínima posibilidad para conseguirlo? Nadie.

El niño, en su impoluta inocencia, continúa la carta a los Reyes Magos y pide al mismo tiempo una reducción de jornada, sin considerar que condena el trabajo a una condición degradante e indeseable, y sin saber que muchas personas pueden suspirar en este momento por disponer de más tiempo para trabajar.

Peo por qué quedarse ahí. El niño se crece y eleva su petición a la ausencia de guerras y al reino de la paz. Claro, con pleno empleo a tu alrededor y con un sueldo en casa todos los meses, ¿a quién reclutas para chuzar en el ejército o en las guerrillas? Pero también, ¿a quién para bajar a las minas, construir edificios o levantarse a las cinco?

Que no haya enfermedades, ni pandemias, ni virus corrupios. Que no haya cárceles, ni abogados, ni jueces. Que nadie cometa excesos con los espirituosos, ni se drogue, ni contraiga las venéreas. Que nadie pase por alto el día de la madre, ni se vaya a la cama sin besar a los abuelitos. Que nadie conduzca de manera temeraria, ni haya racismo. Que tengamos todos un abrigo de piel sintética y siempre los mejores asientos en los cines.

Os lo pide, Paquito.

Díaz Álvarez, el último de Filipinas que vive año y medio prisionero

18 de Octubre , 2021

Cuando el soldado regresa a Láncara, su madre sufre un desmayo, pues lo cree muerto

EN NOVIEMBRE DE 1896 entra en quintas Benigno Díaz Álvarez (Láncara, 1877), un muchacho que apenas conoce límites más lejanos que los de su parroquia natal de San Vicente de Carracedo.

Es destinado al batallón de Cazadores de Cuba, número 17, acuartelado en Córdoba, donde pasa los dos meses siguientes aprendiendo la instrucción. O algo parecido.

En diciembre sortean a los soldados y a Benigno le toca embarcar hacia Filipinas en el vapor Magallanes para combatir la rebelión. Sin despedirse de sus padres, va de Sevilla a Cádiz, y de la Tacita, a Barcelona. Luego, el Mediterráneo, donde una descomunal tormenta los deja tres días a la deriva en el Golfo de León. Muere uno de ellos y se quedan sin el ganado que llevan para alimentarse. En España se da por perdido el vapor.

Entre gritos y llantos se recupera la calma y logran tocar los puertos de Port Said, Colombo y Singapur hasta desembarcar en Manila el 25 de enero de 1897. Durante la travesía Benigno realiza su primer disparo. Ese era su nivel de instrucción.

Los mandan a Bulacán, donde sabe lo que es pasar dos días sin comer. Luego, el 20 de marzo, el primer combate. El sargento les había dicho: “¿Veis la punta de la bayoneta? De ella tienen que colgar las tripas de los rebeldes”. El suboficial muere en esa batalla.

Después va a Nueva Écija y a Aliaga. El 3 de septiembre el general sublevado Mariano Llanera los amenaza con la llegada esa misma noche de 5.000 rebeldes. Entre guardias civiles y soldados ellos eran 75. El primero en caer es su capitán.

Las columnas de refuerzos no pueden llegar a Aliaga y aún así el asedio dura cuatro días, cuando el general Castilla logra dispersar las tropas de Llanera.

Les prometen la Cruz Roja del Mérito Militar y Benigno cree que se irán a la península, pero aquello no es más que un punto y seguido.

Permanecen en Aliaga hasta 1898 y luego combate en varias provincias. De vuelta en Lugo dirá: “Creo que también me concedieron otra condecoración”. El 22 de julio de ese año, su comandante de Dagupan, Federico Zeballos, se rinde y cae prisionero. En esas circunstancias va a permanecer hasta el 25 de enero de 1900, es decir, año y medio.

Anduvo descalzo y medio desnudo de un lugar a otro hasta ser entregado a los norteamericanos y reenviado a España. Cuando le dan unos zapatos no sabe andar con ellos. Con todo y eso, les guarda un cariño especial a todos los filipinos con los que pasa esos 18 meses, pues al fin y al cabo sobrevive.

Cuando su madre lo ve entrar en su casa de Carracedo sufre un desmayo y se cae sin sentido. En su familia piensan que ha muerto.

El resto de su biografía es menos emocionante. Se instala en un salón de limpiabotas de la Puerta del Sol madrileña que llega a ser de su propiedad y luego abre una taberna en la calle Gerona.

Tentáculos asesinos

18 de Octubre , 2021

Fonda, la última plaga

El boicot lanzado por Jane Fonda contra los restaurantes que sirvan pulpo es un torpedo a la línea de flotación de Galicia, de sus ferias y muy especialmente, de las fiestas lucenses de San Froilán.

Posiblemente no lleve espoleta, pero nunca se sabe. Estas cosas se disparan inertes y en el camino las carga el diablo.

El pulpo es un animal sensible, dice la actriz. ¿Y el calamar, ese otro congénere que sirve para bautizar una atroz serie televisiva, repleta de sadismo desmedido que se envuelve en papel encerado de celofán para su consumo masivo entre los miembros más jóvenes de la familia?

¿Somos sensibles nosotros ante ese calamar pernicioso y criminal que acabará por dar sus frutos convirtiendo en asesinos a los más tiernos churumbeles?

A Fonda no le preocupa. Ella va contra el pulpo á feira porque ignora su historia y los aportes nutricionales que el animal prestó contra el bocio a los habitantes del interior gallego, porque después de todo, la industria del juego del calamar también es la suya, y porque es activista y las activistas se activan antes de pensar.

Si nos ponemos estupendos hacemos boicot a los restaurantes que sirvan octópodos, a los países que coman perro _ también muy sensibles ellos _, a los talibanes que peguen a las mujeres, a los jefes de gobierno que digan burradas, a las productoras que rueden reclamos de violencia y a las actrices que se crean Barbarellas justicieras con derecho a repartir ruina entre aquellos negocios que les caigan gordos.

Tiemblen los dispensadores vascos de kokotxas, los manchegos de perdices y los catalanes de butifarra. Cuando menos lo piensen, cuando la luz esté más cara y la lava amenace sus industrias, vendrá la actriz de turno a joderles la marrana.

La loba de las SS

16 de Octubre , 2021

Vía libre para el Santo Oficio

Tiene todo el sentido del mundo preguntarse cómo es que una especialista en saltarse las leyes existentes y en burlarse de la justicia del calado de Irene Montero, centre toda su apuesta política en la aprobación de una ley.

La pregunta cobra intensidad cuando se escucha decir a los especialistas que el texto es jurídicamente endeble y socialmente injustificable, ya que todos los delitos que contempla ese Solo Sí es Sí, se castigan hoy sin necesidad de acudir a los sesgos ideológicos de militancia monterista que añade el proyecto de ley.

Todo ello nos conduce hacia la misma respuesta. La ley solo protege a quienes estén al frente de los nuevos chiringuitos inquisitoriales, dispuestos para encontrar varones violadores debajo de las piedras porque será muy fácil acusarlos.

Es otra modalidad de la estafa piramidal de doña Baldomera Larra. Si al frente de las nuevas SS _ llamadas ahora SSeS por sus iniciales _, está la ministra de Igualdad, no solo le habrá encontrado un gran cometido policial a su departamento, sino que hará de ella una peligrosa Heinrich Himmler preparada para el holocausto machista.

Cómo va a ser jurídicamente impecable, si lo que se trata es de crear situaciones suficientemente difusas para que las SS pueda campar a sus anchas repartiendo mandobles de feminismo liberticida.

Y todo con el apoyo alegre de la camarilla circundante que paga gustosa cualquier frivolidad absolutista con tal de recibir a cambio la Moncloa.

El sanchismo revela su cara más perversa en la omisión que en la acción, en el dejar hacer, que en el hacer; pero la experiencia nos dice que estas dejaciones se pagan a menor o mayor plazo.

Y eso esperamos, porque de lo contrario veremos alzar campos de concentración.

Pesadilla antes de Navidad

15 de Octubre , 2021

Antes y probablemente, después

En el Congreso se valora la oratoria, no la destreza con las piernas para arrear patadas a funcionarios públicos. Es más, lo uno es diametralmente opuesto a lo otro desde que Clístenes inventó la igualdad política de los ciudadanos y la confrontación de ideas mediante la palabra, dos conocidos integrantes del concepto democrático.

Pero Clístenes, previsor él, también inventó el ostracismo, o pena de alejamiento, para castigar a todos aquellos que pusiesen en peligro los preciosos pilares que acababa de descubrir. Iguales sí, pero cuando te esfuerzas en practicar la patada, la pagas, porque eres un elemento corrosivo de la democrática al que hay que mantener apartado.

El diputado Alberto Rodríguez ha sido condenado y ahora busca subterfugios para evitar el ostracismo que conlleva un comportamiento tan abusivo como el suyo. Veremos en qué acaba la cosa, pero nos tememos lo peor, porque de un tiempo a esta parte España confunde de forma sistemática la defensa de la democracia con la impunidad de sus enemigos.

La señorita Montero, correligionaria del señorito Rodríguez, pese a ser ministra, que es un grado superior de compromiso con las ideas de igualdad y pese a llevar esa palabra en el chiringuito que le han dado de cocó, actúa con el mismo desprecio hacia la ley que el diputado y se despacha a su gusto llamando “perseguidos por la ley” a unos condenados. No contenta con todo ello, va y los contrata.

Como alrededor hay volcanes, incendios y pandemias, todo parece una pesadilla por sobredosis de peyote, pero no, son los titulares de la información.

¿Un alumno que dispara al edificio de la Universidad del País Vasco? Naturalmente. Está haciendo un máster para cuando se incorpore al mundo laboral.

López González, el armador del Cruz del Mar antes de la tragedia

14 de Octubre , 2021

Conocido como Pepe do Lugar, protagoniza la vida municipal de Cervo en la segunda mitad del siglo XX

SU BIOGRAFÍA CONDENSA la historia de Cervo en la segunda mitad del siglo XX, no solo por sus treinta años como concejal y teniente de alcalde, sino también a través de sus otros cargos, como juez de paz, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores y diputado, así como por sus actividades, como armador y empresario.

José López González (Cervo, 1930), conocido como Pepe do Lugar, trasciende más allá de sus cargos por ser un profundo conocedor de la intrahistoria de aquel importante puerto que fue de San Ciprián, así como de sus leyendas que hoy se festejan en A Maruxaina.

Era hijo de José María López Basanta y de Eugenia González Gómez. El padre fallece en 1936 y es prohijado por su tía Encarnación Gómez Ponte, propietaria desde 1902 de la señorial casa familiar en la plaza que los rebautiza como do Lugar.

Aprende las primeras letras de la mano de Francisco Rivera, pero a los diez años estudia en el Instituto de Lugo para ser luego profesor mercantil por la Escuela coruñesa de Altos Estudios Mercantiles.

Hace las milicias en Monte la Reina y es destinado como alférez de complemento a Ferrol, donde conoce a María Jesús Suso Díaz, con quien se casa dos años después. Ella es hija del general de la Armada, el bilbaíno Luis Suso Elorriaga y sobrina de quien será durante 25 años segundo comandante del yate Azor, José Díaz Lorenzo, el hombre que aprende todo sobre los cachalotes para que Franco los cace. Serán padres de cuatro hijas, María Jesús, Eugenia, Carmen y Mónica.

Instalados en la Praza do Lugar, el matrimonio abre tienda de ferretería, ultramarinos y de lo que se tercie, aunque por poco tiempo. A ella, que había acabado Magisterio, la convencen para que dé clases y Pepe se hace con la representación del Hispano Americano, hasta que el exalcalde Justo Basanta Castro lo capta para la política municipal a través del Consejo Local del Movimiento.

Inicia entonces su dilatada relación con la política local con distintos vaivenes de partido llegada la democracia, entre AP y CG, y regreso a las filas fraguistas.

Entre las destacadas iniciativas que consigue figura el alcantarillado de San Cibrao, la traída del agua, la mejora del suministro eléctrico, el alumbrado y finalizar el ansiado muro de la Anxuela, una vieja aspiración local.

Asimismo, como patrón mayor logra que los barcos puedan abastecerse de combustible en él, sin temor a perderse alguna costera como sucedía antes.

Como armador tiene los boniteros Alfa, Gabriel Mary, Cruz del Mar _ en el cromo, pintado por su cuñado _, María Fernanda y Pena do Altar.

El tercero, primero de los astilleros Sarmiento Paleo, es malvendido a un armador lanzaroteño y va a protagonizar un sangriento atentado cuya versión oficial achaca la agresión al Frente Polisario, aunque se sospecha de la autoría de Marruecos.

A las ocho de la noche del 28 de noviembre de 1978, en el caladero sahariano, al norte del cabo Bojador, una zódiac con 24 hombres armados de fusiles de asalto y cuchillos, y vestidos con trajes de buzo, aborda a los marineros que se disponen a dormir.

Les exigen lo que lleven de valor, se pelean por el botín y les ordenan que se arrodillen antes de ametrallarlos. Cinco se tiran al agua y tres se salvan haciéndose los muertos. Cuando pueden regresar comprueban que han dejado una bomba. Toman una balsa salvavidas y tienen tiempo de ver cómo explota el Cruz del Mar para hundirse en aquellas aguas. Fallecen siete marineros.

César Manrique cuelga en su museo unas recreaciones de la masacre.

Forrest Gump

14 de Octubre , 2021

Forrest es más real de lo que se pensaba

Si por algo España debe pedir perdón a América es por no haber evitado que cinco siglos después de llegar para rescatarla del canibalismo y las matanzas rituales, para dar a sus habitantes carta de naturaleza ciudadana al mismo nivel que los suyos y para fundar universidades en todas sus latitudes, sigan naciendo botarates del tamaño de Maduro y sigan hablando a través de las bocas de los ídolos de piedra para engañar a su pueblo con babosadas y manipulaciones históricas.

Ahí sí que nos pilla el hombre in puris naturalibus, porque su mera presencia demuestra que algo falló. O los medios no fueron los suficientes o estamos en proceso.

A la vista de lo conseguido en la metrópoli, tampoco hay que rasgarse las vestiduras. A este lado del océano también abunda el madurismo ilustrado y se oyen interpretaciones de calado que funden el misterio. Baste recordar que nuestro ministro de Universidades, además de maleducado, renuncia al uso de la memoria, que es como si el titular de Marina renunciase al uso de los barcos.

Maduro entretiene a sus sufridos súbditos con relatos de malvados invasores e indiecitos ecologistas. Si se los tragan en modo de consumo interno, allá Maduro y su conciencia; pero para que la paparrucha encuentre eco a esta orilla del charco, como sucede, se precisa el añadido de la traición, un componente que tampoco asombra en estos tiempos de flojera mental en todas direcciones.

Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre, porque si solo se escucha a los botarates, más de uno poco avisado acabará por darles la razón como en la época de los falsos profetas.

Botarate, como ya intuía el genial filósofo Forrest Gump, es el que dice botaratadas, y más allá de esa reflexión solo queda terreno para los frenópatas.

Rosalía Blanco, víctima del atentado en la boda de Alfonso XIII

30 de Septiembre , 2021

Era hija de José Blanco, Carrizo, dueño de una tartana en Lugo y personaje al que cita Fole

ES LA ÚNICA lucense a la que se le dedica un monumento en Madrid. Fole habla de su padre, pero no de ella. Y pese a todo, Rosalía Blanco Sánchez (Lugo, 1879), es hoy una auténtica desconocida en su ciudad. Esta es su breve historia.

Rosalía se ha trasladado hace algunos años a Madrid, donde realiza trabajos de poca monta, por lo que se intuye. Vive en la calle del Sombrerete, que antes fue del Sombrerete del Ahorcado y cuyo origen tiene que ver con la muerte de un supuesto rey.

Es hija de José Blanco, a quien en Lugo llaman Carrizo, dueño de una tartana con la que hace negocios de diversa índole, como alquilarla para acoger amoríos alejados de los ojos de la gente. “Los parlamentos de aquellos novios del novecientos…”

En efecto, Blanco es personaje de los recuerdos cartafólicos de Ánxel Fole, que sin embargo no lo relaciona como padre de Rosalía. Sí lo hace años más tarde Trapero Pardo cuando ejerce de cronista de la ciudad, como veremos más adelante.

El 31 de mayo de 1906, cuando tiene 27 años, Rosalía se desplaza a la calle Mayor como hacen miles de madrileños porque por allí va a pasar la comitiva de los Reyes tras su enlace en la basílica de San Jerónimo.

Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg se dejarán ver en un coche de caballos lo suficientemente abierto para ello y el recorrido está plagado de vecinos. Al llegar a la altura del número 88, donde se abrirá la famosa Casa Ciriaco, el anarquista Mateo Morral deja caer un ramo de flores desde el balcón de su pensión donde va camuflada una bomba, pero al chocar con unos cables, cambia de dirección y en vez de impactar contra el coche de los Reyes, lo hace más cerca de donde se haya el público agolpado, entre ellos, Rosalía.

La mujer sufre una grave herida en la región pubiana femoral, según terminología de la época. Tiene rotura de vejiga y una gran hemorragia con colapso. Con esa frialdad con la que se decían las cosas en la prensa antes de la corrección política, las primeras noticias que se publican afirman que “su muerte parece inminente”.

Y efectivamente, muere en el Hospital provincial del Buen Suceso al tiempo que otro herido Francisco Benito Guerra. En total serán 23 víctimas mortales y cientos de heridos de muy diversa consideración. Los Reyes, como se sabe, resultan ilesos.

En esa lista de heridos figura otra lucense, Dolores López, también de 27 años y nacida en Sarria. Vive en la plaza del Rastro, 8, 3º izq. y presenta una herida contusa por proyectil de medio centímetro en la cara interna del muslo derecho, y otra, también contusa, en el parietal derecho. Como se observa, nada parecido a lo de su paisana.

La prensa de Madrid añade un dato sobre Rosalía. Todos los meses envía dinero a su familia de Lugo. Es decir, era una buena hija.

José López, padre del ministro argentino de Transportes

29 de Septiembre , 2021

Sale adolescente de O Corgo, a donde regresa cuando su hijo deja el gobierno de Frondizi

ASÍ COMO EL presidente argentino Raúl Alfonsín es nieto del emigrante gallego Serafín Alfonsín Feijóo, así el ministro de Transportes con Arturo Frondizi, Alberto J. López Abuín, es hijo de otro hombre llegado a Buenos Aires desde Galicia.

José Antonio López (O Corgo, 1894) nace en Soutolubián, un lugar de la parroquia de Santiago de Fonteita, donde en su infancia se dedica a las labores de campo que añorará toda su vida, pues las interrumpe siendo un muchacho para irse a la capital argentina en busca de prosperidad.

En sus primeros tiempos allí, López es cobrador y conductor de tranvías antes de que desaparezcan del paisaje porteño. Quién sabe si influye este trabajo en la especialidad que elegirá su único hijo, Alberto, fruto de su matrimonio con su paisana Irene Abuín, también de Fonteita, y que pasará varios años de su infancia en O Corgo.

José ha ahorrado lo suficiente para instalarse al frente de unos ultramarinos que amplía a restaurante y bar. Allí lo visita otro emigrante de Fonteita, el periodista Braulio Díaz Sal, colaborador de El Progreso y testigo de cómo José deja lo que estuviera haciendo _ incluida la atención a los clientes _, si en ese momento le llega el correo.

En caso de ser su suscripción de El Progreso, lo despliega sobre el mostrador y si es portador de alguna noticia que él considera positiva para Lugo, se la lee a los clientes para presumir de ella con orgullo. Luego, ya en casa, lo devora hasta la última línea.

Su domicilio está profusamente decorado con motivo de Galicia y en su biblioteca hay autores de la tierra con los que Alberto perfecciona su conocimiento de la lengua.

Tras superar una enseñanza media con muy buenas calificaciones se gradúa en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires e inicia su carrera en la administración pública. Es nombrado director general de Transporte para la provincia de la capital y su destacada labor en ese cargo lo catapulta para hacerse cargo del Ministerio de esa especialidad en el Gobierno de Frondizi.

En la península es saludado con satisfacción su nombramiento por ser un gran españolista y por reconocer en él a un defensor del Talgo en tierras argentinas. En el despacho de la agencia Cifra que lo anuncia se dice que aprende sus primeras letras en Fonteita y que allí juega a la billarda con sus compañeros de escuela. Se nota la mano de Braulio Díaz Sal en el suministro de detalles al redactor que lo escribe.

Desde 1958 debe coordinar un polémico y ambicioso Plan Larkin de modernización que incluye la incorporación de material rodante nuevo, para ganar terreno al tráfico por carretera.

Las dificultades con las que se enfrenta son enormes, los problemas de Frondizi, también, por lo que Abuín renuncia a su cargo en mayo de 1959. Naturalmente, al ministro lo llaman “el gallego”.

Pocos días después de dejar el gobierno, sus padres embarcan en un viaje que tiene como destino final Soutolubián, donde José quiere pasar unas semanas para “tirar os mollos da meda”, como hacía de mozo, y comer el pulpo en la feria de Adai, o en la de Castroverde, como recuerda hacer con su padre.

En los años siguientes Alberto ejerce como profesor titular de Transporte y Energía en la Facultad de Económicas de la Universidad Nacional de La Plata; asesor del Ministerio de Economía y Hacienda en materia de transportes, delegado oficial en diversos congresos de su especialidad y autor de varios trabajos.