Los Refojo, en remedio del saqueo francés

24 de Junio , 2019

En Corpus de 1917 se inaugura el nuevo altar de la catedral, deteriorado desde la invasión napoleónica

HOY ES DÍA grande en Lugo, el más grande, si a espíritu, historia y valimientos nos referimos, por muchos pulpos en caldero o romanos en formación que compitan en grandeza. La Ofrenda del Reino de Galicia al Santísimo, en domingo posterior al Corpus es privilegio único desde el siglo XVII. Y desde 1925, por medio de uno de los siete alcaldes de las ciudades históricas en exacta rotación, sólo interrumpida cuando en dos de ellas mandan sendos merluzos de cuya memoria apenas quedan las raspas.

Y por hablar de alguien colateral a la efeméride se nos vino a la mente hacerlo de José Antonio Refojo Díaz, que con su hija Noelia Refojo Franco son los continuadores de la saga de plateros que inicia en la sacramentada ciudad José Refojo Blanco, allá por el año de 1903, cuando debe cumplir aquí el servicio militar.

Viendo Refojo que salvo Mateo Manso, nadie en la ciudad es diestro en platerías, y viniendo él ya fogueado de Compostela, acaba con el ejército y abre tienda en la Praza Maior, para ir luego a Progreso, San Pedro y ahora nuevamente a Progreso, en su versión de galería comercial compartida con Santo Domingo.

Casa con María Freire Rodríguez y entre sus primeros trabajos de renombre, Refojo construye la batuta de ébano coronada de lira para el director de la banda de San Fernando, Román San José. Hasta 16 operarios se reúnen todos los días en su obradoiro, lo cual prueba la pujanza del negocio, mientras su hermano Daniel se bate el cobre, o la plata, entre relojes de Buenos Aires.

Continúan la labor de orfebres sus hijos mayores, José, Luis y Santiago Refojo Freire, cuya labor es recogida en un detallado trabajo por el historiador Francisco-Xabier Louzao Martínez, que lo publica en la revista Estudios de Platería de la Universidad murciana.

En él se habla, por ejemplo, de los pesarios vaginales que a imagen y semejanza de los modernos DIU, se utilizan antaño como dispositivos anticonceptivos y que se encargan a los orfebres para ser realizados en plata u oro, por ser metales inertes que no causarán infecciones en su lugar de destino, como hacen los actuales en material plástico.

Pero la labor más destacada de los Refojo es la de ejercer como plateros de la catedral. Su primer trabajo es significativo, pues consiste en colaborar el año 1906 con Mateo Manso en la modificación de la custodia que regala el arzobispo Sáenz de Buruaga.

Se trata de colocar en ella las rosas de brillantes donadas por Ramona González Neira, llamada la carlista de Sarria. Es un trabajo delicado que se realiza bajo la atenta mirada del obispo Murúa.

Otra huella catedralicia de los Refojo son las gradas del altar mayor, sustitutas de las que el francés destroza un siglo antes.

En este caso, la reparación es posible gracias a la intervención de otra dama, Ignacia Vázquez Queipo, gran favorecedora de la basílica. La obra se inaugura durante las fiestas del Corpus de 1917, es decir que hace dos años se cumple su centenario en días como los actuales.

Son, como todo lucense sabe, los cuatro escalones decrecientes, con las cornisas superiores voladas y con medallones de los cuatro evangelistas tetramóficos, así como variado simbolismo eucarístico alusivo.

Hoy Refojo trabaja con laser. Suyos son el broche, gemelos y pasador que reciben los duques de Lugo en su primera visita, así como la medalla y cadena de Victoria Federica y una reproducción de la muralla, también para ellos, cuando lo de Patrimonio de la Humanidad.

Bal y Gay, el nacimiento del oído absoluto

24 de Junio , 2019

Hace 114 años nace en Lugo el compositor y musicólogo

BAL Y GAY (Lugo, 1905), nace el 23 de junio. En su centenario reunimos para un reportaje las voces de su sobrina, Mercedes Bal; su sobrino nieto, también compositor y biógrafo, Javier Arias Bal y el propio músico a través de entrevista grabada por Francisco Rivera Cela (1974) con destino a su libro Lucenses. Esto dijeron sobre los primeros años del músico.

Jesús Bal y Gay.- Nací frente a la Puerta de la Estación. Yo soy lucense por los cuatro costados, mis padres y mis abuelos maternos y paternos eran lucenses, y en Lugo fui educado y formado hasta que vinieron los estudios superiores. Hasta los 17 años yo he sido un producto exclusivamente lucense.

Mercedes Bal: Mi abuelo, un niño que a los 14 años emigra a Cuba desde San Esteban de Uriz (Begonte), iba despidiéndose de todo: “adeus carballeiras, adeus toxos… nunca máis vos volverei ver”. Pero también dice: “Volverei para casar coa filla de Gay”. Gay era el rico del lugar. Si él tenía 14 años, ella tendría unos ocho. No creo que estuviera enamorado de una niña de 8 años, pero lo dijo y en el año 1893 vuelve de Cuba. Concha Gay Núñez está soltera y se casan. Algo de película.

JByG.- A mi hermana se le antojó estudiar música y entonces mi padre compró un piano y fue a darle lecciones doña Mercedes Cornide _ sus verdaderos apellidos eran Lorenzo López _. Yo andaba por allí atisbando lo que hacía mi hermana y lo que le explicaba doña Mercedes, y un día la profesora dice: “A este chico parece que le interesa mucho esto, a ver, tú…” Y me hace unas preguntas que yo sé por lo que le había explicado a mi hermana. Ella les dice a mis padres que debía estudiar música. Y así empecé. MB.- La niña solo tocaba el vals del Gato y el ratón, de Schumann, y se aburría, por lo que dijo doña Mercedes que quien tiene que recibir clases de música es el niño.

Javier Arias Bal.- Tenía un don que se llama oído absoluto. Quien lo tiene entra sin dificultades en el mundo de la música. (Fundamentalmente, quien posee oído absoluto puede identificar las notas y la tonalidad de una determinada pieza musical, entonarlas de una en una sin necesidad de referencias; identificar qué notas son los sonidos cotidianos, y reproducir en un instrumento una canción desconocida con solo oírla una vez y sin necesidad de leerla en una partitura).

JByG.- Yo estudié siempre con profesora particular. Cuando doña Mercedes Cornide se casó, nos recomendó ella misma a una discípula suya, doña María de la Mota, y con ella seguí ya toda la carrera. Luego con Adolfo Parga, también en casa, y finalmente, a la hora de ingresar en el instituto, fui a la Academia de los Ojos Grandes, que dirigía don Modesto Gallego, en Ruanova, 19, en la casa del doctor Lomas. Finalmente, la armonía y el contrapunto los estudio con el músico mayor del Regimiento de Zamora destacado en Lugo, don Cándido Sanz, que era discípulo de Bartolomé Pérez Casas, director de la Filarmónica de Madrid.

MB.- Recuerdo a Mercedes Pimentel, la hermana de los Pimentel, traduciendo del alemán alguna poesía en la sala de casa. Recuerdo a Eduardo Rodríguez, a Segundo Pardo Gil, a los Pimentel, a Pepe Gayoso, que lo quería mucho, a Juan Rof Carballo…

JAB.- Tuvo que tomar una determinación, optar por la música o por la literatura. Él dice que se podó la poesía.

JByG.- Estudio aquí la carrera de música, pero voy a examinarme al Conservatorio de Madrid. De modo que siempre fui por libre. Mi padre consideraba que la carrera de música no era seria y pensé en estudiar otra cosa. Me decidí por la Medicina.

Cornide, entre traineras, esgrima y fútbol

24 de Junio , 2019

El monfortino es la pieza que siempre encaja bien cuando se trata de formar una junta directiva

POCO LE PRECUPA a Luis Cornide Quiroga (Monforte de Lemos, 1884) que en aquellos lances de 1906 se esté ganando el título de “primer presidente histórico” del futuro Deportivo, por ser fechas que coinciden con las de otro episodio donde se juega los garbanzos; esto es, su nombramiento como secretario de Sala de la Audiencia Territorial de A Coruña, cargo que obtiene, pero contra el que se enfrenta, con demanda al Contencioso y todo, su rival y colega jurista, Alejandro Pardo Laborde.

Finalmente el Tribunal de lo Contencioso desestima la demanda de Pardo y el monfortino se queda con la presidencia del Club Deportivo de la Sala Calvet, que así se llamó aquel embrión del Súper Dépor, y con la secretaría, que ocupaba hasta entonces Ruperto Lafuente.

Ambos frentes demuestran a banderas desplegadas que Cornide luce ya un coruñesismo de cepa y cuño, pues al Dépor y a la Audiencia hay que sumarle una secretaría de la Liga de Amigos de La Coruña, que en esos años lleva la L sí o sí.

En realidad a Cornide nadie le discute su carácter de líder allá donde vaya, pues mientras se resuelve la demanda de Pardo, la prensa airea, como cosa propia y ajustada a ley, que el jurista tiene todo el derecho del mundo a ser secretario. Así lo publica el Diario de Pontevedra, que se edita lejos de la ciudad donde se dirime la cuestión, pero que al fin y a la postre, da lo mismo.

Por su honradez bigotuda y su acrisolada frente, Cornide está también en la presidencia de las Tunas de Santiago, poco más o menos cuando Pérez Lugín toma notas y tipos para su Casa de la Troya. Con las bandurrias va a Pontevedra y de ahí que se le conozca cerca del Lérez.

“Cornide es un esclavo de los libros y del continuo discurrir _ dice el plumilla pontevedrés _. Tiene tanto corazón como cabeza. Su palabra nerviosa, viril, tempestuosa, le proporciona constantes triunfos en el foro”. Y fuera de él, añadimos nosotros.

La Sala Calvet es durante esos años un gimnasio para la práctica de diversos ejercicios, especialmente por parte de militares. Allí hacen esgrima, tenis, halterofilia y forman equipos de remo para las regatas de traineras que organiza precisamente la Liga de Amigos. Bueno, pues Cornide está en todos los fregados porque es de natural dado a la vida societaria y porque exhala una confianza que todos perciben beneficiosa para sus juntas directivas.

Es más. No solo está en las directivas de los clubs, sino que también es árbitro jurado para dirimir las llegadas de las embarcaciones, por ejemplo.

La Sala, que está presidida en los años anteriores por el esgrimista Federico Fernández Amor Calvet, participa en el Campeonato Nacional y obtiene una mención para la especialidad de sable. Pero el fútbol empuja y de su avance en todos los órdenes da prueba la aparición del Club Deportivo de la Sala Calvet, con su flamante equipo de este nuevo deporte que preside Luis Cornide Quiroga.

La rivalidad con Vigo surge ya en el minuto cero, pues apenas existe la sección, la Calvet, o el Dépor, es invitada al amistoso con el que se inaugura el campo del Fortuna en aquella ciudad de la Oliva.

Para disputar el primer campeonato gallego de este deporte se apuntan los dos equipos ya citados, el Pontevedra Sporting Club, el Club Coruña, el María Pita Foot Ball Club, el Santiago y el Vigo Foot Ball Club,

Años después sufre la depuración política del nuevo régimen y es condenado a 12 años de cárcel, aunque solo cumple uno en El Dueso antes de morir en 1946.

Pillado, a la vanguardia en jabones

23 de Junio , 2019

Hace un siglo se creía que las ciudades modernas debían fabricar de todo

MUCHOS LUCENSES SE preguntan quién habrá sido la mujer a la que se le dedica un hermoso caserón con jardín delantero que hoy sigue luciendo en su frontispicio el nombre de Villa Emma.

Esa mujer fue Emma Cazenave Prieto, primera esposa de Hipólito Pillado Legaspi (Pol, 1862), un pujante industrial que destaca entre sus compañeros de estudios. Es hijo de Antonio Pillado y de María Manuela Legaspi y Ocampo, fallecida en Santa María de Fraialde (Pol) el año 1917. Tiene seis hermanos, José Ramón, Constantino, Modesto, Vicenta y Flora. En 1884, cuando apenas sobrepasa la veintena, se marcha a Uruguay para hacer las Américas. Permanecerá en Montevideo catorce años.

Cuando en 1898 regresa a Lugo su primera casa será el 17 de San Marcos, hasta el traslado a esta Villa Emma de la Ronda de Castilla que don Hipólito dedica a su esposa, como el médico Pedro Gasalla hace lo propio con la suya, gemela y adosada a ella, a la que llama Villa Ángela.

Pero la enamorada pareja se va a mantener unida muy poco tiempo, ya que el 24 de septiembre de 1909, finalizando el veraneo en Covas (Viveiro), doña Emma fallece, dejando madre, esposo y un hijo, Raimundo, que apenas tiene 9 años.

La desgracia para Villa Emma se culmina seis años más tarde, cuando Raimundito muere también de forma prematura. Poco después, ese mismo año de 1915, contrae segundas nupcias en Betanzos con Marcelina Díaz Regueira, que le dará su segundo vástago, también de nombre Raimundo en recuerdo del primero. Raimundo Pillado Díaz será un conocido farmacéutico con despacho abierto frente a la Porta de Santiago, cuya viuda acaba de fallecer.

La tarde del domingo 20 de abril de 1902 había inaugurado su fábrica de jabones La Campana, levantada en el lugar de Friás, al lado de la estación del tren.

Los cronistas alaban los vanguardistas procedimientos elegidos. Es la época en la que todavía no se intuye la globalización y se cree que el futuro de las grandes ciudades radica en fabricar casi todo en ellas, desde jabones hasta medicinas. Y estuvo bien, mientras duró.

Los aceites, la sosa y el resto de productos son los mejores del mercado. Fabrica jabones de cinco calidades y ocho tipos, con ventaja sobre los de Castilla en la gama alta, y sobre los de Sevilla, entre los económicos. Ese día ya dispone de toneladas de jabón. De hecho, a mitad de jornada ha despachado doce quintales al por mayor. Así las cosas, en octubre se ve en la necesidad de ensanchar la fábrica y aumentar las calderas.

Un equipo de comisionistas distribuye el jabón por Galicia y al frente de la fábrica ha nombrado a un experimentado director de Madrid, Luis García. Al jabón une la marca Santa Rita, de chocolate.

Después de visitar las bien ordenadas dependencias de La Campana, los presentes son obsequiados con un lunch de Champagne y habanos servido por el Méndez Núñez que satisface cualquier expectativa.

Tres años después, Pillado, Laureano Tato, Antonio Correa, Pedro Gasalla y Álvarez de Mendoza fundan El Porvenir eléctrico, Sociedad Anónima de Energía Eléctrica, Calefacción y Fuerza Motriz, para llevar “a Lugo, Sarria y otros pueblos inmediatos”. Y en 1920 solicita trasladar La Campana al nuevo edificio del paso a nivel de la estación del ferrocarril.

Hacia 1931 ocupa una concejalía en el Ayuntamiento de Lugo y en 1933 preside el Partido Republicano Conservador, dentro de la Derecha Liberal. El mayor logro de esta etapa es haber conseguido el hormigón para la Porta de San Fernando. Siempre alrededor de la muralla.

Bolado, el andarín arúspice que no regresó

21 de Junio , 2019

El 20 de junio de 1923 comienza un recorrido del que se pierde la pista año y medio después

SOTERO BOLADO ALONSO es director del Instituto de Lugo, donde muere tísico con 36 años. Había pedido el traslado a Málaga en busca de un clima más benigno, pero la medida no se produce. Sotero despliega una gran actividad en torno a la fotografía. Siendo vecino de la calle de San Pedro, 23, no es arriesgado imaginarlo de charla con Salvador Castro Freire y con Maximino Reboredo Blanco, pioneros de esta técnica.

Su viuda, Atanasia Sánchez, y sus cinco hijos quedan en una situación económica complicada. El mayor es Alejandro Bolado Sánchez (1888), de seis años, Con 23 lo encontramos como guardia de Seguridad en Ourense y A Coruña, pero en 1915 protagoniza un escándalo en un prostíbulo. Anda dando tumbos y en 1916 intenta suicidarse con unas pastillas de sublimado. Dice que se halla en estado de indigencia y no tiene otra salida, pero le salvan la vida.

Pasa cinco días en el hospital, y de nuevo lo devuelven al mundo. A Alejandro se le pierde la pista hasta 1923, cuando lo reencontramos convertido en un auténtico globe-trotter, que entonces es la denominación más usual para definir a los andarines. Tal día como hoy, el 20 de junio de 1923, cuando ronda los 35 de edad, sale de Lugo con quien la prensa dice que es su hermano Eduardo de 21 años, aunque es un sobrino que vive en Salamanca

Impelidos por la aventura, la necesidad o una combinación de ambas, el tío convence al sobrino para echarse al mundo y éste se acerca a Lugo en los días previos para iniciar juntos una aventura sin visos de un punto y final.

Los Bolado se proponen emplear veinte años en dar la más extraña vuelta al mundo que jamás se hubiera emprendido. Alejandro y su sobrino van a Coruña, Ferrol, Santiago y el 7 de julio llegan a Pontevedra. La prensa se hace eco del acontecimiento y habla de dos simpáticos muchachos _ “pédibus andando” _, “que llevan el decidido propósito de dar un paseito alrededor del mundo, a pie y sin dinero; audaz empresa en la cual piensan invertir veinte años”.

Aunque solo llevan 17 días de caminata, en Pontevedra aseguran que ya están en las carreteras desde hace un mes, una cuenta que quizás hacen ellos mismos para darse algo más de importancia. “La del alba sería cuando los dos audaces y desenfadados muchachos salieron, hace un mes, de la histórica ciudad de las murallas, dispuestos a poner en práctica su idea, escogiendo su itinerario por el método que emplearon en sus juegos los viejos arúspices”.

Si Alejandro se propone ser fiel imitador de este tipo de adivinos, hemos de imaginarlo realizando todas las mañanas el sacrificio de un animal, para intentar leer luego en el aspecto de sus entrañas la ruta que debe seguir las veinticuatro horas siguientes. Fijándonos en el mapa adjunto, donde se recogen los movimientos de los Bolados durante 1923 y 1924, bien se puede concluir que el arúspice Alejandro no parece leer con coherencia el mensaje de los dioses. O sí, y somos nosotros quienes no sabemos nada de sus designios, porque a veces las entrañas de las aves son confusas.

Por el reflejo que deja su paso en la prensa de las ciudades visitadas sabemos la velocidad a la que se mueven. Así tenemos constancia de que el 9 de julio llegan a Vigo. Y luego Badajoz, Sevilla, Cádiz y Málaga. Planea atravesar el Sáhara, pero Alejandro, ya en solitario, vuelve hacia el norte. Lo reencontramos en Ourense y Santander.

Quiere ir a Francia, pero su pista se pierde el 12 de noviembre de 1924. Ojalá haya llegado muy lejos.

Hipercor, el asesino vive en casa

20 de Junio , 2019

El 19 de junio de 1987, ETA causa una matanza de la que ella misma se avergüenza

FUE El 19 de junio de 1987 y adoptó las formas de un bombazo a la cara de todos los españoles, aunque claro, quienes sufren en su piel los efectos devastadores de la bola de fuego que sube desde el aparcamiento del centro barcelonés de Hipercor, solo son los que están allí. Unos ciudadanos a los que otros compatriotas han decido aniquilar calcinándolos para dar cumplimiento a una política criminal y absurda, parida por mentes enfermizas.

Hoy, cuando se cumplen 32 años del múltiple asesinato _ atentado es un concepto condescendiente y cobarde para definir lo que allí ocurrió _, existen dirigentes políticos que basan su estrategia para alcanzar o mantener el poder en la colaboración con los promotores de esas matanzas.

Son los mismos que maquinan para limpiarles el expediente, o se sientan a desayunar con ellos más a gusto que lo harían con los familiares de sus víctimas. Y lo que es peor, reciben los votos de una inconsciente mayoría de españoles que les permiten encarar la gobernación como si no estuviesen chupando el rabo de Satanás en cada bocanada de aire que respiran, así les suba por la garganta la misma bola de fuego que aquel día ascendió desde el garaje de la avenida Meridiana para llevarse 21 vidas y dejar otras 45 con una herida indeleble.

Habíamos avisado por teléfono, dicen personajes tan sospechosos de no pertenecer a la raza humana como los miembros de aquel Comando Barcelona, Josefa Ernaga, Domingo Troitiño y Rafael Caride Simón.

Habíamos avisado de que el diablo estaba fuera del infierno dispuesto a sembrar el terror a manos llenas. ¿Y qué? ¿De qué les exime eso?

Una de las 21 víctimas que hoy observan cara a cara a los traidores, estén donde estén, es María Emilia Eyré Diéguez de Temes (Chantada, 1943), unos apellidos fáciles de identificar con la zona sur de la provincia lucense.

Tiene en ese momento 44 años y aunque desde niña vive en Barcelona, se ha casado muy jovencita en la capilla de la Casa de Riopedroso, solar de los Eyré, con Rodrigo Galicia Álvarez, que será uno de los 45 heridos ocasionados por la barbarie.

En la boda que se celebra en Chantada actúan como padrinos su padre, Antonio Eyré Lamas, y la madre del novio, Asunción Álvarez González. Ella es sobrina de Emilio Francisco Eyré Lamas, el promotor del templo de Nuestra Señora de Fátima en Centulle.

En la fatídica fecha acude con su marido y su único hijo al centro Hipercor. Este último decide esperarlos en un local próximo al centro comercial, aburrido por el ceremonial de las compras, lo que le salva de verse en medio de la mortífera llamarada que idea ETA, para castigar algo que ellos son incapaces de crear, puestos de trabajo.

Se elige napalm por primera vez. Es decir, un explosivo directamente destinado a causar el mayor daño posible entre las víctimas. Suman una carga de 200 kilos, 30 de los cuales son amonal, 25 de napalm, gasolina y escamas de jabón, todos ellos depositados en el maletero de un Ford Sierra. No es que haya asesinatos inocentes y otros culposos, pero cuando reúnes en un vehículo este cocktail, has eliminado cualquier opción a decir que no pretendes hacer el daño causado, como así tuvimos la desvergüenza de escuchar durante años.

En 2018, ETA escribe en Zutabe que Hipercor fue su mayor error y desgracia. Una nueva mentira. Si algo fue error _ ellos sabrán en qué se equivocan _, no les exime de criminalidad. Si fue desgracia _ y no lo dudamos _, siempre estuvo en sus manos haberla evitado.

María Castaña, entre la leyenda y la realidad

19 de Junio , 2019

El 18 de junio de 1386, la mujer mata al mayordomo del obispo de Lugo. ¡Tiempos de Maricastaña!

LA MUJER ES tan universal que acoge en su seno lo que es de ella y lo que no también. Se le aplica la historia y tan ricamente. Se le cuelgan leyendas, y no hay rechazo. Se le hace dueña de un cancionero y amén.

Romero Larrañaga fue de estos últimos y nadie chistó ni mu. Tal como cantan las coplas de María Castaña, escribe Romero: “Cada uno tiene, señoras mías, / sus aprensiones y sus manías”. ¿Pero cuáles son las coplas de esta mujer? No se sabe; o mejor dicho, las que usted quiera adjudicarle.

Certeza mayor no cabe. María Castaña no yerra, pues resulta ser mujer que todo lo sabe. Y aunque lo frecuente es encontrarla precedida de la fórmula “en los tiempos de…” para indicar que ha llovido varias veces y en abundancia, no es raro tropezar con alusiones a tales coplas, como si la autora fuese ella, o se cantasen desde tiempos muy idos, o vaya usted a saber qué.

La imprecisión la rodea por doquier y así cada uno puede decir lo que le venga en gana. Gómez de Baquero, por ejemplo, trata de determinar si María Castaña (A Pobra do Brollón, 1366?), también llamada Castiñeira, esposa de Martín Cego, que tal día como hoy da muerte a Francisco Fernández, mayordomo del obispo de Lugo Pedro López de Aguiar, es la misma persona a la que refiere el dicho de los tiempos, y concluye que para determinarlo con exactitud habría que averiguar desde cuántos años se repite el dicho de Maricastaña.

¡Aleluya! ¡Hemos hallado el método! ¿Desde cuándo alude usted a María Castaña? ¿Desde el primer Arde Lucus? ¿Desde que hubo patos en el parque? Pues entonces va a ser que no.

Antonio Zozaya le da una vuelta de tuerca, y para dotar de mayor lejanía y exotismo al personaje, habla de la reina María Castaña de Indias, que ha de vivir más allá de Samarcanda, y haber reinado de Marco Polo hacia atrás.

Campoamor había hecho versos de su vejez con el himno del menorero: “Las hijas de las madres que amé tanto / me besan ya como se besa a un santo”. Y Felipe Aláiz le replica diciendo que el poeta es “un cuáquero con pretensiones de diablo”, pues su musa es la más casta de las amantes: se llamaba María Castaña. Pobre Campoamor. Otros personajes le disputan el arquetipo de la antigüedad, como el archinombrado Matusalén, o Rita la Canastera, o su prima Rita la Cantaora, la condesa de Galapagares, Luis Candelas, Viriato, Juan Lanas, y por qué no, los tiempos del sanedrín, de la polka, del cuplé y de la pera.

Competencia más homónima tiene la lucense en otra mujer, burgalesa ella, a la que llamaron Tía Castaña, bien por mote, bien por bautismo. Era dada a los ensalmos y las adivinaciones, bruja por más señas. En su época le decían que consultaba horóscopos; vamos, como cualquier juez de Vigilancia Penitenciaria, y que de su boca salían pronósticos muy acertados: “Cámbiate la basquiña de estameña, suéltate el pelo y te casas”. Eso fue hace tiempo, ya digo, y Tía Castaña devino en María Castaña. Puede ser.

Luguesa del coto de Lodeira y donante de Cereixa, o burgalesa de pócimas humeantes y barajas con apresto. No podemos jurarlo, pero Teodosio Vesteiro Torres se arroja en brazos de la gallega y da rienda suelta a las posibilidades más favorables a Lugo, que es lo obligado en casos de tanta imprecisión. Tirar para casa como los franceses.

¿Y qué decir de Aureliano José Pereira de la Riva, que la encumbra y ensalza entre Agustina de Aragón y María Pira: “muerto ya el despotismo / crece la ciudad lucense”. Tal cual, oye.

El jovencito Pimentel

18 de Junio , 2019

Nómina de lucenses que compartieron infancia y juventud con el autor de Sombra do aire na herba

EL JOVENCITO PIMENTEL (Lugo, 1895), debuta en prensa como niño modélico. Entiéndase bien, nada de fotos, sino de expedientes. El suyo es uno de los más brillantes que exhibe la Academia de San Antonio, ubicada en Conde Pallares, 2, es decir, al ladito de su casa.

El anuncio se publica en el número 38 de El Progreso (30-IX-1908), un mes y pico después de su fundación, y cuando Luis tiene 13 años. Ha obtenido un sobresaliente y una matricula de honor, lo que le hace ser de los mejores, como Antonio Chaos Losada, Emilio Ceide, Francisco Vázquez Gaña (Graña?), Luis Bal y Gay, Alejo Madarro y José Benito Pardo hijo.

En realidad, ya había aparecido en El Eco de Galicia el 26 de diciembre de 1895, en compañía de Dositeo Sanfiz Pérez, para anunciar a todo Lugo que habían nacido. El poeta lo hizo a las 6 de la tarde del pasado día 18, como apunta con precisión Araceli Herrero Figueroa.

Antes del apellido Pimentel, el recién llegado viene con otros cinco, Vázquez, Fernández, Barreiro, Díaz y Pereira, pero éste fue escalando posiciones hasta encaramarse justo detrás del nombre, o incluso sin él, como firma a veces.

En 1911, a punto de terminar el bachillerato, hay una esporádica aparición en prensa a causa de unas protestas estudiantiles, y ya el 27-IX-1914, se anuncia que han finalizado esos estudios con sobresaliente, Andrés Basanta Silva, y con aprobado, Lauro Castrillo Santos, Manuel Menéndez Arrúe, Enrique Martínez, Francisco de la Barrera y Pardo, Severino Ledo, Alfonso Quintana, Antonio Cordido y Pimentel.

Son los años en los que algunos amigos se agrupan bajo el nombre de Os Godallos, tanto para divertirse, como para llevar a cabo representaciones teatrales, musicales o literarias.

Es posible que se hayan fijado en el término godallo dentro de algún poema de Noriega Varela. La palabra es polisémica. Por un lado sirve para definir a una persona desaliñada, descuidada en el vestir e incluso que huele mal, y por otro, al castrón o cabrito que está en celo. Rebeldía y sexualidad, rasgos propios de la juventud.

El núcleo duro lo forman Andrés Olano y Silva, los hermanos Cora _ Antonio y Puro _, José María Blanco, Francisco Fleitas y Pimentel, aunque el entorno amical es más amplio según qué tipo de juerga, baile o apropósito teatral se organice, de forma que también cabe citar a Mario y César Páez, Fernando Carballo, Ángel Pardo, Edmundo Fernández, Juan y Lauro Castrillo, Andrés Muruáis, Eugenio Olano, Nicolás Arias, Felipe Fernández Vivero, Román Hermida, José Fontao, Guillermo Arce, Nilo Fernández o Augusto Pozzi.

Una de las piezas fue la bilingüe El parque da fala, que firma un extraño Roberto Caín de Santaoya, seudónimo de Antonio de Cora.

Se cuenta de un desplazamiento que realizan a la capital coruñesa para asistir a un baile y yendo todos de smoking en coche descapotable, embisten a un grupo de gallinas que vuelan despavoridas hasta que una suelta un huevo que se estampa contra la pechera de uno de ellos. ¿La de Pimentel?

Correa Calderón recuerda el arranque de unos versos que Blanco le envía: “Motoreaba una mujer al mear”. Godalladas.

Luego vienen los años de Santiago y el poeta aparece en la notas de sociedad yendo y viniendo con otros universitarios de Lugo. Iván Pedrosa Soler, Jesús Latas, Manuel y Segundo Grandío, Ángel Rosón, Ángel y Primo Roca Novo, José de Cora o Jesús Rodríguez Pedreira. Y ya al final, José de la Mota y Manuel Paleo Pais, de Viveiro.

La madre de Pepa había nacido en Lugo

17 de Junio , 2019

La actriz Asunción Montijano recibe el homenaje de los lucenses cuando regresa a la ciudad en 1930

EL PERSONAJE DE Pepa en Escenas de Matrimonio dio una segunda oportunidad a la actriz Marisa Porcel. Pocos sabían entonces que su madre _ niña, adolescente, mujer y dama de los escenarios _, ha nacido en Lugo, casi casi en plena función,

Su abuelo y su padre son los Montijano, apellido de leyenda sobre las tablas. El abuelo, actor y barítono, abandona en 1895 del género chico para hacer comedia y drama. Son más fáciles de montar y el público responde igual.

Aunque siempre hay quejas por la falta de público, Lugo es una de las plazas fijas cada temporada. Aquel año los Montijano vienen al San Froilán. José, el primogénito, y su mujer Concepción García esperan un hijo, de modo que entre un pase y otro, crece el elenco de la compañía. Es niña y se llamará Asunción (Lugo, 1906).

Sube a un escenario por primera vez a los seis años, pero la prensa comienza a citarla el 30 de enero de 1914, en Toledo, cuando tiene ocho y se representa La patria chica, de los Álvarez Quintero y Chapí. A partir de ahí, siempre hablan de ella.

Debuta como primera actriz a los 18 y a los 21, Asunción merece figurar en la serie de semblanzas Figuras de la Escena, del cordobés Luis de Castro. El 15 de enero de 1930, los Montijano debutan en el Teatro Principal de Lugo. Los lucenses no se conforman con ver a su actriz y quieren saber cosas de ella. Para satisfacer su curiosidad se acerca al Principal un periodista llamado Puro de Cora Sabater, que firma como Tramoya, si de teatro se habla.

“He nacido en esta acogedora ciudad, en una casita blanca, muy blanca, que se levanta en una calle céntrica. De esto hace veintiún años cuando en uno de los coliseos de Lugo trabajaba la compañía de comedias que dirigía mi abuelo (Se quita tres años, pues de eso hace 24 años)”.

¿Una anécdota? “Verá usted. Lo más saliente que me ha ocurrido en mi vida artística fue que me han impuesto una multa de 25 pesetas. Sí, señor; en un teatro de un pueblo entraron unos espectadores durante la función, promoviendo un escándalo, y yo, en mi nerviosismo, me mostré contrariada, y el señor alcalde me multó con cinco durillos, aunque luego, justo y galantemente, me perdonó.

“¿Sabe usted hablar en gallego?” Y Asunción Montijano pronuncia aquello de “Maruxa, encantiño, estáte por ahí que xa te chamarei”.

Los admiradores de la actriz la obsequian con una sortija y un ramo de flores. En su nombre realiza la entrega el médico Carlos Vázquez Fernández Pimentel. Estos amigos, entre los que se encuentra Tramoya, forman una compañía de teatro aficionado que al cabo del año representa varias obras en el Círculo das Artes.

Tras la guerra, más de cien estrenos teatrales _ entre ellos, La ciudad no es para mí_, dos apariciones en cine _ Piedras vivas (1956) y Azafatas con permiso (1959) _, y algo de televisión, como en Novela, Estudio 1 e Historias para no dormir (1966-1968), donde administra el terror de Narciso Ibáñez Serrador en La casa y La bodega.

Ella es una de las actrices de la Novela La caída, de Concha Alós, que graba en 1969 Sergio Schaaff. Sin embargo la censura la tumba y no se emite hasta 1974. Y es que uno de los personajes roba para comprarse un piso y eso molesta al Ministerio de la Vivienda.

Su marido, Pedro Porcel, fallece en 1969; ella, el 15 de junio de 1973 y Marisa Porcel, la hija de ambos, muere el pasado año. Su nieta, Paloma Porcel, es la voz española de Sarah Jessica Parker, la última de la saga Montijano.

Goyanes, un primer espada contra el cáncer

17 de Junio , 2019

El médico de Monforte, nacido el 16 de junio de 1876, acaba siendo el máximo especialista en Miguel Serveto

SIEMPRE FUE UNO de los grandes, desde las aulas, hasta alcanzar el prestigio mundial, con aportaciones decisivas, como es la anestesia intrarterial. Es elegido primer espada en la lucha contra el cáncer, y pasado al campo del humanismo, brilla sin reparos.

No obstante, cada vez que se penetra en la vida de José Goyanes Capdevila (Monforte, 1876), nacido el 16 de junio como hoy, se tiene la sensación de no haber sido reconocido.

Su brillante expediente académico no pasa desapercibido ni para la prensa diaria, como El Globo, donde se dice que “Goyanes lee cuanto se escribe de Medicina, y sigue afanoso los adelantos de la ciencia”. En 1905 obtiene por oposición la plaza de cirujano del Hospital General de Madrid, que ocupa siete años. Todos lo señalan ya como el mejor cirujano de la capital y su fama traspasa fronteras, siendo llamado a palacio para atender al rey, a quien acompaña a Las Hurdes, donde tiene ocasión de afeitarlo, a falta de barbero.

Su investigación arroja nuevas técnicas para la cirugía vascular, como la que lleva su nombre, Goyanes-Lexer, en operaciones de aneurismas arteriales, o la que le da mayor fama, el descubrimiento de que es posible administrar la anestesia por vía arterial.

Cuando en 1922 se crea el Instituto Nacional del Cáncer, Goyanes es elegido su primer director. Es cesado en 1935 sin advertencia previa; ya que él se entera leyendo la Gaceta Médica. Al parecer, el cese se atribuye a motivos políticos, poniendo como excusa la desaparición de unas agujas de radium del Instituto que un paciente tira al retrete sin dar inmediato parte a las autoridades sanitarias. Le sucede Pío del Río Hortega, con quien había viajado a París al Congreso Internacional del Cáncer.

En la guerra, Goyanes es cirujano en Salamanca y al finalizar regresa a Madrid donde ejerce hasta 1945, año en el que marcha con su familia a Canarias en busca de un mejor clima para sus dolencias, pues allí reside su hermano Vicente. Su presencia en las islas es cada vez más constante. Cuando cumple los 53 años decide centrar todos sus esfuerzos en el aprendizaje del latín. Quien lo conoce entonces dice que comprende que “quien no conoce el latín está incomunicado con la humanidad sabia de todos los siglos anteriores al XIX de nuestra era”. Una buena razón para memorizar y repetir cada vez que a algún cabestro le dé por decir que “estudiar latín no sirve para nada”.

El periodista leridano Jaime Torrubiano Ripoll, abonado a la causa de Don Juan de Borbón y colaborador de Goyanes en el estudio de los jarabes, escribe en 1933 que “no es posible, sin saber latín, acometer trabajos científicos de alta investigación, porque las fuentes originales, cuyo manejo directo es indispensable, están escritas en latín, cualquiera que sea la disciplina”.

Esto le permite, agrega Torrubiano, abordar obras como El sentimiento cómico en la vida y en el arte, Tipología del Quijote, El Greco, pintor místico, Los Atlantes, epopeya de los castellanos por el mar, Descripciones geográficas de Miguel Servet, y muy especialmente Miguel Serveto, su monografía no médica más trascendente.

Se trata de la primera obra de investigación directa que se lleva a cabo en España acerca del médico aragonés, conocido como Miguel Servet. Goyanes defiende que debemos decir Serveto y no su apellido afrancesado.

El monfortino invierte tiempo, viajes y dinero a esa obra fundamental en todas las bibliografías de Serveto.