Velarde y la economía

14 de Diciembre , 2019

El Vesubio, una opción

Señor Velarde Fuertes: Le sigo desde aquella sección de las libretillas que siempre tendré entre mis referencias de buen periodismo económico, porque se entendía todo, o casi todo lo que en ellas iba exponiendo; con los números bien colocados, los antecedentes bien analizados y las predicciones bien fundamentadas. No es hacerle la pelota, sino la descripción de la pura realidad.

Quizás por ese recuerdo de clarividencia siento decirle que me ha decepcionado leer su consejo ante el posible gobierno que se avecina y que nadie con dos dedos de frente parece dispuesto a evitar.

Me ha decepcionado oírle decir que “Dios nos coja confesados”, porque aunque lo estemos, nada nos va a librar de ver las miserias del forro de los pantalones y de trabajar a mayor gloria de cuanto oportunista chupacaudales crece en los campos españoles en sus distintas modalidades de golfos apandadores, vagos redomados, racistas del terruño, o sus variantes, qué guapo que soy y mándame el sueldo a casa.

Por eso, señor Velarde, aconsejarnos que confesemos nuestros pecados y aguardemos pacientemente el desfile de las sacas por delante de nuestras puertas, con el ánimo encogido y el corazón contrito, no me parece la reacción más contundente, útil y suficiente.

Yo le entiendo. Quiere usted decir que si encima no estamos confesados, nos apalearán e iremos directamente a engrosar las bancadas de Pedro Botero. De Pedro a Pedro y sin pasar por san Pedro.

La verdad, don Juan, me sabe a poco su libretilla actual. Creo que no debería centrar en la confesión su receta económica para los próximos años. Hay otras soluciones más drásticas y contundentes; por ejemplo, hacerse el harakiri, inmolarse en el Vesubio, emigrar como cortador de caña a Cuba, o cambiar de sexo y opositar a una plaza en el Scandallo de Sao Paulo.

Eso sin contar que a lo mejor puedes pedir la nacionalidad catalana.

Tebas y el clásico

13 de Diciembre , 2019

O esto, o nada

Señor Tebas: No sé si está usted en funciones, en modo avión, o a tiempo completo, pero imagino que habiendo dimitido como presidente de la Liga Profesional de Fútbol el pasado día 2 con intención de volver, algo pintará todavía en el cotarro del todos contra todos.

Espero que no le hayan quemado mucho con el chiste “Tebas, ¿te vas?”, ni que su estrategia sea esperar a que pase el Barça-Madrid. Dicho en corto, que no sabía con exactitud a quién dirigir la carta y acabé por pensar que el más oportuno era usted.

Podría decirse que dentro del terrible marasmo en el que nos quiere introducir el señor Sánchez, la celebración o no del clásico, su posible suspensión por segunda vez, su traslado a otro campo o su disputa a puerta cerrada, es un tema menor, pero usted y millones de españoles sabemos que no.

¿Quiénes son Guardiola y el Tsunami? ¿Quién es incluso la Generalitat o cualquier partido, asociación o putiferio de manipuladores para chantajear con el Spain, sit and talk, con rodear el estadio, o con saltar al medio del campo para mostrar su vergüenzas políticas?

Nadie, me contestará usted, pero pueden armarla.

Correcto. Como puede armarla cualquier individuo que decida saltarse la ley y actuar en modo selva. Si eso ocurre, en cualquier país normal _ quiero decir, en otro distinto a éste _, las autoridades aplican el reglamento y seguramente el díscolo quede fuera de la partida y dentro de la cárcel.

Aquí sería mucho pedir una actuación correcta porque no estamos acostumbrados, pero borrada la persecución del delincuente, el siguiente paso, el único que se debe dar sea o no responsabilidad suya, es suspender definitivamente el encuentro, darlo por perdido al club encargado de organizarlo por no ser capaz de hacerlo y que les duela, al menos en la bolsa y el casillero.

Todo lo demás serían paños calientes en modo imbécil.

Sargadelos vive su época psicodélica con Segis García

13 de Diciembre , 2019

Mañana cumple 68 años el actual propietario de las cerámicas creadas por Raimundo Ibáñez

SIENDO MOZUELOS, MI vecino del piso superior en la calle Aguirre baja por la tardes a jugar y a intercambiarnos tebeos. En ese trueque sale ganando él, porque los suyos los tiene fuera de Lugo, ya que aquí está hospedado en casa ajena. Se llama Segismundo García (A Pontenova, 1951) y hoy preside Sargadelos.

Mañana le caen 68 tacos y nadie lo diría porque Segis conserva ese aire de lector de pulgarcitos con el que envuelve un pensamiento bien amueblado, sin fisuras para la praxis de la vida y abierto a todas las dudas cuando filosofa.

Ya es así en aquella adolescencia, cuando su padre envía a El Progreso las novedades de la villa. Carácter firme en ideas flotantes. Dice que los jesuitas lo hacen ateo, pero en realidad milita en el librepensamiento, donde abunda el laicismo y se dan zarpazos de ateísmo cuando hacen falta.

Supera los estudios de tres carreras con solvencia y entre dudas y verdades, piensa que sería ventajoso para el negocio familiar contar con una franquicia de las cerámicas de Sargadelos, así que en el arranque de los ochenta se entrevista con Isaac Díaz Pardo y sus asesores.

Si Freud estuviese en el conocimiento de las cosas, determinaría enseguida que esa entrevista a tres bandas es la causa primigenia de lo que sucederá. Los asesores, más que Isaac, no ven conveniente que se cree un punto de venta en A Pontenova. No le ven nivel, o lo que sea, y a Segis se lo llevan los demonios.

¿Dijo entonces, a viva voz o para sus adentros, “algún día esta fábrica será mía”? No consta, pero Freud lo firmaría.

Al paso de unos años, cuando ya transitábamos la década de los noventa y con negocios abiertos en Ribadeo, Segis entra a formar parte del accionariado y comprueba en vivo cómo aquellos padres de la patria reunidos en torno a Isaac por obra y gracia suya, apenas hablan de la empresa en sus reuniones y todo se les va en grandes palabras sobre saudades.

Bueno, se entiende perfectamente lo que son saudades. Después estaban los desvíos de recursos de Sargadelos hacia otras empresas, principalmente el IGI, que es un pozo sin fondo y que jamás cuaja en nada rentable.

Y más adelante… Bueno, eso ya lo sabe el lector. Segis se hace con la mayoría y lucha contra pérdidas y sindicatos para reflotar Sargadelos hasta el punto actual, con productividad y rentabilidad satisfactorias.

En los momentos más duros de estos últimos años, el empresario que no le gusta llamarse así, reflexiona de esta guisa: “Gestiono o dirijo una representativa firma que, habiendo salido de la ruina hace dos años (y después de haber inyectado los accionistas casi un millón de euros en dos sucesivas ampliaciones de capital), se ve zarandeada, acosada y desacreditada por el sindicato UGT. La firma y mi persona”.

Gana el envite, como había ganado el anterior, pero en la historia de la fábrica no debe reflejarse el tránsito como una lucha entre dos épocas, la de Isaac y Seoane contra la suya. Son épocas que se suceden, tan distintas en sus protagonistas, como iguales en sus objetivos.

Una de las nuevas piezas que incorpora Segis es la Elesede 51, que representa el Yellow submarine de los Beatles, con el símbolo de Haz el amor y no la guerra al lado del periscopio. A ella sigue Psicodelia, el joyero Ágata o el perfume Brétema.

Quien pretenda penetrar en el por qué de las nuevas formas salidas de Sargadelos debe buscarlo en las páginas de “Nada, y que así sea”, el libro de Segis, cuasihomónimo del de Oriana Fallaci, donde su autor se nos abre en canal para que conozcamos sus dudas y sus certezas.

Al rey Felipe

12 de Diciembre , 2019

Isaías lo intuía: Y el león yacerá con el cordero

Isaías lo intuía: Y el león yacerá con el corderoMajestad: Sé que anda usted muy ajetreado recibiendo a los políticos y sin tiempo para nada, pero como el tema va de lo mismo, si lo dejo para mañana va a ser tarde y después las reclamaciones hay que dirigírselas al maestro armero.

Algunos de los que pasan por la consulta expresan su horror ante la posibilidad de que el Gobierno de España dependa, se apoye o directamente lo formen quienes han expresado que en unos hipotéticos Mundiales de Natación siempre apoyarían a los tritones belgas, rusos o egipcios antes que a los españoles, y no es que una medalla de más o de menos en la piscina nos vaya a arreglar la existencia, pero en todo lo demás, sí.

En ese sentido se manifestó Ana Oramas, que a veces habla tan claro que no parece una política. Sin embargo hubo otro canario, Pedro Quevedo, que decretó obligatorio el optimismo ante ERC y tildó un acuerdo PSOE-PP de “pacto anti natura”.

Volvamos la oración por pasiva. ¿Quiere decir el señor Quevedo que un pacto de socialistas con separatistas, golpistas, exterroristas y demás reacios al futuro de España es lo más natural del mundo? Pues aviados vamos.

En miles de cartas que he fisgoneado estos días, sus autores muestran su convencimiento de que usted interpreta correctamente la expresión “formar gobierno” y la dota de un sentido más trascendente que el de la mera suma de una mayoría capaz de hacerlo, porque gobernar para clavarnos en los pies puntas del ocho a diario no se llama así, sino suicidio.

Por esa razón, los autores interceptados opinan que lo verdaderamente antinatural es ver al PSO Español sumado a esas otras siglas, aunque el señor Iceta conceda nacionalidades como churros y sepa sumarlas todas.

En resumen, Majestad, ellos se preguntan y me pregunto yo, ¿se va a notar ese criterio al final de la ronda, o seguimos a bingo como si nada?

Metralleta en mano al rescate de unas monjas en el Congo

12 de Diciembre , 2019

La vida de Varela Dafonte, donante de la colección de lucernas al Museo, es una continua aventura

CIERTOS ENTRESIJOS FAMILIARES de José Antonio Varela Dafonte (Lugo, 1921), merecen verse en detalle. Es bisnieto del famoso médico José Varela de Montes, la perla de Fonseca, pionero de tantas especialidades y el hombre que aquella lluviosa noche de 1837 lleva a una niña para que la bauticen como Rosalía de Castro. Pero también es hijo adoptivo del filósofo Domingo Carvallo, hijo a su vez de Esteban Carvallo de Cora, y se casa en segundas nupcias con Sarah Álvarez de Miranda Álvarez, una de las nietas del político asturiano Melquíades Álvarez.

La vida de Varela Dafonte se desborda en aventuras y nos obliga a pasar por ella a salto de mata. Nace en Friás, el barrio de la Estación y hace la carrera diplomática antes de componer un tipo más cercano a Indiana Jones que a Alberto Ullastres; más cercano a la arqueología, que a los salones de las embajadas. “A mi manera”, se titulan sus memorias.

Estudia en Santiago, Alemania e Inglaterra, y el año 1953 ingresa en el cuerpo diplomático. Se estrena en Caracas, donde es cónsul; pero lo suyo es internarse en la selva. Durante un mes recorre 1.700 km en canoa. Eso le permite ser el primer hombre que entra en contacto con una tribu Guaica desconocida en las fuentes del Orinoco.

Varela cruza la Guayana a pie con tres indios durante catorce días en los que no ven el sol y localiza restos desconocidos de la conquista española.

Cuando está destinado en Ammán, organiza y financia las excavaciones en una cueva del vado del Jaboc, aprovechando que varios sacerdotes y arqueólogos españoles realizan un cursillo en la Escuela Bíblica Dominicana de Jerusalén.

Los pone a excavar en Jaboc y localizan hachas y otros objetos prehistóricos, así como un edificio bizantino, una colección de cerámica y útiles de la Edad del Hierro.

Estos trabajos tienen su continuación en Giam, en el desierto de Judá, donde había estado el padre de Echegaray, vícedirector del Museo de Santander. Allí logra hallazgos de mayor trascendencia, como la cronología de Jericó y otros de interés para la datación del Neolítico y el Paleolítico.

Fruto de sus andanzas en el Oriente Próximo, es la donación al Museo de Lugo que en su nombre realiza su viuda, Sarah Álvarez. Se trata de 131 lucernas sirias, palestinas, helenas, romanas y bizantinas que componen una de las mejores colecciones del mundo, algunas compradas en Jordania y otras encontradas por él mismo.

Uno de los momentos más aventureros del lucense tiene lugar en el Congo. Su viuda lo cuenta así: “De todas las misiones que tuvo antes de casarnos, quizá la más sobresaliente fue el rescate durante la revolución del Congo, en 1964, de 23 monjas dominicas (ya habían matado a tres) en manos de los temibles Simba, en plena selva. Él mismo tomó parte de la expedición, metralleta en mano, con mercenarios españoles”.

También fue de cine el episodio vivido con un grupo contrarrevolucionario en Cuba, a poco del triunfo de los barbudos, cuando Varela descubre que el jefe de los que están con él es un castrista infiltrado que los va a denunciar sí o sí. Logra huir a Nueva York, pero no en las mejores condiciones mentales.

Un último capítulo de su vida aventurera sucede en Camboya. Franco en persona le ordena que abra la Embajada y que desde ella gestione el rescate de los legionarios españoles desertores de la Legión Extranjera Francesa, en poder de los vietnamitas.

En Hanoi se juega el pescuezo, pero consigue regresar a España con todos los legionarios.

De maestro armero y camarero, a sillero

11 de Diciembre , 2019

Francisco Varela Meilán hace seis veces las Américas, hasta que recala en Lugo como sillero de los Cantones

A LO LARGO de su vida, Francisco Varela Meilán (Lugo, 1898), había cruzado el charco doce veces para ejercer los más diversos trabajos. Después del último viaje, quizá para compensar tanto ajetreo, elige la actividad más sedentaria que existe en Lugo, sillero de los Cantones.

Pero vayamos al inicio. Con trece años se marcha a Cuba en busca de dinero y pasa de ganar dos reales diarios a meterse en los bolsillos tres pesetas en el mismo tiempo. Al cabo de seis años de mucho ahorrar y poco descanso, vuelve con dinero suficiente para darles a sus padres una posición desahogada. En una palabra, para “levantar la casa”, como dirá en una entrevista con Ángel de la Vega muchos años después.

Pero la morriña solo le dura dos meses, porque después vuelve a Cuba… aunque no llega. Estamos en 1917 y cuando el barco toca un puerto USA, la nación decide sumarse al conflicto bélico iniciado en el 14, es decir, la I Guerra Mundial.

La novedad hace que Francisco salte a tierra y deje que el barco continúe sin él. Por tres veces se apunta al ejército norteamericano y por tres veces le niegan el traslado a los frentes. Según su explicación, a los extranjeros no los querían llevar porque tenían gente suficiente.

Francisco se convierte en ciudadano del país de las oportunidades y encuentra trabajo en Remington UMC, resultado de la fusión que acaba de realizar la casa matriz de la fábrica de armas y máquinas de escribir con la Union Metallic Cartridge. En 1915, la planta de Ilion se amplía y con la entrada de los EE.UU. en guerra, la producción se dispara, nunca mejor dicho, ya que Remington fabrica fusiles Berthier Mle 1907/15 para Francia, Enfield Pattern 1914 para el Reino Unido, y Mosin-Nagant modelo 1891 para la Rusia zarista.

Francisco gana entonces 8 dólares diarios, más 3 horas extra que cobra aparte. Un pastón.

En ese tiempo pasa por otras fábricas, como la Ford, y mejora sus condiciones durante los cinco años que le dedica a ese país. Regresa a Lugo en 1919 con intención de quedarse, pero las emociones vividas le llevan de nuevo a América. En esta ocasión, a la Argentina. Recordemos que apenas ha cumplido los 21 años, está soltero y “libre como un pajarito”, como confiesa para que echemos la imaginación a volar.

Con los porteños es camarero, conoce a su mujer, que era cocinera, trabaja a destajo y se divierte sin mesura. Con ella forma un tándem que se contrata en bloque. Están en Los Chinos y El Molino, las mejores cafeterías de Buenos Aires en esa época y agarran plata.

Otras tres veces más cruza el Atlántico y viaja a Brasil y México, la última de ellas, ya viudo. La pérdida de su mujer y el paso del tiempo rebajan sus ganas de moverse. O eso parece, pues aún le queda por hacer una nueva visita a Argentina hasta que en el 36, precisamente en el 36, viene a Lugo y se queda.

La paradoja vital de Francisco Varela llega en la postguerra, cuando se hace con el negocio de las sillas de alquiler en lo que entonces era la Plaza de España (Praza Maior). La regenta un amigo que debe marcharse, acuerdan un trato y se queda con ellas durante 14 años.

Para quien se pregunte de qué va el negocio, diremos que Francisco dispone de 1.800 sillas de madera que la gente alquila por cinco céntimos, o 10 el sillón, y se sienta donde quiere, en los jardines o alrededor del templete para escuchar la Banda. Usar los bancos es propio de chachas, chiquillos y sorches sin graduación.

Luego suben a dos reales y a una peseta. Un negocio bien asentado.

Señor Rufián

11 de Diciembre , 2019

Abuelito, dime tú

Señor Rufián: Le escribo porque he leído que en sus manos está mi futuro más inmediato. El mío y el de todos mis compañeros _ como se dice cuando se salva a los jugadores del escondite _, motivo suficiente como para estar hondamente preocupado.

Si a ello añadimos que enfrente tiene a otros señores sin grandes reparos a la hora de repartir prebendas, taifas y botones atómicos, la preocupación se eleva de categoría y entra en pánico.

Entre los posibles socios de Gobierno y ustedes como abrazafarolas, apuntalaparedes y recogeperas, me sobreviene una congoja que me deja como secuelas una voz de pito y dos taquicardias. El médico me ha recomendado no ver ciertas cadenas, pero eso ya lo venía haciendo y es peor, porque te imaginas cosas… y no duermes. Me han hablado del LSD, pero claro, si a estas alturas me entretengo en ver submarinos amarillos, me perderé los amaneceres, que siguen siendo espectáculos fastuosos.

El señorito de la Moncloa podrá decir lo que quiera, pero ese no es el mandato de las urnas. Ni de las primeras _ ¡menudo papelón el de Rivera! _, ni de las segundas, porque de serlo, se enunciaría poco más o menos así: Coja el partido ganador a todos cuantos duden de España, descuartícenla y háganse llamar Gobierno de las tribus montaraces, como cuando antes de Roma o por ahí.

Señor Rufián, ya sé que me va a hacer caso omiso, a mí y a todos mis compañeros, porque su proyecto político tiene la altura de una filloa extendida en plancha; pero le advierto que la sangre de los jienenses y granadinos que confluyó para engendrarlo, aunque fuese en Santa Coloma de Gramanet, golpeará sobre su conciencia si trata de robar a sus ancestros. ¿No ha visto más de tres películas en las que una casa se construye sobre un cementerio indio? ¿No se acuerda cómo se ponen de bravos los fantasmas apaches?

Pues oído al parche.

A Greta, la cabreada

10 de Diciembre , 2019

Greta y los Garbo

Querida Greta: Espero que al recibo de la presente te encuentres mejorada de tu disgusto. Nada nos alegraría más que ver cómo aflora la sonrisa enmarcada entre esas dos trenzas tuyas, tan escandinavas, tan pastoriles, que diríanse velas en el altar del conservacionismo activista militante.

Tienes razón cuando dices que te han secuestrado la infancia. Secuestrado, robado o masacrado. Te equivocas profundamente al señalar quién es el culpable. A veces, una persona normal tarda toda una vida en averiguarlo. Seguro que tú lo consigues en menos tiempo.

Entiendo que has elegido un camino difícil, lleno de trampas y de renuncias: a la carne, al avión, a Disneyland. Vas a necesitar varios asesores para que te eviten situaciones comprometidas y contradictorias con tu evangelio, como son las fotos al lado de pantallas, micrófonos o sillones en desacuerdo con tus parámetros de conducta sana, como ya te ha ocurrido a las primeras de cambio.

Así se explica que en estos pocos meses de activismo que llevas encima se haya acuñado el convencimiento general de que atacarte a ti es tanto como ciscarse en la madre de los leones del Serengeti, como negar el efecto invernadero, o como propalar que Ghandi se acostaba con menores.

Y ahí sí que no, Greta del alma querida. En este juego del activismo y mercadotecnia no vale rodearse de cinturones sanitarios para protegerse de las críticas. Todos los que lo intentaron arrastran hoy la fama de ser unos redomados fascistas y tú no querrás caer tan bajo, sobre todo ahora que estás a punto de ser mayor de edad y nunca más volverás a ser esta niña respondona que canta las cuarenta con tanta energía que parece la nuclear, con perdón.

Por cierto, en el Big Bang, las glaciaciones y la desaparición de los dinosaurios no había ni un hombre a la redonda.

Fouce, el pionero informático en Lugo

10 de Diciembre , 2019

Hoy se celebra el Día de la Informática que llega a la ciudad con una computadora Philips para el Ayuntamiento

SE CELEBRA HOY el Día de la Informática porque es el del nacimiento de Grace Murray Hopper, una mujer pionera en el mundo de la computación y la creadora del Harvard Mark II, un ordenador de los tiempos en los que no había ordenadores.

Si buscamos al pionero lucense en estas lides nos encontramos con el nombre de José Fouce Meilán (Lugo, 1940), que este año alcanzaría los ochenta de vida y que en 1958 había ganado plaza de funcionario en el Ayuntamiento de Lugo, dentro del servicio de aguas.

Había estudiado Peritaje Mercantil y Magisterio en Lugo, así como Profesorado Mercantil en A Coruña, pero además reúne otras dos cualidades que son determinantes en su trabajo inmediato. Es un hombre de variadas inquietudes y disfruta de una destacada facilidad para las matemáticas.

Diez años más tarde, allá por 1968, el alcalde Fernando Pedrosa lo llama a su despacho. Estamos en los tiempos en los que decir ordenador electrónico o computadora abre la puerta a las mayores ensoñaciones, porque la informática _ palabra todavía desusada _, facilitaría todo tipo de trabajos, como se está demostrando a pasos agigantados.

Se habla de la IBM 1440 y suena a magia porque hace 5.000 operaciones por segundo y se dice que en breve, desde una agencia de viajes con ordenador se podrán reservar billetes de avión. Cosas veredes.

Pedrosa le anuncia la novedad: “Nos comen los papeles. El Ayuntamiento va a disponer de una computadora y he decidido que te hagas con los mandos”.

Y así lo hace, tras sendos cursillos en Barcelona y Madrid. En aquellos momentos el aparato más moderno con el que cuentan los servicios municipales de Lugo es una sumadora manual de ésas que imprimen los resultados en un rollo de papel accionando una palanca como los gatos chinos de la suerte.

La modernización viene a través de una computadora Philips de cuatro kas de memoria, puesta a disposición del servicio de aguas, por estar él allí, pero que trabaja para todo el concello desde 1969 en el que se instala.

El invento está operativo a lo largo de diez años y sirve para hacer las nóminas de toda la plantilla. Lo maneja un operador y el propio Fouce. Claro que en aquellos momentos la informática arrastra todavía la dependencia de las fichas perforadas o magnéticas, y ese lastre produce el almacenamiento de 16 metros cúbicos de tarjetas que necesitan una habitación para ellas solas. Por lo tanto, los papeles no se habían ido del todo.

El caso es que los primeros pasos están dados y que Pepe Fouce hace historia en la ciudad siendo jefe de los Servicios Electromecánicos.

Pero él también había sido profesor ayudante de la Escuela de Comercio de Lugo y participado en muy diversas iniciativas, como la directiva de Cántigas e Frores, la Peña de Ajedrez del Círculo das Artes, de la que es secretario, y la presidencia de la asociación ASAMDENA para defensa de la naturaleza.

Por otra parte fue un gran aficionado al teatro, tanto en la interpretación como en la dirección a través del Aula de Teatro. Una prolongación de esa actividad fue dar vida a Pelúdez desde Lugovisión durante los sanfroilanes finiseculares. Tiempo atrás había colaborado en Radio Lugo, presidido el Club Musical y dirigido el grupo cinematográfico del citado Círculo.

En el Ayuntamiento colabora con el Área de Cultura para organizar las Semanas Bibliográficas das Linguas Ibéricas y lleva a cabo una dilatada labor sindical, por ejemplo como presidente de la junta de personal.

La parte lucense del Neptuno del Prado

9 de Diciembre , 2019

Uno de los artífices de la estatua nace en Baralla, un dato hasta hoy desconocido

SEPAN LOS SEGUIDORES del Atlético de Madrid y todos los lucenses, que cuando este club celebra sus triunfos alrededor de la fuente de Neptuno, lo hacen gracias al trabajo de un artista de Lugo que colabora, entre otros, a darle forma para que desde estos días de diciembre de 1786 adorne el Paseo o Salón del Prado. Lo hace en compañía de Apolo y de la Cibeles, diosa que sí está enraizada con Madrid y a la que deberían acudir, aunque también lo haga el Real Madrid.

Pelillos a la mar y vayamos al grano. Hablamos de José Rodríguez Díaz (Baralla, 1742), cuya filiación completa debemos a la siempre inestimable colaboración de Luis López Pombo, a quien le pedimos que escudriñe en el Archivo Central Parroquial del Obispado de Lugo hasta dar con la cuna exacta del hombre, cuya biografía arrastra un error inmemorial que lo hace nacido en Sesterey, un topónimo inexistente y por lo tanto ilocalizable.

El error oculta que su nacimiento se produce en la parroquia de San Pedro de Sixirei, hoy perteneciente a Baralla, contra la que sus biógrafos se dan una y otra vez de bruces sin descubrirla.

Así lo refleja el libro 3º-4º de Bautizados de la feligresía de Sixirei (Baralla, folio 129 regular, 1742). Hijo de Antonio Rodríguez y María Díaz, al niño se le imponen los nombres de Joseph Thomas, nacido el 3 de marzo de ese año y con familiares en Santiago de Cedrón, hoy Láncara.

Joseph Thomas se forma en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid de la mano del toledano Juan Pascual de Mena desde 1765. Es premiado en los años sucesivos y si buscan la pintura “Don Fernando I arma caballero al Cid Campeador”, verán el lienzo galardonado, eso sí, en una única reproducción dentro de la web de Valeria Ardante.

Desde el 6 de marzo de 1785 es académico de mérito, justo cuando se enfrasca en el trabajo de la fuente de Neptuno, en cuya ficha oficial figura como autor del diseño Ventura Rodríguez, mientras que la ejecución correspondió al maestro del lucense, Juan Pascual de Mena, a Pablo de la Cerda, a José Guerra, a José Arias y al propio Rodríguez Díaz.

A nuestro hombre se le adjudican la carroza en forma de concha, el agua por donde avanza y los delfines.

Tras la prueba de los surtidores, se muestra a la pública contemplación de los madrileños el 2 de diciembre del año señalado, coincidiendo con el cumpleaños de la infanta María Teresa Antonia, octava hija de los trece que tuvo Carlos III.

Las reacciones ante esta tercera fuente del Prado fueron muy positivas desde el primer momento y Neptuno triunfó en el gusto de los capitalinos, que así disponían de una diosa de la tierra y un dios del mar.

Entre las obras más destacadas de José Rodríguez se encuentran los retratos de su tocayo José Rodríguez de Campomanes, gobernador del Consejo de Castilla, del propio Ventura Figueroa, de Miguel de Múzquiz, conde de Gausa y ministro de Hacienda, y del primer ministro José de Moñino, conde de Floridablanca, que está en el Prado, o sea, al lado de Neptuno.

Dicen sus biógrafos que era conocido como “Sócrates”, y uno, que es mal pensado, duda entre creerlo, o suponer que “Sócrates” sea en realidad su nombre masónico, dada la afinidad existente entre los canteros y los hijos de la viuda.

José es profesor en la Real Academia desde 1786 hasta 1797, cuando es nombrado maestro mayor de la escultura del arsenal de La Carraca en Cádiz. Y allí permanece hasta su muerte, en 1817.

Artista olvidado en toda Galicia, se achaca este hecho a la imposibilidad de fijar el lugar de nacimiento. Bueno, pues ya no.