Un día muy especial
3 de Marzo , 2022Novedades
Dijo: “Vengo a ganar a Pedro Sánchez”. Y podría haber añadido: “Y a Putin”, porque el de ayer fue un día de euforias en muchas casas. En la del PP, en la Real y en otras.
En de la Podemos, no, porque se han visto ninguneados por el presidente, que al final no va a mandar a Ucrania esparadrapos, sino material bélico del que sirve para hacer frente a los rusos.
Lo de Núñez Feijóo no era ninguna sorpresa, claro; de modo que el énfasis se puso en lo que de él se espera y en lo que la gente de su partido quiere oír. Optimismo en los objetivos, contundencia en los planteamientos; eficiencia, seriedad y sentido común en los resultados.
El presidente gallego se presentó como el hombre capaz de dar a España un nuevo gobierno que no se parezca en nada al actual, que es el requisito sine qua non nadie puede ponerse al frente del partido con más posibilidades de conseguirlo. Y esa, por encima de errores y meteduras de pata, es la principal diferencia entre él y Casado, que no convencía ni a su señora de que lo iba a conseguir.
Quien mejor apreciará el cambio de escenario ha de ser por fuerza Pedro Sánchez, quien a buen seguro está revisando todos sus planes ante las novedades que se le vienen encima.
Por ejemplo, no sería de extrañar que la rectificación sobre las ayudas a Ucrania tuviese que ver con los nuevos tiempos, cuando será obligado que percibamos con gran nitidez, qué es de Sánchez y qué de Podemos, como ya quedó establecido desde que ambas formaciones se conjuraron para hacer gobierno.
Lo que nadie podía sospechar entonces es que la brecha entre los dos partidos se iba a acentuar el mismo día en el que el PP cambia de cartel electoral y el Rey emérito deja atrás las causas abiertas sobre su patrimonio.
Un día como para que te digan que vas a ser abuelo.











