Se o Papa o leva…

18 de Marzo , 2020

Moita diferencia non hai

No xornal Galicia, Diario de Vigo, coinciden Valentín Paz Andrade, como director, e Castelao, como autor da sección Cosas de la vida. Os dous xa se coñecían de Pontevedra.

Con Manuel Lustres primeiro e con Roberto Blanco Torres despois, forman toda a redacción, de tal xeito que agradecían todas as novas e suxestións que lles poideran contar os galeguistas simpatizantes coa cabeceira.

Un crego escríbelles o que lle acontecera uns vinte anos antes nunha parroquia da provincia de Pontevedra que non quere identificar para non dar pistas, aínda que o conto non ten especial malicia.

O caso é que un veciño deulle aviso de que tivera un fillo e quería proceder ao bateo.

_ Como lle queres poñer de nome? _ pregunta o párroco.

_ Tigre _ di o pai.

_ Iso é imposible! _ alporízase o abade _ Non é un nome canonizado e a igrexa non o pode admitir.

O home, que xa viña coa negativa sabida, arguméntalle decontado:

_ Non lle chaman León ao Papa? Pois eu quero que lle poña a meu fillo Tigre.

León XIII, o autor da Rerum Novarum, foi o primeiro Papa do que existen imaxes cinematográficas. Ocupou a cadeira de San Pedro entre 1878 e 1903, de xeito que xa sabemos, máis ou menos, cando nace Tigre.

0

En máis dunha ocasión algún lector de El Progreso _ e por extensión, de calquera xornal _, achegouse ás oficinas coa intención de mercar exemplares de hai tempo, deses que só quedan nas hemerotecas.

_ E non me poderían facer un para min?

Hoxe sería factible e non especialmente custoso. O que segue a ser imposible é cumprir o desexo dun lector do vigués El Pueblo Gallego, que nos anos trinta chega ao xornal e solicita un exemplar… do día seguinte! O home tiña que saír de viaxe e prestáballe levalo.

Jorge Quiroga, o sobriño

17 de Marzo , 2020

O monumento, o día da inauguración

A condesa de Pardo Bazán dorme na Coruña o 14 de outubro de 1916 porque ao día seguinte está prevista a inauguración do monumento dedicado a ela nos xardíns de Méndez Núñez, e no que Lugo ten moito que ver.

Hai que imaxinar que a noite aínda non vén fría e que un grupo de amigos remata de cear nalgunha casa de tres garfos, porque dona Emilia non pasa por menos, inaugúrenlle unha estatua ou non.

Entre os amigos, amais da condesa, van os fillos, Jaime e Carmen _ que serán protagonistas do acto de mañá _, o sobriño Jorge Quiroga García, que permanece solteiro ata que no 1918 case con Amparo Quiroga Navia-Osorio, e o médico, escritor e xornalista Ramón Fernández Mato, que se ten como natural de Boiro, de Vigo, de Monforte ou do Valadouro segundo sexa a ocasión e o lugar.

Logo da peperetada e do seu correspondente regadío de viño, pasean polos cantóns sen ganas de coller o leito. Camiñan ata o monumento, que xa está cuberto coas bandeiras e cos escudos.

Jorge Quiroga, o máis falangueiro, propón facer unha pantomima do que vai suceder dentro dunhas horas. Ramón Fernández Mato, experimentado en oratoria, engola a voz e pronuncia unha peza chea de comicidade, que dona Emilia rí sen parar.

Cando remata, é o propio Jorge Quiroga quen dá un paso adiante e comeza outro discurso alusivo, tan ocorrente como o anterior.

Daquela chega unha parella da policía que vixía todo o que está disposto para o acto da inauguración.

_ Quen é vostede? _ preguntan a Mato.

_ Eu, un xornalista de Vigo.

_ E vostede? _ dirixíndose a Quiroga.

_Eu, o sobriño da estatua.

O chiste non lles libra de pasar pola comisaría, e contan que dona Emilia comenta polo baixo: “A este paso na Coruña van acabar por poñerme en solfa.”

Carlos Folgueira, o llevarás tartas por mí

17 de Marzo , 2020

Nace en Mondoñedo el 17 de marzo de 1937 con todas las papeletas para mendigo, pero fue rey

EN LA HISTORIA de Carlos Folgueira García (Mondoñedo, 1937), hay algo de niño maletilla, de chicuelo que torea por las noches los toros de las dehesas, de espontáneo que se lanza al ruedo.

Salvadas las distancias con los discípulos de Cúchares, él también se juramenta un día para triunfar en el redondel, aunque el suyo sería menos peligroso que cualquier albero, porque solo trabaja con tartas de Mondoñedo: “capa de follado, biscoito, améndoa e cabelo de anxo”. Todo bien dispuesto para que mantenga la redondez del coso. Por eso y porque no pensaba pasar hambre como la señorita Escarlata, haría del marketing comercial un juego de niños en sus manos.

Estaba escrito que el camino de un hombre así y el de Manuel Benítez, El Cordobés, estaban condenados a cruzarse. Carlos lo cuenta con mejor detalle:

_ Una vez llegué a Pontevedra con cientos de tartas. De aquella no tenía títulos, ni medallas, ni era famoso, ni nada, solo una bata blanca. Toreaba El Cordobés y me puse por los alrededores de la plaza de toros: “¡Tartas de Mondoñedo, tartas del Rey de las Tartas!” gritaba yo, pero la gente pasaba y no me hacía caso. Me fui hacia el portero y le pedí que me dejase entrar con el ya entonces famoso torero. Entré allí, vi al diestro y le dije que quería hablar con él un momento .”¿Qué te pasa, chaval?” “Pues verá, tengo ahí fuera unas tartas riquísimas de Mondoñedo, y no consigo vender ni una; si usted fuese tan amable, cuando corte las orejas o el rabo, que usted lo va a cortar todo, que es usted maravilloso, podría salir a la plaza comiendo una de mis tartas y dejarme ir detrás de usted con la cesta y con un cartel…”. ”Sí hombre, no hay problema”. Y a partir de ahí, todo fue sobre ruedas. Las vendí todas y más que tuviera.

Si ésa fue la llegada de Carlos al mundo del marketing, su llegada al de la vida se produce en plena guerra, tal día como hoy, con un padre enrolado en la Marina que nunca llegará a conocerlo. Hijo de madre soltera, decía él para no quitarle ni un gramo de tragedia, aunque bien se podría decir hijo de viuda. Con la misma imprecisión, Carlos contaba que su padre había muerto en el hundimiento del crucero Canarias, aunque en realidad fue en el Baleares, porque el Canarias ni siquiera se hunde.

Su madre, que conservaba las cartas del novio como un tesoro, se instala en la casa más modesta del barrio de San Lázaro con él y con su abuela, pero el dueño del chamizo pensó que era demasiado lujo para ellos y los echa en 1943. Meten sus mínimos enseres en un carrito y de esa guisa entran en Mondoñedo, como protagonistas de un patético cuadro de miseria.

De las dificultades aprende Carlos a luchar contra una vagancia natural que lo arrastra a no dar golpe. Es mal alumno en el Instituto Laboral y sabe que no debe. Entonces un veterinario le ofrece la posibilidad de ser comercial de piensos Biona y el muchacho acepta. Así descubre sus excelentes dotes para la venta.

Después de casarse se ve apremiado de dinero y se le ocurre el negocio de las tartas. Compra trescientas y se va a Gijón. Las vende en dos días y obtiene un beneficio de 7.500 pesetas, a razón de cinco duros de margen la pieza. La suerte está echada. Charles, como es conocido, seguirá la tradición pastelera de Mondoñedo.

El comienzo regular de esta actividad se sitúa hacia mediados de los cincuenta, pero en aquel entonces el área de influencia solo es Mondoñedo y sus alrededores. El camino es lento, pero la perseverancia de Charles y la fe en el éxito de su fórmula son mayores. Está a punto de nacer o Rei das Tartas.

La estanquera que enamora a Alejandro Lerroux

16 de Marzo , 2020

El futuro presidente del Gobierno se siente atraído en Lugo por Juanita Currás

YA ABORDAMOS EN un cromo anterior la estancia de Alejandro Lerroux en Lugo, en 1884 o 1885, cuando se oculta bajo el nombre de Manuel García y González, los apellidos de su madre. Este disimulo se debe a sus problemas con la justicia tras haber desertado del Ejército.

La amistad de su hermano con el ovetense Florentino Morán le proporciona la posibilidad de trabajar en el cobro de los impuestos de consumos que se efectuaban en los fielatos de la muralla.

Las circunstancias que rodean la llegada del futuro presidente del Gobierno español a Lugo se narran en ‘Mis Memorias’, aparecidas tras la muerte de Lerroux, pero de ellas, pese a que el editor Afrodisio Aguado asegura publicarlas íntegras, se ha desgajado un capítulo titulado ‘Canto a Teresa’, donde el político da cuenta de sus amores, de sus galanteos triunfantes y de sus fracasos, con ciertos ribetes provocativos.

Por arrepentimiento de él ante su familia, o de sus descendientes, el capítulo queda en el olvido hasta que el historiador Carlos Seco Serrano lo desempolva recientemente en un Boletín de la Real Academia de la Historia.

Gracias a esta publicación sabemos ahora de la amistad que el futuro político mantiene con una maestra sin escuela, hija de una estanquera del centro de la ciudad, a la que él llama Juanita Currais (Lugo, c. 1860).

Este nombre bien podría ocultar otro apellido, como Currás o Muruáis, pues Lerroux demuestra en sus escritos que cuando la memoria se tambalea, no duda en tirar por el camino del medio.

Habla maravillas de su estancia en Lugo. Come estupendamente, toma queimadas y está atendido por una viuda y su hija con fonda y taberna. Por darse fama de garañón, o porque ya lo era, don Alejandro nos advierte que no tuvo trato íntimo con ellas, y eso que la hija era un “admirable ejemplar para ama de cría”. Vamos, que le pesó.

De su trabajo en el fielato ya se conocían detalles, pues son episodios que no desaparecen de las memorias. Por el contrario, nada se sabía de Juanita Currás, censurada a mayor beneficio de Teresa López de Solalinde, con quien se casa el 24 de mayo de diez años después, en 1894, siendo ya director de El País.

Una curiosidad. Los padrinos de la boda se llaman María Pita y Rafael Ginard de la Rosa.

Como se ve, Lerroux trata de homenajear a Teresa ¡relatando sus aventuras con otras mujeres!

Juanita tiene un estanco en el centro de Lugo y Lerroux la frecuenta. Ella le regala cigarros y él pretende que se los fumen juntos. No aclara el pollo si su deseo es hacerlo en vertical o en horizontal, por aquello de dejar al lector con la miel en los labios.

La gente murmura y los hace novios. Lerroux lo rechaza. ¿Novios? A este gallo le quedan muchos corrales por recorrer. Además Juanita es culta maestra, de trato agradable, palabra dulce, mirada candorosa… y de una virtud irreprochable.

Para desesperación del futuro Rey del Paralelo, una tarde le echa las manos a las pantorrillas cuando ella está encaramada a una escalera _ tremendo climax erótico _, y Juanita le baja los humos con un coscorrón. La chica se está enamorando _ encalabrinando, dice el farruco _, pero el trato ha de venir como Dios manda, es decir, previo paso por el altar. Y eso a Lerroux le produce sarpullido.

Vidal de Bustamante

16 de Marzo , 2020

Non hai errata, segundo se lea

Cando se fala de coleccionar erratas, cazapos ou grallas nas páxinas dos xornais sempre imaxinamos a Evaristo Acevedo e a súa Cárcel de Papel, onde recolectou milleiros delas.

Pero en Galicia houbo un colega que tivo a mesma afección, aínda que non lle deu de comer como no caso de Evaristo. Foi José Vidal de Bustamante, nado en Monterrei, morto en Lugo e xornalista en Vigo. Home bo e simpático, vítima dunha malleira de paus por parte de dez valentes, deses que sempre están dispostos a demostrar que poden ser máis bestas cada día.

Vidal de Bustamante dedica medio século á colección, e que nós saibamos, nunca chega a publicarse por completo. Algunhas se coñecen porque o propio Vidal as contou en artigos e entrevistas

Por exemplo, o nacemento dunha nena na parroquia tudense de San Mamede de Guillarei pasa á letra impresa deste xeito: “Exportaciones. Natalicio. Ha dado a luz…” Máis dun lector pensaría que a pobre nena xa viña marcada desde o berce para a emigración.

Outra boa metedura de pata sucede cando o redactor dos ecos de sociedade fala así dun recente enlace matrimonial: “… en la iglesia parroquial de… se celebró la boda de… Acompañamos a la familia en su hondo pesar”. Neste caso, o que está en xogo é a futura felicidade da parella.

Dunha segunda voda, neste caso no barrio vigués de Bouzas, o xornalista informa de que os noivos “… han satisfecho sus amores…” Polo que se deduce do resto da redacción, fixérono diante da familia, dos convidados, do crego e mais do santo titular da parroquia, que é San Miguel. O que eu che diga, uns impacientes.

Os Anuncios por Palabras son unha boa fonte de erratas, como este que di: “URGE vender señora por marchar al extranjero”. ¿Ela? ¿O marido? ¿O comprador?

Emma, la artista que llega antes que Sargadelos

16 de Marzo , 2020

Ceramista, pintora, escultora, grabadora, estampadora, diseñadora… no ha dejado de explorar en su vida

DESCUBRIÓ 62 MANERAS de ver una menina velazqueña con otros ojos, pero Emma López Díaz (Ribadeo, 1932), podría hacer una serie inacabable, o el número que se propusiese, porque desde el primer momento Emma se distingue por su trabajo, ilusión e inspiración.

Aunque comienza a dibujar a los 16 años, cuando es alumna de Luis Novo, su presentación al público hay que situarla en octubre de 1956 con su primera exposición de porcelanas decoradas en el Ateneo Jovellanos, de Gijón, donde aprende cerámica.

Meses después, El Progreso no se corta un pelo a la hora de darle la bienvenida y titula a cuatro columnas: “Vientos de resurrección y de gozo por Sargadelos. Su arte está llamado a continuar la gloriosa tradición de nuestra cerámica”. Estamos ya en 1958.

En realidad nada tiene que ver Emma con Sargadelos, salvo A Mariña, pero aquel titular fue profético, pues tan solo cinco años más tarde, en 1963, nace en Argentina el Laboratorio de Formas de Díaz Pardo y Seoane. Luego vendrá todo lo demás.

Debemos recordar el momento en el que decide aceptar un casting de Amaro Álvarez González para representar en Lugo La Casa de la Troya, donde conoce a Manolo Salgueiro, que hará el papel de Casimiro Barcala, el alter ego de Bargiela, o sea el más estrafalario de los tudenses, y ella, de Carmiña.

Sus siguientes pasos son la exposición en Lugo de diciembre del mismo año y la de Madrid, en mayo de 1959. En ambas hablan bien de ella. Los periodistas se interesan por los secretos de la decoración de porcelanas:

_ Cuando tengo mi día es muy sencillo. Pero hay ocasiones en las que los colores se tuercen y los pinceles no siguen a la fantasía con la ligereza deseada. Lo más difícil de la decoración de cerámica es cocer las piezas en la mufla. Un poco más de calor, o un poco de menos puede quebrar toda la obra.

En ese momento cuece sus piezas en RTR y llama la atención por el uso de blancos y negros que propone. En Madrid le dicen que son típicamente gallegos y que se ve Galicia en ellos. ¿Pero no habíamos quedado en que Galicia era verde?

A raíz de su matrimonio con Manolo, convertido ya en abogado, su nombre artístico se transforma en “López de Salgueiro”. Incluso ella lo llama por su apellido, Salgueiro, lo que choca a las damas lucenses, que la tienen por una snob.

Abre un estudio en la esquina de Gran Teatro (General Franco) con Progreso, (José Antonio), y luego otro en el fondo de la Praza Maior, donde tiene un comercio. Ella pretende convertirlo en el foro, tertulia y ágora del arte y las inquietudes lucenses, una especie de salón artístico como tantos otros que se crean en casas de aristócratas, mecenas o artistas, pero en este caso en torno a una queimada y con los Salgueiro cantando a dúo canciones populares.

Aquello tiene corto recorrido, lo que unido a los problemas legales de su marido la aleja de la ciudad. Problemas de salud la llevan a Benidorm, donde vive otra década prodigiosa.

Hay que citar muy rápido nuevas etapas: En Lugo hace colchas de lana y repujado de estaño, en Altea aprende alfarería, en Como y Bombay, estampación; en Madrid anima una tertulia que se celebra en el Café Gijón; en París toma clases del artista ruso Serge Poliakoff. También aprende en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, pinta su coche de amarillo, y diseña ropas que se exhiben en Cibeles, en la Mostra Catalana y en Lugo.

En 2007 muestra en Miami esos 62 modos de ver las Meninas de Velázquez, con los que empezamos. ¿Qué más ha hecho? ¡Ah, si! Tiene cinco hijos.

Onofroff galego

15 de Marzo , 2020

Publicidade de Onofroff

Cúmprese este ano un século da terceira xira galega que realiza o hipnotizador Onofroff, un misterioso personaxe do que aínda hoxe existen grandes dúbidas sobre a súa orixe e as súas potencias.

Tanto se foi Enrico Bailly d´Onoffrof, fillo dun membro da Garda Suiza do Vaticano, ou se foi Onofre, un barcelonés de nome eslavizado, o home veu a Galicia en moitas ocasións para actuar en todas as capitais, ademais de Vigo, Baiona, Santiago, Ferrol e Viveiro, cando menos.

Os éxitos da súa carreira no mundo do espectáculo mestúranse con escándalos, balbordos e algunha liorta que outra, como cando ordena a un hinoptizado que cante, e o tipo sae cuns versos escatolóxicos, impúdicos e insolentes que alporizan ao público; ou cando no Español de Pontevedra, contratado polo Recreo de Artesáns, hai labazadas por se facer cunha cadeira.

Traballou con varias medium, sendo a chamada somnámbula Inaudit a preferida. O público escribe frases e introdúceas nun sobre. Sen as sacar, Inaudit leas grazas a Onofroff. En Chile descobre o autor dun asasinato por medio dunha sesión, pero tamén deixa a un home nun sono letárxico do que non pode saír.

Salvador Dalí está abraiado con Onofroff, quen presume de inmortalidade e de feito escribe o libro Para no envejecer. Desaparece antes da guerra do 36, cando acaba de publicar outro, Cómo se sugestiona.

Por que vén tantas veces a Galicia?

Hai un episodio descoñecido na vida de Onofroff que se cadra podería explicar a súa querencia por esta terra.

Na xira de 1905, logo dunha actuación no Teatro Zorrilla de Baiona, a somnámbula Inaudit dá a luz un neno, que evidentemente é fillo de Onofroff.

“O neno _ di a prensa_, queda en Baiona ao cuidado dunha ama de leite.”

O ano seguinte Onofroff será hóspede do Méndez Núñez, en Lugo. Viña ver o fillo?

Negra sombra

14 de Marzo , 2020

A condesa de Biandrina, señora de Urrutia, e Maruja, filla de ambos. Óleo do chileno Luis Alberto Sangróniz Castro (Estampa)

Vicente Urrutia Errasti, futuro conde de Biandrina e futura víctima de Paracuellos del Jarama, foi antes deputado cunero por Lugo no ano 1914, xusto entre Augusto González Besada e Joaquín Quiroga Espín.

Xa se sabe que os da localidade, en canto detectan aos cuneros, engurran a testa e poñen faciana de gorila. Pola contra, mentres non se celebran as eleccións os cuneros pasan algúns días no distrito ao que agardan representar e fan todo o posible por caer simpáticos.

Da man dos Quiroga, Urrutia cumpre á perfección o seu papel de fillo adoptivo. Nas tertulias do Círculo das Artes, Urrutia fala sen parar da paisaxe do Miño, das solemnes pedras da muralla, da incomparable e santísima catedral, de Pallares, de Castro, e de Aureliano José Pereira de la Riva.

A auga é boísima, as mulleres, fermosísimas; a comida, para que contar, e ata o clima parecíalle a Urrutia do merllorciño de España.

Un xornal chega a publicar que seguramente o señor candidato non tiña de Lugo máis que unha “leve referencia xeográfica”, e que unha vez coa acta na man non se lembra da cidade nin cando chove, pero iso aínda está por chegar.

Logo do café no Círculo, Quiroga e outros amigos acompáñano a dar unha volta polo centro. Sábese que ve: O Concello, a rúa da Raíña, Santo Domingo… Urrutia fala sen parar. Se non ten información, pregunta.

Na praza de Santo Domingo, diante do busto que alí hai, recoñece que non sabe de quen se trata e indaga a identidade do personaxe.

_ É Montes _ din os do grupo.

E Urrutia entra a matar ata a bola:

_ ¡Hombre! ¡El famoso Montes…! Muy bien. Yo creí que en Galicia no habían tenido ustedes más torero que Celita.

O pobre Urrutia _ pobre polo que a historia lle reserva _ confunde ao músico co toureiro Antonio Montes Vico, morto sete anos antes.

Catarriños

13 de Marzo , 2020

Os protagonistas

A Tuna Universitaria de Santiago realiza en 1950 unha xira de seis días a Porto, Coimbra, e se poden, Lisboa. Preside a formación José Luis Pérez Tahoces e o seu líder é Suso Estévez.

Os tunos son recibidos espléndidamente e todos queren acollelos na súa casa, pero hai máis domicilios que tunos, polo que algún queda sen músico galego e agarra un cabreo monumental.

Nunha recepción oficial, dous médicos portugueses conversan cun estudante de Medicina de Pontevedra, e logo de explicarlle quen son, nese falar ampuloso e solemne que teñen os lusos onde todos se teñen por Excelências e doctores, pregúntanlle que está a facer na Facultade e o músico contéstalles:

_ Ando cos catarriños.

Que dito hoxe, co coronavirus danzando, podería soar a importante, pero no 1950 non semella ser gran cousa.

0

As anécdotas de catedráticos corren o risco da autoría, ou sexa, que os protagonistas sexan distintos segundo o lugar no que se conten.

Todas teñen ese perigo por ser un xénero oral, pero as referidas a docentes, máis, se cadra porque os profesores fan sempre as mesmas cousas.

Cóntase do que lle pasou a un de Matemáticas_ que ensina en Santiago, naturalmente _, unha tarde de primavera, cando o sangue dos alumnos máis alterado era.

O tipo vén de casa cos problemas escritos en folliñas que entrega a un alumno para que os traslade ao encerado e así resolvelos entre todos.

Pero aquela tarde trabúcase de papel e dálle outro que o alumno comeza a ler como se fose o enunciado:

_ Pichona! Non seu vivir sen ti. Espérote esta tarde no reservado do Florida. Deliro por eses olliños tan salgados!

Non llo dixeron, pero todos adiviñaron que o catedrático, que era casado, tiña o problema na casa.

Somoza, el maestro que se hace periodista con Curros Enríquez

13 de Marzo , 2020

Hace hoy 93 años que muere en Lugo el escritor de Barreiros, uno de los autores de Pelúdez

SE CUMPLEN HOY los 93 años de la muerte del periodista

Juan Ramón Somoza Vázquez (Barreiros, 1881), miembro de una familia originaria de Foz. Su padre, Juan Somoza Martínez, igual que su abuelo, está destinado en San Cosme para ejercer la docencia y él, tras estudiar en el Seminario de Mondoñedo, seguirá sus pasos como titular de la escuela de San Miguel, en aquel municipio.

Continúa la docencia en Tui y de ahí se traslada a Cuba en los últimos años del XIX. Al parecer, hace el viaje con Curros Enríquez, con el que también coincide siendo ambos redactores del Diario de la Marina. Curros le escribe el prólogo a su primer libro, Horas de Ocio (La Habana, 1905).

Comenta su sobrina nieta, Primi Nécega, que su marcha a América pudo estar relacionada con un lío de faldas, a los que era propenso. De hecho, en 1900 sufre una decepción amorosa y a su enamorada le dedica estos dolidos versos: “Pues Dios, que lo sabe todo, / castigará tu traición / hiriendo tu corazón / con su invisible puñal.”

Después regresa a España para ser corresponsal en Madrid de El Comercio y del Diario de la Marina. Ganado ya para la causa periodística, se traslada a Lugo, donde trabaja o colabora en todos los diarios existentes, hasta que en agosto de 1908 pasa a integrar la primera redacción de El Progreso con Gayoso Castro, como director, Francisco Rodríguez Besteiro _ primo de Julián Besteiro _, Manuel Martínez Fole y Antonio de Cora.

Es nombrado redactor-jefe y como tal ejerce de director en funciones cuando se ausenta de Lugo Fernando Pardo Suárez.

Somoza tiene una habilidad especial para la escritura, lo cual le permite atender cualquier necesidad en la redacción, aunque sus artículos de firma son de estilo solemne, “tal como él hablaba”, al decir de quienes lo conocen.

Fue poeta, reportero, articulista y en algunas ocasiones se hace cargo de la sección de Pelúdez, como demostración de su polivalencia.

Luego se casa con Celsa Amieiro, tía del futuro periodista Alejandro Amieiro. La desgracia parece perseguir a la pareja, pues en 1909 pierden a Pepito, el mayor de sus hijos, cuando tiene dos años y ocho meses. En 1911 muere otro de ellos cuando solo tiene 11 meses, y en 1918 deben afrontar la muerte de su hija Elisa.

Al matrimonio les sobrevive Juan Ramón, que será funcionario del Ayuntamiento de Lugo.

Cuando regresa a España sufre un pequeño percance en Barreiros que será publicado por tratarse de él. Dos vecinos de San Cosme, entrados en espirituosos, se apostan con navajas para asaltarle camino de su casa. El estado de los individuos no les permite mantener el sigilo y un vecino logra avisar a Somoza.

El comandante del puesto de la Guardia Civil de Foz, José Janeiro, se encarga de los dos agresores frustrados.

Tras su etapa en El Progreso, pasa por las redacciones de El Norte de Galicia y La Provincia, de la que es redactor jefe cuando muere el 12 de marzo de 1927, a la temprana edad de 46 años.

Otros títulos suyos son la colección de artículos Miscelánea, en 1908; Serpentinas (1910), una Guía de Lugo, Semblanzas, (1915) y Mis devociones (1920), estos dos últimos, con textos de José Adrio Menéndez, su gran amigo y la última persona con la que conversa la tarde antes de morir.

En 1912 anuncia la salida de La Causa del Catolicismo, pero no encontramos otra noticia de él, como tampoco de la revista Galicia Ilustrada, que iba a dirigir en 1906. El Progreso le rinde homenaje en Barreiros el año 2002.