Hospital de las Amarillas

9 de Abril , 2020

El hospital (Economía Digital)

Alba Vergés es la responsable de la Sanidad en Cataluña, aunque como Illa, su formación nada tiene que ver con la medicina, una circunstancia a la que no acabamos de verle las ventajas. Lo de Illa dicen que es la cuota catalana. Lo de ella será la cuota femenina.

Pues bien, esta señora con cara de pajarillo que ayer informó sobre sus gestiones, mantiene cerrado desde hace más de dos semanas el hospital de campaña montado por la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca, porque “no cumple con las necesidades que tiene hoy el sistema de salud del municipio”, una disculpa ininteligible, críptica y desafortunada, que Torra comparte, por supuesto.

Siendo ello, illa y ella particularmente chocante, nos encontramos con que el alcalde de Sant Andreu de la Barca lo reclama, la OMS lo homologa y el hospital de Martorell lo necesita para aliviar su congestión.

Alba, pese a su nombre, no va de punta en blanco, sino de punta en amarillo. Es de ERC y muy independentista, por eso los hospitales que monta la Guardia Civil… como que no. No se crean. Hay otros muchos que la apoyan y anteponen su ideología a su salud. También hay quienes se niegan a los trasplantes, a las vacunas o a las transfusiones de sangre por motivos religiosos, y ése es el quid de la cuestión.

El independentismo catalán sufre un delirio místico de tal naturaleza que se creen miembros de una iglesia de mártires y santos. De almas puras, sin contaminación posible con el duque de Ahumada, fundador de la Guardia Civil, aunque a la par, Francisco Javier Girón fuese también V marqués de las Amarillas, mira tú por dónde, de las Alba, Maritxell, Elsa y todas las demás amarillas.

¿Qué hacemos con el hospital? El alcalde lo quiere, Alba y Torra, no. Yo se lo cobraba y después ellos que lo fueran gestionando, porque un frenopático siempre hace un buen avío.

Joselete, el segundo torero de Láncara

8 de Abril , 2020

Nace en A Pobra de San Xiao, pero marcha de niño a Salamanca, donde se hace novillero

NO SE LE puede comparar a Celita, porque éste fue matador, con alternativa de por medio y actuaciones en las grandes plazas, pero lo cierto es que José López, Joselete (Láncara, 1930), prolonga y amplía la tradición taurina del municipio lucense.

José nace en A Pobra de San Xiao, pero se traslada a Salamanca siendo niño, de modo que es allí donde le da por fijarse en los capotes y en los morlacos, aunque es de suponer que a sus oídos llega pronto el eco de los éxitos alcanzados por un paisano, nacido a ocho kilómetros de su casa natal, Alfonso Cela.

A los trece años ya se puso delante de algún torete para llevarse los primeros revolcones. A los catorce hace de muletilla con becerros de la dehesa salmantina, cuando El Litri apunta maneras y se convierte en uno de sus ídolos.

Los otros serán Manolete, aunque de oídas, y Rafael Gómez, el Gallo, de quien le gusta contar que un día da una limosna a un niño gitano porque se ha muerto su padre. Y luego los ve a los dos juntos. “¿Con que muerto?” “Sí, pero como es tan bueno, San Pedro le deja bajar a la Tierra los domingos”.

En los sanfroilanes de los primeros años cincuenta torea en plazas portátiles dentro de los festejos que organiza el notario José María Orol Balseiro. Las corridas son los días 12 de octubre, que es el día más taurino y español. El ganado pertenece al antiguo y prestigioso hierro de Covaleda, lo cual no deja de sorprender. Seguramente se debe a los contactos que por toda España mantiene el notario Orol.

Además de Joselete, aquellas becerradas en O Polvorín reúnen a una nómina de maestros locales que jamás aparecerán en el Cossío, pero que alegraron las tardes de unos lucenses sugestionados por tener plaza y mantones como en Sevilla.

En 1954 comparte cartel con Manuel Blas, Yugo; Frouxeira de Valle de Oro y Antonio Gómez, Finito de Lugo.

Entre los nombres de las cuadrillas _ miembros de la Peña Taurina Saavedra _, el lector descubrirá algunos personajes sorprendentes como Ulises López Sarry, Juan Balboa, Luis Naviera, El Chuti, Antonio Castro González, Venancio Montenegro _ que destacó con las banderillas _, Rubito de Casas Baratas, El Birrias, Antonio Saavedra, Víctor Bermúdez o José González.

Él mismo también es Joselete el Temerario y El Niño de la Puebla, de acuerdo con el público que quisiera atraer, si el ávido de emociones o a sus paisanos.

Que no queden sin citar en esta nómina de la tauromaquia local, el más pintoresco, Peluquerito de Lugo; el más famoso de todos ellos, el torero de Guadix Torcu Varón, que llegará a los primeros puestos de la fiesta nacional, y el más exótico, el norteamericano Harry Whitney, pues todos conocieron O Polvorín o la Avenida da Coruña como cosos taurinos de sus inicios, o sus finales, porque ni Peluquerito, ni Harry se prodigaron en más plazas.

Para asistir a la corrida del 12 de octubre de 1954, dirigida por el novillero Morenito, todos los espectadores tienen que pasar por taquilla para pagar entre 15 pesetas (sombra) y 12 (sol), pues como dice el cartel “los niños que no sean de pecho, pagarán entrada”.

Joselete está bien, torea de rodillas, escucha música y mata pronto. En ese momento lleva 40 becerradas y se le nota la experiencia frente al resto, que no es terna, sino cuaterna. De hecho, Joselete tiene que echar más de una mano a sus compañeros de paseíllo.

No cree que sea difícil torear. “Es como andar en moto, pero naturalmente, no todo el mundo sabe andar”. También reconoce que la emoción de la lidia, en líneas generales, no va con el carácter gallego.

El pésame de Campo

8 de Abril , 2020

Riay Tatary saluda al rey. Tenía cara de buena persona

Le afean al ministro de Justicia que haya enviado su pésame a la comunidad musulmana por el fallecimiento de Riay Tatary Bakry, presidente de la Comisión Islámica de España, un “ejemplo en la lucha por la convivencia y la tolerancia”, según dice Juan Carlos Campo.

Se lo afean, no por el envío, sino por el agravio comparativo que establece con los otros trece mil y pico de españoles a los que no ha mostrado sus condolencias, quizás porque él sabe que no han sido ejemplo de convivencia, ni de tolerancia.

Para ser exactos, tampoco es así, ya que el ministro remite otro mensaje de pésame a la familia del funcionario destinado en el Juzgado de Instrucción número 1 de Albacete, Abelardo Sánchez Gabaldón, muerto también en la pandemia.

Sería absurdo pedir al ministro, o al presidente, o al rey, un pésame personalizado para cada español fallecido; no por inadecuado, sino por evitar esfuerzos baldíos y concentrarlos todos en otra dirección, cual es combatir las infecciones, aunque sea desde Justicia.

Entonces surge otra pregunta. ¿Por qué Riay Tatary Bakry es la excepción? ¿Porque nació en Damasco? ¿Porque era sirio? ¿Porque se destacó en los trabajos sobre legalización de la libertad religiosa? ¿Porque es un detalle a la comunidad islámica en España? ¿Porque no le gustan los católicos? ¿Otras razones?

Como llueve sobre mojado, solo se nos ocurre pensar lo de siempre, que España es el único país del mundo en donde ser de esa nacionalidad, de la raza mayoritaria, de la religión mayoritaria y de la tendencia sexual mayoritaria es una desventaja hasta para caer simpático al ministro de Justicia, que es el primero que jura su cargo para tomárselo a los demás.

Y conste que la muerte de ese señor la hemos sentido como la de todos, pero tampoco más.

Pardo Baliña, el abuelo de la Medicina española

7 de Abril , 2020

Su salud de hierro le permite jubilarse a los 82 años, porque ha perdido oído, pero sigue con la consulta hasta los 104

LA PRENSA NACIONAL le dio el título de Abuelo de la Medicina Española al cumplir los 101 años, cuando todavía le faltaban por vivir otros tres. En realidad, Manuel Pardo Baliña (Lugo, 1875) ya tenía la encomienda de la Orden Civil de Sanidad con los 80 años de profesión, ya era pionero en el uso del primer aparato de Rayos X de Lugo y le disputaba a Galo Leoz el récord de permanencia en activo de la medicina española.

De hecho, prácticamente hasta su fallecimiento, Pardo Baliña atiende a algún que otro amigo con certeros diagnósticos, obtenidos gracias a una concienzuda actualización de conocimientos a través de revistas especializadas a las que está subscrito.

Barbudo, soltero, creyente, madrugador, con salud de hierro, excelente vista, grata conversación y fino humor, el tertuliano Pardo Baliña fue fiel al Círculo das Artes hasta el día de su muerte. Allí desgrana atinadas opiniones y alguna que otra verdulería sobre mujeres a las que atiende en sus ochenta y muchos años de experiencias. Entre ellas, las referidas a amas de los curas, las más solicitadas, siempre con la discreción que se le imagina.

Tiene dos tertulias, la de O Sifán y ésta del Senado, que forma con Julio Pérez de Guerra, Jesús Rodríguez Pedreira, Manuel Vázquez Seijas, Nicandro García Armero y Narciso Peinado.

Y tras el Círculo, la catedral.

Se licencia en 1901 y recibe el título de manos de la Reina. Hace de todo, pero acaba especializándose en partos y ginecología, a cinco pesetas por tres consultas. Fue supernumerario del hospital municipal (1919), subdirector del Instituto de Higiene (1926) e inspector municipal de Sanidad (1927).

Premiado varias veces y reconocido por mérito en el trabajo como no podía ser de otra forma, le atribuye su longevidad a Dios, que así lo ha querido.

No recuerda haber estado enfermo, salvo catarros y la gripe de 18. No ha guardado cama jamás, sin que ello esté relacionado con su profesión. Fuma hasta que lo deja cuando nota que le hace daño, ya con una edad avanzada. Bebe, pero siempre con moderación y no perdona un café solo diario.

Tampoco le gusta decir que ha salvado vidas. “Nosotros ayudamos lo que podemos”. Pero al mismo tiempo recalca el sufrimiento que le ocasiona el ejercicio de la medicina, por la responsabilidad y su compromiso. El mayor peligro, las cesáreas: “Si el chico se salvaba, la madre moría víctima de la infección, al menos en el medio rural”, le confiesa en una entrevista a Rivera Manso.

Al margen de la medicina, a Pardo Baliña le debe el Museo Provincial la entrega de muchas piezas arqueológicas

El recibidor de su casa está dedicado exclusivamente a cuadros de Romero de Torres que enmarcan el título de médico bacteriólogo del Instituto Provincial de Sanidad fechado en 1919. En la puerta, una placa con su nombre y un borrón donde ponía Médico y que él ordena eliminar cuando se retira.

La jubilación del ejercicio directo la decide al cumplir los 82 años, 22 antes de su fallecimiento: “Me di cuenta de que mi oído no marchaba ya como antes. Para ser tocólogo hay que tener muy buen oído. Eso es fundamental.”

De Rafael Vega Barrera guarda el mejor recuerdo: “Era un cirujano fuera de serie, sabia hacer cualquier cosa…. menos tocología. Yo no he visto operar a nadie igual y conste que he trabajado también en el extranjero”. Sí, en París, donde se corta la barba que se deja porque sangra al afeitarse. “Tuve que dejármela de nuevo porque las chicas no me conocían. Y hasta hoy”, dice cuando camina hacia centenario.

O realista, o divertido

7 de Abril , 2020

Chaplin y su mundo de goma

Desde esta noche TvE nos promete una escacharrante serie titulada Diarios de la cuarentena, un reflejo realista, íntimo y divertido de la pandemia con risas aseguradas.

Vamos a darle al proyecto el beneficio de la duda, a la espera de que el juicio que merezca sea con las pruebas ante oculum; pero sí podemos adelantar que el reto que nos presentan parece altamente complicado.

Si el reflejo es realista, podrá ser íntimo, pero dudo que logre ser divertido, porque por muchas que sean las personas que han salido haciendo el payaso en las redes, son muchas más las que lloran o se lamentan. Y eso sin necesidad de que les afecte directamente ningún fallecimiento.

Somos conscientes de que vivimos tiempos en los que huimos del luto como de la propia peste bajo el principio general de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que se desarrolla en un amplio articulado de egoísmos supinos, desde una rendida admiración por la eutanasia, hasta la justificación ético-estética de que hay que dejar que los ancianos se mueran, porque total…

En esos pilares se asienta la posibilidad de emitir hoy una comedia del confinamiento “realista y divertida”. Digan ustedes que hacen una astracanada del dolor común y a lo mejor tiene un pase si son tan hábiles en la escritura como Aristófanes, que está por ver.

Pensarán que siempre se ha recomendado poner buena cara al mal tiempo, y es cierto. Pero a su lado hay otras muchas recomendaciones contra la burla de los que sufren. Charles Chaplin se rió de la crueldad de Hitler mientras éste la ejercía a manos llenas y aún hoy se ve con agrado El gran dictador.

Pero el mundo de Chaplin no era realista. Era de goma. Es una cuestión de calidades. Así que mucha suerte a esos Diarios de la cuarentena, ¡y a no cagarla!

Viruca Yebra, cronista de la loca Marbella

6 de Abril , 2020

La sarriana ha vivido en primera línea los nacimientos de la jet-set marbellí y la Xunta gallega

CUANDO MARBELLA ARDÍA en fiestas, ella avisaba del fuego. A Elvira/Viruca Yebra Villanueva (Sarria, 1959), la vida y su trabajo la llevaron a lugares que jamás había sospechado cuando estudia, y uno de ellos fue esa primera línea de los años en los que el verano de Marbella se había convertido en la principal fuente de noticias de España, incluida la Moncloa.

El padre de la periodista, Luis Yebra Somoza, estuvo al frente de Gráficas Yebra hasta su fallecimiento en 1985, cuando la empresa pasa a manos de los Nogueira y cambia su nombre. Pero también escribe, e incluso hace de negro para los alcaldes de Sarria y ayuntamientos limítrofes, ayudándoles a que sus Saluda de los programas festivos digan algo coherente.

Su madre, Milagros Villanueva García, es librera. Por lo tanto en la familia ya se anuncia la vocación de Elvira.

Su licenciatura en Ciencias de la Información por el Centro Universitario San Pablo C.E.U, su diplomatura en Relaciones Públicas y Marketing por la Cámara de Comercio de Madrid, y sus estudios de Sociología y Políticas, podrían haber dado cualquier otro resultado.

De hecho, su trayectoria no lo anuncia, pues tras su paso por El Ideal Gallego y Ya, forma parte del Gabinete de Prensa de UCD, hacia finales de los setenta, y es jefe de Prensa de la Escuela para la Democracia, con Landelino Lavilla.

De ahí, salta al entorno de Gerardo Fernández Albor, que está en labores de construcción de la autonomía gallega y de su gobierno. “Entonces era más importante el Ayuntamiento de Santiago que la propia Xunta”, reflexiona Viruca con el paso del tiempo.

En 1986 es nombrada delegada de la Xunta de Galicia en Madrid y asesora del presidente, pero ese mismo año entra a trabajar en ABC y Anson la envía a la Marbella de Jesús Gil, a punto de explotar en saraos.

Allí se casa y allí se queda. Lo hace con Ricardo Bocanegra, un apellido tan enraizado con el crecimiento de Marbella como Alfonso IX con el de Sarria. En el medio suceden tantas cosas que sólo ella podrá contarlas algún día, si le da por la memorística, como ya hizo en El fuego del flamboyán, su primera novela, que es memoria cercana, aunque no propia.

En la suya tendría que hablar de la vida frivolona de Madrid, de la fundación del Club de Periodistas Gallegos, del programa Sapore di sale, en Canal Sur; del premio Gallego del Año, de la Federación Internacional de Restaurantes Gallegos o la Asociación de Artistas Gallegos en la Diáspora. Y en Marbella, del Club Internacional, de la Casa de Europa, de la Asociación de Mujeres y de algunas iniciativas más que complementan la labor periodística, o se adentran directamente en la de promoción cultural y social, una imagen tan alejada de la que se asocia a la nueva Marbella.

Tendría que hablar también de sus problemas con Jesús Gil, que le impide hacer información municipal debido a sus acusaciones de despilfarro por aquellas fiestas donde el alcalde entierra hasta tres millones de pesetas cada noche, una cantidad que a ojos de hoy resulta una auténtica bagatela.

Y de sus premios y reconocimientos, como la T de Triunfador, el Venus de Marbella, el Bogavante de Plata _ que suena tan apetecible _, el de Gallega Universal, la Cruz Europa de Oro, el premio de Cultura del Ayuntamiento de Marbella…

Tendría que hablar de su colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria y de tantas otras cosas que le auguramos dos o tres volúmenes por delante. En el primero, dedicado a Galicia, nos enteraríamos de muchos secretos que hoy guarda en cofre con lógica fidelidad institucional.

Espiga de capullos

6 de Abril , 2020

Mainat, devolviendo favores a Pujol

En situaciones límite como la presente, cada quisque queda retratado como lo que es sin posibilidad de escapatoria. O estás a la altura de las circunstancias, o eres un mierdecilla muy prescindible.

Entre el pueblo llano vemos comportamientos de esta segunda categoría entre los que campan a sus anchas, como si la pandemia no fuese con ellos. Son como los listillos que siempre tratan de saltarse las colas en perjuicio de los demás. Unos imbéciles sin la patatita para el kilo y punto.

Pero en ese mismo grupo están los que actúan amparados en siglas, o incluso desde cargos de representación, para demostrarnos cuán peores son los enemigos de dentro.

En este apartado destacan, a gran distancia de los segundos, ERC y Bildu, que el pasado 24M han unido sus fuerzas con el fin de despenalizar las injurias contra la Corona y España, iniciativa que sin duda los encumbrará en los libros de historia… de la lepra.

Tampoco va a quedar sin diploma una tal Irantzu Varela, colaboradora de Juan Carlos Monedero en su chiringuito televisivo, a quien se le ha ocurrido una medida clave para estos críticos momentos: No hay que aplaudir ni a la Policía, ni al Ejército. Su candidatura al premio Fastenrath parece imbatible.

La diputada autonómica en Madrid, Vanessa Lillo, se suma a colaborar con esta reflexión solidaria: “Si algo está poniendo en evidencia el coronavirus es que a este sistema le revientan las costuras. Tenemos que aprovechar esta oportunidad”. Sí, es de Podemos.

Los indepen catalanes se están hartando de injuriar a España mundo adelante, pero nos quedamos con lo dicho por Josep María Mainat, tonto de profesión: ”Fingiremos que estamos afectados y cuando vengan los policías les escupiremos a la cara y huirán acojonados. No me parece mala idea”. ¿Cómo no vamos a ser líderes en Covid19?

Vales Faílde, accidente, suicidio, asesinato…

5 de Abril , 2020

La muerte del destacado sacerdote de Rodeiro el Viernes Santo preside las tertulias del año 1923

FRANCISCO JAVIER VALES Faílde (Rodeiro, 1872) es lucense de diócesis y de familia. Su madre, Carmen Failde Tojo, está emparentada con el obispo de Valladolid, José Antonio Ribadeneira Villaguisada, nacido en el lugar de Loureiro, de Miguel de Buciños (Carballedo). Él mismo estudiará Teología en Tui, donde es deán de la catedral su tío Benito María Failde Rivadeneyra. En cualquier caso, toda la trama familiar está estudiada en detalle por su pariente Javier Diéguez Diéguez (Lucensia nº 27. Lugo, 2003).

Vales no es ningún desconocido. Durante años su nombre está presente en las páginas de los periódicos, bien por sus cargos, sus trabajos literarios, libros y artículos; su actividad académica y muy especialmente, por su cercanía a la familia real como capellán, preceptor de los infantes y confesor de sus majestades.

Sacerdote, abogado, sociólogo, biógrafo de Rosalía, confesor y capellán de Alfonso XIII y de la reina Victoria Eugenia, preceptor del príncipe de Asturias y de las infantas, receptor de los reales palacios y capillas, académico y conferenciante, Vales es todo un personaje de primera línea en la España de 1923, hasta que aparece degollado en su domicilio de Martín de los Heros. ¿Por qué? Veamos algunas hipótesis:

1.- Romanones, ministro de Gracia y Justicia avanza la posibilidad de que Vales haya sufrido una hemoptisis, una expectoración de sangre pulmonar que le causa la muerte en una fecha tan significativa como es el 30 de marzo de 1923, Viernes Santo. La versión es increíble y el propio Romanones la desmiente.

2.- Madrid sufre una epidemia de gripe y él se declara muy cansado.

3.- Vacante el obispado de Sión, la prensa informa un mes antes que el Gobierno lo propone a él. Este hecho le produce una gran inquietud.

4.- Su hermano Salvador lo ve a través de la puerta, incorporado en la cama, con la cabeza inclinada, la traquea seccionada, una navaja barbera a su lado y un rastro de sangre.

5.- Ha sido degollado con una navaja, bien por su propia mano, bien por mano criminal.

6.- El sacerdote y escritor chantadino Avelino Gómez Ledo llega a decir que se trata de un accidente, cuando Vales intenta afeitarse.

7.- Una circunstancia que lo validaba todo. Vales era confesor de los reyes y preceptor del príncipe de Asturias. Por esa vía se entera de secretos mayúsculos que afectan a la monarquía y alguien de las más altas instancias _ un conde con influencias, se especula _, decide que debe ser apiolado, trabajo que se encarga a una banda criminal al estilo Prim.

8.- El Vaticano se opone realmente a su designación, tal como él teme. La negativa acaba por trastornarlo.

10.- Hay motivaciones de índole erótica.

11.- Está relacionado con la prostitución.

12.- Eugenia Montero escribe: “Entre la reina y el capellán de honor de la Real Capilla existió un sentimiento de mutuo respeto y de afinidad espiritual, mas se dijo, con la discreción que su figura merecía, que Vales y Failde estaba enamorado de su reina”.

13.- Valle Inclán: “El sacerdote muerto aspiraba a una mitra de mucha categoría; en Palacio había quiénes le apoyaban y quiénes le atacaban”.

“Era, por otro lado, el confesor de la reina… de quién estaba enamorado y a la que hacía comulgar con una hostia no consagrada… En vista de los desengaños amorosos y de otra índole, había decidido suicidarse el Viernes Santo…”

Portabales, el director al que no se le puede hacer huelga

5 de Abril , 2020

Su llegada al Instituto es un diario homenaje a su docencia, entre vítores y reconocimientos de los alumnos

LA IMPRONTA DE Valentín Portabales Blanco (Maside, 1829) entre las generaciones de lucenses que viven de mozos el final del siglo XIX y las primeras décadas del XX, ocupa buena parte de sus adolescencias, porque el catedrático es una personalidad que se hace notar y porque muere con 92 años, suficiente para conocer a miles de ellos, tal día como mañana de hace 99 años.

El nombre de su preceptor de Latinidad en Maside es Gabriel Fernández y bien merece recordarse por la categoría del alumno. Desde 1841 estudia Teología, Filosofía y el primer año de Jurisprudencia en Valladolid.

Allí se convierte en profesor de Griego el año 1855 y el 1873 recibe la investidura de doctor en la Facultad de Filosofía y Letras. Es catedrático de griego y hebreo en el Seminario de Ourense durante nueve años, hasta ser nombrado catedrático de Latín y Griego del Instituto de Lérida en octubre de 1863, pero es trasladado a Lugo en noviembre del mismo año, de donde no se mueve hasta su fallecimiento, 58 años después.

Fue secretario del Instituto en 1864 y su director desde 1878. Académico corresponsal de las tres nobles artes de San Fernando, de la Comisión de monumentos y vocal de la Junta diocesana de construcción y reparación de templos. Corresponsal de la Real de Ciencias y Letras de Cádiz; socio correspondiente del Círculo Filológico matritense, y jefe superior honorario de Administración civil.

Su sobrino, Inocencio Portabales, fue arcipreste de la catedral lucense. A su muerte se crea el Premio Portabales por el médico de Vilalba, Ángel Otero, destinado a jóvenes sin recursos y con méritos para el estudio, uno de cuyos ganadores es el eminente matemático Alfredo Rodríguez Labajo.

Se cuenta que un día mantiene una conversación de quince horas sobre diversos asuntos con Aureliano Pereira de la Riva, La inician a la una del mediodía y la terminan a las cuatro de la madrugada del día siguiente, sin haber dado opción, ni al descanso, ni al refrigerio. Vamos, que Fidel Castro queda en ridículo.

Recuerda Antonio de Cora que suele llegar a media mañana “pisando fuerte, embozado en su capa y haciendo vibrar ligeramente su sombrero de copa, calle de San Marcos adelante”. El bedel de la plazuela del Instituto avisa su llegada. Corre la noticia por los claustros, y los escolares cubren la carrera que D. Valentín ha de recorrer, desde la calle de San Marcos hasta las escaleras de los claustros que llevan al piso alto… “Se le saludaba con vivas estruendosos. El director contestaba con su sombrero puesta en alto y recomendando orden a los estudiantes.

_ ¡Viva nuestra segundo padre! ¡Viva D. Valentín! ¡Viva nuestro director!

_ ¡Orden, señores, orden! ¡Quiero mucho orden! _ iba diciendo mientras con su mano izquierda parecía aplastar suavemente las cabezas erguidas y descubiertas de los más alborotadores”.

La enternecedora imagen dista tanto de las formas actuales que emociona solo de pensarlo. Ese homenaje de sincero afecto al profesor es diario, hasta que un día se habla de huelga y los alumnos la declaran, como casi siempre, sin saber por qué.

Los estudiantes deciden que irán de paseo a Paradai porque hace sol y porque están entusiasmados con esa espléndida novedad de la huelga.

Al salir se cruzan con el catedrático y dudan. No hay vivas, ni intercambio de saludos. Alguien dice que a don Valentín se le escapa una lágrima y a continuación… todos regresan a las aulas. Sin decir una palabra, comprenden que a otro sí, pero que a Portabales no le pueden hacer una huelga.

¿Qué hace Illa?

5 de Abril , 2020

Aquí nace Covid 19, aquí no estaba Illa

Seguramente usted también se ha preguntado más de una vez, ¿qué hace todavía Illa en el Gobierno?

El filósofo y su dignísima actividad no han encajado en el departamento descafeinado que le dieron desde el primer momento, pero desde que se barrunta la pandemia, mucho menos.

Y es lógico, porque si las premisas fundamentales para meterlo en el Gobierno eran no hacer nada, darle visibilidad, cubrir la cuota catalana y prepararlo para un futuro fastuoso de riquezas y esmeraldas, las ha cumplido bastante bien, excepto la última.

No ha hecho nada, pero lo que hizo fue necesario corregirlo, como las compras. Venía a un ministerio anodino, vaciado y por tanto facilón. Pues lo han bordado, porque el virus lo ha convertido en el Ministerión, la piedra angular, como decía doña Emilia Pardo Bazán.

La inanidad de Illa, su falta absoluta de adecuación al cargo, se incrementa hasta lo insoportable cuando ahora se pone de manifiesto que el ministro español no asistió a la cumbre convocada por la OMS los días 11 y 12 de febrero para instruir a las autoridades mundiales sobre la pandemia que ya amenazaba con atacar a la humanidad, desde dos meses antes de las manifestaciones del 8M, el partido Atalanta-Valencia, la reunión de Vox y miles de concentraciones humanas, que hoy se revelan como piras incendiarias para propalar el bicho.

Illa no fue a la OMS, qué dolor, qué dolor, qué pena. Illa no fue a la OMS, no sé cuándo vendrá.

¿Qué pensaría el ministro sobre lo que se iba a tratar en Ginebra? Cosas que él no entiende, y entonces, ¿para qué molestarse? Si fuese un congreso sobre Descartes, iría encantado.

La culpa no es suya, sino de la lumbrera que lo colocó en ese puesto descafeinado, pero las consecuencias las pagamos todos.