Apocalypto
12 de Febrero , 2022
¿Y si les pedimos disculpas a los árabes por Tariq y Muza?
Que López Obrador es un político inútil lo saben en México, que es donde lo sufren. Aquí solo sabemos que es un bocazas y que pretende compensar con propaganda su falta de resultados.
Cuando hace años comienza su cruzada contra la España de los siglos XV y XVI se percata de que una palabra suya en ese sentido, con críticas a Cortés o a la hispanidad en general, genera miles de páginas con su vera efigie en cuatricomía a lo largo y ancho de los periódicos de medio mundo, abre telediarios y ocupa tantos minutos en la radio que si tuviese que pagarlos necesitaría vender su carro y la casa de su hijo en Texas, bautizada como la Mansión del Bienestar.
Para un populista redomado como él, atacar a los Reyes Católicos, a Carlos I y a Felipe II resulta tan rentable y barato como a una starlette de la transición española enseñar las tetas. Por muchos mexicanos que le descubran el truco, siempre habrá muchos más que lo crean un político de fuste y calado.
Si a eso añadimos que se habla de Hernán Cortés y no de las carencias actuales de sus administrados, la operación es poco menos que perfecta.
Le añade entonces la obligación de que el gobierno actual les pida disculpas, como ese camarero al que Luis Tosar conduce hasta el gallinero para que presente sus respetos a las ponedoras.
No lo iba a conseguir, salvo locura transitoria de algún político español, que todo puede ser. Pero si se mantiene en lo normal, eso también juega a su favor. Sin disculpas la vaina se puede prolongar años, y sin ellas se puede argumentar que aquí seguimos siendo tan malos como cuando Cortés mata a Moctezuma, en versión mexica.
Para sazonarlo de actualidad, y ya que su popularidad se desploma, acusa de robo y de abusos a las empresas españolas allí asentadas. Y eso que su familia es cántabra, que si no nos endilga el terremoto de 1985.











