Gene, todo por los niños, pero sin niños

21 de Julio , 2019

La viuda de Ángel Santos Vila reúne diez millones de pesetas para una Fundación que no las distribuye

LA VIDA DE Generosa Moreno (Lugo, 1901) es complementaria a la de Ángel Santos Vila y por lo tanto, para conocerla en toda su extensión, habrá que aguardar a la publicación de aquélla.

Generosa es parte y prolongación de su marido. En los dos hay el mismo y único afán que los funde, los premios para la educación de los niños lucenses que ambos crean.

Sin embargo, ni ellos tienen niños en su matrimonio, ni los premios van a alcanzar su objetivo, lo cual no quiere decir que Ángel no haya sido un abnegado y muy singular pedagogo, o que Generosa no haya cumplido los extremos de su pesada herencia con una vida de sacrificios rayana en la heroicidad.

La paradoja que une las vidas de estos dos personajes, una vez extinguido el vínculo matrimonial por la muerte de Ángel, da comienzo el 15 de febrero de 1966, cuando el BOE 39 de ese año publica la aceptación y aprobación de la Fundación Benéfico _ Docente “Premio Ángel Santos Vila”, cuyo fin es premiar y estimular la asiduidad en la asistencia a clase de los niños y niñas lucenses de familias económicamente modestas, con un capital de 324.000 pts.

Y añade el diario oficial: “El fundador, don Ángel Santos Vila, fallecido en la ciudad del Sacramento el 4 de enero del pasado año, ha sido un maestro nacional ejemplar, un pedagogo distinguido, un verdadero filántropo, todo bondad, admirado y querido dentro y fuera de la provincia”.

Con ese pistoletazo de salida, Generosa Moreno emprende una peregrinación de privaciones para convertir su mísera pensión de viudedad en una constante fuente de ingresos para la fundación, que en sus 22 primeros años de existencia pasa de esas trescientas mil pts, a diez millones. Treinta y tres veces más. La edad de Cristo.

Pero ni con ésas va a conseguir que Lugo se beneficie ni un patacón de tantos esfuerzos. Sin niños antes y sin niños después.

En 1983, Rafael Torres y quien esto firma entrevistamos a Generosa Moreno cuando ya lleva 18 años de viuda copiando en libretas de papel cuadriculado los pensamientos de su marido muerto y alimentando su cuerpo menudo, volátil, transparente, con las verduras desechadas por todos, con la fruta que inicia su putrefeacción, y con alguna proteína consegida a través del embutido más barato de la tienda.

¿Y qué decir de la ropa? Gene, como él la llama, se viste de viuda cuando la deja sola su Ángel y con ese mismo uniforme llega al postrer momento de acompañarle, gracias a un cuidado exquisito de cada prenda.

El despilfarro de la mujer, el momento en el que se desprende de algo que no esté destinado a la Fundación, ocurre en las tardes apacibles, cuando se dirige desde su casa cercana a Garabolos al parque o la alameda, donde obsequia a palomas y gorriones con las migas de pan que ella reparte sonriente y sin prisa durante media hora o más, orgullosa de que su política de gastos le dé para subsistir, para engrosar el capital de la Fundación y para repartir dividendos entre el averío de las plazas públicas lucenses, que la rodean, a izquierda y derecha, para componer una imagen de un entrañable candor ciudadano.

Todo por arañar unos céntimos cada hora a su presupuesto vital y entregarlo con devoción satisfecha a la Fundación Ángel Santos Vila.

Su segunda dedicación, ya decimos, es recopilar los versos y aforismos de su marido en una libretita cuadriculada que hoy conservamos como testimonio de esta dickensiana historia con final trágico, porque la Fundación jamás ha cumplido su objetivo. ¿Dónde está el dinero de doña Gene?

Díaz Sanjurjo es San An de Búi Chu

21 de Julio , 2019

Hoy se celebra su festividad, 162 aniversario de su ejecución en Nam-inh, el año 1857

POCO PUEDEN SOSPECHAR los turistas españoles en Vietnam que detrás del Bùi Chu Saint An´s Orphanage _ Orfelinato de San An _, se esconde el homenaje a un lucense. En efecto, San An no es otro que San José María Díaz Sanjurjo, nacido en Vigo (Suegos/Pol, 1818) y canonizado por Juan Pablo II el año 1988.

En el momento de su martirio, el padre Díaz era obispo de Platea y vicario de Tonkín Central, en la Cochinchina que hoy es Vietnam. Allí es conocido como An, o José An, en lengua anamita, y de esa forma el orfelinato de Bùi Chu por él fundado en 1852, lo recuerda con su nombre local. El santo dominico de Pol lo bautizó como Maison des Anges _ Casa de los Ángeles _, de modo que su título actual parece una abreviatura del original _ An / Anges _, pero en realidad es a él a quien alude.

Ese año había bautizado a 28.355 personas, lo cual supone un grave problema para el poder del mandarinato, pues el total de conversos asciende entonces a 150.000.

Así, después de recomendar a los padres católicos que no envíen a sus hijos a la escuelas sínico-anamitas y cuando éstas quedan prácticamente desiertas, es capturado en marzo de 1856 y obligado, según el relato de testigos, a pisar la cruz. A lo cual se niega. Pese a que el gobernador le había prometido su apoyo, es conducido a la cárcel de Nam-inh para ser acusado por el mandarín Nguyentan “de las más graves penas prohibidas por nuestras leyes”.

La sentencia ordena que se le corte la cabeza y se exponga en una pica. También se condena al alcalde a recibir cien bastonazos y destierro por haber permitido la expansión de los religiosos, y premia a sus captores con diversas cantidades de dinero. La ejecución tuvo lugar hace hoy 162 años, el 20 de julio de 1857 _ 29 de agosto, en otros relatos _, y es referida por Nicolás Ky, natural de Doungbien.

Afirma Ky que es conducido al lugar de las Siete Yugadas, habitual para los ajusticiamientos. Va atado a una canga y la tropa camina al lado de un teniente general y un coronel montados en sendos elefantes. Se le arrodilla sobre el mantel de misar y el verdugo necesita tres machetazos para separar la cabeza del cuello, que fue insertada en una pica. El cuerpo es arrastrado a una barcaza, envuelto en sus ropas y atado a una cuerda. A los remeros se les prohíbe mirar hacia atrás para que no sepan el momento exacto en el que un oficial corta la cuerda y se hunde en el río, de manera que a nadie se le ocurra rescatar su cadáver y rendirle culto.

Su escultura en madera, obra del artista extremeño Fernando Mayoral _ de quien también son las tallas de Manuel Fraga en Vilalba y de Torrente Ballester en Salamanca _, se encuentra en la iglesia de Suegos. En algunas referencias se dice que su cabeza se veneró en el convento de Santo Domingo de Guzmán de Ocaña (Toledo), donde es recibida con solemnidad el 27 de septiembre de 1891, sin embargo en la actualidad allí afirman no tenerla.

En Ocaña había hecho el noviciado y recibido el hábito dominico después de realizar sus primeros estudios en el Seminario Conciliar lucense y en Santiago.

En 1844 parte de Cádiz hacia Manila presidiendo una misión. Reside en la capital filipina algunos años donde ejerce una cátedra de Humanidades como buen latinista que era, y luego solicita ser nombrado misionero del Tonkin.

El 8 de abril de 1849 es consagrado obispo de Platea, y el 26 de agosto de 1852, elegido vicario apostólico del Tonkin.

Converténdome nun minusválido superválido

19 de Julio , 2019

Hoxe é o 22 cabodano da morte do poeta Fiz Vergara, pero o seu latexo segue a estar na Lóuzara xabreira

DESDE QUE SOFRE un accidente na súa infancia, Fiz Vergara Vilariño (Samos, 1953) vive atrapado nun corpo que lonxe de axudalo a facer pola vida, lle impón unha pesada carga que semella cruel e inxusta.

No seu caso foi unha distonía muscular grave, omnipresente, destructiva e sumamente molesta. Pero ao igual que Stephen Hawking coa súa doenza, Fiz logra superarse a si mesmo e desenvolver unha obra literaria que está á altura da mellor produción galega do século XX e cunha sombra que segue a alumear a novos poetas cada ano.

Hoxe hai 22 anos da súa morte e poucos meses antes, fun entrevistalo na súa Loúzara xabreira. O xornalista pescuda nos primeiros anos do poeta:

_ A miña infancia foi moi rica en lembranzas; e non lembranzas tristes, precisamente. Eu de neno, a verdade sexa dita, funche un anarquista feito e dereito: derrubaba cancelos e estivadas, defecaba nas fontes cando me poñía de mal xorne. Que sei eu! A infancia vén a ser un dos poucos periodos ledos e algareiros da miña vida, de aí que lembre os anos infantís con verdadeira nostalxia, cando sinto as cancións daquel entón emociónome a máis non poder. O primeiro que teño máis vivo no maxín quizais sexa o que vivín, en Praducelo de Lóuzara, na festa do Santo Antón, onde me levaron meus pais cando tiña tres ou catro anos.

E no nacemento da súa vocación literaria.

_ Foi en Madrid, aló polo ano 69, cando comecei o bacharelato; eu _ pola miña minusvalía _, axiña me decatei de que me encontraba nunha situación semellante á dos xitanos ou á dos negros, por poñer dous exemplos de discriminación e paternalismo malentendido: xiringábame abondo que me colgaran adxectivos como pobrecito ou inválido, que ferían o meu orgullo arreo; entón cavilei no único xeito de evitar estas aldraxes e dei nun xeito, quizais o único de escudir estes calificativos. Como? Pois dunha maneira moi sinxela: agarrándome ferreamente aos libros de texto; estudaba moítisimo e cheguei a sacar notas extraordinarias; así, co paso do tempo, fun gañando a simpatía da xente, facéndome valer, incluso sentíndome superior aos demais, é dicir, converténdome nun minusválido superválido. Quería ser químico, porque me parecía unha carreira axeitada para exercela sen moitos problemas físicos, mais ao ano seguinte viñen facer 3º a Sarria e tocoume como profesora de Literatura unha rapaza de Monterroso, chamada Araceli Rodríguez. Eu _ digo isto sen ningunha fachenda _, redactaba bastante ben, froito das miñas lecturas de El Progreso _ que xa daquela chegaba á miña casa de Santalla _, redactaba bastante ben e volvía tolas ás rapazas coas miñas redaccións; por todo isto a mentada Araceli díxome un día: “Félix, lo tuyo es la Literatura”. E así che empezou todo.

E logo, Alonso.

_ Éme abondo difícil expresarlo con palabras; foi algo semellante ao que significou Cossío para Miguel Hernández. Lembro nidiamente a Alonso na súa casa de Gil Yuste, en Lugo, aconsellándome decote, agardando coa paciencia de Xob que xurdiran as palabras da miña boca deforme, ordenándome unha e outra vez que repetira. Bueno, ho, este home portouse comigo dun xeito marabilloso, recomendándome as lecturas máis axeitadas, animándome cando me vía deprimido. Eu non teño máis que boas palabras para el. Se tivera posibles, ergueríalle un monumento no corazón de Lugo. Se este home non chega a aparecer na miña vida, seguramente non estaría agora fronte a ti, pois a miña existencia collería un rumbo moi diferente.

Un mindoniense en los 120 años del Barça

18 de Julio , 2019

Hoy hace 109 años que se estrena el primer himno del club catalán, compuesto por Lodeiro Piñeiroa

EL BARÇA CUMPLE este año sus 120 de historia y en ella se cuela con papel protagonista José Antonio Lodeiro Piñeiroa (Mondoñedo, 1868).

Cuando aún faltan tres décadas para acabar el XIX, corre por la rúa Moscas, cerca de O Pasatempo, un chaval al que su familia encauza hacia la carpintería.

Se llama José Antonio y se supone que el oficio es también el de su padre, Benito Lodeiro, o el de alguno de sus abuelos, José Lodeiro, que es vecino de Santo André de Masma, o Ramón Piñeiroa, que hace por la vida un poco más lejos, en San Xoán de Vilaronte, ya en tierras de Foz.

Pero el chiquillo está destinado a las maderas de las batutas. Su madre, Filomena Piñeiroa, lleva en su nombre el amor por la música, aunque el responsable de la nueva vocación es José Antonio Ramos Gasalla, llamado o Refaixeiro, de quien da noticia Andrés García Doural.

Y si Ramos Gasalla lo saca de la ignorancia musical, quien lo pone en el disparadero de hacer carrera entre arpegios es el impresor y músico Hermenegildo Mancebo, que dirige la banda de música de Mondoñedo y que hace del zangolotino un aventajado alumno clarinetista.

Deja Mondoñedo y se integra en el Regimiento de Murcia, de guarnición en Lugo. Luego consigue aprobar los ejercicios como músico de segunda y en tales condiciones reside sucesivamente en Gerona, Figueras y Barcelona, dentro de los regimientos Asia y Alcántara, pasando a músico de primera, y a director de banda, gracias a las clases en la academia del coruñés José María Varela Silvari, abierta en Madrid para tales menesteres.

Y al tiempo que se consolida en su trabajo, envía a Mondoñedo piezas que le reclaman o que él idea, como la del Corpus Christi, o composiciones de gaita para Os Pacheco, y otras formaciones, de Ortigueira.

Pero la anécdota que lo distingue ocurre en 1910, el año en el que el Foot-ball Club Barcelona gana las tres competiciones en las que está inscrito, motivo por el cual en la historia del equipo figura como el año del primer triplete, dicho todo ello en argot actual, puesto que en 1910 nada de tripletes se sabe.

El Barça que preside el alemán Otto Gmelin acaba de ganar el Campeonato de Cataluña, la Copa de los Pirineos Orientales y el Campeonato de España de la temporada 1909-1910 y se quiere festejar con un himno.

El 17 de julio de 1910 se disputa un encuentro en el campo de la calle de la Industria para celebrar la magnífica temporada. Se enfrentan los jugadores del primer equipo del Barça contra los del segundo, y los presentes oyen por primera vez el Foot-ball Club-Barcelona Himno Marcha, así bautizado por Lodeiro, músico de la banda del regimiento de Infantería Alcántara 58, que a su vez es la que lo interpreta.

El 21 de septiembre de 1915, la junta directiva del Barcelona decide imprimir la partitura de Lodeiro y repartirla entre los aficionados en ocasiones especiales para que todo el camp sea un clam, como afirma el himno actual. Éste de Lodeiro con letra de José Albert estará vigente hasta el 25 de febrero de 1923. Su redescubridor es Xabier Andrés Garrote, vecino de Ortigueira, que encuentra una partitura manuscrita para piano entre los papeles de su padre.

El 5 de agosto de 2017, el himno vuelve a sonar en Mondoñedo interpretado por el coro Maestro Pacheco en homenaje a su creador.

Lodeiro financia en su ciudad un Concurso bianual de Músicas Civiles, “coincidiendo con las tradicionales fiestas de los Remedios”, y desde 1936 es titular allí de una calle antes llamada Libertad.

Artículos como puñetazos en el estómago

17 de Julio , 2019

Se cumple el centenario de la muerte de Prudencio Iglesias Hermida, el más tremendista de los periodistas españoles

PRUDENCIO IGLESIAS HERMIDA (Lugo, 1884) fue un escritor y periodista que hizo novela de aventuras, costumbrismo, crónica taurina, crítica literaria y corresponsalía de guerra en los albores del pasado siglo.

Como buen tremendista, no sabe expresar una opinión sin salpicarla de algún rasgo violento: “Preferiría un tiro por la espalda antes de que a un hijo mío le gustase Martínez Sierra”.

De tal guisa transcurre la vida de don Prudencio, imprudente y desafiante. Así encabeza Prudencio una semblanza sobre su colega Cánovas Cervantes, allá por 1912: “Cánovas Cervantes es el genio invertido. Nos hallamos en la cumbre de la brutalidad”.

Un día se disculpa ante él por todo lo dicho y cuando muere Prudencio, éste reconoce no guardarle rencor.

Toda su vida, corta pero intensa, es un continuo borbotar de ventoleras, de ideas, de excentricidades y genialidades que desbordan cualquier continente donde queramos archivarlas. Es un escritor largo, de abundante obra y toda ella muy personal. Dice haber nacido en Luar, un topónimo que huele a inexistente. Sospechamos que se trata de Lugo con tintes poéticos. Su padre fue el interventor de Hacienda de Lugo, Prudencio Iglesias, jefe también de la Administración Económica de Lugo. Su madre, Pilar Hermida, el mismo nombre que su hermana. Se casa con María del Carmen Vergudo y tienen una única hija, Carmela.

En mala hora se les ocurre a sus padres darle el nombre de Prudencio, porque el personaje atiende a las más variopintas etiquetas, pero jamás a la prudencia, muy poco a las iglesias y nada a los eremitas.

Escritor prolífico, suelto y tremendista que reparte estopa en la década de los diez del siglo pasado. Enviado especial a la I Gran Guerra, aunque quizá no salga de la habitación del hotel, tenía Prudencio la gracia y la frescura para llamar siempre la atención, para prender al lector y para zarandearle sin tregua en cada párrafo como si le propinase constantes puñetazos en el estómago.

La prensa de Lugo le sigue la pista y en abril de 1903, se da cuenta de que ha sido detenido en Madrid el estudiante de Filosofía y Letras, de 19 años, Prudencio IH, que fue vecino de Lugo hasta que se muda a la capital en compañía de su madre Pilar, lo que da a entender que en ese momento su padre ya ha fallecido.

La detención se produce en la calle de Alcalá como consecuencia de los disturbios generados a raíz de los sucesos de Salamanca, donde mueren dos estudiantes y se provoca una reacción contra Maura. Él es uno de esos muchachos tuercebotas a los que apasiona el fútbol y su nombre queda ligado a la historia del Club Español de Madrid, el primigenio Real Madrid. Ya en el 1924, los lucenses vuelven a saber de su paisano porque dirige en Madrid la publicación El Bólido.

El inquieto Prudencio solicita ser iniciado en la logia Ibérica del Gran Oriente Español, pero no parece que los masones lo aguanten mucho tiempo, ni él a los masones. Decía ser dueño de minas de oro en Alaska y de pozos de petróleo un poco más abajo. Y no, claro que no. En un artículo pide para sí mismo el capello cardenalicio y que lo nombren arzobispo de Toledo, porque de lo contrario “le doy seis tiros a la campana gorda”. En otro, dedicado a los periodistas ancianos, les desea la pronta muerte porque no le hacen caso. Todo un tipo.

A él la vida no le da tiempo para ser anciano, porque muere hace cien años, en abril de 1919, a los 35 años de una bronconeumonía galopante.

La misteriosa pin-up monfortina Estelle Dixon

16 de Julio , 2019

Durante dos años (1927-1929) es conocida como una de las bellezas del momento para desaparecer luego de repente

ESTELLE, ESTRELLA O Stella Dixon fue una bailarina, directora de pista, miss, segunda tiple, corista y pin-up española, posiblemente llamada Estrella … Cabrera (Monforte, 1910), cuya huella biográfica es difícil de seguir hoy, porque ella misma se encarga de sembrar mentiras.

La mujer cuenta en las cuatro entrevistas localizadas que es americana, gallega, andaluza o aragonesa, según en qué circunstancias.

Dueña de un rostro muy atractivo y un físico agraciado, durante dos años _ y solo dos _, acapara los espacios que las revistas españolas dedican a la belleza femenina, desde Blanco y Negro a Muchas Gracias.

Su madre es una aragonesa, nacida en Monzón (Huesca) y su padre, un americano que no aparece por ningún lado. Tampoco se aclara por qué nace en Monforte, hecho que oculta otras veces.

Un salto temporal de dieciséis años nos lleva a situarla en Los Ángeles en 1927 como artista de cine y meses después en Buenos Aires, donde conoce al bailarín norteamericano de jazz y swing, Harry Flemming, considerado uno de los mejores del mundo, que trata de formar compañía. Recibe clases y de inmediato se incorpora al elenco como pareja de charleston con Harry.

Cuando éste llega a España, la define como canzonetista, bailarina y artista de la pantalla.

A continuación se trasladan a Zaragoza y el periodista Joserre, de La Voz de Aragón, se fija en Estelle: “El público aprecia, mientras baila y canta, que sobre todas las cosas, es bella, bellísima. Rubia, de ojos claros, enormes, ríe… como ríen esas girls deliciosas de las comedias yankees”.

Allí descubre que su segundo apellido es Cabrera, que a sus 19 años aún no ha conocido el amor y que fue Miss en Axon, una supuesta y desconocida localidad.

En agosto de 1929, es elegida reina de la belleza del barrio de la Plaza de Toros de Madrid. Eso sí es verdad y parece haber sentado reales en la capital. Su nuevo destino es el Price, al frente de 40 muchachas llamadas Fémina, que actúan como señoritas de pista.

A partir de ese momento comienzan sus apariciones en revistas como auténtica pin-up española. En una entrevista confiesa que Dixon se lo puso porque suena bien; es decir, que desaparece el nunca comprobado padre yankee. “Figúrese que el público lee en un cartel, al lado de un nombre de galán de película de amor, como es Harry Flemming, Remedios Pérez o Emiliana Rodríguez… Pues no pasa por la taquilla”.

En su papel de vamp afirma que en Madrid le llaman la Esfinge, “porque no me enamoro de nadie”. Y después se insinúa: “Donde trabajo con más gusto es montando a caballo. Me entusiasma dominar a un potro joven y hacer de él un borriquillo manso”.

Y cuenta una tragedia: “Hace dos años, cuando yo recorría América, en Buenos Aires, se enamoró de mí un poeta de vanguardia, joven y… simpático. Al ver que no lograba interesarme… se suicida”.

Dixon ya es un personaje popular. Su elección como Miss, las fotografías pícaras, las entrevistas, las mentiras… Participa en el homenaje a Arniches cuando se le da su nombre a la calle del Peñón, entrega premios y es una de las artistas citadas cuando se celebra La fiesta de la flor de 1930 contra la peste blanca, o sea, la tuberculosis. Su nombre está al lado de Celia Gámez, Conchita Piquer, Antoñita Torres, Perlita Greco y otras.

Después participa como Fadima en la revista Cleopatra y Julio César, de Vicente Pardo y Roselló, y de ahí desaparece con tanto misterio como había surgido.

Goás Ladra, el inventor que exhibía películas

15 de Julio , 2019

La industria conservera, la maderera, los inventos, la exhibición de cine, la hostelería y la literatura enmarcan la vida de este viveirense de Celeiro

LA EXPRESIÓN GALLEGA “verlle o cu á curuxa” se interpreta como pasarlo mal, o presentir que se acerca algún peligro, pero cuando la madre de Anselmo Goás Ladra (Viveiro, 1922) se la aplicaba a él siendo un niño, no le daba ese sigificado. Al menos eso es lo que intuimos hoy al saber que la señor Goás sacaba la frase a colación cuando argallaba con algún instrumento, o partía en dos los juguetes para verles las tripas.

En resumidas cuentas, que era un curioso y que quería verle el porqué a las cosas.

La imagen del juguete hecho trizas en su afán por saber cómo funciona encaja a la perfección con el más importante de los tres inventos que Anselmo lleva a cabo, la desvisceradora de pescado.

Los otros dos fueron non natos. Uno era una máquina de pegar sellos, que no llega a patentar porque a veces salían varios estampados juntos, y una válvula para grandes depósitos a la que no da mérito, aunque hubo gente interesada en comercializarla. Él asegura haberla utilizado con total éxito.

Con 17 años él ya es un conductor experto que viaja de madrugada en un camión hasta la asturiana Cudillero para pujar por la sardinilla con destino a La Pescadora de Celeiro, la fábrica de conservas de su padre, cuando ese pescado escasea en Galicia.

Esos viajes, la contabilidad y otras encomiendas en la fábrica lo conducen al invento de su máquina antes de cumplir los 27 años.

Cuando en 1949 presenta la desvisceradora aplicable a la industria conservera de chicharro grande, afirma que la máquina coloca los peces en los cangilones de la cinta transportadora a razón de cien por minuto. Los descabeza y desviscera en una sola operación, de modo que el pescado queda listo para ser lavado y salado.

Todas las piezas mecánicas las hace él o las encarga, con la precaución suficiente para hacerlo en cuatro talleres diferentes con el fin de que no sepan qué destino tendrá cada una de ellas. Después de tres años de esfuerzos puede decir que en ocho horas es capaz de preparar 20.000 kilos de pescado, el equivalente al trabajo de cuarenta operarios.

Tres empresas se interesan por la patente. Se la lleva Sömme & Sundt, con sede en Bilbao. El trato es recibir un 15 por ciento de cada unidad vendida. Confía en vender 300, pero se queda en 35. Y lo que es peor, el invento se lo plagian cerca y lejos, en Foz y en Suecia. La Sömme & Sundt la comercializa en Escandinavia y en Foz, Damián López instala una réplica similar. Anselmo renuncia a la vía judicial y llega a un acuerdo con el empresario.

En 1963 Marcel Camus triunfa con la versión cinematográfica del Orfeu da Conceição, de Vinícius de Moraes, que titula Orfeo Negro, cuando Anselmo decide meter las narices en la exhibición de películas. Había tenido un aserradero en Casanova, pero supuso que una sala moderna y con todos los adelantos sería un éxito en Viveiro, como así fue durante años. Luego, en el 82, el edificio se transforma en el Hotel del mismo nombre, y hace apenas unos años, una nueva modernización lo convierte en el Hotel Urban de los Balseiro.

Falta por reseñar la última de las vocaciones del inquieto Goás Ladra, su pasión por escribir que ha dado como fruto tres novelas, El puente de la vida, Mi pequeña Julia y Alguien que anda por ahí.

El ingeniero de los saltos

15 de Julio , 2019

Benigno Quiroga López-Vázquez interviene al menos en la construcción de una decena de embalses

EN LA SAGA de los Quiroga hay alcaldes, ministros, ingenieros y cantantes de ópera, pero si un rasgo distingue por común a casi todos los Quiroga modernos es su afán por los avances, lo que a veces les vale el aplauso del respetable, y otras, la incomprensión e incluso la crítica. Es el caso de Benigno Quiroga López-Vázquez (Láncara/Madrid?, 1903), nieto de su homónimo más conocido y de la siempre recordada diva operística Julia Espín, la musa de Bécquer.

Este Benigno, unido su nombre a Fenosa, fue denostado a los niveles de Pedro Barrié de la Maza, lo cual no quiere decir en absoluto se hiciese con razón.

Los Quiroga vinculados a la Casa Grande de A Pobra de San Xiao, como su abuelo, Benigno Quiroga y López-Ballesteros, líder liberal moretista, están ligados a la construcción de la carretera que une A Ferrería de O Incio con el manantial, que va a permitir la realización de innovadores experimentos sobre asfaltado, como vimos en el cromo de Eusebio Pelegrí.

Carreteras e infraestructuras locales se realizan gracias a su mecenazgo, como la implantación en España del sistema Sintonía de Matías Balsera, para mejorar las comunicaciones de radio, por el que se interesa Guillermo Marconi. Y por supuesto, la familia es la primera interesada en crear la estación del ferrocarril de A Pobra, cuyos terrenos ceden gratis et amore en 1880.

El 11 de abril de 1920 se inaugura la luz eléctrica en Pobra de San Xiao. Es obra de la empresa hidroeléctrica que ya ha hecho lo propio en Sarria y Samos y que responde al revelador nombre de Quiroga Espín y Martínez.

José Quiroga Espín muere en la Casa Grande de A Pobra el 4 de noviembre de 1929. A partir de entonces y durante varias décadas más su viuda, Teresa López-Vázquez y Garnica, se va a convertir en la figura visible de la familia. El 5 de abril de 1965, el lugar que entonces es a todos los efectos la Puebla de San Julián se inunda de gente que desea despedir a Benigno Quiroga. A muchos vecinos les llama la atención el hecho de que algunos familiares _ los más jóvenes_, vistan pantalones vaqueros durante el entierro. Los vaqueros, otra innovación de los Quiroga.

Benigno fallece el día 3 de ese mismo mes en Lausana (Suiza), mientras la ciencia médica trata de evitarlo. Casado con María del Carmen Piñeyro Caramés, hija de los condes de Canillas, había sido ingeniero de la línea del ferrocarril de Zamora a A Coruña, director de la General Gallega de Electricidad en Ourense, creador y director gerente de Fenosa, brazo derecho de Barrié de la Maza y Gran Cruz del Mérito Civil.

Uno de sus hijos, el presidente de la Academia Gallega de Gastronomía y de la Cámara de Comercio coruñesa, José Antonio Quiroga y Piñeyro, recuerda que en su familia se vendían propiedades para financiar obras públicas que favoreciesen las carreras políticas “hasta que llegó mi padre y se encontró que aquello estaba en la ruina más absoluta. Mi padre estudió la carrera de ingeniero con becas y ayudado también por la venta de algunas alhajas de mi abuela. Cuando terminó, se dedicó a rehacer la fortuna familiar, a recuperar tierras, casas, poco a poco”.

Sustituido en la empresa por Fernando Salorio Suárez, atrás deja su intervención en la obra de los saltos de Belesar, Ponferrada, Las Conchas, Os Peares, Eume, Mao y Valdriz, y sin terminar, los de Velle, Castrelo y Frieira. El de Valdriz, sigue vinculado directamente a la familia y en plena explotación.

Dos Pepes detrás de un esotérico

14 de Julio , 2019

La hija de Iglesias Janeiro llevaba 50 años esperando la llamada que le hace Pepe Coira interesándose por su padre

EL DESCUBRIMIENTO DE la existencia de Jesús Iglesias Janeiro (Bóveda, Vilar de Barrio, Ourense, 1893), se produce a través del Diccionario Esotérico Zaniah, en su edición de 1974 (editorial Kier, de Buenos Aires), que encuentro abandonado en un banco del madrileño parque del Retiro a finales de los noventa.

Vengo de la Cuesta de Claudio Moyano, donde he realizado tres o cuatro adquisiciones, y de repente observo que sobre un banco solitario del Retiro reposa un grueso volumen sin que haya nadie alrededor. Me siento y lo examino. Es una maravilla. Contiene el esoterismo mundial condensado en miles de entradas de diccionario y entre ellas, la de un nombre desconocido que tiene que ser gallego sí o sí, Iglesias Janeiro.

Permanezco allí diez minutos con las manos cruzadas en petición de que su dueño no regrese reclamándolo. Lo imagino comprador del libro en Claudio Moyano y despistado. No aparece. Me las piro con el Diccionario.

Luego, ya en Lugo, persigo las pistas de aquel nombre y veo que es autor de dos docenas de libros, también de corte esotérico, y de una Enciclopedia Utilidad, que se puede leer en la red. Pero poco más sobre su biografía.

Como la busca continúa por un lado y por otro, un día me topo con el dato que tanto ansiaba. Dice poco más o menos así: “Lo hacen natural de Bóveda, en la provincia de Lugo” ¡Bingo! ¡No solo es gallego, sino también de Lugo!

En 1999 leo en ABC que Manuel Barrios lo cita en un artículo sobre numerología. ¡Vaya! Hay otro español que sabe de la existencia de Iglesias Janeiro.

En esos años se prepara la edición de Mil preguntas sobre Lugo (El Progreso, 2005) y allí sale a relucir el flamante escritor de la cábala, el tarot egipcio, el magnetismo y la numerología.

Nada pude confirmar en Bóveda sobre la familia Iglesias, ni sobre la Janeiro, pero con la endeble cita de su procedencia lucense me basta para arriesgar que por allí andan sus orígenes.

El año pasado lo incluyo entre los 110 Lucenses Singulares que publica El Progreso con motivo de su 110 aniversario y hace cosa de un mes cuento con él para el cromo de este 13 de julio, sin saber muy bien el porqué de la fecha, aunque él sí lo sabrá.

En ese ínterin recibo un correo de mi tocayísimo Pepe Coira, que me remite el trabajo Argumentos de películas, por el que ha merecido el III premio María Luz Morales al mejor ensayo sobre el audiovisual gallego y donde se descubre toda su peripecia para descubrir quién fue realmente Jesús Iglesias Janeiro. ¡Nombres paralelos para el mismo objetivo! ¡Don Jesús tiene que estar contento del trabajo que sigue dando en la tierra!

Pepe parte del seudónimo J. de Borrán, que es la primera noticia que le llega del personaje a través de un texto llamado precisamente Argumento de películas. Después de mucho investigar, confirma que J. de Borrán y Jesús I.J. son la misma persona. Y no solo eso, sino que localiza a una hija suya que vive en Vigo, Lena Saladina Iglesias Rouco.

La emoción por el hallazgo del personaje, en mi caso, corre paralela a la desilusión por saber que la Bóveda celeste donde nace Jesús no es la lucense, sino la parroquia de Santa María de Bóveda en el municipio orensano de Vilar de Barrio, donde inicia su extraordinaria aventura que Pepe Coira nos contará en breve.

A él le agradecemos la foto del cromo y aguardamos impacientes el resto de la historia recordando que al recibir su llamada, Lena le dice que lleva 50 años esperándola, el tiempo transcurrido desde la muerte de su padre en 1968.

Gallegos la víctima, el asesino y el testigo

14 de Julio , 2019

Hace 83 años (13-VII-1936), Calvo Sotelo, José Rey y Aniceto Castro coinciden en el mismo vehículo

EL ASESINATO DE Calvo Sotelo fue un crimen de Estado con anuncio incluido, cuyos extremos se conocen casi desde el primer momento. Ocurre tal día como hoy de hace 83 años.

El guardia de Asalto Aniceto Castro Piñeira (Pol, 1910?) es hecho prisionero de guerra en el sector del Hospital Clínico del frente de Madrid, calle de Isaac Peral, y luego trasladado al campo de prisioneros de Talavera de la Reina, una circunstancia que lo pone al alcance de la prensa y que nos permite contar con un testimonio directo desde el lado de los ejecutores. Él es uno de los catorce o quince guardias que salen del cuartel de Pontejos con el objetivo de matar al jefe de la oposición y diputado monárquico. Que el inspirador de esta represalia haya sido Indalecio Prieto, el propio ministro Casares Quiroga, el director general de Seguridad, Mallol, los oficiales de Pontejos o todos ellos en sintonía, son las últimas sombras del caso.

Castro Piñeira habla con Miner Otamendi, redactor de la agencia Faro, y con Raniato, de Fotos, probablemente un seudónimo del mismo periodista, que lo describe como un “hombre joven, un poco rubio, y ademanes desenvueltos”.

“Yo nací en el pueblo de Pol, en la provincia de Lugo”. Y sobre su decisión de ser guardia de Asalto, dice: “Mis padres eran campesinos y yo no quería trabajar en la tierra. Me hice cantero y después trabajé en una serrería, hasta que el año 1934 hice oposición a plazas de guardia de Asalto, ingresando en ellas y siendo destinado a la plantilla de Oviedo”.

Además de Casares, otros dos personajes se han referido alguna vez a la muerte de Calvo Sotelo, Ángel Galarza y la Pasionaria. Es un objetivo preferente en aquel concepto criminal de la política. Por encima de José Antonio y de cualquier otro diputado. El tudense se sabía amenazado y el peligro pudo palparlo al comprobar que se le adjudican escoltas cercanos a Indalecio Prieto, cuya misión no iba a ser protegerlo, sino espiarlo, y llegado el caso de un atentado, colaborar con sus atacantes.

Castro Piñeira entra a las diez de la noche del 12 de julio en Pontejos, a las órdenes entonces del comandante Murillo. “Aquel mismo día había ocurrido la muerte del teniente Castillo, y no se hablaba de otra cosa, los oficiales entraban y salían y llegaban bastantes paisanos que comentaban la muerte de Castillo, en términos de gran exaltación. “Hay que acabar con los fascistas”, decía uno. “Tiene que caer algún pez gordo”, decía otro. Y estando así el ambiente llegó vestido de paisano, el capitán Condés, de la Guardia Civil. “Estad tranquilos _ nos dijo _, tranquilos y preparados, porque el Gobierno está dispuesto a que no quede esto así”. Menos sombras.

A las doce y media, el teniente Lupiol transmite una orden escrita al guardia José Rey. “Me parece que esta noche vamos a tener caza”. Aniceto recuerda: “Creímos al principio que se trataba de detenciones como represalia por la muerte del teniente Castillo; pero pronto vimos que algo más grave se preparaba. El coruñés José Rey, que había sido pistolero y se jactaba de haber tomado parte en más de un suceso sangriento”.

“¿A qué hora fuiste a casa del señor Calvo Sotelo?” Y él responde: “A las dos menos diez de la madrugada, ya del día 13 de julio.

Jose Rey será el autor del disparo. El periodista y diputado socialista bilbaino, Julián Zugazagoitia Mendieta, cuando se entera del asesinato de Calvo Sotelo, manifiesta: “Ese atentado es la guerra”. Solo median cinco días para confirmar que acierta de pleno el terrible vaticinio.