Los años lucenses del Caballero de París

2 de Enero , 2020

López Lledín nace hace 120 años en A Fonsagrada, hoy tierras de Negueira de Muñiz, donde se enamora de la hija del médico

SE CUMPLEN LOS 120 años del nacimiento del Caballero de París, José Luis López Lledín (Negueira de Muñiz, 1899), inmortalizado en La Habana por una estatua que lo representa peatón en la ciudad.

Cuando él nace, la parroquia de San Salvador de Negueira, solar de la aldea de Vilaseca, es tierra de A Fonsagrada, pero desde 1928 forma el territorio de Negueira de Muñiz.

De Vilaseca dicen algunos de sus biógrafos que es una población muy pequeña y que en ese momento apenas tiene un par de centenares de casas. ¡Qué barbaridad! ¡Pero si eso sería Nueva York! Vilaseca limita con el Eo y consigo misma. Poco más.

Los hermanos de José Luis fueron once, pero tampoco es dato del que debamos fiarnos, porque otras fuentes reducen ese número a ocho. Manuel Curiel, que publica su vida en edición bilingüe, dice que es el cuarto de los López Lledín, después de Inocencia, Isabel y Manuela, y antes de Amancio, Mercedes, Benigno y Antonio.

De los once, o de los ocho, sólo él aprende a leer y a escribir durante la infancia. Eso dicen. Según quien cuente su historia, siete de ellos emigran a América, y la única mujer, Inocencia, cree que cuatro van a Cuba. Por lo que se ve, tampoco ella puede asegurarlo. En la isla todos forman familia, menos José Luis.

Lo que su hermana recuerda de la juventud del personaje da para sinopsis de una atractiva novela, de un culebrón o de un drama clásico. Y eso que Inocencia apenas esboza cuatro rasgos de lo que Lledín va a ser.

Dice que José Luis es muy estudioso y que va bastante tiempo a la escuela, lo cual no quiere decir exactamente que asista normalmente a las clases, sino que va. Abandona los estudios cuando cursa la mitad del bachillerato. ¿En Lugo? ¿Por libre? No se especifica. Le gustan las buenas lecturas, la buena música y las comodidades, “al extremo que le dicen el rico de la familia”.

Se enamora de la hija de un médico de A Fonsagrada. ¿Valentín López Troncoso? ¿Armando Peñamaría? Se llama Merceditas y le dedica versos de amor, pero la muchacha enferma y muere estando José Luis a su lado. Ese mismo día jura que jamás se casará, y así lo cumple.

Poco después tiene lugar el viaje a América para el cual se ofrecen dos fechas y dos circunstancias. Daylina Morales Escobar dice que llega a La Habana en 1914, antes de cumplir los quince años. El doctor Luis Calzadilla Fierro, que escribe su biografía en un libro titulado Yo soy el Caballero de París, afirma que viaja a bordo del vapor alemán Chemnitz, capitaneado por un tal Miztlaft, quien deja constancia de que el muchacho debe ser atendido de altas fiebres durante la navegación. En ese caso, su arribada al puerto de la capital cubana se habría producido el 10 de diciembre de 1913.

Curiel se abona a esta fecha, pero el periodista José Quílez Vicente entrevista a Inocencia para Bohemia _ ¡qué gran revista para hablar de José Luis! _, y le informa que está en Cuba desde 1910 y que su hermano José llega el 4 de octubre de 1914. Tanta precisión en las dos fechas es muy sospechosa, ahora bien, nada comparable al estupor que causan las palabras del propio interesado, pues dice que llega a la isla a bordo del buque de emigrantes Princesa de Cecilia, también alemán. Al menos hay una coincidencia.

Su primo Julio Lledín asegura que en Cuba realiza estudios, aprende inglés y logra trabajar en varios establecimientos de hostelería, donde se le aprecia porque es culto, sabe hablar a la gente y la trata de manera excelente. Aún no ha nacido la leyenda del Caballero.

Héctor, el último preso español de Fidel Castro

2 de Enero , 2020

Suárez consigue su liberación en las Navidades de 1978, después de 18 de cárcel en una condena de 20 años

EL REGIMEN CASTRISTA dice al presidente Suárez que en septiembre de 1978 sólo mantiene en sus cárceles a un preso de nacionalidad española. Pesa sobre él una pena de 20 años, por lo que le faltan dos para cumplirla en su integridad. Adolfo Suárez logra la promesa de que será puesto en libertad lo más pronto posible. Tiene 47 años y es lucense, paisano de Ramón Castro, el padre de Fidel.

Semanas después el comandante recibe en audiencia al embajador de España en Cuba, Enrique Suárez de Puga, y le anuncia que el preso podrá pasar en España las inmediatas Navidades con su familia.

Héctor Odilio Alonso Fernández (Lugo, 1931), es trasladado a un edificio de la Dirección de Establecimientos Penitenciarios, del que sale el 30 de diciembre de ese año. Vuela a Madrid y luego llega a Lugo.

En 1960 había sido condenado a la citada pena por delitos contra la seguridad del Estado cubano. Es decir, tan solo el año siguiente de la llegada de Castro al poder.

Primero ocupa celda en la prisión de la isla de Pinos _ hoy isla de la Juventud _, donde curiosamente también estuvieron presos Castro y muchos de los barbudos del 59; y más tarde, en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba.

Pero el caso de Héctor no está tan relacionado con la supuesta gravedad del delito cometido _ cuya naturaleza se desconoce _, como con su negativa rotunda a vestir el uniforme de presidiario que la ley le obliga a llevar.

Desde el primer momento de su entrada en prisión hace saber su rechazo a esas ropas y comienza su cautiverio con las únicas que le son permitidas, una camiseta y unos calzoncillos.

En esas circunstancias de rebeldía disciplinaria, Héctor no puede beneficiarse de ninguna rebaja sobre la pena que le hubiese podido corresponder durante esos dieciocho años y así permanece todo ese tiempo.

Se cuenta, y posiblemente sea cierto, que en el último año, antes o después de la mediación de Suárez, las autoridades carcelarias se conformaban con que Héctor usase el uniforme algunos días, quizá como un ejemplo ante sus compañeros que al régimen le permitiese decir: ¿Ven ustedes? Héctor también obedece.

Pero el lucense persiste en su rechazo y si nadie lo desmiente, sale de prisión sin haber vestido lo que para él era un infamante uniforme. No es el único recluso que se niega a usar el chaleco y los pantalones grises. Otros le secundan en su postura, pero ante la posibilidad de un indulto a cambio de vestir el uniforme durante unos días, todos pasan por el aro y se lo cuelgan. Es una actitud imposible de criticar, pero en Héctor no encuentra el terreno abonado y con él las autoridades pinchan en hueso.

Alonso Fernández, que está soltero, sufre tumores en la cabeza como consecuencia de los malos tratos recibidos.

El periodista gallego Álvaro Ruibal, bajo su habitual seudónimo de ERO, escribe una columna en La Vanguardia cuando la libertad de Héctor aún está en el aire, donde dice:

“¡Un poco de formalidad! No se puede tener entre rejas a nadie por la minucia de andar en calzoncillos, sobre todo si los lleva va para una veintena. La costumbre es ley. Son arbitrariedades de funcionarios sañudos. A un amigo, condenado a una fuerte pena, de resultas de la guerra civil, le ponían en libertad si aprendía el catecismo del P. Astete, y como se negaba a ello, le retuvieron meses y meses a la sombra. Fue una indignidad.”

Héctor se sale con la suya, pero a un precio demasiado alto, aunque ¿quién sabe?

Uvas de consenso

2 de Enero , 2020

¿Qué tal le sentaría a Gayoso?

A la atención de doña Cristina Pedroche: Estimada señora de Muñoz, yo quería haberle visto campaneando para descubrir cuanto antes el traje que le habían endilgado este año tan crucial, pero me fue imposible de todo punto.

En el salón donde nos encontrábamos, los pedrochistas fuimos tildados de mirones y de otras lindezas que no soy capaz de reproducir aquí, y eso que no me ando con chiquitas. Otro sector se decantó desde los primeros momentos por la TvG al grito de: “A xente é adicta a Gayoso e Benedicta!”

El resto de las cadenas también tenían partidarios y detractores, de modo que la elección de la emisora no fue asunto baladí en los minutos previos. “Yo nunca tomo las uvas _ declaró el portavoz del sector disidente _. Las campanadas agravan el cambio climático y además espantan a los cormoranes moñudos en su fase de nidificación”.

Aquello era muy serio. Te podías estar metiendo la primera uva y aparecer Greta en holograma para espetarte eso de ¿Cómo te atreves?

Por fin, cuando ya estaban encima los cuartos, hubo consenso y optamos por ver dos campanadas en cada emisora. El que dijo que nunca las tomaba se encargó de ir cambiando los canales y pese a la dificultad intrínseca que supone un manejo del mando a nivel experto, todo salió a pedir de boca, o sea, que no hubo atragantados.

Comprenderá, doña Cristina, que en esas condiciones poco traje vislumbré, aunque terminada la ceremonia tribal, o danza de la suerte, nos fuimos todos a vérselo, como corresponde a unos acendrados fisgones.

Debo decirle para su disgusto que apenas ha llamado la atención del respetable. Ni usted, ni esa coraza áurea que le impedía moverse con naturalidad.

Lo siento. Pruebe el año que viene con Pertegaz, que siempre fue una garantía.

Anacleto encapuchado

31 de Diciembre , 2019

Las famosas alcantarillas

Sr. Delegado del Gobierno boliviano, Jorge – Tuto – Quiroga: He escuchado con toda atención su comparecencia ante los medios en ese recoleto salón-comedor donde la ha celebrado y debo decirle que no he podido cerrar la boca en los 20 minutos que dura, porque su pausada y razonada exposición hiela la sangre a todo español que se precie de serlo, pues pone el acento en el tipo de personas que se aprestan a gobernarnos, si algún rey mago no lo remedia.

Coincide el descubrimiento de la operación que se pretendía realizar en La Paz _ liberar a unos narcotraficantes _, con el anuncio del acuerdo entre PSOE y ERC, de modo que la jornada es dramática de cojones.

Dice usted que Sánchez y sus socios tienen que estar perdiditos de miedo ante la posibilidad de que los asilados en la embajada de México tiren de la manta y salgan a relucir todas sus conexiones con las dictaduras americanas, las drogas, las FARC y compañía. Cierto, prueba de ese miedo es la operación Anacleto agente secreto lanzada en La Paz en plan Salvad al soldado Iglesias.

Pero sepa usted, señor Quiroga, que todo el miedo que puedan tener los susodichos no es en absoluto comparable con el que tenemos los demás ante su llegada, con el agravante de que nosotros no podemos mandar enmascarados a que nos solucionen los problemas, ni en La Paz, ni en la Moncloa.

Las últimas palabras de esta carta han de ser necesariamente para animarle en su trabajo de reconstrucción democrática _ aquí estamos en fase destrucción _, y para felicitar a esos vecinos de la embajada mexicana que de forma sorprendente impidieron el acceso de los coches españoles al interior.

Tratamos de trasplantar ese mismo comportamiento ante cualquier legación internacional en Madrid y la verdad, no nos lo imaginamos. ¿Estaban prevenidos? Feliz año.

Instruye el levantamiento de Tremp y combate en Manila a los insurrectos

30 de Diciembre , 2019

El de Viveiro es apartado del caso Prim por citar a un diputado que considera sospechoso

MAÑANA SE CUMPLEN los 149 años de la muerte de Juan Prim, uno más de los muchos atentados que España tiene pendientes de esclarecer, como lo demuestra la reciente publicación de nuevas aportaciones sobre lo ocurrido en la madrileña calle del Turco el 27 de diciembre de 1870 y las horas posteriores hasta el fallecimiento del presidente del Consejo de Ministros y el complot previo.

Uno de los juristas que participa en las acciones desencadenadas por el atentado es Servando Fernández-Victorio (Viveiro, 1836), nacido en Galdo. Es alumno del colegio que funda en la ciudad María Sarmiento, la mujer de Gómez Pérez das Mariñas, cuya familia ya tiene cromo en esta colección.

Hace Derecho en Santiago y es promotor fiscal de Viveiro, antes de recorrer destinos en O Barco de Valdeorras y Xinzo de Limia (Ourense), e Igualada (Barcelona), donde le pilla el levantamiento republicano de Tremp. Es nombrado para instruir el sumario, lo que le obliga literalmente a saltar las barricadas que allí se montan, en compañía del gobernador y la Guardia Civil.

Este valiente comportamiento se recompensa con el ascenso a uno de los juzgados de Barcelona, donde de nuevo va a dar pruebas de su entrega en 1869, cuando la fiebre amarilla causa una alta mortalidad en la Barceloneta. El ayuntamiento le concede entonces un diploma y una medalla conmemorativa.

Al poco tiempo es llamado a Madrid para instruir, como juez especial, la causa contra los asesinos del general Prim, prueba del prestigio alcanzado. Pero es un regalo envenenado y un berenjenal de sospechas y traiciones.

Debido a su íntegra actuación, sin someterse a coacciones, es apartado de la causa y destinado a las audiencias de Cáceres, Burgos, y más adelante, Manila.

El comentario popular nunca demostrado es que Fernández-Victorio llama a declarar a determinado diputado que cree sospechoso. Como curiosidad, de su instrucción rescatamos una de las listas de testigos citados para deponer en su presencia, antes de ser apartado:

“Dos jóvenes, vestidos de gabán, uno con sombrero hongo y el otro con gorra galón blanco y dos letras, que entraron en la portería de la casa núm, 68 de la calle de Alcalá, los cuales pidieron al portero agua y vinagre. A un caballero y una joven que con un niño entraron en la casa de vacas del número 66 de la calle de Alcalá, donde se refugiaron por haber oído unos tiros. Al cochero de punto en la plaza del Rey. A una señora con tres niños pequeños, acompañando al coche y a pie la criada y dos niños mayores de dicha familia…”

En Manila se encuentra con un tapón de siete mil causas sin resolver que él satisface en poco tiempo, pero su estancia allí vuelve a coincidir con otra revuelta, la insurrección tagala y la guerra hispano-yanqui.

Se opone a la capitulación de Manila y un historiador escribe de él que no llega jamás a perder la serenidad ni se deja abatir por los reveses. Convierte la Audiencia de Manila en un bastión contra los insurrectos. “Alma y vida de aquel generoso movimiento fue nuestro ilustre y benemérito Fernández-Victorio”.

Estaba casado con una hija de su paisano Vicente Manuel Cociña. De vuelta en la península es destinado a presidir la Audiencia de Oviedo, donde se jubila. Se retira a Barcelona, para morir de una angina de pecho el 20 de agosto de 1907.

También había sido diputado a Cortes por el distrito de Lalín y consejero de Administración de Filipinas.

López Varela, un batallador que se fue apagando

30 de Diciembre , 2019

Es subsecretario de Trabajo en 1936, tras un breve paso por la D.G. de Primera Enseñanza

TUVO UNA FACILIDAD innata para conectar con el público y una especial querencia a hacerlo mediante discursos vibrantes. Por eso la prensa lo califica de “popular tribuno”, para salpicar después la misma crónica con adjetivos como enérgico o batallador. Hablamos del diputado radical por Pontevedra, José López Varela (Lugo, 1893), nacido en Ramil, San Xoán de Tirimol.

Castro Flores, a quien se supone amigo y paisano, escribe el 21 de enero de 1936 en El Progreso, que “saliendo por la carretera de La Coruña, nos encontramos a los seis kilómetros, un pueblecillo llamado Ramil, y a la izquierda de la carretera y por detrás de la casilla de Peones Camineros, una casa de aspecto humilde en la que vivió un matrimonio y se crió una familia, dedicada, a medida que iban sirviendo, a los trabajos del campo, a la herrería y a la música”, esto último, en la llamada Banda de Ramil.

Naturalmente habla de la casa natal de José López Varela, el primogénito de la familia que logra compaginar los trabajos impuestos por su padre con los estudios de maestro de Primera Enseñanza, por una parte, y con los ensayos de la Banda Municipal de Lugo, por otra, lo que le obliga a desplazarse hasta dentro de murallas casi todos los días.

Luego ingresa en el Magisterio nacional y es destinado a la escuela del Arenal (Vigo). Ya en la II República de 1931 es elegido diputado a Cortes por Pontevedra. En el Congreso destaca cuando se habla de enseñanza. Ese año obtiene también la plaza de Inspector de Primera Enseñanza, siendo destinado a Ourense.

En el año 1933 vuelve a ser diputado por la misma provincia, y en diciembre de 1935, es nombrado director general de Primera Enseñanza, coincidiendo ese momento con su baja como militante del Partido Radical, al que sigue perteneciendo su jefe inmediato, el ministro de Instrucción, Manuel Becerra. Quizá por influencia del propio Becerra, López Varela ingresa en la Masonería.

Pero la armonía dura poco y ya en la primera semana se produce un enfrentamiento interno, de modo que López Varela pasa a ocupar la subsecretaría de Trabajo y Acción Social, sin haber tenido ocasión de dejar mínima huella de su valía en el ministerio que mejor le encajaba. Un despido por elevación.

Tampoco en este nuevo destino va a tener tiempo ni libertad para hacer casi nada, pues toma posesión el 3 de enero de 1936, cuando faltan siete meses para la catástrofe.

En las elecciones de ese año, López Varela figura dentro de la candidatura pontevedresa de centro, al lado de Portela Valladares, Alejandro Mon, Isidoro Millán, Prudencio Landín, Paz Andrade y Ramón Salgado, entre otros. En su adscripción figura como radical disidente.

El 6 de febrero, los gallegos de Anaquiños d’a Terra y Lar Gallego se unen a la Asociación Nacional del Magisterio y a la Asociación Nacional de Maestros Consortes para darle un banquete homenaje en el Hotel Nacional que suena a despedida.

Sus palabras en este acto son ilustrativas, pues invita a buscar la convivencia entre los españoles cuando tan en pugna están las pasiones y lamenta la falta de patriotismo. “Si desaparece este amor al hogar, desaparecerá asimismo el amor a la patria”. En ellas se adivinan las causas de su disidencia con los radicales y con el propio Gobierno.

Como anécdota diremos que en esos últimos meses, su actividad se reduce a clausurar una exposición de dibujos infantiles organizada por la Agrupación Artística Castro Gil y poco más. Su nombre desaparece por completo en la vorágine del 36 sin que podamos precisar su final.

El berenjenal boliviano

30 de Diciembre , 2019

“Gente encapuchada”, dice la prensa boliviana

Ministra Margarita Robles: Le escribo para transmitirle mi impresión de que muy malita tiene que estar la ensalada de su partido y de Podemos como para haberse metido en el jardín boliviano. Eso tiene peor pinta que Messala después de la carrera de cuadrigas con Ben-Hur.

Geos enmascarados con documentos falsos en legaciones extranjeras con ánimos secuestradores a la búsqueda de destrucción de pruebas que incriminan al socio amigo… Uf! Con que sea la mitad de la mitad ya da para hacerse una idea de la catadura de los personajes con los que nos estamos jugando los cuartos, el honor _ el poco que queda _, y el futuro.

Dirán ustedes que las alcantarillas de todos los países están transitadas por los mismos personajes en pos de los mismos, o parecidos objetivos. Sí ¿Y a mí qué? ¿No decían ustedes que Franco patatín y patatán, y que ahora llegaban ustedes con la flor en el culo, la frente marchita y el expediente impoluto? ¿Que llegaban con más democracia en las alforjas que pa qué? Pues anda que lo disimulan a cada paso que dan.

El disparate allí donde se deposita la vista es monumental. Y eso que en teoría todavía no ha empezado el despiporre.

Ahora ya se oyen voces sobre la separación de León y Castilla. Cien diputados más que pagar entre todos, doscientas posibilidades más de chanchullos y abrevaderos, mil papeletas más para la ruina. ¿Todavía no se les ha ocurrido que de Guada y de La Jara salen otros dos gobiernos? Pues pónganse a ello, que está a la altura de sus genialidades.

Volviendo a lo de la embajada. De verdad. No es por hacer ironías, pero no nos lo expliquen. Ahórrennos la vergüenza. Primero, porque para contar mentiras, mejor estar callados, y si van a decir la verdad, ¿qué imagen estaremos dando?

Ayer echaron en TvE la Gala Inocente-Inocente. Fue lo más cercano a lo que está pasando con diferencia.

Agradecido y emocionado

28 de Diciembre , 2019

Voluntarios para trasladar los caudales

Señor don Jordi Pujol: No sabe usted la alegría que me llevé al enterarme de que ha decidido devolver todo el dinero apeñuscado valiéndose de su cargo o/y en condiciones de ventaja, o/y cohechos, malversaciones y situaciones irregulares de variada especie.

Así se hace. Total, los delitos están prescritos y si la justicia le ha hecho un favor, usted actúa en correspondencia. También es de valorar que haya pedido público perdón a los españoles perjudicados por su torpe conducta, que son todos los existentes y más que hubiese a lo largo de estos años, pues quien más quien menos, todos nos hemos quedado sin recibir un euro en asfalto, merluza hospitalaria o educación por su avidez codiciosa. De modo que muy bien hecho.

El colmo de su ejemplar conducta, solidaria con sus semejantes, ajustada a las leyes que le permitieron ser honorable presidente y conforme con los juramentos libremente establecidos, ha sido su mensaje a todos los catalanes, afines a su partido o no, en orden a respetar la Constitución y los dictámenes de la justicia, olvidándose por completo de cualquier aspiración política que no se avenga al interés general.

Se me caen las lágrimas a cántaros al comprobar cómo ha sido capaz de rectificar en estas fechas tan señaladas. Tenga por seguro, don Jordi, que tanto usted, como doña Marta Ferrusola y su abundante prole, van a estar en la mente de todos los españoles de buena voluntad cuando dentro de unos días expresen sus buenos deseos para el 2020, sabiendo además, que todo ello redunda en la formación de un Gobierno bueno para España, para Europa y para el mun…

Perdone un momento, tengo una llamada.

Sí. Era uno de mis hijos para advertirme que hoy es el día de los Santos Inocentes y mucha gente lo aprovecha para colar paparruchas, pero conmigo van listos, que no paso ni una.

Mensajes al gusto

27 de Diciembre , 2019

Señor Don Echenique: He leído sus reflexiones sobre el discurso del Rey y me he preocupado. Le elogia usted un cambio y me he preocupado. Una moderación y también. Le atribuye usted un mejor olfato político y la preocupación se ha disparado a niveles Greta sobre el cambio climático.

Dice usted que hay un cambio monárquico, que se le enfrían los casquetes al rey y que está encantado de intuir que se le viene encima un gobierno de Sánchez con ustedes y el apoyo inexcusable del ERC, a saber a costa de qué.

Pues ya me dirá en qué parte del discurso viene todo eso porque en casa hemos leído su enorme preocupación a que entre los unos, ustedes y los otros se den pasos en contra de la Constitución. Habló de España unida, de evitar enfrentamientos y de lo mucho que le duele la cabeza con el tema catalán. Nada de lo que usted dice.

El primer síntoma de normalidad sería que ni la palabra Constitución ni sus derivados apareciesen en el mensaje navideño, por la sencilla razón de que está vigente, se acepta y funciona a la perfección. Ningún discurso político se alude a la ley de la gravedad, porque está vigente, se acepta y funciona a la perfección.

Quien probablemente ha cambiado su manera de analizar las palabras del Rey es usted, ante la inminencia de pisar moqueta. Ya han pisado césped de riesgo artificial, pero la sensación de una buena alfombra de nudos bien merece aparcar las críticas al rey para verlo feliz y contento, rodeado de todos aquellos que planean cómo dar un golpe sin que se note y mandarlo a unos jardines del Buen Retiro, pero fuera de España. Vamos, como siempre.

Ya ordenó su líder que nadie alzase la voz en estos días, no vaya a ser que se rompa el jarrón.

Y usted, obediente, no sólo no la alzó, sino que enderezó su discurso haciéndonos creer que quien ahora rectifica es Felipe.

Barreiro Pico, la primera bachiller y universitaria

27 de Diciembre , 2019

Nacida en Viveiro, desarrolla todo su trabajo en Ribadeo, de donde era su abuelo, Justo Pico de Coaña

LAS CALLES DE Ribadeo dedicadas a Manuela Barreiro Pico (Viveiro, 1877), y a Justo Pico de Coaña forman una T aunque no llegan a tocarse. Son nieta y abuelo.

Manuela fue una ribadense de Viveiro, porque nace nada menos que en el antiguo convento de San Francisco, donde vive su abuelo materno, el citado Justo Pico de Coaña y Vijander, mientras es maestro allí. Aunque también podría haberlo hecho en Ribadeo, que es la cuna del propio don Justo; o en Piugos de Lugo, de donde es su padre, Manuel Barreiro, maestro también, o incluso en Valladolid, donde nace otro pariente famoso suyo, Ramón Ferreiro Rodríguez-Lago.

Indudablemente, ser hija de uno de los pedagogos más sobresalientes de la Galicia del XIX y tener también un padre profesor, son dos circunstancias que influyen en la educación de Manuela, tanto o más que haber nacido en el antiguo convento, plagado de arte, cultura e historia.

Justo Pico de Coaña, el abuelo ilustrado, había escrito que “es mala costumbre hacer a los niños papagayos: ningún conocimiento les aprovecha si no se les dan nociones exactas de los objetos a que se refiere, y la afición a la lectura se pierde al dejar la escuela”.

La frase parece escrita para su nieta, pues evidentemente la niña no deja la afición a la lectura tras terminar la escuela, ni mucho menos.

A partir de ese momento, la trayectoria de Manuela, como buena pionera que fue, va a pasar por una fase en el que toda actividad académica o comercial incluye una serie de permisos que debe otorgar la autoridad. Permiso para estudiar bachillerato, para matricularse en Farmacia, para licenciarse, para abrir oficina… Lo que para cualquier alumno masculino es la continuación lógica de un derecho que se adquiere al mismo tiempo que los conocimientos, en Manuela lleva añadido el correspondiente e infamante permiso oficial.

En Ribadeo estudia la enseñanza primaria, probablemente en las aulas del Colegio de San Luis, para examinarse luego de Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Tapia de Casariego, entre los años 1890 y 1893. Después traslada su expediente al Instituto de Segunda Enseñanza de Lugo, y allí se examina los cursos de 1893 a 1895, por enseñanza no oficial, no colegiada.

Ese último año obtiene el título y como no consta ningún antecedente, se la considera como la primera mujer gallega en conseguirlo.

En La Farmacia Moderna del 5 de febrero de 1897 se escribe: “Pierden el tiempo, el dinero y algo más, que siempre constituyó la mejor aureola de las damas, las familias que tienen el mal gusto de dedicar a sus hijas al manejo del bisturí o a los trabajos de laboratorio, indicando también el interés y el permiso de los padres para hacer esos estudios”.

La paradoja será que Manuela bautice su oficina en Ribadeo (Rodríguez Murias, 12, actual taberna El Cabás), como Farmacia Moderna. El pueblo la renombra como “a farmacia das Piconas”, ya que en ella se encuentra muchas veces su hermana Emilia, y siendo ambas de apellido Barreiro Pico…

El 7 de mayo de 1901 recibe el título. Para conseguirlo ha superado varios trámites, como ser la primera bachiller de Galicia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Lugo (1896), ser la primera mujer matriculada en la Universidade de Santiago de Compostela (1896) y la primera Licenciada en Farmacia en Galicia (1900) (la séptima en España).

María Isabel Fernández García es autora de la monografía “Manuela Barreiro Pico. Ribadense destacada”.