El verdugo escarlata
14 de Noviembre , 2021
¿Vendrá con antifaz?
Se empecinan en hacerse odiosos al común de la gente y lo consiguen. Allí donde reina la cordura, allí escarban cual índice en busca del moco.
Una especialidad que los hace inconfundibles es la mentira. Han tenido que aprenderlo en algún manual del perfecto político, del perfecto canalla en su caso.
Si les oyes garantizar que jamás de los jamases subirán los impuestos a la clase trabajadora y a la clase media _ así, con ese matiz de pedante redomado _, date por jodido. Es señal de que ya han hecho los cálculos sobre recaudación para varios ejercicios.
Lo acaba de demostrar Montero _ la de los dineros, no la de sus igualdades _, cuando arregla “lo de la plusvalía”. Qué voracidad, qué rapiña, qué presteza, qué prestimancia.
Y si de igualdades hablamos, ahí tenemos a Iceta para recordarnos lo ingenua que puede llegar a ser la gente que se las cree. Si usted no ha nacido en Cataluña, si no confiesa su acendrado espíritu de cuartear el territorio, de despreciar el castellano y de ciscarse en el Estado, se quedará a dos velas frente a quien así se muestre, que se llevará la caja entera. A Iceta igualdad le suena como mi santa voluntad. A él y al resto.
Ahora bien, nada comparable con lo sucedido a Jordi Sabaté Pons, enfermo de ELA, cuando al aprobarse la eutanasia escucha de labios de una trabajadora social que debería solicitarla. Pobrecita mía, una trabajadora social convertida de la noche a la mañana en dispensadora de pócimas mortales, como mis queridas envenenadoras.
Desde marzo a hoy han muertos miles de personas que no lo esperaban y Jordi sigue en su lucha contra la enfermedad y contra estos administradores, empeñados en matarlo. No exagero. Antes, cuando te veían muy mal, te enviaban un médico. Estos han decidido enviarte un verdugo. Y encima presumen de buenas personas.











