Apocalypto

12 de Febrero , 2022

¿Y si les pedimos disculpas a los árabes por Tariq y Muza?

Que López Obrador es un político inútil lo saben en México, que es donde lo sufren. Aquí solo sabemos que es un bocazas y que pretende compensar con propaganda su falta de resultados.

Cuando hace años comienza su cruzada contra la España de los siglos XV y XVI se percata de que una palabra suya en ese sentido, con críticas a Cortés o a la hispanidad en general, genera miles de páginas con su vera efigie en cuatricomía a lo largo y ancho de los periódicos de medio mundo, abre telediarios y ocupa tantos minutos en la radio que si tuviese que pagarlos necesitaría vender su carro y la casa de su hijo en Texas, bautizada como la Mansión del Bienestar.

Para un populista redomado como él, atacar a los Reyes Católicos, a Carlos I y a Felipe II resulta tan rentable y barato como a una starlette de la transición española enseñar las tetas. Por muchos mexicanos que le descubran el truco, siempre habrá muchos más que lo crean un político de fuste y calado.

Si a eso añadimos que se habla de Hernán Cortés y no de las carencias actuales de sus administrados, la operación es poco menos que perfecta.

Le añade entonces la obligación de que el gobierno actual les pida disculpas, como ese camarero al que Luis Tosar conduce hasta el gallinero para que presente sus respetos a las ponedoras.

No lo iba a conseguir, salvo locura transitoria de algún político español, que todo puede ser. Pero si se mantiene en lo normal, eso también juega a su favor. Sin disculpas la vaina se puede prolongar años, y sin ellas se puede argumentar que aquí seguimos siendo tan malos como cuando Cortés mata a Moctezuma, en versión mexica.

Para sazonarlo de actualidad, y ya que su popularidad se desploma, acusa de robo y de abusos a las empresas españolas allí asentadas. Y eso que su familia es cántabra, que si no nos endilga el terremoto de 1985.

El viaje a ninguna parte

11 de Febrero , 2022

¿A dónde vamos?

Con Sánchez hemos pasado de democracia plena a democracia escacharrada. Ya estamos un paso más cerca del modelo venezolano, tan querido de sus socios, de su antecesor Zapatero y de él mismo, a tenor de lo que dice y hace desde que ha llegado al cacicato.

Quienes aplauden con las orejas este viaje a ninguna parte tendrán otra percepción, o quizás sean unos dictadores vergonzantes. O es que la percepción se mide en euros, o que sigue vigente la máxima torera ¡Hay gente pa tó!

El caso es que nos lo afean los observadores internacionales y esta vez, sin que sirva de precedente, estamos de acuerdo.

Se puede medir desde muchos puntos de vista y todos conducen al mismo diagnóstico. Nula calidad democrática de organizaciones a las que se les ha facilitado el acceso al poder, desmesurada presión fiscal, ataques constantes a la propiedad privada, guantes de seda para con los delincuentes, uso partidista de las instituciones, sombra de pucherazos parlamentarios, ayudas a los regímenes menos democráticos del globo, ataques a las libertades de todo tipo y de forma muy recurrente, a las individuales con una obsesión enfermiza sobre la forma de expresarnos.

Lo políticamente correcto apesta a dictadura. Hay raza blanca, pero no raza negra; hay ficha completa si has nacido en Aranjuez, pero se oculta si eres subsahariano o si has visto los Cárpatos desde la cuna; tratan de imponerte un tercer género estúpido que no proviene del pueblo como todos los idiomas, sino de un laboratorio; triplican los plurales hasta que chirrían, debes usar unos idiomas y otros no; lo grosero se encumbra, lo culto y erudito se denigra… Todo eso es democracia, o mejor dicho, falta de ella. Por lo tanto apetece acogerse a Fernán Gómez y decirles: Váyanse a la mierda, señores.

Aurelia García, cuida la intimidad de Ringo Starr

10 de Febrero , 2022

Ella y su marido salen de O Valadouro cuando The Beatles viven sus últimos tiempos juntos

MARIA AURELIA GARCÍA Vázquez (O Valadouro, 1944), casi se lleva su secreto a la tumba. Para ella carece de interés quién hubiese sido la familia que la contrata en el 8 de la calle Hampstead de Londres, más allá de recordarlos como unas buenas personas.

Pero cuando ya han regresado a O Valadouro y nadie sabe la identidad de esa familia, Aurelia do Selmo ve la televisión en una peluquería de Ferreira y en la pantalla aparece Ringo Starr, el batería de los Beatles.

_ Eu traballei para ese señor _ dice Aurelia como si fuese la cosa más natural del mundo.

Así queda al descubierto que ha estado al servicio de uno de los beatles y que una de sus funciones fue precisamente preservar su intimidad de admiradores, gruppies y demás cazadores de autógrafos de aquel ídolo de multitudes.

Ella explicará su silencio por no darle importancia, y porque piensa que nadie se lo creería.

El primer destino en el extranjero de una jovencísima Aurelia y de su marido es Escocia, en casa de unos ricos ganaderos. Luego se trasladan a Londres y la agencia de colocaciones les abre las puertas de los Starr a través de la Apple Company.

El grupo vive sus últimos meses como tal y de hecho, John Lennon ya hace vida en Nueva York con una japonesa, de la que por allí no se habla nada bien. Aurelia apenas lo ve en aquella casa una vez. No así a Paul, que es asiduo.

En el matrimonio entre Ringo y Maureen tampoco van bien las cosas y ella conocerá el inicio de las relaciones con Barbara Bach, su segunda mujer, con la que hoy lleva 41 años.

Pero la confidencia de la peluquería es demasiado impactante para quedar como un simple cotilleo de la vecina y su jefe famoso. Muy al contrario, la información llega por vía directa a Sabela Blanco, de Cervo, que es prima de la peluquera, y por medio de ella, a la orensana Milena Martínez, que en ese momento estudia Comunicación Audiovisual. Ambas concuerdan que Aurelia bien se merece un documental donde se cuente su historia.

Proyectan grandes planes. Quieren que Ringo hable para su reportaje, pero no todo sale de acuerdo con sus deseos y además, el bruto con la entrevista a Aurelia peca de graves deficiencias, el material se extravía y cada uno de los que participan sigue caminos diversos una vez acabadas sus carreras.

Sabela y Milena no abandonan el proyecto y se ponen en contacto con la productora madrileña 14 Pies Audiovisual, también trufada de gallegos. La idea gusta, pero el material grabado no sirve. Hay que repetir la visita a Aurelia, que teme que su memoria no le responda. Pero ellos conservan la grabación anterior y se lo pueden soplar.

De ese modo, el documental “Aurelia” se graba por segunda vez y los resultados son bastante buenos, como para ser seleccionado para los Goya y premiado en festivales nueve veces.

La vida de la mujer está plagada de anécdotas, como cuando le pide a Maureen las cortinas de la casa que piensa cambiar y se hace un vestido con ellas. O el traje que Ringo le regala a su marido de recuerdo.

Es uno de los que usó en algún concierto, a rayas y con los pantalones acampanados. O sea, una millonada en cualquier portal de subastas, pero el hombre no lo quiere poner ni borracho. El traje queda guardado en el armario y cuando la hija tiene que hacerse un disfraz de carnaval, Aurelia se las apaña para convertirlo en uno de pirata, que pasado por el barro del campo de fútbol, acaba en la basura.

Aurelia fallece en 2019, a los 75 años de edad.

En otro país

10 de Febrero , 2022

E imponernos sus costumbres

Más Madrid considera que una buena manera de integrar a los inmigrantes y combatir el racismo es rotular los carteles de las instalaciones municipales en árabe, bengalí y wólof, una medida que ha sorprendido por innúmeros motivos.

El primero, y no por ello más importante, es la poca fe que tiene Más Madrid en que que cientos de millones de parlantes en esos tres idiomas encuentren un medio de vida en sus territorios de nacencia y todos piensen que su futuro pasa por hacerse abogados, médicos o analistas de sistemas en la capital de España. O sea, que va a estar llegando sin parar a Madrid gente culta, que sabe leer sus lenguas: “Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social. Aquí es”.

El segundo es que no se entiende cómo puede integrarse una persona en una sociedad sin aprender la lengua que allí se habla, aunque sea una tan odiada por Más Madrid como el español. A todos nos encantaría llegar por ahí adelante y entender los carteles, pero normalmente vamos a estar unas horas y a poco que te fijes, enseguida comprendes que Ausgang es Salida. Y si te quedas toda la vida, acabas por recitar a Heinrich Heine con acento de Düsseldorf.

Más que rotular en los 7.097 idiomas existentes _ algo que produce unos carteles que comienzan en el vestíbulo de entrada y terminan en los desvanes superiores _, lo que hacen mundo adelante es facilitar y subvencionar clases para que los recién llegados dominen cuanto antes el idioma, conozcan la Constitución y los Códigos Civil y Penal vigentes; sepan cuáles son las tradiciones del lugar, sus fiestas, sus héroes nacionales _ alguno queda, pese a MM _, sus escritores, cómo comportarse en el Metro, dónde y cómo deben escolarizar a sus hijos, el respeto que debe tenerse a la mujer, a los niños y en general, a cualquier congénere, etc.

Eso sí que es rotular en wólof.

21 días juntos

9 de Febrero , 2022

¿Por qué no 21 años? Ya puestos…

En Jueves y Viernes Santo se nos prohibía tararear cancioncillas de moda y las emisoras no las emitían para evitar tentaciones, aunque durante esas horas lo primero que se te venía a los labios era el estribillo de Corazón de melón, de Trini López, o cualquier éxito tan ligero como ese. Pasaba la prohibición y de Trini López ni te acordabas.

Este mes a los niños les prohíben, aconsejan o sugieren, no decir ni una palabra en castellano durante 21 días y esa medida me trajo a la memoria aquellas semanas santas de infancia que tenían como único solista el vozarrón de José Ferro cantando delante de Hacienda y al frente del Cristo del Perdón.

También pienso en el Día Mundial sin Tabaco que se celebra el 31 de mayo, cuando los fumadores, o se abstienen, o son mirados por el resto con cara de fiscal de Sala del Tribunal Supremo. Al día siguiente ya no.

Lo que se prohíbe se desea, porque de lo contrario sería innecesario que no nos dejasen cantar a Trini López, ni echar un cigarro a gusto, lo cual nos permite sospechar que lo que se desea es el castellano.

Suponemos que quieren sumergir a los niños en un monolingüismo que a saber qué ventajas proporciona, salvo hacer odiosos a quienes lo fomentan por prohibicionistas y censores.

Pero a mayores, el efecto más nocivo de medidas como la presente radica en convencer al niño de que él, como gallego, no tiene nada que ver con Cervantes. Y que Cela, por muy Nobel de estos lares que sea, es rechazable y feo como un pez abisal. Y lo mismo Valle, Torrente, Camba, Emilia Pardo Bazán y 14.567 escritores más que construyeron el idioma que hoy se conoce como lengua española, sin que ello sea un impedimento a que haya más que también lo son.

Imagínense 21 días sin hablar gallego. Qué barbaridad. Qué ignominia. Qué desatino. Pues eso.

Faustino Sanjurjo, soldado de Abadín, lucha contra 60

9 de Febrero , 2022

Será ahorcado por los hombres de Roberto Bermúdez, un año antes de que el ajusticiado sea él

LA FECHA DE nacimiento de Faustino Sanjurjo (Abadín, 1878), no le augura nada bueno. Tiene altas posibilidades de ser reclutado para alguna de las guerras que va a afrontar España en los años finiseculares del XIX y así se cumple la mala sombra cuando cumple los 18 años en 1896, pues ese mes de diciembre debe partir hacia la isla de Cuba.

Allí le aguardan meses de lucha contra los mambises, y lo que es peor, contra la fiebre amarilla o la disentería, enfermedades cien veces más mortíferas que los rebeldes.

Faustino se ha acostumbrado pronto a los nuevos aires, a la guerra y a lo que la vida le ponga por delante. En abril del 97 ya ha cumplido los 19 y se siente un veterano.

El día 22 de ese mes, cuando el teniente coronel Moreno se traslada del campamento de la Gabriela a Artemisa, cinco gallegos que cierran la retaguardia _ el cabo Domingo Abella, y los soldados José Díaz, Magín Frotiz, Darío Valiño y el propio Faustino _, se desvían a propósito por el camino de las Cañas para hacerse con una caballería en el ingenio Cuco de las Ciénagas. Alguien se la ha prometido al cabo con solo ir a recogerla.

Y bien porque la promesa esconde una trampa, o bien porque por las inmediaciones del Cuco se encuentra casualmente la partida de Roberto Bermúdez López Ramos, el caso es que los cinco gallegos se ven emboscados por los sesenta hombres del insurrecto, en cuya fama confluyen episodios de gran valentía y otros de enorme criminalidad, como quedará demostrado en el juicio al que le somete el propio general Maceo y su posterior fusilamiento.

Los cuatro soldados citados en primer lugar son apresados y desarmados al instante. Solo el jovencito de Abadín es capaz de hacer frente a la tropa de Bermúdez.

Las crónicas que va a publicar la prensa española sobre el enfrentamiento son muy precisas. A Sanjurjo le han dado cinco balas para escoltar a Moreno. Con tres de ellas mata a otros tantos mambises y con la cuarta deja a uno herido, mientras que yerra el disparo de la quinta.

Ya sin munición, se lanza contra ellos a bayoneta calada y se lleva por delante a un par de insurrectos. Luego reparte patadas, puñetazos y mordiscos… hasta que cae sin remedio. El periodista detalla también que este último combate sin armas se prolonga durante 15 minutos, y no debemos dudar de la precisión, pues de todo son testigos los cuatro prisioneros.

Bermúdez quiere dar un escarmiento a tanta valentía. Lo mantiene con vida tres días y prepara contra él un juicio sumarísimo, del que, por supuesto, obtiene la culpabilidad.

La sentencia sale de los labios del propio Bermúdez, que ordena colgarlo de una guásima que crece al lado de donde se imparte justicia. Al pecho de Faustino le prenden un papel escrito con torpes trazos a modo de cartel donde se anuncia:

“Guindado por no querer rendirse y por español”.

Así lo encuentra el batallón de Garellano, cuyos soldados lo bajan del árbol y lo conducen a Artemisa para ser enterrado en presencia de todos sus habitantes.

Todavía no conocen lo ocurrido, pues los cuatro compañeros de Faustino permanecen prisioneros de los insurrectos y si bien conservan la vida, contarán toda suerte de torturas padecidas en esos días de cautiverio.

A Roberto Bermúdez le queda un año de vida. El fusilamiento con el que Maceo castiga sus tropelías se produce el 12 de agosto de 1898 en un acto también muy truculento, pues es el propio Bermúdez quien elige a quienes han de formar el pelotón entre sus soldados de mejor puntería.

García de Loza, el árbitro abonado a la polémica

8 de Febrero , 2022

El colegiado lucense también fue concejal con el PP en A Coruña y en Santiago

CUANDO A RAÚL García de Loza (Lugo, 1947) se le pregunta cuál fue el momento más complicado que vive en sus años de árbitro, no lo duda. Después de un Real Jaén-Betis de Segunda División.

“Sinceramente tuve pánico cuando los exaltados aficionados derribaron la puerta del vestuario que era de hierro. Gracias a la templanza de uno de los agentes de seguridad, que desenfunda su pistola, la arma y apunta a uno de los aficionados para decirle que si se movía no tendría más remedio que disparar”.

A continuación los antidisturbios emplean proyectiles de goma y botes de humo para dispersar a los aficionados, de modo que la bronca fue para no olvidar.

Raúl y sus auxiliares pasan más de dos horas custodiados en el vestuario y solo entonces se atreven a sacarlos del Estadio de la Victoria en un coche policial, mientras otros agentes conducen el suyo, sin limpiaparabrisas, con el capó hundido, las puertas forzadas y los faros destrozados, hasta 18 kilómetros más allá. Allí el árbitro recobra su automóvil y se aleja a toda velocidad.

Su pecado había sido pitar un penalti contra el Jaén a dos minutos del final, aunque la falta, emitida por televisión, era clarísima. Para el Betis significó empatar a dos goles.

García de Loza se tuvo siempre por un árbitro inflexible con el reglamento. Aunque a veces reconoce algún error. Todo ello hace de él un colegiado conflictivo, con fama de arrogante y actitudes chulescas. De todo hubo, pero no todo era malo.

Cuando la familia se traslada a la capital coruñesa, comienza a jugar al fútbol en el Maravillas, donde conoce a un colegiado que le anima a vestirse de negro. Se hace juez de línea y acaba como árbitro internacional, siendo el primer gallego en conseguirlo. Debuta con un Girondins-Anderlecht.

Sin embargo su mayor satisfacción profesional sucede años antes, cuando asciende de Segunda a pitar en Primera, donde permanece 14 temporadas.

Tampoco tuvo inconveniente en admitir sus errores, y de hecho fue sancionado, no por equivocarse, sino por declarar a la prensa que había metido la pata en una decisión de un clásico. El mensaje era claro, sostenella y no enmendalla.

Lo difícil del arbitraje, reconoce Raúl, es lo de Jaén. Pitar un penalti contra los locales en el último minuto, “Si ahora lo decide el VAR, todo es mucho más fácil”.

El dinero no compensaba las angustias, o al menos eso dice él: “Una vez, después de otro Real Madrid-Barça, al llegar a A Coruña tuvimos que poner dinero de nuestro bolsillo”.

Entre sus actuaciones más comentadas figura el gol legal que concede a Dani, del Athetic de Bilbao, cuando su compañero Sarabia está en evidente fuera de juego (19-XII-1982). Jamás reconoce este error.

Otra sanción del Comité Arbitral la recibe en 1994 por un Athletic-Rayo Vallecano, en el que anula un gol legal a Julen Guerrero, y famoso fue también un mensaje que dirige al Real Madrid anunciándose que ganará la Liga, antes de arbitrarle él un partido. Y la gana. Claro que también dirige el encuentro contra el Tenerife en el que la pierde. El fútbol es así.

Retirado de los campos, es concejal del PP en A Coruña desde 1999 al 2003, y en 2014, el alcalde de Santiago, el trabadense Ángel Currás Fernández, le pide, aunque no sea electo, que se convierta en concejal de Deportes, después de que nueve ediles suyos tengan que dejar sus cargos por corrupción y prevaricación.

“Soy patrimonio gallego y español”, dice Raúl en aquella ocasión. “Voy a tratar, por todos los medios, de no cobrar nada”.

Hooligans

8 de Febrero , 2022

Volver a empezar en la caverna

Me asombra leer en soportes duros, o escucharlo en los audiovisuales, que los bukaneros, seguidores del Rayo Vallecano, son de izquierdas, y que también lo son los Riazor Blues y los Biris sevillanos. Me pasma que otros grupos se digan de derechas y que nadie les advierta que están muy equivocados.

Si dedicas los fines de semana a correr por las calles de cualquier ciudad con una estaca en la mano y llevas en tus pensamientos el indisimulado objetivo de romperle la crisma a un congénere por el mero hecho de desear el triunfo de un equipo de fútbol distinto al tuyo, no eres de derechas, ni de izquierdas, sino que padeces una grave disfunción psíquica y te aquejan varios problemas de orden socio-cultural, pedagógico y existencial. Vamos que estás reclamando a viva voz un tratamiento inmediato y radical, que es término político, pero también médico.

Quizá nadie les explicó que el nacimiento de la política está relacionado precisamente con la voluntad de acabar con los enfrentamientos violentos, y mucho más, con los que tienen causas infantiles, cual es el caso balompédico. Aunque a algunos les extrañe, la Liga tiene interés por ser un entretenimiento, no porque la gane el Rayo Vallecano.

Ahora bien, a los bukaneros, a los celtarras y a todos los que trasladan a las calles la consigna de dejarse la piel en el campo, hay que reconocerles el mérito de tener una destacada capacidad para la imitación, pues viendo la calaña de algunos socios elegidos para formar este gobierno, o conociendo los métodos mafiosos a los que recurren otras formaciones, solo cabe reconocer que es fácil confundirse a poco que el cuerpo arda en deseos de sangre.

Ya lo saben, los bukaneros son de izquierdas y los celtarras, de derechas. Una de las dos Españas ha de descalabrarte el cráneo con un tiro libre por toda la escuadra.

Víctor Corral, un mundo de piedra y madera

7 de Febrero , 2022

El escultor de Baamonde regresa a Galicia para no separarse de su obra

SE REFUGIA EN su museo de Baamonde, pero su mayor disfrute es ver su soledad interrumpida por una visita inesperada a la que poder contarle todo lo que ha reunido allí.

En él estuvimos en 2014 para incluirlo como una de las curiosidades del libro ´Lugo único´, por la capilla dendrita que Víctor Corral Castro (Begonte, 1937) esculpe a principios de los sesenta con el fin de evitar que las obras de ampliación de la N-VI se lleven por delante un castaño de cinco siglos, que de ese modo pasa a ser un oratorio único en el mundo a la Virxe do Rosario, patrona de su lugar de nacencia, Baamonde.

A los diez años sale con las vacas al monte y consigo lleva una navaja para trabajar los ramallos y hasta los cuernos de las vacas. También utiliza las varillas de los paraguas para crear las formas que bullen en su cabeza. “Non deixaba un enteiro na casa!”, recuerda con esa cara de pillo bonachón que le acompañó toda la vida.

Después hace unas miniaturas en madera de buxo, que son muy valoradas. Las mejores del mundo, llega de decir él. A veces se le escapa una vaca “e hai malleira”.

El servicio militar lo lleva a Coruña, donde recibe clases del escultor José Juan González y cuando lo finaliza, marcha a Barcelona, donde estudia en la Escuela de la Lonja, hoy Escola d’Arts i Oficis de Barcelona, aunque ni de un lugar ni del otro reconoce haber aprendido nada.

En la capital catalana instala un pequeño taller en un portal del que cuenta cien anécdotas.

Muchos turistas le piden piezas que debe bajar de los estantes. Las miran y no las compran. “Hasta que me cansé y compré un gran rollo de papel. Entonces, cuando me decían: “Bájame aquella, que queremos verla…”, se la bajaba

y se la envolvía rápidamente. Luego, se la metía debajo del brazo y les decía el precio.”

Allí conoce a Telvi Fernández Gómez, de la que se enamora al verle los ojos por la mirilla de una puerta. Se casan en 1967 y tienen dos hijas, Eva y Belén, y dos nietas, Noemí y Miriam. En el 2017 tienen ocasión de celebrar sus Bodas de Oro.

Después de Barcelona expone en Ginebra, Vilalba, Lugo, A Coruña, Madrid, Santiago, Vigo. Tiene obra en Europa y América, pero la tierra le llama y decide que donde mejor están, sus esculturas y él, es en Baamonde.

Allí talla la capilla dendrita en el castaño de ocho metros de diámetro y quince de altura, con el escudo local, una marta que asoma distraída, un pájaro carpintero y una mano de Dios que lo preside, realizada en tres horas colgado de una cuerda.

Las manos adquieren en él una significación especial. Las esculpe desde sus inicios y se gana el título de “o chairego que hablaba coas mans”. “Cuando muera _ dijo en una entrevista _, todo eso será un museo para el pueblo, para mi pueblo. Quiero que mis obras queden en el mismo lugar en que nacieron, porque creo que cada artista debe dejar huella donde nace”.

Allí está la dama desnuda del lago, la pareja besándose en el interior de una torre, un carnero, una liebre, el Cristo redentor, o esos niños que miran todo con asombro.

Años antes de la muerte deja de esculpir. Las manos ya no son lo que eran y además, lo importante es ser buena persona, hagas lo que hagas.

De los Corral Castro le sobreviven cinco hermanos: Fina, Manolita, Toñín, Loli y Gelín. Atrás quedó Xoán, el poeta argalleiro que mantuvo el Restaurante Galicia como un referente del buen comer.

En su museo todavía se lee: “Bienvenido a esta casa, humilde cabaña, donde presume la araña y el artista trabaja”.

Ella es el chico

7 de Febrero , 2022

Va a haber olimpiadas para dar y tomar

Érase una vez un nadador universitario de Estados Unidos llamado Will Thomas. Es un buen deportista, pero dentro de un conglomerado tan abundante como exigente, debe conformarse con ocupar el puesto 462 en el ranking nacional.

Un buen día siente la llamada de la mujer que lleva dentro y decide pasarse al otro sexo con carros y carretas. Los resultados son espectaculares. Después de esperar el año de tratamiento exigido para la supresión de la testosterona, vuelve a competir, ahora con el nombre de Lia Thomas, y obtiene la mejor marca de la temporada en lo suyo, lo que le vale para situarse en el número 1 del ranking. Un salto de 461 puestos por un quítame allá esas pajas.

El resultado no puede pasar por alto sin generar la polémica que ahora mismo se suscita en aquellas tierras. Algunas de sus compañeras en la pileta han denunciado el caso, pues consideran que no se puede consentir tamaña desigualdad. Llegan a la competición otras dos transexuales y se han cargado la natación femenina.

Proponen que compitan en una tercera categoría, aunque se nos antoja escasa la medida, ya que por lo menos habría que crear una cuarta para hombres que antes han sido mujeres, y con ello no cerramos el abanico de posibilidades que la ciencia y la naturaleza generan.

La igualdad, esa moderna aspiración del género humano que en España sienta plaza con ministerio, encuentra dificultades en su propio planteamiento cuando se habla de deportes.

¿Cómo va a competir en igualdad de condiciones una mujer que ha nacido hombre y que conservar su cuerpo masculino por mucho que se opere?, se preguntan sus rivales de brazadas. Ellas lo han sufrido en sus propias carnes. Llega Lia a la piscina y se las papa a todas. Aquí el asunto es viejo. Acuérdense de Marisol Paíno.