Ocho apellidos vascos

26 de Octubre , 2021

El director de la peli, Emilio Martínez-Lázaro, también tiene un apellido compuesto

En 1905 muere en La Habana Francisco Díaz Canel. Su amplia familia es originaria de Castropol, dando la cara a Ribadeo y Figueras. Allí permanecieron Ramón Díaz Canel, que entonces era propietario del más elegante comercio de sombreros castropolense, y muchos más; Gertrudis, Rosalía, Antonio…

Un descendiente del primero, Miguel, nacido ya en Cuba y trabajador de la cervecería Manacas, decide unir sus apellidos y llamarse desde entonces Miguel Díaz-Canel.

Como la vida da muchas vueltas, su hijo homónimo, poseedor del apellido compuesto Díaz-Canel, llega a ser el actual presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista cubano, en sustitución de Raúl Castro.

Alberto Rodríguez, el exdiputado y exmiembro de Podemos, ha lanzado al viento una interesante reflexión que sin duda extrajo de las sesudas páginas del Pulgarcito. Dice el canario que él no habría sido condenado por patear a un policía si en su DNI, en lugar de leerse un escuálido Rodríguez, hubiese figurado un apellido compuesto.

No parece probable que ni el Pulgarcito ni él tuviesen entonces en la mente el caso del presidente cubano, porque en su cortedad neuronal jamás podrían sospechar que un dirigente tan izquierdista como Díaz-Canel, a quien rinden todas sus complacencias, tuviese un apellido compuesto, de esos que sirven para sortear condenas.

Muy al contrario, quiso la casualidad, o a la necesidad le plugo, que en este mismo mes de octubre que transcurre, en fecha inmediata posterior a la de San Froilán, el régimen que preside el compuesto Díaz-Canel, condenase al ciudadano de apellidos simples Roberto Pérez Fonseca, de 38 años, a la pena de 10 años de cárcel por el intolerable delito de romper una fotografía de Fidel Castro.

Ya ve Rodríguez la endeblez de su aserto.

Francisco Otero, un magnicidio antes de morir

25 de Octubre , 2021

Atenta contra Alfonso XII por sugerencias de anarquistas cuando se ve abocado al suicidio

EN 1880 LA prensa tiene un protagonista indiscutible en la persona de Francisco Otero González (Mondoñedo, 1860). El 30 de diciembre del año anterior atenta contra el rey Alfonso XII y su esposa María Cristina de Habsburgo, poco después de su boda y a punto está de cambiar la historia de España de un pistoletazo.

Otero es un imberbe de 19 años, mediana estatura, más grueso que delgado, de constitución vigorosa y aspecto poco simpático. Al ser detenido se sabe que es de Lugo, pero lo hacen nacido en Guntín, Brindín… eso dicen. No, vino al mundo el 14 de marzo en Santiago de Lindín, feligresía aneja a la parroquia de Argomoso. De allí es también su padre, José Otero Alonso, ya fallecido, mientras que su madre, Josefa González, todavía vecina de Lindín con otro hijo menor, es de Riotorto.

Él vive hasta hace poco con su hermana Luisa, de 17 años. Llega a Madrid bajo el paraguas de su pariente Francisco Seijas Arribas, portero del ministerio de Gracia y Justicia, que le da 4.000 reales para establecer una pastelería en el 2 de la calle de Milaneses, después de haber recorrido tahonas en Luna, Cobo, Aduana y León. El oficio se viene abajo el 3 de diciembre, cuando se lleva los duros que hay en la caja. Por supuesto, la ayuda de Seijas también desaparece.

Sin casa y sin recursos, Otero vaga por tabernas y prostíbulos como El Habanero y El café del Gato, donde se canta flamenco hasta que Villaverde lo prohíbe. Allí le oyen sus planes de suicidio Antonio García y el pastelero Antonio Pérez Cobos. Se burlan de él y le dicen que mejor sería matar al rey. Después de todo, es el causante de su situación, por serlo de la de todos.

No cae el consejo en baldío y en noviembre compra en Toledo un revólver, que luego cambia por una pistola en el Rastro. Practica con ella en la pradera del antiguo Canal, pero hiere a una mula y su dueño lo denuncia, por lo que es detenido y procesado. El 15 de diciembre debe presentarse al juez, pero no acude.

Poco después de las cinco de la tarde del 30, el char-à-banc guiado por el rey cruza la calle Mayor en dirección a la plaza de la Armería. Los Reyes regresan de su paseo a Palacio. Al verlos, Otero corre hacia la puerta del Príncipe, al lado del Campo del Moro, y se coloca entre el muro y la garita del centinela.

Cuando el coche está a su altura, alarga el brazo y dispara a quemarropa una bala de doce adarmes. Alfonso XII baja instintivamente la cabeza y se lleva la mano al cuello. La reina lo abraza. Teme lo peor, pero ha salido ileso. Un segundo disparo roza y quema el pelo del cochero que va al pescante. Lo ha hecho casi sin apuntar, más preocupado de la fuga.

Otero escapa por Bailén hacia San Quintín, pero le corta el paso un centinela. ¿Hay más implicados anarquistas? No los encuentran. Pocas veces ha leído la prensa, no pertenece a sociedad alguna y no tiene rencor personal hacia el rey.

El juicio se inicia el 7 de febrero de 1880. El quid reside en saber si debe considerarse al reo exento de responsabilidad. Él mismo declara que su intención no es “quitar la vida al rey, sino la de dar un gran escándalo para que le maten los centinelas”, pues él no tiene valor. El fiscal no le cree.

El tribunal rechaza su imbecilidad y le condena a muerte. El propio rey solicita su indulto, pero Cánovas del Castillo, al frente del Consejo, no accede. A las ocho y media de la mañana del 14 de abril es ejecutado a garrote en el Campo de Guardias.

En “La Desheredada” Pérez Galdós hace del protagonista Mariano un trasunto de Otero.

Pequeñeces

25 de Octubre , 2021

No dan para más

Hay una regla matemática no escrita que se cumple con la misma exactitud que la de tres. A mayor cantidad donada por Amancio Ortega, mayor es el cabreo de Echenique and partners.

No es necesario acudir a ejemplos, ni verificarlo con la prueba del nueve porque todos estamos al cabo de la calle de que es así. Quizá donde no exista tanta claridad sea en la explicación, aunque es fácil.

A simple vista Ortega cae mucho más simpático que Echenique. Lo que dice o hace, más la bonhomía de su rostro bastan para hacerlo ganador. Además, saber que es un hombre en el podium de los millonarios, salido de una normalidad rayana con los mínimos niveles de subsistencia lo convierte en el protagonista del cuento de la lechera de todos los que aspiran a mejorar, pero elevado a la enésima potencia y con final feliz, sin que el cántaro se caiga en el camino y el líquido se desperdicie en la tierra.

Y ahí radica la segunda y medular causa que origina la tirria de la pandilla que solo sabe vivir de los caudales públicos y de subir impuestos como haría cualquier indocumentado, pero en cuyo diccionario no existe la expresión “generar riqueza”, ni la propia, ni mucho menos la ajena.

Este grupúsculo de pasivos reflejos, líderes de pequeñeces y fieles seguidores del “trabaja tú, que yo te lo quito después”, no soportan ver pasar por delante de sus narices una ingente cantidad de millones que ellos no controlan. Peor todavía si es para beneficio público porque entienden que todo ha de venir de la teta del Estado para que así se justifique su intervencionismo.

Sin embargo no tienen más que mirar a su alrededor. La naturaleza se hace sola y la ciudad, los ciudadanos. Al Estado le quedan hospitales, puentes, escuelas y autopistas, y encima nos quieren cobrar por utilizarlas.

Viviendo con el enemigo

24 de Octubre , 2021

En santa coalición

Intento imaginarme lo que debe ser tener a Belarra en el Gobierno y solo me vienen a la mente títulos de películas de terror. Tiene a quien parecerse, su antecesor en el cargo, alias la insoportable levedad del ser, pero en su mirada se adivinan rasgos propios de pesadez infinita, de cerrazón acrisolada y vulgarización extrema.

De los podemitas presentes es la que más le hinca el clavo en el zapato de Sánchez. A Irene le ha regalado el canuto de la Igualdad y ella se entretiene con sus cosas, sin darle mucho la vara. Castells movió un dedo y se ha quedado tan retratado que tardará en estirar el segundo. Díaz es el peligro y exige toreo de salón.

Había otro más que ahora no me acuerdo. Ya me saldrá. ¡Ah, sí! ¡Garzón, el de los filetes! Ese se lleva con paciencia, pero Belarra tiene que ser un dolor.

Miren que iba mal el contencioso de Rodríguez. Batet estaba a punto de necesitar un desfibrilador tras dejar atónito al Supremo y patidifuso al personal. Hacia el último minuto, en un gesto de lerdez impropia del cargo, pide explicaciones como quien es pillado sin billete en el tren. Aclárenme si hay que llevarlo o no. Y se lo aclararon con todas las letras.

Capeado el bochorno con más vergüenza que lustre y aclarada la obligatoriedad del pasaje, las aguas entran en cauce, pero solo durante unos minutos, porque es un espejismo. Para devolvernos a la realidad del esperpento allí está Belarra, ministra del Gobierno español para Grescas y Zalagardas, que aporta la genial iniciativa de querellarse contra Batet por prevaricadora.

¿Alguien da más? Una vez dentro del guirigay, el Cuerpo Nacional de Policía, el Congreso, el Supremo, los letrados y el Gobierno, se nos ocurre que podría personarse en la causa la Real Federación Española de Fútbol, pues al fin y al cabo todo empieza con una patada.

Amenaza terrorista

23 de Octubre , 2021

El objetivo de ETA se mantiene

El presidente ha dado un no rotundo al canje de terroristas por presupuestos, y yo me lo creo. Al fin y al cabo, de sus últimos noes rotundos solo la mitad fueron finalmente síes absolutos.

El de acostarse con Iglesias, por ejemplo, fue uno de los noes más comentados. ¿Quiere que se lo repita otra vez? Si es que no concilio, le decía a la periodista de turno mientras esta lo miraba con cara de pato lacado a la pequinesa, es decir, impávida y horneada.

El no rotundo a pactar con EH-Bildu tuvo también miriñaques y tirabuzones, entre otros motivos porque se repitió durante años, como La Novia, de Antonio Prieto. Pero se deshilachó cuando fue necesario el sí, y entonces toda la negativa marcho desagüe abajo acompañada de los papeles donde se recogía.

En fin, tampoco es cuestión de repasar todas las veces en las que sus noes tenían fecha de caducidad, porque ustedes querrán acostarse hoy y porque hay otra cita, tan interesante o más, a destacar de esta escenificación tablajera sobre cuántos y cuáles solomillos se han de llevar a su plato Otegi, Sánchez y Zapatero con las víctimas de fondo.

Nos referimos al momento en el que Otegi disecciona con afilado tajamar la libra de carne que quiere para sí del despiece y señala con el dedo al PSOE como su favorito presente y futuro para ocupar el gobierno de España, en contra de PP y Vox, a los que no piensa dedicar ni una sola oración. Si llegan al poder, piensa él, no le ayudarán a robarnos el País Vasco y montar allí su particular corte de dictadores euskaldunos.

Pensará el lector que era de esperar, y es cierto, pero no por obvio debe olvidarse. De ese modo el votante sabrá a ciencia cierta si al introducir su papeleta en la urna, Otegi sonríe satisfecho, o pone la misma cara que cuando se dedicaba a matar congéneres.

El Congreso se divierte

22 de Octubre , 2021

… pero demasiado

Como el cielo se estaba encapotando y las nubes tendían del negro azabache al negro antracita, la presidenta del Congreso decidió recoger el mantel del pic-nic y guarecerse bajo el paraguas de la ley, que para casos de chaparrones no se ha inventado artilugio mejor.

Ella, los letrados del Congreso, la Mesa y los chicos de Podemos habían salido de excursión sin hacer caso de las indicaciones, acostumbrados como están a ir por libre y bajo el alegre lema que proclama como orégano todo lo que en el monte hay.

Pues no, después de unas horas de estupefacción en las que el Tribunal Supremo estuvo atónito y perplejo, la presidenta Batet se la ha endilgado y acomodado de forma que a lo mejor el pateador Rodríguez sí tiene que estar 45 días de baja, no en la cama, sino en la cámara baja española, que tampoco es tanto.

Ustedes que saben más de esto me corregirán, pero no recuerdo un episodio más chusco, infantiloide, rastrero, vulgar y de contranatura jurídica que afecte al Congreso como este.

Tampoco recuerdo ningún otro sucedido en el que el Supremo llegase a reconocerse a sí mismo “atónito y perplejo”. ¡El Supremo atónito es tan grave como Defensa exánime o Sanidad pachucha!

La dimisión, cese o depuración de Batet solo podría evitarse si nos tapamos los ojos y no queremos ver nada de lo ocurrido.

Seguramente habrá quienes disfruten haciéndose pasar por ciegos y quienes le encuentren disculpa, pero lo cierto es que la institución ha quedado dañada y la presidencia, los letrados y la Mesa deberían ser trasladados directamente al ostracismo, por lo menos para seguir pensando que en España el poder legislativo está ejercido por instituciones serias, respetables y conocedoras de las leyes que emanan de ellos mismos.

A ver cómo acaba todo esto.

La última casa a la izquierda

21 de Octubre , 2021

Una casa deshabitada

Los de izquierdas, esas personas biempensantes, defensoras de “un hombre, un voto”, preocupadas por la igualdad, la justicia social, la vida, la cultura, la independencia judicial, la libertad de cátedra, la de prensa y un porrón de ideales de similar importancia, están desconcertados.

Han oído decir que gobierna uno de su cuerda y no se cansan de observar diarios atropellos contra todas y cada una de las señas de identidad que antaño servían para diferenciarlos de la carcundia, salvo en aquellos casos, más frecuentes de lo que sería de desear, en los que la izquierda se convierte en una vulgar dictadura, tan miserable, cruel y sanguinaria como la que puede encabezar una junta militar, un déspota carismático o un sátrapa caribeño.

No estamos en ese caso, de momento, pero los rasgos propios y los que muestran algunos de sus socios principales, tienen más de absolutismo Capeto que de socialdemocracia a lo Olof Palme; más de stalinismo rancio que de libertad sin ira.

Que se hayan llegado a amenazar los Presupuestos Generales con sacar de la cárcel a doscientos etarras, no es un despropósito fuera de contexto, sino un eslabón en una cadena de renuncias democráticas que desdibujan cualquier democracia elemental, cuando más si se ejerce desde la manoseada superioridad moral de la izquierda, que por supuesto también se desvanece.

A los de izquierdas que no hayan perdido el tino les ha de costar trabajo identificarse con un proceder tan poco elegante y sectario, que si en casos no se alienta desde las propias instancias del Gobierno, sí se consiente, blanquea y ampara para sostenerse, con lo cual se equiparan en gravedad unos y otros.

Sánchez, el hombre más atildado en el vestir que ha ocupado la Moncloa, es a la par el más zarrapastroso en el pensar.

Fernández Alvite, un pasodoble de homenaje a Lugo

21 de Octubre , 2021

Su hermano José dirige la comparsa Os que tiran para diante en los carnavales de 1909

LOS HERMANOS FERNÁNDEZ Alvite, Jesús y José, tenían buena mano para la música. José Fernández Alvite (Lugo, 1887), no hace carrera, pero interviene en la creación del coro Frores e Silveiras, que al fusionarse con Cantigas e Aturuxos dará lugar a Cantigas e Frores en 1948, aunque ambas ya proceden de un tronco común, el Orfeón Gallego de Montes.

José también participa en la creación de otras agrupaciones más o menos esporádicas, como la de Os que tiran pra diante, una comparsa que en los carnavales de 1909 pone la nota humorística en las calles de Lugo con composiciones cómicas y burlescas sobre la actualidad lucense, detrás de las cuales hay que adivinar la intervención de este hombre en letras y músicas.

Al mismo tiempo su hermano Jesús había estudiado fliscorno y alcanza fama nacional como solista del instrumento. En enero de ese mismo año de 1909, el segundo director histórico de la Banda Municipal de Santa Cruz de Tenerife, Regino Aríz, anuncia alborozado a la prensa que la agrupación acaba de hacerse con los servicios de Fernández Alvite, “uno de los mejores solistas de este instrumento en la Península”.

Quizás el director exagera la fama del lucense, pero no seremos nosotros quienes se lo discutan.

El día 30 de ese mismo mes Jesús ya puede ensayar con ellos y Aríz no cabe en sí de gozo, pues también son recientes los fichajes de los profesores Mier y López Castillo, y con ellos la agrupación aspira a convertirse en la primera de la provincia, “el puesto que de derecho le corresponde”.

El debut de la nueva formación se estima que no se demorará más allá del mes de marzo, anuncia Ariz.

Jesús arraiga en las islas y ya no se moverá de ellas hasta morir, aunque la frase no es del todo exacta, ya que en 1916 regresa a Lugo para estrenar en su ciudad natal la composición con la que quiere certificar su amor a su patria chica y a la de adopción, el pasodoble De Las Palmas a Lugo.

La pieza se estrena el 14 de septiembre de ese año, dentro del programa de los que entonces se conoce como los Paseos de Hoy, a cargo de la Banda Municipal de Lugo. El pasodoble, firmado simplemente por Alvite, abre un programa de nueve a once de la noche, en el que se incluyen El Dúo de la Africana, de Caballero; Molinos de Viento, de Luna; una selección del Lohengrin, de Wagner; y el también pasodoble Gerona, de Santiago Lope Gonzalo.

El 1 de julio de 1917 vuelve a abrir el Paseo, ahora con otras composiciones, y el 4 de diciembre se conoce en Lugo el fallecimiento del músico, que tan solo sobrevive a su padre José en 14 años.

En ese momento ya no pertenece a la Banda Municipal de Tenerife, sino que es músico de primera clase del Regimiento de Infantería de Las Palmas. Su viuda es Aurora Romero, con la que había tenido dos niños, Jesús y Agustín.

Como no podía ser de otra forma, el pasodoble pasa a formar parte del repertorio de la banda lucense, que lo interpreta hasta cinco o seis veces cada año, al menos hasta 1940, y también en el tradicional concierto de Reyes que ofrece en el Círculo das Artes.

Al año siguiente de morir Jesús, su hermano José es nombrado viceconserje del Círculo. Pertenece a la Liga de Amigos de Lugo y años más tarde ejerce como chófer de un coche de alquiler con el vehículo LU 494.

Posteriormente regenta una casa de comidas en la Ronda de Santiago. Estaba casado con Elisa del Pilar Domínguez Gándara, con que adoptan a la niña Manolita Fernández Domínguez.

José muere a los sesenta años, en 1947.

El club de la lucha

20 de Octubre , 2021

Las patadas valen

Los letrados del Congreso es gente encantadora. Afables, dicharacheros y con unas tragaderas dignas de los grandes cetáceos. Si por ellos fuera, todos seríamos iguales; tanto los que acariciamos perros abandonados, como los que patean a policías, o los que en su día hacen política poniendo cadáveres encima de la mesa.

Igualdad, fraternidad y hostiferancia. Para ser congresista solo es necesario pertenecer al género humano, una condición fácil y asequible para todos los nacidos. Además, de esa forma están representados los acariciadores y los pateadores; los demócratas y los pistoleros.

El caso de la patada es una coña marinera al lado de los que se sientan bajo el paraguas EH-Bildu, y viendo a unos es lógico, no solo que se siente, sino que tenga cojín propio el otro.

Otegi, el de siempre, acaba de lamentarse por lo que antes era un dolor necesario, y algunos de los que pactan con él se lo aplauden con frases que revuelven las tripas al más insensible, como la del ínclito Patxi López: “Despacio, pero se dan pasos”. ¿Me está usted tomando el pelo?

Tiembla PNV, porque entre los blanqueadores de ETA y el sanchismo, te van a desahuciar de Ajuria Enea en menos que canta el Pollo Carvajal.

Ya los hizo grandes Zapatero cuando les quitó el mérito de su final a las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado para decir que ellos, y solo ellos, habían decidido graciosamente dejar de matar. Ahora le corresponde a Sánchez recoger los frutos. ¿No está gobernando gracias a esas ignominiosas siglas? Pues un pasito más y gobernará con ellas.

Los letrados vigilan quiénes se sienta en la Carrera de San Jerónimo y quiénes no. De momento hay un aprobado general y ya decía Groucho, “nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”.

López Castro, el policía modelo que bajó a los infiernos

20 de Octubre , 2021

Había limpiado de ladrones San Sebastián, pero en Barcelona el delincuente es él

EL AÑO 1919 fue especialmente convulso para el orden público en Barcelona. Sindicalistas, pistoleros somatenistas, políticos, anarquistas, huelguistas y policías se solapan en sus funciones y cuesta trabajo identificar quién es quién en cada momento.

Uno de los muchos personajes que se manejan en esa ciudad de los equívocos es el inspector de Policía José López Castro (Lugo, 1885), que en sus once años de carrera dentro del Cuerpo no ha dejado de recibir elogios y felicitaciones, tanto de sus superiores como de la prensa por la honradez y eficacia de sus intervenciones.

Es hijo de José López Fidalgo y de Josefa Castro. Que tienen un establecimiento de tejidos en la Plaza de la Constitución 7, cuyos escaparates son usados para mostrar los juguetes que las familias de Lugo donan por Reyes a los niños de la Casa de Beneficencia. Además, Josefa es conserje en la Escuela Normal de Magisterio. Su padre muere en 1931 a los 74 años.

En 1908 es inspector de tercera clase con un sueldo de 2.500 pts. Está destinado en Lugo, pero pronto lo trasladan a Barcelona, a San Sebastián y de nuevo, a la capital catalana. Se casa con Concha Caralps Torné, que se morirá en 1932 sin hijos. La mujer está vinculada a la Asociación de Armadores y Exportadores de Pescado S.A., en Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa), también con muelles y almacenes.

En 1909, José Castro Peinó es destinado a Burgos y él, a Guipúzcoa. La investigación más sonada de las que lleva a cabo allí descubre las operaciones de contrabando dirigidas por Nicolás Peláez, con gente de Marsella, Génova y Burdeos.

En marzo de 1912 asciende a Inspector de primera y los periódicos vascos justifican el nombramiento con una hipérbole imposible de creer, pues dicen que López Castro ha logrado “desde hace ya mucho tiempo” que en San Sebastián no se registre ni un robo.

En 1915 es trasladado a la Comisaría de Atarazanas, en Barcelona, y en el 1918, a la del Norte, también en la Ciudad Condal.

De su estancia en Barcelona destaca su intervención en el descubrimiento de una imprenta de billetes de banco portugueses, franceses y españoles, así como de bonos de la Cámara de Comercio de Argel, y troqueles para la fabricación de monedas. Se encontraba en la calle de la Libertad, barriada de Gràcia y el caso cobra especial resonancia porque uno de los detenidos es hijo del alcalde republicano de Valencia, José Igual Torres. López Castro es felicitado por el inspector jefe de la Policía.

También desbarata una red de timadores que habían desplumado un millón y medio de pesetas a varios incautos prometiéndoles rentabilidades muy altas, en imitación del método piramidal de la famosa estafadora Baldomera Larra, hija del escritor y periodista. López Castro descubre la sede de la agencia en la calle del Hospital y se procede a la detención de todos ellos.

Sin embargo, esa trayectoria continuada de éxitos se ve bruscamente interrumpida el 3 de mayo de 1919, cuando se anuncia que él, jefe de la brigada de investigación criminal, y otros ocho comisarios e inspectores de Barcelona han sido suspendidos de empleo y sueldo tras una inspección originada por una denuncia.

La medida se explica por la desaparición de ciertos fondos recaudados con fines benéficos, aunque dado el ambiente que entonces se vive en Barcelona, el público especula con delitos de mayor enjundia, al menos, por parte de alguno de ellos.

Después de la caída, encontramos a José como gerente de la Asociación de Armadores vinculada a su mujer.