Hacia dos 2021

4 de Abril , 2020

Hay que ver el desfile olímpico, por ejemplo

Estoy de acuerdo con ese portavoz de la Moncloa que certifica el fin de ciclo: “La legislatura ha saltado por los aires”.

Si sólo fuera la legislatura incluso podríamos pensar que era una buena noticia, pero lo que también ha saltado por los aires es todo lo que cabe en un legajador AZ; desde acontecimientos de caducidad temporal, hasta planes, estudios, compras, viajes, economías, ilusiones y alguna que otra luna de miel. Olimpiadas, congresos, santos y comuniones.

Y mientras no sea la propia vida lo que se desintegre, como ya le ha ocurrido a miles de personas, siempre te quedará la esperanza de recomponerte tras el colapso y asistir a todos los saraos suspendidos.

Pero la legislatura, sí. Lo mejor que se puede hacer con ella es darla por amortizada porque ninguna pieza del decorado en el que nació se mantiene ahora en el mismo sitio, ni las prioridades son las que eran, ni sus objetivos tienen hoy ningún sentido. El bipartito nació paranecio y se ha convertido en paramecio. Nació tocado del ala y ahora está tocado de patas a coronilla.

Dice el mismo portavoz que el 21 habrá elecciones y la noticia suena a música celestial, no tanto por enterrar cuanto antes el bipartito multirremendado, como por imaginar que el 21 vamos a estar allí, en el colegio electoral, con la papeleta en la mano y a menos de un metro de quien nos preceda; sin mascarillas, ni guantes y con la preocupación puesta en el resultado y no en el goteo de muertos.

Vamos a tener que hacer tantas cosas en el 21 que deberíamos correr un año y no empezar el 22 hasta haberlas terminado todas.

Este 20 nos ha salido tan cabrón que necesitamos recuperarnos. Como dice el último chiste recibido, “cuando pase todo esto de la alarma, me voy a quedar tranquilito en casa tres o cuatro días”.

Alberto Dalbes, el actor que aró en Viveiro

3 de Abril , 2020

Su padre, natural de Viladonga (Castro de Rei), vivió en la ciudad de A Mariña antes de emigrar a la Argentina

EN ESPAÑA LO conocimos más como secundario que como actor protagonista, porque cuando da el salto inverso al de su padre, de Argentina a España, no se para a pensar el cine que le ofrecen ya que hace de todo, desde Estambul 65, de Isasi Isasmendi, a Cuando Conchita se escapa no hay tocata, de Luis M. Delgado.

La historia de Alberto Dalbes, cuyo verdadero nombre es Francisco Eduardo Eyras Martínez (Rosario / Argentina, 1922), comienza en Santiago de Viladonga, parroquia de Castro de Rei, donde nace José Eyras, su padre, que luego de hacerse hombre en Viveiro, marchará a Argentina en busca de todo.

Allí conoce a Isolina Martínez, asturiana de La Caridad, se enamora y entre primoshermanos tienen como hijos a Ethel, Elsa, Josefina y Alberto, o sea, Francisco Eduardo, que en vez de conservar un apellido tan cinematográfico como el suyo, se inventa Dalbes, sin que nadie sepa hoy a ciencia cierta de dónde sale. De Álvez, De Alves… dicen los que más dicen.

Nace el 3 de abril de 1922, pronto se cumplirá el centenario, y de niño lo traen a Galicia, a Viveiro, al mar ante el que se asombra y apampa, quedándose horas enganchado en el ir y venir de las olas.

El padre quiere que sepa trabajar la tierra y lo pone a arar. No para dedicarlo a la agricultura, sino para que la huela y aprenda a hacerle un surco del que brotará la vida. Y tiene éxito, por que Alberto se acordará de la experiencia toda la vida: “Llevé los bueyes en esa oración de arar”, le cuenta a a Arturo Cuadrado en la revista que paga Vázquez Iglesias.

También le maravillan A Coruña, Santiago y el color de las manzanas que festonean los caminos por donde viaja.

Con toda esa carga vuelve a América y se hace actor. Mario Sofici y Antonio de Bassi son los hombres que le enseñan cómo. No se le olvidan, porque Alberto es agradecido y sabe que sin alguien que te guíe y te ayude en los primeros pasos, jamás podrás dar los segundos.

También escribe poesía y música en portugués, o sea que apela a sus raíces para cantarlas. Si le preguntan por un autor, no lo duda, Antonio Machado. Quizá porque le oye decir a su padre que “Antonio Machado es un macho gallego”. Un hacha.

Tiene una filmografía muy amplia. Ya decíamos que su caso resulta muy particular porque es galán y primer actor antes que secundario. Sería absurdo repetir la veintena de películas que rueda en Argentina, donde alcanza la máxima fama de galán entre 1953 y 1955 con una trilogía dirigida por Julio Saraceni.

Hace televisión en el Canal 7 e integra varias compañías teatrales con las actrices más reconocidas en ese momento, como es otra estrella argentina de orígenes lucenses como Delia Garcés, cuyos padres proceden de Cervantes.

Luego, en los sesenta, decide dar el salto al cine español y su presencia en películas se dispara. En los diez primeros años participa en 38 títulos, casi a cuatro por año, si bien es cierto que en muchas ocasiones el papel se solventa en pocas sesiones.

Su carrera se prolonga otros siete años, hasta 1980, tres antes de morir. En ellas le da tiempo a protagonizar el llamado destape, con sesiones erótico/vampíricas de alto voltaje.

De esta producción europea sí quedan en la memoria del espectador español numerosas cintas unidas al nombre de Dalbes, como Un capitán de quince años, La maldición de Frankenstein, El jorobado de la Morgue, La hija de Drácula, El desafío de Pancho Villa, Drácula contra Frankenstein, Una droga llamada Helen, 100 rifles, Un golpe de mil millones, Ya soy mujer o Fata/Morgana.

Capitanes de nuestra alma

3 de Abril , 2020

Vigilancia constante

Si son válidas las razones que apuntalan los reales decretos de 17 y 27 de marzo sobre despidos, tanto o más deben serlo para impedir que en este régimen de transitoriedad se adopten medidas que atenten contra la actual economía de mercado y se enmascare una economía intervenida, mixta o directamente comunista.

Se oyen cosas cuya mera mención espeluzna. Solo en un estado de shock y semiinconsciencia como el que vivimos tienen cabida sin levantar la indignación hasta donde haya que levantarla. Sin Parlamento abierto y dotado de amplísimos poderes, un gobierno trufado de intervencionistas natos y totalitarios vocacionales es más peligroso que aquella famosa piraña del bidé.

Claro que vivimos una crisis sin parangón, pero se trata de vencerla con todos los medios. No de darle todos los medios para que acabe definitivamente con nosotros, con la libertad conquistada y con aquello tan bonito que decíamos antes de la llegada del chavismo, ser dueños de nuestro destino, capitanes de nuestra alma, con letra y música escrita por Winston Churchill.

Ahora han visto una oportunidad para convertirse ellos en esos dueños por vía del estado de alerta, como los buitres que vigilan cualquier aparición de carroña. Contra esa bandada es precisamente hacia donde debemos dirigir todas las alertas con el fin de que alce el vuelo.

Oposición y público en general. Bueno, Sánchez también porque le va en juego su supervivencia, aunque todavía no ha dejado claro si hace de Don Tancredo para que le metan goles, o le meten goles porque es un Don Tancredo.

Ojalá todo sea un mal sueño causado por esta peste moderna, pero aunque lo sea, nunca estará de más que nuestros representantes, ya que son tantos y no se bajan el sueldo, estén atentos a la bancada.

Pol Herbón e o spot que lle cambia a vida

2 de Abril , 2020

Participa na construción do Pazo de Tella, do Valle dos Caídos e na rodaxe de curtas, series e anuncios

HAI 61 ANOS inaugurouse a basílica do Valle de los Caídos, unhas obras nas que participa José Manuel Pol Herbón (Castroverde, 1940) cando ten 19 anos. El mesmo é quen fai un repaso á súa vida.

Nazo en Serés, que se le igual do dereito que do revés. Alí estou uns catro anos, porque despois fomos á casa de Baldomero Pestana, en Pozos.

Á escola fun aos doce anos en Quetesende. Logo xa viñemos para caseiros de Tella, para as Aceas, en Adai. Alí fun uns dous anos con Manuel Franco Carballeira. A min o colexio gustábame como o trigo ás pitas. Estudaba de seguido e quedábanseme as cousas.

Antes, polo xeral, as festas comezaban ás cinco ou ás seis. Ata as once, que ceabamos. Logo, ás doce ou á unha, empezaba a verbena ata as tres ou as catro. Por exemplo, en Adai recordo que viña a Garda Civil e levantaba a verbena porque querían marchar ao seu cuartel de Gomeán.

Os presos viñan de Lugo pola mañá para traballar no pazo de Tella e volvían a Lugo pola noite. Ao mediodía levábanlles unhas perolas. Tamén fixeron uns barracóns onde logo dormían e andaban soltos, que algúns aínda casaron no pobo. Alí estaban vixiados por un que era cabo, pero tamén comentaban que lles dera un salvoconduto para que andasen por onde lles petase. Algún facía tamén algún traballiño na casa dos veciños e dábanlles cousas. Alí aínda botaron ben tempo esculpindo o escudo de España.

Se non estou equivocado foi Suances o que lle levou a carta de convite de Franco a Tella para que fose visitalo a Meirás. E Tella contestoulle: A distancia que hai de Adai a Meirás, haina de Meirás a Adai. E non foi.

Unha vez vin a un tipo cun revolver. Puña un papel e facía puntería. Foi a primeira vez que vin unha arma. Quen a tiña díxome: Ti senta aí. E cando mo dixo, mexeime nos pantalóns. Era Xosé Castro Veiga, coñecido como O Piloto, que o mataron en Belesar e está soterrado en San Fiz de Asma, aló en Chantada.

Botei doce anos de taxista en Madrid, cinco de noite e sete de día. Os de noite collía o taxi ás oito da tarde e non o deixaba ata as oito da mañá. E despois, unha furgoneta de reparto de fariña. A cama só a vía os mércores porque libraba do taxi. E aquí no Corgo, 23 anos e sempre, sempre a disposición do público. Nunca tiven hora de estar na cama.

Tiña unha amiga que era corista de Celia Gámez. Aquela corista adornaba a un home. Eu tiña bigote. Deume por levar pola década dos sesenta un tipo Dalí. E díxome ela: Non che dou máis bicos, que se me meten as barbas na boca. Polos bicos afeitei o bigote e nunca o volvín a deixar. Nos sesenta en Madrid coñecín a Orson Welles.

Eu fixen un curso de paracaidista en Alcantarilla cando rodaron Trinca en el aire, chamada así por Antonio Casal, Jorge Mistral e Fernando Fernán Gómez, na que tamén traballou Xan das Bolas.

E un día falando cos camioneiros de Lence dinlle: Non sei que imos facer co leite. Vai haber que tiralo ao río. Había moita produción, pero non tiña saída. Sae Lence de comer cos empregados e dígolle: Suso _ eu xa coñecía aos pais, porque suministraran leña para unha máquina de vapor na fábrica das Aceas _, facemos un anuncio para o leite Río? E dixo: Si e aproveitamos que estamos no Ano Santo Xacobeo.

Eu viña por Ramón Ferreiro e os estudantes, uns dun lado e outros doutro, todos berrando: Ei, galopín! E lévasme o leite!

Logo fixen os de Patacas Pereiro e Aixam. E logo, ben sabes ti, Vinte séculos de noivado, O bezoar, El Grial de Ancares, Herexes e Hitler, Garbo… e Araceli. Eu fun o armadanzas de todo.

Condena a la edad

2 de Abril , 2020

Los jóvenes y fuertes, primero

Ni siquiera aparece especificada en el texto de la Constitución porque a buen seguro, el legislador entiende que es una exageración hacer una referencia explícita a ella.

La Constitución habla de la igualdad de los españoles ante la ley y rechaza que “nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” sean motivos de discriminación entre ellos.

No cita la edad, mira tú qué cosas, porque a estas alturas de la civilización humana, 1978, piensan sus redactores, que nadie va a exhibir esa cuenta para suprimir derechos. Pero estaba equivocado. Hoy se intenta suprimir hasta el derecho a la vida.

El Servicio de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalitat de Cataluña recomienda no intubar a los mayores de 80 años, limitándose a proporcionarles una “oxigenoterapia con mascarilla”, así como a optimizar recursos evitando ingresos de pacientes con escaso beneficio, para que redunde en aquéllos que puedan aspirar a una mayor cantidad de años de vida salvados.

La pandemia pone a cada cual en su sitio y aunque solo sean gotas en un océano de solidaridad, el nazismo acaba por enseñar la patita para establecer nuevas clases sociales a partir de la fecha de nacimiento. En cualquier momento añaden la ideología y los no independentistas van a tener que ir a curarse en Sierra Morena.

En cualquier caso no sería inédito. Circulan por ahí las declaraciones de un simpático mosso de cartabón que al enterarse de que Seat fabrica respiradores en Martorell, se ha apresurado a reclamar en voz alta que sean para Cataluña, para el mundo “y si sobran, para España”.

Dicen que después de esto vamos a ser más buenos. No lo creo. Es posible que la bondad crezca en quienes ya se cultiva, pero donde hay maldad, se va a salir del mapa.

Morir abordado por un portaaviones inglés

1 de Abril , 2020

El lucense Máximo Cea regresa de Argentina cuando es víctima de un disparatado accidente marítimo

LA ORQUESTA DEL trasatlántico Florida toca una de las piezas de su repertorio cuando sucede el accidente. Ellos tienen más suerte que los músicos del Titanic, pues todos salvan vidas e instrumentos. No así otras 35 personas que mueren aquella tarde del primero de abril de 1931 frente a Málaga.

Uno de ellas es el jornalero Máximo Cea Núñez (Lugo, 1891), que regresa de Buenos Aires hasta Barcelona como emigrante golondrina.

La emigración golondrina se desplaza a los países con trabajo en determinadas épocas del año para regresar a sus puntos de origen una vez acabada la temporada.

Él y el almeriense Santiago Martínez son las dos únicas víctimas españolas, pues el Florida no suele ser un trasatlántico habitual de los españoles.

El barco, de 20.000 toneladas, pertenece a la Compañía Francesa de Transportes Marítimos, de Marsella y viaja con 500 pasajeros y 160 hombres de tripulación.

A cuarenta millas del puerto andaluz, el paquebote va a sufrir uno de los accidentes más extraños de la historia, al ser abordado por el portaaviones inglés Glorious, que se encuentra de maniobras en el Mediterráneo con otros veinte buques de la escuadra inglesa.

Los pasajeros observan cómo los barcos se mueven en todas direcciones, entre ellos, el portaaviones Glorious, que es el atractivo principal de aquel espectáculo. De su cubierta parten quince o veinte aparatos para volar sobre el transatlántico a escasísima altura. El portaaviones cruza cerca de éste en varias ocasiones y a gran velocidad, puesto que en una de sus travesías ha cubierto el recorrido entre Londres y Malta en menos de 48 horas.

A las cuatro de la tarde, después de comer, los pasajeros se entretienen con la vista de la flota y la música de Carlos Flores y su orquesta, unos músicos argentinos que embarcan en Las Palmas y que pagan en especie su billete a Barcelona.

El Florida entra en un banco de niebla. Funcionan las sirenas y se toman precauciones. Acorta su marcha, pero el pasaje comienza a preocuparse.

Minutos después se distingue el sonido de una sirena inglesa muy cercana, a la que contesta el Florida. Una nueva señal estridente advierte que el portaaviones está encima del paquebote. Un segundo más y su enorme masa rasga la niebla para empotrarse contra ellos en medio de un enorme estruendo.

Lo ha alcanzado a estribor, en la zona de los alojamientos de tercera clase, donde viajan todas las víctimas.

Para transbordar al Glorious, los pasajeros de primera sólo tienen que saltar la barandilla del Florida, pero tras ellos llega la avalancha de viajeros de segunda y tercera. No todos pueden pasar al mismo tiempo, porque solo es posible ir de uno en uno a través del estrecho pasaje.

Casualmente, la cubierta superior del transatlántico y la plataforma del portaaviones se hallan en el mismo plano horizontal, lo que facilita el salvamento, pero poco después el buque empieza a hundirse, y es necesario colocar un tablón y unas amarras para continuar la evacuación, que se prolonga más de hora y media en medio de gritos, lágrimas y alaridos de los que aguardan su turno.

Las mujeres y los niños tienen prácticamente el mismo tratamiento que los varones. No se puede evitar dado el tropel de gente.

El doctor español Gamboa, se niega a subir al Glorious, y recorre todos los camarotes de tercera para indicarles el camino de la salvación. Después, atiende a los heridos, por lo que es propuesto para la cruz de Beneficencia y la del Mérito Naval.

Jacas y caballos

1 de Abril , 2020

Arde Troya

Con razón lo han bautizado como la tormenta perfecta. A una brutal pandemia semidesconocida se enfrentan los gobernantes más inútiles, aliados con los peores enemigos del país que supuestamente se trata de salvar. En el guión solo falta una gota fría, y eso que hoy entramos en abril.

La irresponsabilidad de Sánchez va camino de epopeya. Se contará, como la Ilíada, en hexámetros dactílicos, con el virus troyano amenazando la ciudadela y Nadia Calviño en el papel de la bella Helena.

Recuerden cómo empieza la de Homero: Una peste asola el campamento aqueo. El arúspice consultado al respecto vaticina que la peste no cesará hasta que una esclava de Agamenón, sea devuelta a su padre. Después se lía mucho la cosa.

Si aquí tenemos algo claro es que hay peste y que ese jinete del Apocalipsis al que muchos creían descabalgado galopa y corta el viento cuando pasa por El Puerto caminito de Jerez.

El resto es un juego de intereses que se distinguen por dos rasgos fundamentales. “A ver cómo salgo yo de éstas con el mínimo daño político” y “A ver cómo salgo yo de éstas con la mayor ganancia política”. Menelao y Paris. Sánchez e Iglesias, y en el medio, Helena Calviño.

Los dos comparten un tercer rasgo común: “A ver cómo me las maravillo yo para echarle el muerto al PP y a sus míticos recortes”. ¡Bravo por la cuadrilla! ¿Franco libra hoy?

Entretanto, los aqueos, los espartanos y los troyanos, que somos todos los demás, muriendo a puñados, y eso que las bajas siempre son menos gracias a la extraordinaria contención que ejercen los galenos, que no es tribu sino gremio.

En medio de la guerra han soltado ahora la nacionalización de las empresas. No hacen falta gafas de aumento para saber que el caballo de Troya se llama Chávez.

Los siete lucenses del Semíramis

31 de Marzo , 2020

Integrantes de la División Azul son hechos prisioneros por los soviéticos y permanecen entre once y doce años sin contacto con sus familias

LA DIVISIÓN AZUL, los soldados españoles que luchan en Rusia inmediatamente después de acabar la guerra española, tuvo un punto final varios años después de la derrota de Alemania. Para 286 de ellos, los once o doce años de cautiverio acaban con la llegada del barco griego Semíramis, que los transporta como repatriados desde Odesa a Barcelona, a donde llega el 2 de abril de 1954.

El viaje del Semíramis fue un episodio sentimental que conmociona a España entera como una telenovela de lágrimas y sufrimientos, pero con el añadido de la realidad. Tengamos en cuenta que en la práctica totalidad de los casos, la familia ignora la suerte de su pariente; hijo, marido, hermano, desde hace más de una década hasta que se hace pública su identidad. Cautivos en Rusia, de Francisco Torres, es una de las fuentes más completas para conocer qué ocurre ese tiempo de silencio y cómo sucede el desenlace.

En casi todas las provincias se espera la llegada de algún soldado. Los de Lugo son al menos siete, y los siete merecen compartir el cromo del Semíramis. Se trata de Manuel Zas Abelairas, Carlos Bouzas Pérez y José Fernández Armesto, de Lugo; José Quintela Méndez y Filiberto Sánchez Escribano, de Vilalba; Ramón López Castrillón, de Ribadeo y Antonio Iglesias Fernández, de Riotorto. Además de otros cuatro sin identificar de Bascós (Monforte) Teixeiro, Sober y Bóveda.

La muerte de Stalin favorece el deshielo de la URSS y el primer paso para que la mediación de la Cruz Roja dé sus frutos. El grupo de 286 españoles estaba formado por 229 veteranos de la División Azul, 19 desertores del Ejército Rojo, 4 niños, 19 marinos mercantes y 15 alumnos de la aviación republicana.

Franco tenía que aprovechar la navegación del Semíramis como acto de propaganda y así lo hace. El Día de Júbilo Nacional, el de su llegada a Barcelona, es la culminación de una campaña de imagen basada en la radio y en la prensa, que acabará siendo cine.

La lista leída por Radio nacional es el episodio culminante de una lotería cuyo premio es la vuelta a la vida de muchos que se creía muertos.

Por ejemplo, la vecina de la Avenida de La Coruña María Abelairas Díaz, de 69 años de edad y madre de Manuel Zas Abelairas, uno de los repatriados, hace doce años que vive sin noticias suyas, desde que sale de Lugo, donde había sido empleado de los Almacenes de Demetrio Álvarez.

El corazón le da un vuelco cuando lee la carta de la Capitanía General de Madrid comunicándole que Manuel está vivo y de regreso. Ella mantenía a duras penas la esperanza. Es madre de trece hijos, de los que le viven 9, que a su vez la han hecho 21 veces abuela. Su reacción es parecida a la de otras familias: “Es como si le viese resucitar. Cuento los instantes que faltan para poder abrazarle”.

La recepción en Lugo a los tres vecinos, Zas, Bouzas y Armesto, incluye una ceremonia religiosa en la catedral y un vino español.

A Zas, como a otros, se le incoa el oportuno expediente para la concesión de la Medalla de Plata de la ciudad cuando ya es policía municipal del Ayuntamiento lucense.

En Vilalba se recibe otra carta muy elogiosa sobre José Quintela Méndez. La envía desde Alemana Jur H.W. Poll, de Iserloln (Westfalia) y dice que Quintela será siempre allí muy apreciado, pues durante el cautiverio redacta una gramática española para enseñar el castellano a los prisioneros alemanes con los que convive en el campo de concentración soviético de Stalino, en Ucrania.

Quiero cable

31 de Marzo , 2020

¡Qué fermosura!

Me empapo de Arthur Firstenberg y de su “Arco iris invisible”, un libro de 2017 que establece el paralelismo entre los avances más sobresalientes de la humanidad sobre ondas electromagnéticas y la aparición de pandemias.

Lo acaba de recalcar Thomas Cowan en una intervención que está siendo viralizada y que si todavía no les ha llegado a su móvil, les llegará.

Por supuesto, Cowan es continuador de Firstenberg y su conclusión es que la actual pandemia es una consecuencia de la enfermedad causada en las células por los satélites, las wifi y todos los móviles, en lenguaje llano.

No les recomiendo su lectura, porque el libro es muy bueno y convence a cualquiera, lo que indudablemente conlleva un pesimismo existencial y un profundo odio hacia todos esos aparatos que nos rodean y sin los cuales hoy no concebimos la vida.

Si aún así lo hace, maldecirá una y mil veces cada vez que dijo “no hay cobertura suficiente”, o “¿tienen wifi?”, o simplemente “te dejo, que me llaman por el otro”. La acusación se dirige contra la tecnología 5g y las ciudades donde está implantada, como Wuhan.

Ni que decir tiene que Cowan y Firstenberg han entrado ya en la lista de bulos que circulan gracias a esas redes electromagnéticas, porque todo en el siglo XXI comparte la verdad y la mentira al mismo tiempo. Antes, cada teoría tenía su período de vigencia, hasta que con una caña y un calcetín, otro sabio la desmontaba o la perfeccionaba.

Ahora no. Ahora tienes a Firstenberg y a su contrario al unísono y te obligan a saber cuál de los dos es el conspiranoico. El que afirma o el que niega.

Y eso sí que no. Yo, lo que diga Feijóo. Y eso que en la calle Norias no tenemos ni cable y nos comunicamos con aplausos de balcón a balcón. Cuando llegue el cable, hablamos.

Todos somos contingentes

30 de Marzo , 2020

El juez Doom a punto de diluir a Roger

Yo no quiero escribir artículos, sino machacar virus contra las paredes como hace Jean-Claude Van Damme con los malotes. Quiero diluirlos en espuma jabonosa como gusta matar a los pobres dibus el juez Doom. Reducirlos a polvo inerte como estaca clavada en el corazón de Drácula.

Pero me mandan permanecer en casa, lavarme las manos y hablar por Skype. Obedezco. A otros les corresponden las heroicidades. Aun así soy esencial. Me dejan teletrabajar.

Me pregunto cómo tendrán la moral aquellos trabajadores que acaban de ser declarados accidentales o secundarios, como los vecinos de Amanece que no es poco, todos ellos contingentes, menos su alcalde, el único necesario.

Me pregunto también si la ministra de Igualdad es contingente o esencial; o si no sería más necesaria una ministra de la Bondad, que engloba sus competencias y muchas más. Dirección General de las Buenas Acciones, Subsecretaría del Estupendismo, Registro Nacional de los Héroes Anónimos. ¿No sería macanudo?

El ministerio de Igualdad es el único departamento del Gobierno que ha sido dirigido exclusivamente por mujeres bajo las distintas denominaciones que ha tenido. Bibiana, Leire, Montserrat, Carmen e Irene.

Una reivindicación de los hombres es conseguir que algún día haya uno al frente de ese departamento. Es broma, pero por igualdad que no quede.

Hay un fondo perverso en esa clasificación de los trabajadores, la de los esenciales y los prescindibles. Primero, porque cada uno es imprescindible en lo suyo, en su negocio, en su actividad, pues de lo contrario se cae y se cierra. Segundo, porque nunca se sabe cuándo vas a necesitar qué. He visto a los fontaneros tratados como no esenciales. Ya imagino a las chicas de Irene Montero arreglando una tubería de Moncloa que ha explotado.