Víctor, el otro Losada Aizpitarte
19 de Julio , 2020Actor de cine y teatro, en Madrid estrena obras como Águila de blasón y Madre Coraje
EN LUGO TENÍA que presentarse como hermano de Carlos, aunque Víctor Losada Aizpitarte (León, 1928), se había criado en la ciudad como quien fue durante tantos años locutor de Radio Lugo.
Su familia materna es lucense y todos viven aquí cuando su nombre comienza a sonar como actor de alguno de los grandes proyectos escénicos en los años sesenta y setenta.
Pero vayamos al principio. Su debut como actor se produce a los 16 años en el juguete cómico Parientes lejanos, de Vital Aza, que se representa en el instituto Jorge Manrique de Palencia el año 1944.
Víctor lo recordaba como un gran fracaso, porque tiene que robar un beso a una de las chicas y le puede la vergüenza. En 1946 ensaya la zarzuela Rosina con el Orfeón de Educación y Descanso de León. Representa a un hombre de 70 años y él tiene 17, pero lo defiende.
Luego viene su papel de Jorge en Don Manolito, de Sorozábal, y en el medio, las oposiciones al Banco de Bilbao, del que será apoderado.
Al igual que Carlos en Lugo, él es locutor de Radio León y pertenece a su cuadro de actores con el que leen Don Juan Tenorio, ¡Qué sólo me dejas!, El Divino Impaciente, etc.
En 1949 sustituye a un actor enfermo en varias actuaciones de la Compañía Titular de Consuelo Portela, La Bella Chelito. Le va bien y en 1950, Pepita Martín y Manuel de Sabatini le ofrecen un buen contrato para marchar a la Argentina, pero él lo rechaza porque acaba de casarse y tiene su primer hijo.
Otra oferta viene a través de la 20th. Century Fox por un concurso publicado en la prensa sudamericana al que concurre casi de broma. Se trata del rodaje de la película El rey debe morir, pero la familia vuelve a ser un freno.
Es fundador y componente de la Agrupación Coral de Cámara Tomás Luis de Vitoria, con la que actúa, así como actor y locutor-presentador de La Voz de León. En 1958 dirige el Teatro de Cámara Candilejas, que representa a Alfonso Sastre, lonesco, Cervantes o Lope de Rueda.
En esa época, siendo presidente de la Comisión de Fiestas de San Froilán, José María Velayos, viene a Lugo para poner en escena La sangre de Dios, de Sastre, con el Teatro de Cámara de León, que también dirige. Es el mismo año de la actuación del ballet de Maurice Bejart, nada menos.
De ahí, en 1960 pasa en Madrid al Teatro de Cámara y Ensayo Dido, primero de los existentes en España, dirigido por Josefina Sánchez Pedreño. Ese mismo año debuta en el cine con José Luis Ozores y la película Benigno, hermano mío.
El capítulo cinematográfico de Víctor incluye pequeños papeles de secundario en ocho grandes superproducciones de la época y otras cintas de éxito, como son Suspendido en sinvergüenza, La caída del Imperio Romano, El Valle de las Espadas, El escándalo, Un techo para la paz, El caballero de Toledo, Su Alteza la niña y El señor de La Salle.
En teatro, dentro del cuadro de Dido, estrena en España Los incendiarios, de Tankred Dorset, donde recibe una buena crítica de Alfredo Marqueríe y donde lo ve José Tamayo para contratarlo cuando prepara Madre coraje, de Bertold Brecht, que estará cinco meses en la cartelera madrileña.
También se fija en él Marsillach para los Teatros Nacionales _ Español y María Guerrero _, donde representa Los siete Infantes de Lara y Águila de blasón, de Valle Inclán.
Nuevos éxitos suyos son Corona de Amor y Muerte, de Alejandro Casona, que cubre una temporada en el Bellas Artes de Madrid
En el mes de julio de hace diez años Víctor fallece en Madrid.











