Antía Cal, un libro esquecido durante medio século

7 de Mayo , 2020

Vencellada a Muras, nace en La Habana para regresar a Galicia coa idea posta en entregarse ao ensino

CHEGA A GALICIA logo de pasar os seus nove primeiros anos en Cuba, onde Antía Cal Vázquez (La Habana, 1923) nace porque a familia, vencellada ao Mesón de Muras, marcha á emigración. Comeza os estudos no Centro Galego, pero o pai quere que os fillos fagan a súa formación no vello continente desde o ingreso no bacharelato.

Xa na Coruña, son Elena Pernas e José Carballal os que se fan cargo dos tres nenos Cal Vázquez que chegan de América. Estudarán no recoñecido colexio Dequidt, un dos centros máis avanzados de ensino en Galicia, mixto e con educación trilingüe.

Logo fai Comercio, por darlle gusto ao pai, dono dunha casa habaneira de empeños chamada El Volcán. Pero o que realmente lle tira a Antía é Maxisterio, como así estuda despois, seguido de Xeografía na Facultade de Filosofía e Letras de Santiago, onde remata a súa licenciatura o ano 1945 cun Premio Extraodinario, apadriñada polo profesor Casimiro Torres.

Antes, no mes de decembro de 1942 gaña o Concurso Literario que convoca o SEU en Santiago, e ese mesmo ano realiza o servizo social de Falange en Muras, imprescindible naqueles anos. Alí, no Mesón familiar coincide con Aníbal Otero cando o filólogo leva a cabo os seus traballos de dialectoloxía por aquelas aldeas e nalgún dos seus desprazamentos Antía, a quen chaman Tita do Mesón, acompáñao.

Antía lembra os tres meses nos que debe substituir ao profesor na materia de Paleografía por ausencia do titular, que supoñen unha das primeiras experiencias docentes, senón a primeira.

Nese tempo data o seu noivado co oftalmólogo e poeta Antón Beiras, irmán de Manuel Beiras e tío de Xosé Manuel, e co que casa o ano 1947 en San Pedro de Muras para establecerse en Vigo.

Co seu home viaxa a Suiza e coñece de primeira man a obra do reformador da pedagoxía Johann Heinrich Pestalozzi, pois xa daquela tiña a intención de crear un centro inspirado polas máis modernas ideas sobre ensino.

O proxecto cristaliza o ano 1961 no colexio Rosalía de Castro, que terá varios emprazamentos en Vigo.

Xa entón ten rematada a enciclopedia O libro dos nenos, que non se publicará ata moitos anos despois. “Cando Miguel Piñeiro o atopou eu nin sabía del. Había tanto tempo…”, di Antía pouco despois de saír do prelo.

Tamén vai impartir aulas na Escola d’Estiu de Rosa Sensat, en Barcelona, e sempre recoñecerá que sen vivir esa experiencia non sería mestra. Con Marta Mata e Pilar Benejam i Arguimbau establece unha forte amizade durante moitos anos nos que intercambian experiencias.

En 1958 recibe o premio do Lar Gallego de Caracas que leva o nome de Otero Pedrayo. E máis de medio século despois tamén recibirá o Trasalba concedido pola fundación do escritor. O de 1958 era o premio mellor dotado neses anos, dentro e fóra de Galicia a unha obra escrita en galego. Nese momento a súa obra chámase “Un libro pra os rapaces”.

O segundo premio é para outro lugués, Daniel Cortezón Álvarez, de Ribadeo, por “O Esprito de Galiza”, e o terceiro para a Gramática Galega, de Carré Alvarellos.

Antía Cal é unha das firmas que colaboran no proxecto “Platero e máis eu”, editado en Lugo o ano 1965 como homenaxe a Juan Ramón Jiménez.

Antía queda viuva aínda moi nova e nos últimos anos reside en Moaña. Foi nomeada filla adoptiva de Muras, onde tamén leva o seu nome o centro escolar. Como curiosidade diremos que nunha páxina de internet en castelán, onde se fan as traducións automáticas, figura o seu nome como “Antía Cual”, o cal non deixa de ser todo un paradoxo.

Cambalache del bueno

7 de Mayo , 2020

¿Y cuánto dices que me costará aprobar un decretito chiquitín?

Los canarios votaron la prórroga porque a cambio les garantizaban los ERTE para el turismo; los vascos, porque no hay cosa que les pirre más que arrancarle la piel a tiras al Gobierno de España; los ciudadanos, porque total mireusté… Es decir, que los únicos que veían sensata la prórroga per se eran el PSOE y Núñez Feijóo. El resto, como si les pagan por lo contrario, el caso es cobrar.

La actitud no es nueva. Han convertido el parlamentarismo en el espíritu de Iván Redondo, son mercenarios del voto y allí donde más paguen, allí irá su voluntad. Lo mismo sirve para aprobar presupuestos, que leyes generales, impuestos leoninos o prórrogas del estado de alarma.

Lo sabían Maquiavelo y otros politólogos clásicos, pero desde 1934, cuando lo escribe Enrique Santos Discépolo, ya se puede cantar con aire de tango. Dice así:

“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil”.

Claro, Discépolo da una referencia temporal afincada al siglo veinte, pensando quizá que en el XXI el panorama mejoraría. Iluso tanguista, guionista y peronista, que olvidó lo que él mismo deja negro sobre blanco en el inolvidable cambalache.

Lo curioso del caso es que hemos llegado a tal desfachatez que ya nadie trata de disimular su carácter mercenario en el mercadeo de votos. Lo sueltan al aire con una ligereza pasmosa. “Hemos conseguido que nos den un paseo marítimo y por eso votamos a favor de la Ley de Defensa de Costas”.

Lo mismo da, que nos da lo mismo. Por eso no nos queda otra salida que pensar en sus votantes y llegar a la conclusión de que les encanta ver a sus representantes mercadeando con su voluntad política a cambio de unas perras, lo cual será todo lo útil que quieran, pero resulta de una zafiedad, pobreza y bajeza digna de artrópodos.

Peligra la bicoca

6 de Mayo , 2020

Utilidad de la alarma como flauta

Hoy se vota la prórroga y al Gobierno se le ha puesto cara de no entender nada. Sobre el papel, ni vascos, ni catalanes, que lo sostienen por los pelos, van a votar en la dirección que él indica, pero a quien mira a los ojos para reprochárselo es al PP, que también ha prometido su negativa.

Entre el No y la abstención existen muchas diferencias y es posible que en estas últimas horas se descuelguen varios teléfonos y se negocie con la cogobernanza como moneda de trueque, así que nada demos por inamovible.

Ahora bien, el planteamiento inicial es que los que apuntalan el gobierno y lo hacen posible para aprovecharse de su debilidad sin sufrir desgastes por gobernar, pueden hacer lo que les dé la gana, pero el partido al que se le birla el poder con un juego de manos basado en la mentira, tiene que tener secuestrado su voto en aras de un supuesto caos para seguir con la alarma y sus poderes extraordinarios.

A Sánchez no le entra en la cabeza que a lo mejor ha creado desconfianza, y que sus hechos y actitudes durante estas semanas no son los correctos. Que su política de compras no es la buena, que su política de tests tampoco, que su desescalada no es la mejor. Y sobre todo, que se recela de la nueva normalidad, de que el fundamentalista Iglesias quiera entrar en el CNI en medio de la degollina y se recela de todos los tics prodictadura que cada día abundan más gracias precisamente a tener las manos libres para ejecutar a su antojo.

La decisión sobre la prórroga o no del estado de alarma debería obedecer únicamente a criterios sanitarios, pero ni unos ni otros van a utilizarlos hoy para justificar su voto, porque son políticos.

La prórroga tendrían que votarla los colegios médicos, epidemiólogos, directores de hospitales y jefes de UCI. Lo demás es trapicheo y a Sánchez se le puede acabar la bicoca.

Utilidad de la alarma como flauta

Las conversiones del pintor Fermín González Prieto

6 de Mayo , 2020

El artista de Viveiro, considerado uno de los mejores paisajistas españoles, muere hace 33 años

QUIZÁ EL DÍA más decisivo en la vida del pintor Fermín González Prieto (Viveiro, 1900), sea también el más desconocido, y eso que él se lo narra con bastante detalle a su amigo, crítico y admirador, Luis Trabazo, el hombre que en su momento dijo sin ambages que González Prieto era el artista más importante de España, teniendo en cuenta que Picasso estaba fuera.

Fue así. Fermín llega a Cuba con trece años y no mucho después se enzarza en una pelea con otro mozuelo de La Habana. Se zurran de lo lindo y por quererlo, o por un episodio fortuito del lance, el rival de Fermín va a parar bajo las ruedas de un autobús, con grave peligro para su existencia, si al vehículo le da por arrancar en ese instante.

El pugilato es observado por un agente de la Policía que persigue a Fermín por la Calzada de Buenos Aires, en la barriada del Cerro. Las piernas de Fermín a sus catorce años son los bastante hábiles y fuertes como para tomar ventaja al guindilla y en el momento oportuno, porque el guardia no puede controlarlo con la vista, se lanza al portal que tiene expedito el paso, y que resulta ser, como puesto por la diosa Fortuna, la Academia de pintura Villate, contigua a la Sociedad de Amigos del País de la Habana.

De modo que el chaval se zambulle en un mar de cuadros y esculturas que profesores y alumnos de la Academia Villate han acumulado allí. Su espíritu sufre una transformación instantánea, un shock de belleza que convierte a aquel pillastre de las callejuelas habaneras en insigne paisajista, en el pintor del Camino de Santiago o en lo ya dicho por Trabazo.

Así no es de extrañar que cuando González Prieto recuerde ese día del atropello en el Cerro, diga con sorna: “Vamos a dejar a un lado eso de la inclinación o la disposición natural” hacia los pinceles.

Él nace para la pintura de unos mamporros mal dados y de una carrera a grandes zancadas que tanto pudo haberlo llevado a la Academia Villate como al Circo Pubillones.

Luego vendrán las clases en esa propia institución y en la Escuela Provincial de Artes Plásticas San Alejandro, para verlo ya convertido en profesor de pintura en el Centro Gallego con solo 17 años.

Es becado por el propio Centro para ampliar estudios en Madrid y su fama se dispara en 1922, cuando triunfa en la Exposición Nacional con su obra Rosaura, que le va a proporcionar la Cruz de Alfonso XII.

Se centra en el paisaje y busca horizontes lejanos para expresar sentimientos espirituales, por eso se queja de que Galicia tenga un paisaje de primeros planos. Él se regodea en las planicies castellanas, donde se abren kilómetros de tierra ante el lienzo.

Una de sus obras que más se le resisten es un paisaje de Viveiro desde el monte Naín. Hasta 28 veces debe caminar con el caballete a ese lugar porque el viento y la lluvia le impiden muchos días usar los pinceles, hasta el punto de que opta por clavar las patas del caballete en tierra.

Quizá por eso Antonio Rosón le construye una caseta portátil para que pinte los montes de Becerreá, O Courel y Ancares a su gusto, y por eso Novoneyra visitará sus exposiciones de Madrid para poder recordar las campas nativas con los colores de sus cuadros.

Casado con Concha Cociña Insua, se dedica a su cuidado en Viveiro hasta que fallece, convertido entonces en fotógrafo bajo el sobrenombre de Lander. ¿Hombre del Landro? Luego regresa a los pinceles antes de morir en Madrid el 9 de mayo de 1987, hace 33 años años el próximo sábado.

Atrás quedan persecuciones, premios y sinsabores.

Cociña, un periodista perseguido por liberal

5 de Mayo , 2020

El de Viveiro funda dos periódicos, El Centinela de Galicia en A Coruña, y El Oriente, en Madrid

DE ACUERDO CON Parga Sanjurjo, su primer biógrafo, Cociña habría nacido el 1820 y hoy estaríamos celebrando el segundo centenario de tal acontecimiento, pero trabajos porteriores afirman que Vicente Manuel Cociña Vizoso (Viveiro, 1818) ve la luz en Celeiro dos años antes.

De su padre, Manuel Cociña, se sabe que era marinero y que muere en el Pacífico. Él estudia en el colegio fundación de María Sarmiento de Ribadeneira y del Landro salta a Compostela para estudiar Derecho, donde preside la Academia literaria, lo que nos informa del respeto que se gana entre sus iguales.

Su primer trabajo con título es Un sueño en Estambul, que merece las críticas de Murguía por considerar que era un ataque de Cociña a Galicia, a la que denominaba patria ingrata.

En 1841 publica el Opúsculo sobre la historia del Derecho romano, dividido en tres secciones y precedido de una sucinta idea del patrio, que no gusta a su paisano Luis Trelles, por criticar el sistema de enseñanza del Derecho.

Solo dos años después funda en A Coruña El Centinela de Galicia, una de las primeras cabeceras de la ciudad. En tal labor le acompaña su paisano Tiburcio Faraldo.

Con 26 años es nombrado primer suplente de diputado a Cortes por Lugo, y ese lo lleva a Madrid. Es entonces cuando aparece la Reseña histórica de los últimos acontecimientos de Galicia, firmada por Juan do Porto, en donde se justifica el alzamiento de Solís en Lugo, ahogado con su fusilamiento en Carral. Todavía hoy sin plena seguridad, se asegura que Juan do Porto es el seudónimo de Cociña.

También es autor de un prólogo a la obra poética de José María Posada y de Las leyes de España emancipadas.

Seguidamente es representante de Viveiro, por lo que se afinca en Madrid, donde funda, otra vez con Faraldo, El Oriente, periódico destinado a defender el liberalismo, lo que les vale ser perseguidos, él y sus periodistas.

Antes de que esto suceda, se cuenta que habiendo escuchado en el café El Iris, de Madrid, a un gobernador civil que habla mal de José María Castro Bolaño, a quien él admira, se levanta y le propina una bofetada, seguida del correspondiente duelo para lavar afrentas. Se dice que del enfrentamiento sale airoso Cociña, pero no se dice en qué estado queda el otro duelista.

Con tanto infortunio a cuestas, marcha a ocultarse en Córdoba con su amigo y colega Antonio Romero Ortiz. En la ciudad andaluza está con su mujer Concepción Riveira y el 29 de abril de 1854, a la tempranísima edad de 36 años muere de una pulmonía.

Había tenido tres hijos, Aliatar, en homenaje a un caudillo hispanoárabe que en Asturias es heraldo de los Reyes Magos; Acacia, esposa de Servando Fernández Victorio, instructor del caso por la muerte de Prim, ya presente en esta colección de Lucenses, y Camelia Cociña viuda de Llansó, que continúa la labor literaria de su padre y del que en 1909 escribe su biografía en el Almanaque Gallego de Manuel Castro. Dice Camelia:

“La desgracia meció su cuna; hijo de marino, la desaparición de su padre, con el barco que mandaba, en las vastas soledades del Pacífico, debió nublar los días de su infancia y henchir de la punzante ansiedad de lo desconocido y misterioso sus años juveniles; adolescente apenas, más de una vez vióse obligado a subvenir por su propia industria los dispendios de una carrera brillantemente continuada: hombre, al cabo, su talento conquistóle envidiados puestos y su actividad echó los primeros cimientos de una fortuna para sus hijos. Todo se lo debió a sí mismo”.

Kahn lo sabía

5 de Mayo , 2020

Herman Kahn, cuando tenía pinta de Sabio, el enanito de Blancanieves

A día de hoy las certezas sobre el futuro se reducen a una, la de siempre, que dentro de cien años, todos calvos. Vamos a poner 150, porque la centena se nos está quedando corta, salvo que a la tercera edad se la siga considerando prescindible, como la quieren ver seres despiadados.

Para empezar por algo, el estado de alarma que se vota mañana no las tiene todas consigo y hoy está en el alero. Lo peligroso del caso es que se decida por razones ajenas a las sanitarias, las únicas a tener en cuenta. Por ahí ya hemos oído el runrún del trapicheo, el quid pro quo rastrero y miserable de quienes son incapaces de ver más allá de su propio bolsillo.

Y si la alarma está en el aire, qué decir de todo lo demás. Qué decir del rescate europeo que ahora aparece inevitable después de las sucesivas ocasiones en las que España logró sortearlo.

Con rescate o sin él, las incertidumbres en el terreno económico son mayúsculas, pues con ser graves las previsiones que publica el Gobierno, nadie se las cree por optimistas. El crecimiento del déficit y del paro, combinados con otras cifras de la macroeconomía pintan un panorama negro, pero más que nada, hoy por hoy, borroso.

Política austera y gobierno de Sánchez parecen términos antitéticos que ni Europa tragará por la parte ancha del embudo, ni Podemos por la estrecha, de modo que elecciones en el 21.

Eso sin contar vascas, gallegas y catalanas mucho antes. El galimatías pone a prueba a los grandes gurús, pero no a los del teléfono que abundan, sino a los del estilo de Herman Kahn. Después de todo, Kahn era un hombre optimista. Creía que el capitalismo y la tecnología nos ofrecen la posibilidad de un progreso sin límites. Eso sí, pintó el escenario de las condiciones económicas idóneas para el año 2176, curiosamente 150 años más tarde, cuando todos estemos calvos.

Sesenta años del asesinato de José Almoina Mateos

4 de Mayo , 2020

Sicarios de Trujillo lo acribillan a balazos en México el 4 de mayo de 1960

CUANDO RAFAEL LEÓNIDAS Trujillo lo nombra secretario particular, José Almoina Mateos (Lugo, 1903), que ya es preceptor de su hijo, el maleducado Ramfis, no se imagina que va a estar tan cerca del horror, ni que esa proximidad va a pasarle factura.

No se lo imagina, porque de lo contrario habría intentado torear los deseos del dictador sin desairarle. Pero al hacerlo muda para siempre su perfil de intelectual, de republicano, de masón y de español exiliado fuera del franquismo. Ahora va a ser otra figura difícil de catalogar. ¿Traidor a la democracia? ¿Traidor al dictador? ¿Víctima de ambos?

José había nacido en Lugo, donde su padre, el compostelano José Almoina Vigil, recala como médico militar, preside el Círculo das Artes y colabora en la creación del Colegio Médico lucense, del que será secretario. Por la fotografía rescatada para el libro del cubano Salvador Morales Pérez sobre su hijo, sabemos de su imponente figura, bien barbada y dispuesta para protagonizar el ogro de Pulgarcito sin necesidad de excesivo maquillaje.

Cuando en 1960 conoce su fatal desenlace, Fole reúne asustado todos los recuerdos que guarda del personaje y los lleva a las páginas de El Progreso. A don Ánxel le impresiona su historia, como la de todos los represariados por motivos políticos, porque en ellos ve reflejado lo que pudo haberle pasado a él. Dicho en corto, la desgracia de Almoina fue haber sido secretario del dictador, conocerlo de cerca, salir de Dominicana ocho años después, escribir bajo seudónimo un libro donde se refleja todo el horror trujillista del que es capaz e intentar disimularlo luego con otro libro, firmado con su propio nombre, donde despliega un absurdo botafumeiro hacia el sátrapa dominicano.

El primer libro, el de denuncia, lo titula Una satrapía en el Caribe y utiliza para firmarlo el seudónimo de Gregorio R. Bustamante. Demasiado ingenuo para que Trujillo no intuya desde la primera línea que el autor era Almoina, aunque al año siguiente publique con su nombre un laudatorio Yo fui secretario de Trujillo, firmado con su nombre.

La noticia de su muerte se conoce en España con muy pocos detalles. «Ha fallecido en México don José Almoina Mateos, nacido en Lugo allá por el 1903. licenciado en Filosofía y Letras por Santiago de Compostela y, con posterioridad, catedrático de las universidades de Santo Domingo y México. En esta última explicó un curso sobre Erasmo y su influencia en América». Y se añaden unas cuantas obras.

Fue el 4 de mayo de 1960. Un coche lo arrolla entre dos calles de la capital mexicana cuando espera un autobús. Del vehículo descienden dos pistoleros y lo acribillan a balazos. Cuentan que en las horas de agonía tuvo tiempo para confirmar la autoría: «Fue Trujillo, no lo duden». Y nadie lo dudaba.

Casualmente, el presidente mexicano, Adolfo López Mateos se esfuerza para descubrir a los autores del crimen. Resultan ser dos antiguos policías cubanos de Fulgencio Batista, Antonio Servando Molina y Francisco Quintana Valdés, que a su vez son respaldados por el policía mexicano Julio Coutolenc. Total, nada, cuatro perras. Los tres son detenidos.

Otro chusco episodio de Almoina y los Trujillo es que ejerce como negro literario, y algunos dicen que amante, de María Martínez, La Españolita, la Prestante Dama, la esposa del dictador, que en su delirios de grandeza, aspira al Premio Nobel de Literatura… ¡con dos obras que no son suyas, sino de Almoina! Meditaciones morales y Falsa amistad.

Gorro, venda y mascarilla

4 de Mayo , 2020

Así nos quieren, y no

En estos días tropiezas con opiniones que reprochan a la gente y a los periodistas las críticas al gobierno, en vez de su calor, apoyo y colaboración.

No sé si son bots que hablan por boca de Redondo, o quintacolumnistas arrojados en paracaídas para infiltrarse en las filas de la opinión pública, porque tal como están hoy de trufadas las redes sociales, no es como para irte a la cama con la primera rubia que te guiña el ojo.

El gobierno, cualquier gobierno, tendrá el apoyo de las personas de buen corazón, al margen de su militancia política, si ha sabido transmitirles que su objetivo es el engrandecimiento y la mejora del bien común de los españoles, de todos ellos. En el que hoy enarbola el poder ejecutivo no solo es una asignatura pendiente, sino que ya ha demostrado que no le preocupa en absoluto dicha finalidad.

Por ejemplo, hay un presidente que ha engañado cincuenta veces sobre objetivos, planes y socios, lo que hace muy complicado fiarse de personas tan volubles, por decirlo en suave. Tiene además un socio y vicepresidente que declara ser presa de terribles dolores de muelas cada vez que pronuncia la palabra España, pero ha perdido el culo para estar donde está. De ahí que cualquier mente pensante, libre y desapasionada, desconfíe de las intenciones del rapaz y las imagine opuestas a lo que ha jurado tan solemnemente. Y de los socios, mejor ni hablemos.

Hoy entrevistan a Paco Vázquez y el exembajador se refiere a una venda que tiene delante de los ojos la sociedad española para no ver el “peligro que supone tener un gobierno así”.

A los que no la tienen, se les dice “debería usted apoyar al Gobierno de España”. Mire, en este caso vamos a volver la oración de Kennedy por pasiva y que primero se preocupe el Gobierno de apoyar a España. Entre gorros, vendas y mascarillas no olemos una.

El D. de la Madre del cordero

3 de Mayo , 2020

Otro objetivo para la piqueta

Se publica un sondeo según el cual el PP pega un estirón en Madrid y se pone primero en intención de voto.

Las figuras de Almeida y Ayuso salen muy fortalecidas entre las brumas de la pandemia. Por eso el esfuerzo se centra ahora en emborronar el acto del hospital de Ifema por parte de los organizadores de la manifestación del 8M. Un dislate propio de temporada.

Mira que es difícil demostrar tu eficacia cuando todo a tu alrededor es puritita ruina y cuando eres una de las ciudades más golpeadas por el virus, sino la más, y además tienes un gobierno que te mira mal porque lo manejan partidos rivales, que ya es vileza.

Bueno, pues ellos lo han hecho. Con trabajo, palabras claras, decisiones arriesgadas, sentido común y bajando a la arena. Por lo visto, se lo reconocen.

Lo curioso es que el partido sube a costa de Cs y Vox, porque el PSOE apenas se deteriora y UP incluso mejora.

La clave que explica estos curiosos fenómenos demoscópicos la puede tener Íñigo Errejón, un personaje al que solo se le ha visto estos días para pedir que la basílica del Valle de los Caídos, donde ahora sí que solo reposan caídos de uno y otro bando, sea demolida, piedra a piedra, con talibán empeño e iconoclasta furia, lo cual da una idea aproximada de la altura de miras, los dedos de la frente y la incuria creativa que atesora er Niño de la Gravilla.

Cualquier día nos propone demoler el Hospital General La Paz, por ser allí donde intentaron salvarle la vida a Franco.

Si Ciudadanos aparece pulverizado y todo el polvo vuela al PP; a Más Madrid se le pronostica un corte limpio por la mitad que da para sostener al bipartito e incluso le sobran votos. Menudo reservorio. Ya puede Ayuso quejarse de que jamás le llamó alguien de Podemos para cargar cajas. Ahí está Errejón para tapar el hueco. Ésa es la madre del cordero.

Salaverri, el Vaticano censurado por los vascos

2 de Mayo , 2020

El jesuita mindoniense es el autor del mensaje del Papa a España tras el fin de la guerra en 1939

EL JESUITA JOAQUÍN Salaverri de la Torre (Mondoñedo, 1892) va a ser el redactor del primer mensaje que el Papa Pío XII envía a Franco tras el fin de la guerra, todo un encaje de bolillos.

Salaverri está en Roma desde 1932. El 8 de abril de 1939 el Vaticano le transmite el deseo de Pío XII de dirigir un mensaje de simpatía y aliento al general Franco, pero ante lo vidrioso del asunto, esperan que él les saque las castañas del fuego. Después de todo, pertenece al mismo obispado que Franco.

Se le remiten dos esquemas, uno en italiano y el otro en español. Pío XII no está satisfecho con ninguno de los dos. El italiano, por genérico. El español, porque contemporiza demasiado con los nacionalismos secesionistas, prueba del miedo que inspira ya este tema.

Pero en ambos se contienen las ideas que el Papa quiere transmitir. A Salaverri le impone la dificultad del encargo. “Si lo acepté fue por obediencia debida al Santo Padre, y también porque me ofrecía la oportunidad de hacer un servicio relevante a mi Patria”.

Se pone manos a la obra y el día 11, tres más tarde, le hace llegar su propuesta, ante lo cual el Papa lo cita a las 17,30 del día 12. Es la primera vez que Salaverri habla con Pío XII, a quien describe como muy afable.

Le comunica que básicamente está de acuerdo con el texto remitido, aunque “había que mitigar algunas expresiones para no irritar a aquellos que, precisamente por estar alejados de Nos, son los que más conviene atraer a Nuestra confianza”.

En total, las correcciones sugeridas afectan a cinco frases y a unas seis palabras. A continuación los dos sacerdotes hablan del tema que les reúne allí y Pío XII le pregunta: “¿Gustará este Mensaje a los españoles?” A lo que el de Mondoñedo responde que sí, “tanto por su unción religiosa como por su matiz hispanista”.

_ ¿Y no se podría transmitir por radio?

La pregunta/sugerencia del Papa se concreta en el acuerdo de hacerlo el domingo 16 Domenica in albis, a las 11,00 horas de Italia, que son las 10,00 en España.

Al mediodía, Salaverri le envía copia del texto modificado y a la tarde, el Papa lo lee, con atención especial a las novedades.

Al día siguiente, 14 abril, _ un aniversario de la República que ya no se celebra, al menos en España _, el también jesuita alemán Robert Leiber, profesor de la Gregoriana y ayudante particular del Papa, le transmite al lucense que conviene tachar una frase alusiva a la Reforma protestante, y algunas palabras, como victoria, que no obstante, se mantiene.

A las 11,00 horas la comunidad latina en la Gregoriana y algunos de otros países, unas 50 personas, escuchan el mensaje por la radio. Nadie, salvo Leiber, sabe que Salaverri es su autor. Los comentarios son muy favorables.

El lunes 17, Leiber comunica a Salaverri que los jesuitas vascos están disgustados porque ven una alusión a ellos en las palabras “a estos engañados”. El español lo rechaza diciendo que esas palabras tiene un sentido más general y se refieren a todos los seducidos por el comunismo ateo.

Salaverri contesta que los informes de monseñor Antoniutti corroboran lo que se dice y aunque se pudiese suavizar, el texto ya estaba leído y se había grabado en discos, por lo cual sería contraproducente cualquier modificación.

Pese a ello, el texto impreso en L’Osservatore Romano del 17 aparece con esos tres aspectos aminorados, lo mismo que en La Croix de París y otras publicaciones. El Papa y el mindoniense son censurados por los vascos.