El eunuco
11 de Enero , 2022
Quién agarra a quién
Años creyendo que el apellido Garzón respondía a la definición de “macho de la garza con un tamaño superior a la media”, y resulta que no, que es una deturpación del garçon francés, es decir, muchacho, camarero, mesonero. O también, trabajador de esa actividad precaria y estacional, de bajo valor añadido que es la hostelería española, según la consideración del ministro que lleva este apellido.
En los palacios de la Constantinopla imperial existían unas habitaciones que se llamaban garsonostasium destinadas a convertir muchachos en eunucos; es decir, si entras en un garsonostasium de esos, no sales de allí hasta que tu peso sea unos cuantos gramos menor, tu voz se atiple y sepas cómo se comportan los castrados en el interior de los harenes.
Algo así le querían hacer los ganaderos de Palencia al ministro cuando reciben el sábado a Sánchez, agarsonostasiarlo. Y los de la hostelería meses atrás, y el sector juguetero el pasado diciembre, y los fiscales, y los pasteleros y el sector cárnico… y todos los españoles con dos dedos de frente que ven cómo se paga con su dinero a un ministro que no soluciona ni uno solo de sus graves problemas de consumo, cuando las tarifas de productos y servicios son las más altas de la historia, y por el contrario no cesa en su afán de buscar charcos en los que chapotear, siempre con la curiosa finalidad de perjudicar, o denostar a los respectivos sectores frente a sus competidores extranjeros.
No solo no sirve de ayuda, sino que el enemigo vive en tu casa y se le paga un pastón por ello. Este hombre es el que “ha proponido” cambiar ciertas leyes.
“Garzón, cese o dimisión”, decían los palentinos, pero se encontraron con un presidente que lo respalda. Dicen que no le queda otro remedio porque lo tiene agarrado por los garsonostasium.











