A herdanza por poderes

13 de Enero , 2020

Falando con Enrique Sampil do que pasou ou deixou de pasar durante esta última visita a Escairón, refrescoume un sucedido do seu paisano, o notario Luis Moure Mariño, o home que máis tempo me tivo na miña vida co teléfono na orella, porque cando chamaba non era para falar, senón para botar unha monografía.

Recolle Moure Mariño algunha das súas experiencias como notario de aldea na bisbarra e esta que sae o outro día na mesa de Torre Vilariño, en Fión, merece figurar na antoloxía mundial de curiosidades que se faga.

Fora chamado Moure a escoitar as últimas vontades testamentarias dun home que estaba a piques de morrer nunha casa de por alí.

O home estaba deitado, aínda que non tiña tan mal aspecto como para baixar á terra de contado. Non obstante, como para testar non se precisa estar nas derradeiras, o notario séntase a carón do leito e comeza a tomar nota de canto sae pola boca do suposto expirante.

_ A casa, que sexa para o Xan; os leiros pequenos para Luisa; o Chan da Mazá, para Pedro…

E así fai relación de todas as súas pertenzas, unha por unha, e o nome dos seus parentes que deben recibilas e que por certo, contornan ao petrucio e ao notario nese cuarto que fai de alcoba.

De súpeto, Moure muda de postura, estende as pernas ou móvese dalgún xeito que topa os pés cun vulto agochado debaixo da cama.

Bota un ollo por ver se é algo de romper e descobre que se trata do corpo dun home, supostamente morto.

En efecto, era o pai, que viña de morrer sen deixar amañado o testamento, ou ben, ditado cunhas disposicións que non agradaban aos fillos de casa.

Entre todos os legatarios argallan o xeito de solucionalo, que foi agochar o corpo do defunto alí mesmo, e chamar a un veciño para que se fixese pasar polo home, con estritas instrucións do que debía dicir ou deixar de dicir.

El cine de Garci y Mercero en su cabeza

13 de Enero , 2020

El guionista de Rábade escribe todos los guiones de estos dos directores después de triunfar en Cannes

PARA MUCHOS LUCENSES que lo conocen, es una auténtica sorpresa descubrir que detrás del nombre H. Valcárcel con el que se firma la película Miguelín, premiada en Cannes (1965), se esconde Horacio Valcárcel Villar (Rábade, 1932), exalumno de los Maristas y del Instituto Masculino, y compañero por tanto de la generación que entonces discurre entre los treinta y los cuarenta años.

Él, los hermanos Coira y Chema Prado, hacen que Rábade luzca el pomposo título de capital gallega del cine, como la cita siempre el escritor y cinéfilo Chema Paz Gago.

Fue el momento en el que todos ellos presumen de conocer a uno de los triunfadores de Cannes, el hijo de Sergio Valcárcel Rodríguez, capitán de Transmisiones de la Guardia Civil.

De Lugo marcha a Madrid para hacer Derecho, lo que compagina con un puesto en el Banco de España, hasta que lo deja todo, y cual crisálida larvaria, se matricula en la Escuela Oficial de Cinematografía para hacerse director.

En realidad, Lugo debería estar al tanto de la actividad de su paisano, pero nadie sospecha que es él cuando el 10 de abril de 1964 el Cinefórum Lugo organiza una proyección en el Cine España donde se incluyen varios cortos de los nuevos directores españoles, y uno de ellos, precisamente el titulado La cinta, lo firma un tal H. Valcárcel. Algunos de sus compañeros de sesión cineclubista son Mario Camus, con El borracho; Francisco Regueiro, con Sor Angelina y Despedida de soltero, de José Luis Viloria. Son las opera prima de cada uno de ellos.

Antes y después de Miguelín, Valcárcel va a rodar piezas para el No-Do y programas de televisión, como el reportaje sobre Ubrique, dentro de Pueblos que se valen por sí mismos, o la biografía de Concha Espina. Prepara El pájaro ciego, que se rodaría en Galicia sobre el Camino de Santiago, pero la coproducción hispano-italiana sufre retrasos que van a ser decisivos para que Horacio abandone la dirección y se decante por un trabajo más individual y menos dependiente de decisiones ajenas, como es la elaboración de guiones, donde realmente va a triunfar con las mejores series y películas de José Luis Garci y Antonio Mercero.

Toda la filmografía de estos dos directores parte de textos de Horacio Válcarcel y citar aquí los títulos es repetir la obra completa de cada uno de ellos.

En el medio queda casi como excepción ese Miguelín premiado en Cannes dentro del apartado de cine infantil y juvenil. Contaba Horacio que una tarde en Madrid se sube a un autobús y se sienta al lado de una señora con su nieta. La mujer tiene dificultades para leer el periódico y le pide al cineasta que le busque en la cartelera una película de niños para llevar a su nieta.

Sólo localiza una en todas las salas de Madrid y para eso, ya la ha visto la niña.

Este inocente encuentro lo lleva a concluir que apenas existe cine infantil. Y de ese resultado parte el rodaje de Miguelín, basado en un cuento de Aguirre Bellver, que también colabora con Horacio en el guión.

Lo protagoniza Luis María Hidalgo, un barquillero de 10 años seleccionado entre todos los que entonces existen en la capital. Horacio estaba entusiasmado con él: “Es el rey de los barquilleros. Donde él se pone a vender, los demás se marchan, pues no se atreven a competir”.

Por supuesto, Luis María no había hecho cine y como su director dice, “ni lo volverá a hacer”. Vende barquillos en Argüelles para ayudar a la subsistencia de sus padres y de sus doce hermanos. Me acuerdo de haberlo visto por Princesa adelante.

El cura que acabó con Mamede Casanova

13 de Enero , 2020

El sacerdote villalbés Prieto Poupariña era párroco de O Freixo cuando el bandido acude en busca de ayuda

DURANTE AÑOS, MAMEDE Casanova _ alias Toribio Mañón, o neto de Balseiro, el teniente de Luis Candelas… _, es un bandido legendario en toda España. Sus andanzas, sus fugas, las fotografías de su estampa de galán, y las dudas sobre la autoría de algunos de sus delitos, logran sembrar el terror y cubrirlo de admiración por un igual.

Baste un detalle. Cuando el 9 de julio de 1903 Mamede pasa en tren por Lugo, camino de Santoña, va custodiado por tres guardias civiles, lleva las manos libres y los pies encadenados. El cronista de la ciudad comenta: Como nadie sabía de su paso por la estación, muy poca gente baja a verlo. Es decir, se trata de un personaje popular y los lucenses se lamentan de no haber sido avistados para echarle un ojo, como harían con cualquier afamada cupletista.

Valle Inclán contribuye a la darle notoriedad, pues le sirve para crear el personaje de Juanito Ventolera para “El terno del difunto”, más conocida después como “Las galas del difunto”. El motivo literario es su primer delito destacado, desenterrar a un fallecido para sacarle el traje y presentarse vestido con él en un baile de Cuadrilla de Baixo.

El año 1904, el famoso bandolero Mamede Casanova le pide ayuda al cura de O Freixo _ dentro del actual municipio de As Pontes de García Rodríguez _, para escapar a América, pero el sacerdote avisa a la Guardia Civil y Mamede es detenido.

Ese párroco de San Xoán do Freixo (As Pontes) es Antonio Prieto Poupariña (Vilalba, 1865), nacido en San Xoán de Alba, un hombre que estudia el Bachillerato en el Instituto de Lugo, y cursa después Filosofía y Teología en el Seminario de Mondoñedo, donde dice su primera misa cuando tiene 23 años y de allí es destinado como coadjutor a Vilalba.

Más tarde se traslada a Ferrol, nombrado coadjutor de la parroquia del Socorro, y en 1891, lo destinan a la de O Barqueiro. Vendrán después sendos nombramientos para la parroquia de Santiago de Bravos (Ourol) y para la de San Nicolás de Neda, antes de ser párroco de O Freixo, donde su vida se cruza con la de Toribio en 1902.

Tras el episodio, Prieto Poupariña pasa de ser un desconocido a héroe, y de héroe a traidor, pues se le acusa de disparar contra Toribio, pero es falso. También se le reprocha haberse quedado con el dinero de la recompensa _ 1.500 pesetas _, sin repartirlas con quienes participan en la captura, tal como les promete.

Pese a ello, el propio bandido manifiesta que no le guarda rencor por haberlo denunciado y de hecho, gracias a él, el personaje se consolida como mito.

Prieto será nombrado canónigo de la Seo de Urgel el año 1904 y en 1909 pasa después a desempeñar el cargo de arcediano en la Catedral de Almería. En 1916 ejerce en Cuenca como arcipreste; en 1918, deán en Almería y en 1927, en Jaén. A todas estas mantiene relaciones con las más altas instituciones del Estado, empezando por Alfonso XIII, del que es confesor.

Es camarero secreto de S. S.; tiene la Cruz de primera clase de Beneficencia y es comendador de número de la distinguida Real Orden de Isabel la Católica.También recorre gran parte de Europa, Estados Unidos, México y Cuba en viajes de estudios.

Mamede negará los crímenes que le achacan. Tiene la barba muy crecida, pues no se afeita desde hace tiempo para disimular su rostro. Dice, bravucón, que tiene escondidos muchos cartuchos de dinamita con los que volar el cuartel de la Guardia Civil. Con su caída se descubre un verdadero arsenal de armas y sus captores no se explican cómo puede llevarlas encima todas ellas. Una escopeta de dos cañones, dos revólveres, gran número de cartuchos de perdigones, varios frascos de pólvora y una gran navaja de muelles.

Dous sucedidos no mar

12 de Enero , 2020

Salvador de Madariaga

Salvador de Madariaga vive fóra de España porque segundo as súas propias palabras, “calquera dos dous bandos me fusilaría”, que é unha proba da súa grandeza e da mediocridade na que caera España na década dos trinta.

Morre en Locarno (Suiza) o 14 de decembro de 1978 e xa nesa data sabemos da súa vontade de ser reducido a cinzas para trasladalas logo á súa cidade natal, A Coruña, e aventalas na ría, entre Punta Herminia e Punta de Mera.

Por unha cousa e outra, o proceso funerario demórase ata trece anos, tempo no que tamén morre a segunda muller de don Salvador, Emily Skezely, e as cinzas de ambos os dous mestúranse para seguir o mesmo destino.

O 13 de outubro de 1991, a familia Madariaga e as autoridades locais coruñesas _ Paco Vázquez como alcalde, Salvador Fernández Moreda como presidente da Deputación e outros _, soben ao remolcador da Dirección Xeral da Mariña Mercante Alonso de Chaves e afástanse do porto.

Cando consideran que chegaran ao lugar máis axeitado onde proceder, abren o cofre para botar as cinzas ao mar, pero un golpe de vento que vén de fronte arrebola o po do matrimonio contra as facianas e os abrigos dos presentes, que instintivamente tratan de sacudilo coas mans e compoñen unha escena cando menos, grotesca.

Daquela pódese dicir, polo tanto, que Madariaga repousa nos abrigos do poder local coruñés.

-0-

Téñoo escoitado na Mariña lucense e tamén en Vilagarcía, referido a Vilaxoán, e ao mellor non é de ningures. Era un mariñeiro que pescaba nunha lancha á que lle puxera o nome de Remedios por algunha muller da familia.

Andando o tempo, incorpóralle un motor e pensa que o seu é cambiarlle o nome. Colle pintura e pincel e onde había Remedios pódese ler agora: Que Reme Dios

Salvador de Madariaga vive fóra de España porque segundo as súas propias palabras, “calquera dos dous bandos me fusilaría”, que é unha proba da súa grandeza e da mediocridade na que caera España na década dos trinta.

Morre en Locarno (Suiza) o 14 de decembro de 1978 e xa nesa data sabemos da súa vontade de ser reducido a cinzas para trasladalas logo á súa cidade natal, A Coruña, e aventalas na ría, entre Punta Herminia e Punta de Mera.

Por unha cousa e outra, o proceso funerario demórase ata trece anos, tempo no que tamén morre a segunda muller de don Salvador, Emily Skezely, e as cinzas de ambos os dous mestúranse para seguir o mesmo destino.

O 13 de outubro de 1991, a familia Madariaga e as autoridades locais coruñesas _ Paco Vázquez como alcalde, Salvador Fernández Moreda como presidente da Deputación e outros _, soben ao remolcador da Dirección Xeral da Mariña Mercante Alonso de Chaves e afástanse do porto.

Cando consideran que chegaran ao lugar máis axeitado onde proceder, abren o cofre para botar as cinzas ao mar, pero un golpe de vento que vén de fronte arrebola o po do matrimonio contra as facianas e os abrigos dos presentes, que instintivamente tratan de sacudilo coas mans e compoñen unha escena cando menos, grotesca.

Daquela pódese dicir, polo tanto, que Madariaga repousa nos abrigos do poder local coruñés.

-0-

Téñoo escoitado na Mariña lucense e tamén en Vilagarcía, referido a Vilaxoán, e ao mellor non é de ningures. Era un mariñeiro que pescaba nunha lancha á que lle puxera o nome de Remedios por algunha muller da familia.

Andando o tempo, incorpóralle un motor e pensa que o seu é cambiarlle o nome. Colle pintura e pincel e onde había Remedios pódese ler agora: Que Reme Dios

Retratos sen parecido

11 de Enero , 2020

Eugenio Montero Ríos

Silvestre Almeida aprende fotografía con seu pai na rúa santiaguesa dos Bautizados, entre o Toural e a Alameda. No 1936 consegue fuxir de Barcelona, nos cincuenta publica un plano-guía de Santiago e nos setenta é o decano dos fotógrafos composteláns.

Alá pola metade de todo iso, entra no seu estudo unha muller de pano e mandil cunha rapaza que non metía medo porque aínda era de día.

A muller, que coñece á familia de Almeida, faille o encargo;

_ Veño a que lle faga un retrato á picara, e por favor, sáquea con canta guapura poida, aínda que non se lle semelle moito, porque é para un irmán que ten en América e quero a vexa ben lucida.

Almeida fai todo o posible naqueles anos sen Photoshop e a verdade é que lle queda unha instantánea moi fermosa. O seu único defecto é que alí non estaba o modelo, senón outra muller.

Como Silvestre tiña relación coa encargante soubo que o irmán da rapaza ensinoulle a foto a un amigo, aló onde estaba, e o tipo préndese dela coma un toliño, establece relacións epistolares e formaliza un matrimonio por poderes.

Despois diso contaba o fotógrafo:

_ Imaxine os pecados que bota o home en contra miña cando coñece o percal!

-0-

En febreiro de 1888, a Gaceta de Galicia publica un dos seus números extraordinarios co retrato de Montero Ríos e coincide que nese día o cuco de Lourizán está en Santiago.

O político asiste á misa na capela das Ánimas, e cando sae, abórdao un raparigo, vendedor de xornais.

_ Ei, señor. Mérqueme o retrato de Montero Ríos.

O deputado, facéndolle un chiste ao pensar que fora recoñecido, contesta:

_Non, non o merco, que é moi feo.

Daquela o neno dá a volta e replica:

_ Máis feo é vostede!

Santos de cabaré

10 de Enero , 2020

Carolina Otero, a Bella Otero, quixo que súa nai, Carmen Otero Iglesias, alias A Piñeira porque vendía piñas aos veciños, fose canda ela a París, ben de visita, ben por unha tempada, ben para sempre.

Na viaxe de Valga á capital francesa, acompañouna un irmán de Adelaida Diéguez, de Padrón, a quen coñecía de cando ía cos seus negocios á vila.

Aquilo non tiña ningunha posibilidade de cadrar e Carmen, a quen todos consideraban unha pobre das portas, bota de menos a súa casa de Valga desde o primeiro día de estancia en París.

Froito daquela viaxe foi o traslado a Galicia do fondo de armario que Carolina tiña amoreado e sen uso, como esas roupas que agora animan a vender por Wallapop.

Os traxes de festa ou de cabaré que a muller entrega á nai non entran nun baúl, pero unha vez en Galicia pásalles o mesmo que a Carmen en París, non encaixan.

Algún se vendeu, algún serve de agasallo a familias coñecidas… e outros pasan como esmola a poder de varias igrexas de Santiago para vestir santos.

Quen investigará cales imaxes sacras compostelás levan aínda hoxe os traxes da Bella Otero?

-0-

Entre os arxentinos, a cuncha ten un significado que non é nin praia, nin tapa dos bivalvos. Por iso cando actúa alí o coro ourensán De Ruada, o seu director, Daniel González, avisa aos seus artistas de non dicir “coger, nin guapa, nin churro, nin concha”.

Antes da función, unha das coristas pregunta a outra onde está un tal Cascarilla, que era o apuntador, e esta infórmao que:

_ Xa se meteu na concha.

A compañeira corríxea con moito agarimo:

_ Muller, aquí non se fala así! Aquí cómpre dicir: “Xa se meteu na Concepción”.

O conto aplícase tamén a outros protagonistas, pero vai ti a saber.

Cándido Veres, el héroe analfabeto

10 de Enero , 2020

Gana la Medalla Militar al Mérito personal por una acción en los montes Torozos con la que hace siete prisioneros

EN LA GUERRA civil tres lucenses merecen la Medalla Militar al Mérito personal dentro de las tropas nacionales. Dos oficiales, el comandante Saavedra y el comandante de Sanidad García Zabarte, hijo del general del mismo apellido, y un soldado analfabeto, que lo seguirá siendo hasta su temprana muerte, Cándido Veres Rivera (Guitiriz, 1916).

En realidad, Cándido Veres había nacido en el municipio de Trasparga, que comienza a denominarse de Guitiriz en 1945.

La acción en la que Cándido se gana la medalla tiene lugar el 9 de enero de 1938 en la posición de los montes Torozos del frente de Extremadura, en Monterrubio, ocupada por el Tercio de Requetés de Navarra.

De acuerdo con el razonamiento de la Orden 18-I-1940 del Ministerio del Ejército, se produce un duro ataque de las tropas republicanas y en el momento de mayor peligro, “con elevado espíritu y desprecio de la vida”, Cándido se presenta voluntario para tomar parte en las misiones más arriesgadas y logra hacer prisioneros.

Años después, Cándido cuenta a Ángel de la Vega para ser publicado en El Progreso cómo un sargento de Navarra, un cabo de León y él se adelantan para hacerse con dos tanques. Y más adelante, él solo se las arregla para desarmar a siete soldados que quedan como prisioneros.

Extrañado el periodista de que él solo pudiese reducir a siete hombres apuntándoles con un solo fusil, Cándido encuentra una única explicación: “Debieron creer que éramos muchos más los que estábamos allí”.

La distinción propuesta por el comandante Castro Tellechea y el teniente de Lera, la recibe Cándido en los momentos previos al desfile de la Victoria de 1939, una vez acabada la guerra. Naturalmente, en compañía del sargento navarro y el cabo leonés.

A partir de entonces cobra 400 pesetas al mes. El soldado hace méritos para ello, pues interviene en los frentes de Asturias. Brunete, Talavera de la Reina, Extremadura, Teruel, “y otros varios”, dice él mismo, cansado de rebuscar en la memoria los lugares en los que batalla.

_ ¿Qué hay que ser para ganar una medalla así?, le pregunta De la Vega.

Y él responde:

_ O muy valiente, o muy cobarde.

_¿Y usted qué era?

_ Muy valiente. Jamás en la vida tuve miedo a nada. No me importaba mucho morir,

_ Era usted un temerario.

_ Eso decían mis jefes.

Y no mentía el soldado de Lugo, pues a los dos días de su hazaña individual es herido de bala por debajo de la rodilla, y aún siendo lesión suficiente para una convalecencia en cama, prefiere quedarse en el frente y renunciar al hospital.

En otra ocasión deja la línea de sus tropas en Monterrubio como paquete de un motorista y de repente se ven rodeados de enemigos por todas partes. La inconsciencia, más que la valentía, encuentra entonces recompensa, pues ambos escuchan que los republicanos dicen: “Dejadlos pasar, pues detrás de estos vendrán muchos más”.

Al terminar la guerra, con medalla, pero sin estudios, al hombre no le queda otra que ponerse a trabajar como peón en la construcción. Más adelante, quizá por ser quien era, obtiene un puesto en los servicios municipales de limpieza de Lugo, y años después entra en el Parque de Bomberos. Vive en el barrio de Miñones.

Cuando tiene 36 años sufre una grave fractura de pelvis que le resta movilidad. Un segundo accidente en 1961 le causa la muerte, cuando al internar pasar de un vagón de tren a otro en el apeadero de Begonte, cae y las ruedas de uno de ellos le seccionan el cuello y un brazo.

Aspnais, la segunda familia de Conchita Teijeiro

9 de Enero , 2020

Hoy se cumplen los 54 años desde la creación de la asociación con el decidido apoyo de José de la Torre Moreiras

EL 8 DE enero de 1966, hace hoy 54 años, se constituye la Asociación de Padres o Tutores de Personas con Discapacidad Intelectual de Lugo, una iniciativa de un grupo de padres preocupados por mejorar la asistencia de los niños que pudiesen necesitarla.

Su primera Junta directiva está formada por Manuel Millán López, como presidente; Antonio Raíces Otero, vicepresidente; Pedro Fernández-Paíno Vila, secretario; Benito Lázaro Rojo, vicesecretario; Ángel Blanco Benito, tesorero-contador; y los vocales Serafín Mazoy Pérez, Baldomero Veiga Veiga, José García Castro, Bernardo Vila Dacal y Juan Real Veloso.

Conchita Teijeiro (Lugo, 1930) ya es en ese momento uno de los principales impulsores de la asociación, pero no será hasta 1972, al marchar de Lugo Manuel Millán, cuando se haga cargo de la presidencia, que deja en estos últimos años para ser nombrada presidenta de honor y perpetua.

El año de 1966 no es tiempo en que preocupe el lenguaje políticamente correcto y por eso la Asociación utiliza en su título la expresión Padres de Niños Subnormales, que es como se llaman entonces las de toda España y posiblemente las de todo el mundo.

Además de los citados, quien está muy interesado en que se constituya y canalice esfuerzos en ese sentido es el presidente de la Diputación Provincial, José de la Torre Moreiras. Que apenas lleva unos meses en el cargo. En reconocimiento a su labor, el primer acto asociativo, minutos después de constituirse, fue visitar al señor de la Torre para agradecérselo.

Dentro del mismo año de fundación, el organismo provincial aprueba el proyecto para la construcción de un centro destinado a estos niños en el Hospital de San María. Costará dos millones de pesetas.

Conchita Teijeiro nace en la calle del Obispo Aguirre. Es hija del teniente coronel Teijeiro, de quien tiene los mejores recuerdos, aunque morirá cuando ella todavía es una niña.

Su marido durante 35 años fue el ginecólogo Bernardino Pardo Ouro, con quien va a tener 8 hijos. Hoy la familia se amplía con 16 nietos y varios bisnietos.

Aunque ella siempre estuvo ligada a iniciativas de tipo solidario, como la lucha contra el cáncer, su implicación con la asociación que acabaremos conociendo como Aspnais, comienza cuando su hijo Cachucho sufre una encefalitis que le afecta profundamente.

Ella describe su salvación como una odisea y en una entrevista con Paco Rivera Cela confiesa las claves para entender la historia de esta relación con sus dos familias:

“Aspnais y yo somos tal para cual. Todos los que están allí acogidos _ algunos llevan muchos lustros _, son como otros hijos míos, ¡tendrías que verlos cuando me paso por allí! Lo primero que hago es saludarlos a todos, darles un beso y servirles de confidente. Hacen cola para contarme sus cosas, incluso las de tipo sentimental, porque entre ellos se han formado muchas parejas”.

Por otra parte:

“He tenido otros siete hijos, un montón de nietos y bisnietos y muchos amigos. Pero al final, el que me espera todos los días para besarme y al que más beso, el que me abraza y al que abrazo, es a Cachucho. No podría vivir sin él, si algún día le pasase algo… Por otro lado, tengo la seguridad de que él sí se podría arreglar sin mí”.

Millán, Pepe López y ella misma ya tienen el reconocimiento de Aspnais, que ha dado sus nombres a las distintas áreas del centro, pero se estudia la posibilidad de redoblar el homenaje a Conchita con un nombramiento mayor. E incluso con una estatua.

Velorio en Vigo

9 de Enero , 2020

Wenceslao Fernández Flores

A noite vén moura como unlla de carboeiro, pero en Vigo os veciños de San Pedro de Sárdoma, entre Castrelos e Lavadores, achéganse á casa de Belarmino Rial, que morre nun accidente contra a tardiña dese 15 de febreiro de 1905.

Uns entran e outros saen, porque todos non caben dentro. Belarmino preside un dos cuartos, dentro da caixa, mal afeitado, coas mans cruzadas riba do peito e un vello rosario collido nos dedos. Atáronlle a queixada cun pano ao occipucio e metéronlle as puntas por debaixo para que non se viran.

Amortallado daquela maneira, o home estaba en condicións de baixar á terra cando o xordo bisbar das visitas se interrompe de súpeto ao ver que Belarmino ten a cachola medio erguida, coas puntas do pano cara arriba, coma se fose un coello en alerta, e di:

_ Ei, oh! Volvédeme doutro lado, que non me atopo ben deste!”

Alí non queda nin a familia, porque todos están convencidos de que falara a pantasma de Belarmino e non el mesmo, como lles explica o médico cando lles fala das mortes aparentes por mor da catalepsia. Logo volven e toman unha parva co morto que non o era, moi ledos e moi tranquilos.

-0-

Wenceslao Fernández Flórez entra nunha taberna de Betanzos cando maior é a súa sona e máis coñecido o seu bigote aló por los cincuenta.

No establecemento hai costume de escribir nas paredes, ben porque o cliente entra na categoría dos afamados, ben porque lle dá por aí, ou porque ten unha frase de eloxio ao mesón.

Por descontado, logo de servilo e cumplimentalo, o dono da taberna, solicita de WFF que colla un instrumento e escriba el na parede, como así o fai para poñer:

_Que ben vives, Leandro!

Leandro era o dono, claro.

Dos opciones para defraudar

8 de Enero , 2020

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno: De nuevo le escribo, como no podía ser de otra manera, en un día tan gozoso para usted, como infausto para quienes no compartimos su interpretación de lo que significa ser presidente de todos los españoles. Ahora bien, si la ley le ha permitido llegar hasta aquí, adelante con los faroles, nunca mejor dicho, porque a usted lo de farolear se le da de miedo.

Bien, dialoguemos. Supongo que al menos admitirá que ahora mismo hay como mínimo dos grupos de españoles que interpretan la ley y su espíritu desde dos puntos de vista diametralmente opuestos. No ya por comprar el voto de Teruel Existe con una miserable derrama de prebendas particulares, que eso entra dentro del campo del delito común, sino por comprar el de otros, a izquierda y derecha de esa provincia, mediante el chalaneo infame de tierras y competencias.

Es tan grave la interpretación que en este caso no vale pensar que cada grupo está en posesión de un cacho de la verdad, porque no. O arre, o so, pero los dos no pueden convivir creyéndose ambos dueños del terruño.

Usted ha hablado para unos y actuado para otros. ¿A cuál de los dos ha engañado? ¿O a cuál va a engañar? Sabe que se ha metido en un callejón sin salida. Mejor dicho, la tiene, pero sea cual sea, se habrá garantizado que defrauda a bastantes.

Ni que decir tiene que si los engañados son sus actuales colaboradores, es posible que dure poco en ese magnífico dormitorio renovado de La Moncloa, donde todo es nuevo para que no huela a Rajoy. Pero no se preocupe, en ese caso muchos estaríamos dispuestos incluso a mantenerlo en la historia como un político leal, raro, pero leal.

Si los defraudados somos nosotros, pues qué quiere que le diga. A lo mejor usted acaba esta legislatura siendo alcalde de Alcantarilla (Murcia), y gracias.