Un Sherlock Holmes con gaita y tricornio
8 de Enero , 2020Benigno Araujo no da un caso por perdido hasta que descubre todos sus entresijos, lo que le proporciona gran fama en el sur de Lugo
DURANTE LOS ÚLTIMOS años del XIX y primeros del XX, los delincuentes del sur de la provincia de Lugo tienen enfrente a un enemigo implacable, el cabo comandante de los puestos de la Guardia Civil de Quiroga y Monforte de Lemos, Benigno Araujo López (Lugo, 1863).
No da un caso por cerrado, escudriña los indicios más insignificantes, no regatea horas a las labores de vigilancia y se dejar llevar por una intuición que durante ese tiempo lo convierte en un auténtico Sherlock Holmes con gaita y tricornio.
El crimen de Ignacia Carnero en Proendos (Sober) le da mucha fama. En 1900, Eulogio González causa la muerte de otro mozo en una romería de San Clodio, pero Benigno lo atrapa al poco de cometerse con otros nueve individuos implicados. En ese año también detiene al parricida Liborio, que luego da lugar a una llorada ejecución en Lugo. Ese año comienza las pesquisas en el caso de los cabritos.
Se trata de un matrimonio de A Ermida, en Quiroga, que se dedica a la venta de carne de macho cabrío. El negocio les permite contratar los servicios de la joven Máxima Soto, pero cabrito va, cabrito viene, el hombre y Máxima intiman hasta chocarse las carnes. La mujer se entera, pero no pone inconvenientes a la relación. Entonces pasa lo inevitable. Máxima anuncia su embarazo a la pareja y entre los tres deciden que allí no hay sitio para cuatro, de modo que lo que venga será eliminado.
En ese año de 1901 tendrá otra destacada actuación en Ribas de Sil, donde va a evitar un delito antes de ser cometido por Juan González, nacido en Sober y su banda.
El éxito en cada caso solo se olvida con el del siguiente. Ahora Araujo investiga al sacerdote Pedro Domingo López Álvarez, párroco de Parada do Courel, Seoane y Esperante, como instigador de un crimen. Difícil embrollo.
Otro caso más. Anochece el 30 de enero de 1902, aunque pasan pocos minutos de las seis de la tarde. Demetrio Fernández Franco ha preguntado a varios vecinos de Quintá de Lor por la rectoral del párroco que se encuentra entre una docena de casas. Allí se van a cometer dos asesinatos de los que se hablará mucho. Benigno localiza una carta que será clave en la solución final y es recompensado por su trabajo.
Uno de los casos más comentados, aunque no por su trascendencia, fue la operación contra el juego llevada a cabo en Monforte el año 1908, cuando Araujo y sus hombres caen sobre la red de organización del prohibidos _ así llamados los juegos de apuestas _, y detienen a 17 participantes a lo largo de la tarde-noche del 24 de diciembre, Nochebuena. Todo un caso para los Intocables.
Sus éxitos le llevan a ocupar comandancias de mayor importancia, como las de Burgos y Zamora, donde lleva a cabo destacados operativos de vigilancia, como son viajes de los Reyes y otros.
Tras su retiro del Cuerpo, el alcalde Ángel López Pérez lo nombra en 1917 jefe de la Policía Municipal de Lugo, cargo en el que permanecerá 16 años. Sustituye a Ángel Balboa. Al cumplir la edad reglamentaria de los 70 es cesado, aunque inicia un proceso judicial contra la resolución, por considerarla no ajustada a derecho.
La Corporación no admite el fallo, aunque es favorable a Benigno y decide nombrarlo inspector de Arbitrios. Este acuerdo se toma en plena guerra, noviembre de 1936, y se establece que entre en vigor el 1 de enero de 1937. Sin embargo Benigno muere el 29 de diciembre de 1936 y es enterrado un día antes de tomar posesión. Quizá nunca acepte el cargo que se le ofrece a cambio y prefiere irse.
En 2018 se convierte en personaje literario de la novela Te llamaré Muerto.











