Acuéstate conmigo
18 de Febrero , 2022
Ya verás cómo se te pasa
La guerra en Ucrania es una hipótesis. La guerra Casado-Ayuso es una evidencia. En el primer caso es difícil salir indemnes. En el segundo es imposible.
Alguna víctima tiene que haber, pero mientras se cruzan las espadas y no se identifica quién puede ser la baja, el entretenimiento consiste en saber si Casado es Rusia e invade, o Ayuso es Ucrania y acosa.
Como decía el guiñol de Jesulín de Ubrique, esto del PP es como un toro. Cuando mejor está saliendo la faena, van y lo matan.
Contagiados de tanto sanchismo y yolandismo, no se les ocurre mejor cosa que hacer incompatibles el ayusismo y el casadismo. Nada nuevo bajo el sol. Los liderazgos no suelen ser muy condescendientes con la competencia dentro de la misma horma, aunque para evitar males mayores aquel líder de los radicales italianos que se llamó Marco Panella aconsejaba que la mejor forma de vencer al enemigo es acostándose con él.
Quizá por eso Sánchez ya no tiene de vicepresidente a Iglesias. Le hizo un hueco en su cama, retozaron juntos entre sábanas y luego se lo ha largado de madrugada, con los pelos tan alborotados que se le cayó la coleta. Vamos, que se les rompió el amor de tanto usarlo.
Casado y Ayuso no se acuestan, ni se besan, ni se envían corazones rojos por San Valentín y así no hay quien haga frente al sanchismo. En nombre de sus votantes deberían echar un polvo y después explicárselo con mucha calma a sus respectivas parejas. No te enfades, cariño; lo hice por el partido y por el bien de España.
Ya que hoy va de citas, da la sensación de que están más por seguir los consejos del fundador de la casa Revlon, la de los cosméticos, que no se llamaba Revlon, sino Revson. Bueno, pues este hombre decía que él no luchaba contra su competencia, “yo la destruyo”.
Y en eso andamos.











