Hacia dos 2021
4 de Abril , 2020
Hay que ver el desfile olímpico, por ejemplo
Estoy de acuerdo con ese portavoz de la Moncloa que certifica el fin de ciclo: “La legislatura ha saltado por los aires”.
Si sólo fuera la legislatura incluso podríamos pensar que era una buena noticia, pero lo que también ha saltado por los aires es todo lo que cabe en un legajador AZ; desde acontecimientos de caducidad temporal, hasta planes, estudios, compras, viajes, economías, ilusiones y alguna que otra luna de miel. Olimpiadas, congresos, santos y comuniones.
Y mientras no sea la propia vida lo que se desintegre, como ya le ha ocurrido a miles de personas, siempre te quedará la esperanza de recomponerte tras el colapso y asistir a todos los saraos suspendidos.
Pero la legislatura, sí. Lo mejor que se puede hacer con ella es darla por amortizada porque ninguna pieza del decorado en el que nació se mantiene ahora en el mismo sitio, ni las prioridades son las que eran, ni sus objetivos tienen hoy ningún sentido. El bipartito nació paranecio y se ha convertido en paramecio. Nació tocado del ala y ahora está tocado de patas a coronilla.
Dice el mismo portavoz que el 21 habrá elecciones y la noticia suena a música celestial, no tanto por enterrar cuanto antes el bipartito multirremendado, como por imaginar que el 21 vamos a estar allí, en el colegio electoral, con la papeleta en la mano y a menos de un metro de quien nos preceda; sin mascarillas, ni guantes y con la preocupación puesta en el resultado y no en el goteo de muertos.
Vamos a tener que hacer tantas cosas en el 21 que deberíamos correr un año y no empezar el 22 hasta haberlas terminado todas.
Este 20 nos ha salido tan cabrón que necesitamos recuperarnos. Como dice el último chiste recibido, “cuando pase todo esto de la alarma, me voy a quedar tranquilito en casa tres o cuatro días”.











