
Hace hoy 93 años que muere en Lugo el escritor de Barreiros, uno de los autores de Pelúdez
SE CUMPLEN HOY los 93 años de la muerte del periodista
Juan Ramón Somoza Vázquez (Barreiros, 1881), miembro de una familia originaria de Foz. Su padre, Juan Somoza Martínez, igual que su abuelo, está destinado en San Cosme para ejercer la docencia y él, tras estudiar en el Seminario de Mondoñedo, seguirá sus pasos como titular de la escuela de San Miguel, en aquel municipio.
Continúa la docencia en Tui y de ahí se traslada a Cuba en los últimos años del XIX. Al parecer, hace el viaje con Curros Enríquez, con el que también coincide siendo ambos redactores del Diario de la Marina. Curros le escribe el prólogo a su primer libro, Horas de Ocio (La Habana, 1905).
Comenta su sobrina nieta, Primi Nécega, que su marcha a América pudo estar relacionada con un lío de faldas, a los que era propenso. De hecho, en 1900 sufre una decepción amorosa y a su enamorada le dedica estos dolidos versos: “Pues Dios, que lo sabe todo, / castigará tu traición / hiriendo tu corazón / con su invisible puñal.”
Después regresa a España para ser corresponsal en Madrid de El Comercio y del Diario de la Marina. Ganado ya para la causa periodística, se traslada a Lugo, donde trabaja o colabora en todos los diarios existentes, hasta que en agosto de 1908 pasa a integrar la primera redacción de El Progreso con Gayoso Castro, como director, Francisco Rodríguez Besteiro _ primo de Julián Besteiro _, Manuel Martínez Fole y Antonio de Cora.
Es nombrado redactor-jefe y como tal ejerce de director en funciones cuando se ausenta de Lugo Fernando Pardo Suárez.
Somoza tiene una habilidad especial para la escritura, lo cual le permite atender cualquier necesidad en la redacción, aunque sus artículos de firma son de estilo solemne, “tal como él hablaba”, al decir de quienes lo conocen.
Fue poeta, reportero, articulista y en algunas ocasiones se hace cargo de la sección de Pelúdez, como demostración de su polivalencia.
Luego se casa con Celsa Amieiro, tía del futuro periodista Alejandro Amieiro. La desgracia parece perseguir a la pareja, pues en 1909 pierden a Pepito, el mayor de sus hijos, cuando tiene dos años y ocho meses. En 1911 muere otro de ellos cuando solo tiene 11 meses, y en 1918 deben afrontar la muerte de su hija Elisa.
Al matrimonio les sobrevive Juan Ramón, que será funcionario del Ayuntamiento de Lugo.
Cuando regresa a España sufre un pequeño percance en Barreiros que será publicado por tratarse de él. Dos vecinos de San Cosme, entrados en espirituosos, se apostan con navajas para asaltarle camino de su casa. El estado de los individuos no les permite mantener el sigilo y un vecino logra avisar a Somoza.
El comandante del puesto de la Guardia Civil de Foz, José Janeiro, se encarga de los dos agresores frustrados.
Tras su etapa en El Progreso, pasa por las redacciones de El Norte de Galicia y La Provincia, de la que es redactor jefe cuando muere el 12 de marzo de 1927, a la temprana edad de 46 años.
Otros títulos suyos son la colección de artículos Miscelánea, en 1908; Serpentinas (1910), una Guía de Lugo, Semblanzas, (1915) y Mis devociones (1920), estos dos últimos, con textos de José Adrio Menéndez, su gran amigo y la última persona con la que conversa la tarde antes de morir.
En 1912 anuncia la salida de La Causa del Catolicismo, pero no encontramos otra noticia de él, como tampoco de la revista Galicia Ilustrada, que iba a dirigir en 1906. El Progreso le rinde homenaje en Barreiros el año 2002.