Era la bandera

24 de Julio , 2020

Banderita, tú eres gualda

Está dando mucho que hablar la imagen de Sánchez en las pasadas negociaciones.

Fuese cual fuese el resultado sabíamos que regresaría triunfal, pues el personaje es fiel seguidor del precepto “no permitas que la realidad te estropee un momento de gloria”. De ahí el pasillo vergonzante de los ministros, los aplausos de los diputados y la cara de estúpida satisfacción cuando le acaban de imponer un régimen severísimo para curarle la gota, quitándole las golosinas que más le gustan. El hombre es así y así lo hemos comprado en fábrica.

Pero todavía se habla de su imagen durante la cumbre de la UE, por aparecer reiteradamente sin mascarilla, incluso mientras dialoga con otros líderes que sí la usan. Se le da vueltas porque no se ha encontrado una explicación razonable al fenómeno, como ocurre con el vuelo de las palomas mensajeras, que todavía se desconoce cómo se orientan.

¿Podría deberse a un caso de sabio despistado? ¿Un hombre tan absorbido en sus pensamientos que sale a la calle sin pantalones, reconvertido en un presidente que sale a la cumbre sin mascarilla?

No encaja. Y no porque no sea sabio, sino porque el tío no se despista ni para dormir.

Otra explicación que se maneja apunta hacia sus maneras narcisistas. Se cree tan guapo que aborrece la mascarilla porque no puede lucirse cuando hay fotógrafos disparando. Entonces se hace el despistado, y zas, ya tiene la foto del destape.

Esta teoría tiene más peso, pero por nuestro propio bien, preferimos no tenerla en cuenta. Otras especulaciones ahondan en problemas de salud, pero tampoco merecen atención.

Lo cierto es que su mascarilla no tenía la bandera española y al ver que sus colegas sí la llevaban, se avergonzó de tal manera que nada más llegar a España pidió que le bordasen una, como a Aznar.

Josefina Jartín, actriz de la primera sitcom

23 de Julio , 2020

Oriunda de Santiago de Milleirós (Pol), hizo primeros papeles en cine, teatro y tv

SE CUMPLEN HOY 60 años del debut en Lugo de la actriz Josefina Jartín (Madrid, 1937), cuyos padres eran de Santiago de Milleirós (Pol). Según ella, había nacido en plena guerra, “de casualidad”.

Ese sábado 23 de julio de 1960, la Compañía de Comedias de Mercedes Prendes, con Ricardo Hurtado como primer actor y con Josefina en el elenco, estrena en el Gran Teatro Melocotón en almíbar, de Miguel Mihura, para dar cuatro funciones, de 8 y 11, ese día y el domingo.

Josefina, que acabará como profesora de ortografía y oratoria, dice de su cuna: “Nací en Madrid, capital de España, y parte del antiguo Reino de Castilla, donde nos creemos que hablamos un buen español”.

Pero ya que desvelamos el principio y el final, vayamos a lo que hay en medio. Su debut es de adolescente con la compañía Lope de Vega. Allí se hace actriz y comparte cartel con dos excelentes maestros sobre las tablas, Carlos Lemos _ recuérdenlo como referencia de actores en Viaje a ninguna parte _, y Asunción Sancho, a quien tiene como sus ídolos.

En esa época también admira a Julieta Serrano y a Mercedes Prendes, en cuya compañía entra a finales de los cincuenta. Sin embargo será en la de Rafael Alonso donde más tiempo permanezca Josefina Jartín como primera y segunda actriz, con éxitos tan prolongados en el tiempo como El Arte de Amar, de Jaime de Armiñán (1964), o Compañero te doy, de Alonso Millán, años después.

Se casará con Rafael Alonso y el matrimonio tendrá tres hijos. En 1998 será Josefina la que reciba en su nombre el Goya de Honra, tres meses después de fallecer el actor.

Con el crecimiento de la televisión, a Josefina se le abre la posibilidad de ampliar las posibilidades de trabajo y los sabrá aprovechar.

Durante las dos décadas siguientes hace mucha televisión y tres películas. Se recuerdan sus interpretaciones en el espacio Que lo mate usted bien, o en el que se llama Tras la puerta cerrada, donde representa La estilográfica, de Manuel Tamayo, inspirado en un cuento de William Irish, al lado de la mujer de Fernando Rey, Mabel Karr y de Valeriano Andrés; así como en principales papeles de varias de las Novelas de las 3 y media de la tarde.

Por ejemplo, Jane Eyre, Cristina Guzmán y la Teresa de Jesús que interpreta Lola Cardona, siendo su papel el de la gran amiga de la santa, Juana Suárez.

En teatro estrena El escondite, de Michel André, adaptada por Conchita Montes; Verde esmeralda, de Jaime Salom y Hotel Comercio, basada en Bola de sebo, por citar algunas.

Su paso por el cine se reduce a tres películas, Teatro de familia (1959), Martes y trece (1962), con Conchita Velasco y Franz Johan y Las garras de Lorelei (1973), de Amando de Ossorio.

Pero el trabajo por el que será más recordada hay que situarlo en 1963, cuando es elegida para formar parte del equipo central que va a dar vida a un dramático pionero en la historia de la televisión.

Se llama Las enfermeras y es la primera sitcom española centrada en mujeres trabajadoras e independientes, la primera de género médico y uno de los primeros éxitos de audiencias millonarias.

Los actores que se mantienen a lo largo de todos los capítulos son María Massip, Perla Cristal, Nuria Torray, Paco Morán y ella. Por supuesto, no se graba, pues se emite en directo desde el Estudio 3 alquilado a Sevilla Films. La realiza Ricardo Blasco, acostumbrado a dirigir cine, por lo que le critican el ritmo frenético y los numerosos cambios de decorados, nada menos.

Las enfermeras se programa los lunes a las diez, inmediatamente antes del espacio estrella de la época, Los amigos del lunes, con el actor austríaco Franz Johan y Gustavo Re. Posiblemente esa coincidencia la lleva a rodar Martes y Trece con los más conocidos de Los Vieneses, Johan, Herta Frankel y Arthur Kaps.

Aplausos sin causa

23 de Julio , 2020

El aplauso de la ruina

Está demostrado que los políticos españoles saben aplaudir. Los ministros aplaudieron a Sánchez en su regreso de Bruselas, haciéndole el pasillo y todo, como a los de Zidane, y ayer en el Congreso, sus señorías socialistas se pelaron la palma de la mano por el éxito conseguido, mientras sus señorías populares hicieron lo propio con Casado en un derroche de parabienes que no sé a qué viene.

Ni para unos, ni para otros, porque la cosa no está para felicitarse, sino para apretarse el cinturón.

Lo que trae Sánchez de Bruselas es un rescate, menos favorable incluso de lo que él pensaba, pero rescate; o sea, préstamo; o sea, condicionado; o sea, conforme a las directrices europeas; o sea, opuesto a las políticas anunciadas por el gobierno bicéfalo de Sánchez-Iglesias.

¿Quieren aplausos? Pues para empezar van a tener que reducir el número de palmeros; esto es, adelgazar lo que llaman la improductiva industria política, que en el caso español se ha disparado.

Las condiciones del préstamo se van a saber con sumo detalle y entonces cabrá preguntar a ministros y diputados qué coño aplaudían aquellos días de julio, si en el fondo se les estaba yendo el programa por la cañería.

Y a Iglesias, lo mismo. Ese vicepresidente que se niega a compartir el rechazo a la pregunta-trampa de Bildu contra la Jefatura del Estado, tiene que estar seriamente preocupado con lo que trae Sánchez de Bruselas, porque deberá trabajar para cumplir las condiciones del crédito.

La única forma de mantener ministros comunistas dentro del Gobierno español es que se comporten como liberales y dejen de ser comunistas. Eso, entre otras muchas cosas que vienen en la letra pequeña de la póliza. E incluso en la grande.

Y a todo añadamos un freno de emergencia que podrá accionar cualquier país si observa conductas desviadas.

El dibujo y la carne

22 de Julio , 2020

El dibujo. A Miguel Ángel Blanco no lo ponemos

Propongo la denominación de eclesiásticos como neologismo para los seguidores de Iglesias; ireneos, para los de Montero _ si tiene alguno _, y carteristas, para los de Monedero, ese señor que se compra una chaqueta y no le quita la etiqueta para que se vea que no sabe usar esas prendas.

Pues bien, eclesiásticos, ireneos y carteristas se muestran muy indignados por la ilustración del último artículo de Pedro J. en donde se ve que Iglesias se pega un tiro en la boca y le sale por detrás revolviéndole al aire la coleta.

Curiosamente, esos mismos personajes y muy especialmente sus epónimos se muestran encantados de pactar, posar y abrazarse, no con los que dibujan ilustraciones más o menos subidas de morbo, sino con los que las protagonizaron a mansalva dejando un reguero de muertos que todavía hoy tratan de vender como fruto de una acción política, popular y simpatiquísima.

Hay que disponer de un rostro feldespático para presumir de papá en el FRAP, de socio en Bildu y de financieros en Irán y Venezuela, y sin embargo llevarse las manos a la cabeza porque un dibujante te ha puesto en modo Adiós mundo cruel.

Eso sí, para colocar la diana sobre una imagen del rey que no avisen a nadie porque allí están ellos en primera línea, sabiendo que su casa se la guardan ciento y la madre de guardias civiles. Son dos pájaros de un tiro. Galapagar custodiado y docenas de lugares libres de vigilancia donde es mucho más fácil buscar la ruina del país.

Javier Muñoz, que es el autor de la ilustración, del mismo modo que antes lo hizo Ricardo, es un trabajador del dibujo; como Pedro J. es un trabajador de la palabra, reconocidos los tres entre los mejores de Europa, por The Guardian, por ejemplo.

Quizá sea ese aspecto, el trabajo que ejercen, lo que los eclesiásticos no entienden.

Francisco Lamas, primer alcalde de izquierdas

22 de Julio , 2020

Es condenado a muerte, pero se le conmuta la pena por 30 años de prisión, de los que cumple cuatro

LA HISTORIA DE Francisco Lamas López (Lugo, 1905), se conserva con abundantes detalles de primera mano a través de la extensa conversación que mantiene con el periodista Rafael Torres Mulas, para ser publicada en El Progreso e incluida en el libro El Lugo de la diáspora (Ediciós do Castro, 1988), y después, en sus propias memorias, tituladas Para los que no vieron (Ediciós do Castro, 2006), recogidas por la canaria Elvira María Meilán Pérez, esposa de su hijo, Santiago Lamas.

Quiere esto decir que el capítulo biográfico de quien fue el primer alcalde de izquierdas de Lugo está bien respaldado para el lector que desee ampliaciones.

Su padre, Francisco Lamas Díaz, es natural de Santa María de Xián (Taboada) y lo tiene a la avanzadísima edad de 67 años, después de una ajetreada vida que incluye haber estado con Prim en la batalla de Castillejos, cuando la guerra de Marruecos de 1860, así como tres matrimonios, dos de ellos sin acarrear descendencia.

Es su madre Manuela López Vázquez, que solo habla gallego y que vive preocupada, pues sabe que San Pedro no domina su lengua y en consecuencia no se iban a entender. A ningún lector le cabe la menor duda de que sí se entendieron.

Viven en la actual praza do Ferrol, llamada entonces plazuela de San Fernando, donde tiene su comercio Leopoldo Mármol, hermano del futuro regente de talleres de El Progreso, Avelino Mármol.

Su padre los deja huérfano y viuda cuando él tiene nueve años. Ambos deben ponerse a trabajar. Ella, en el servicio doméstico que ya había ejercido antes del matrimonio, y él, después de estudiar algo más, consigue entrar como contable en las oficinas del corredor de comercio Jesús García Gesto el año 1919.

Por afición y por necesidad, Lamas se pone a las órdenes de Nilo Fernández Castro, el director de La Provincia, que en esos momentos compite en el mercado de la prensa local con La Voz de la Verdad y El Progreso.

El chaval pronto enfila camino para convertirse en un temprano intelectual, como acredita la conferencia dada en el Instituto sobre Rosalía y Curros cuando solo tiene dieciséis años. Cosas que pasaban antes de que hubiese tantas y tan inútiles leyes de Educación.

Estudia Magisterio y luego inicia la carrera de Medicina, que va a recorrer por etapas entre las universidades de Madrid, Valladolid y Santiago, finalizadas las cuales se establece como médico en Lugo el año 1933.

Lamas va a desarrollar una triple actividad médica, intelectual y política, que le lleva a implantar Acción Republicana en Lugo, a apoyar el Estatuto de Galicia y finalmente a integrar el Frente Popular.

Con Fole pone en pie las revistas Guión y Yunque, crea el Ateneo Popular de Lugo y mantiene una relación con García Lorca en sus viajes a Galicia de 1932.

Poco antes de julio del 36, es elegido alcalde de Lugo, por lo que sufrirá consejo de guerra en octubre del 36 que lo condena a muerte, aunque finalmente es conmutada esa pena por la de treinta años de cárcel de los que cumplirá cuatro en la cárcel de San Cristobal de Pamplona.

Familiares en las filas de Falange impiden que se lleve a cabo la peor de las suertes.

En 1941 será médico privado en Vilagarcía de Arousa y en 1946 va a Madrid, como becario del Instituto Cajal, gracias a Fernando de Castro, con el que realiza la tesis doctoral el año 1948.

Entre 1948 y 1951 está en Badajoz como médico inspector del SOE., y dentro del cuerpo de Sanidad llega a ser jefe de Organización de Centros Sanitarios del Instituto Nacional de Previsión.

Díez de Tejada, de los cuentos piadosos, a los pornográficos

21 de Julio , 2020

El novelista/telegrafista vive en Lugo varios años antes de ser uno de los autores más populares de España

DENTRO DE LA pléyade de novelistas que Andrés Trapiello llama Los nietos del Cid _ nueva edad de oro de la literatura española (1898-1914) _, Vicente Díez de Tejada (Madrid, 1872), surge como escritor en Lugo e incluso alguna biografía lo tiene como lucense.

Tras estudiar en el colegio Cardenal Cisneros empieza Medicina y con 15 años escribe el libro de poemas festivos El primer acorde (1887), alabado por Madrid Cómico. Cuelga Medicina, ingresa en el Cuerpo de Telégrafos y es destinado a Tánger, donde se casa.

En la última década del XIX ya publica varios libros y llama la atención de Julio Cejador. Luego se suceden los destinos de Lugo, Madrid y Arenys de Mar, cerca de Barcelona, donde morirá en 1940.

De Tánger obtiene el material literario para escribir Cosas de los moros (1906) y Reina Regente, el crucero que naufraga en 1895 después de abandonar la ciudad con toda la marinería de origen gallego.

Díez de Tejada llega a Lugo como oficial segundo de Telégrafos y aquí permanece hasta que en 1911 es destinado a prestar servicios a la Dirección General en Madrid. De él se dice que escribe mientras espera los telegramas que debe atender.

Es un escritor de largo recorrido y amplio espectro, pues lo mismo lo vemos como autor de unos Cuentos piadosos que en 1898 se venden a dos pesetas en la imprenta del diario lucense La Idea Moderna, como en la nómina de una colección de novelas pornográficas muy populares, con La Máscara japonesa y otros cuentos sicalípticos (1921).

Toda su obra es del género popular y sus lectores van desde los menos exigentes, a los más exquisitos, pues en cualquiera de las colecciones de novelas donde pueda publicar su obra, allí la coloca con indiscutible facilidad.

Vicente se erige como defensor de los escritores gallegos, “un aguerrido ejército de intelectuales que se disponen a dar la batalla a los que se creen únicos intérpretes del pensar español”. Entre ellos cita a Manuel Murguía, Salvador Golpe, Florencio Vaamonde, Lugrís Freire, Vega Blanco, Álvarez de Novoa, Amor Meilán, Rodríguez Elías y Carré Aldao,

En el año 1914, La Idea Moderna de Lugo se vanagloria de los escritores que se inician en sus páginas, y cita en primer lugar a Vicente Díez de Tejada, seguido de Constantino Piquer, José Cascales Muñoz, Francisco y Julio Camba, Emilio Fernández Vaamonde, Prudencio Canitrot y otros.

De nuevo en Madrid su presencia es habitual en todas las colecciones de novela corta, con las que gana numerosos premios, así como el de la revista Blanco y Negro, que le permite acceder a nuevos sellos.

Se cuenta que Torcuato Luca de Tena dice estar encantado con Vicente, porque es tan bueno como la Pardo Bazán y la mitad de barato.

Entre otros, también gana el de la Biblioteca Patria de 1908, mientras está en Lugo, por Ninette; El Cuento Universal por Los escarabajos (1908), Los Contemporáneos por Eros (1910), y en 1915, el Sandheim, por El Escapulario Rothschild (1920), así como traducciones de Pierre Loti y de Selma Lagerlöf.

En 1926 es juzgado ante la Audiencia de Madrid por un delito de escándalo por su novela No por obra de varón. Se le pedían cinco meses de prisión, multa de mil pesetas y once años de inhabilitación. (Portada en el cromo)

Otros títulos suyos son El crimen de Cajigal (1929), La nueva sinfonía, ilustrada por Romero Calvet (1920), dos novelas con portada del dibujante ferrolano Máximo Ramos, El vengador de Juliano (1922) y El hijo del cura (1923). ¡Madres las que tenéis hijas!… (1925) y muchas más.

Marsé está por encima

21 de Julio , 2020

Marsé y la reina emérita, para que chinchen

No hay ocasión en la que el independentismo catalán no enseñe su patita para demostrar a propios y extraños su pensamiento palurdo, si cabe llamar pensamiento a lo que va contra lo que la humanidad considera loable y elevado desde siempre.

La muerte de Juan Marsé no se podía librar de esa ola de idiotez colectiva que corroe las entendederas y convierte la existencia en una máquina de fabricar enemigos.

Cualquier sociedad moderna y vacunada contra tópicos baratos se sentiría orgullosa de contar con un paisano que es leído y admirado por un público muy numeroso. Solo a cuatro enanos mentales se les podría pasar por la cabeza reprocharle en el momento de su muerte haber escrito en castellano y no en catalán.

Bueno, pues en aquella tierra confundida y atrasada por voluntad política, esa tesis del menosprecio se ha defendido nada menos que en su televisión pública, la que usted y yo pagamos, porque aquí mucha independencia, pero sin los beneficios que proporcionan novelas como las de Juan Marsé, no habría televisión pública para decir babosadas, ni editoriales para publicar libros que no lee ni Cristo bendito.

Si esa estupidez se escucha en el medio que tiene el marchamo oficial, ¿qué les queda a sus mindundis consumidores más que repetir cual cotorras parlanchinas _ en catalán, oiga _, las mismas consignas totalitarias, censoras y racistas?

Así no es extraño leer a espontáneos pensadores que superan en atrocidad a Tv3, como ese individuo, espécimen humanoide para nuestra desgracia, al que se le ocurre lamentarse en una de esas redes de la modernidad que la muerte de Marsé “hubiera tardado tanto”.

O aquel otro gilipollas que afirma solemne: “Dios le habrá perdonado. Yo no”. Sin que todavía se le haya caído la cara de vergüenza.

Nicolás Santos, ajedrecista por intuición

20 de Julio , 2020

Hoy se celebra el Día Internacional del Ajedrez y recordamos a este gran jugador de Xove

FUE UNO DE los mejores jugadores de ajedrez de Galicia, aunque nunca se propuso competir más lejos de los salones del Círculo das Artes. Hoy, Día Internacional del Ajedrez, es una buena ocasión para recordar a Nicolás Santos Insua (Xove, 1925).

Trasladado en su juventud a Lugo, lo vemos el año 1943 en las listas de instructores del Frente de Juventudes, con el cursillo aprobado. También sabemos que es alumno de la Academia de Música del Círculo en 1948 y que vuelve a aparecer en los papeles al año 1958, cuando oposita y obtiene una plaza de auxiliar administrativo en la Diputación Provincial, cuando se casa con María Nelly Saavedra López.

Pero fundamentalmente, su actividad social se centrará a partir de esta fecha en el ajedrez. En 1960 se proclama campeón gallego de la Zona Norte y su nombre salta del ámbito provincial donde hasta ese momento se conocía sus existencia.

Cuando accede al campeonato afirma que viene jugando desde los 19 años, aunque solo participa en dos campeonatos anteriores, donde consigue sendos trofeos como tercer clasificado. “¿No piensa acudir a los campeonatos de España?”

_Me gustaría muchísimo, pero sin duda resultaría muy ancho para mí.

Nicolás sabe que la práctica del ajedrez al primer nivel exige mucho trabajo, mucho estudio y mucha práctica, pero al mismo tiempo, dice que él no hace nada de eso y lo confía todo a la intuición.

Opina que su juego destaca por su seguridad y por el dominio de la posición de las fichas sobre el tablero.

Cree que las dos ciudades de Galicia donde hay más nivel son A Coruña y Lugo ya que en ellas se concentran seis o siete jugadores más o menos de la misma calidad.

Su ajedrecista español más admirado sigue siendo el niño prodigio Arturito Pomar, al que ha visto jugar en Lugo, aunque en ese momento ya tiene 29 años. Fuera de España, los mejores son los rusos, eso lo tiene claro aunque no sea políticamente correcto alabar a Rusia en nada.

Nicolás, que es el nombre deportivo con el que se le conoce, no va al Campeonato de España porque considera que es “un sacrificio muy grande. Este deporte no está nada retribuido y pierde uno dinero con él. Por otro lado, mis ocupaciones no me lo permiten”. Las dietas recibidas en A Coruña mientras dura el campeonato no le compensan lo más mínimo los gastos que tiene y, claro, así no hay manera.

El de Xove gana un buen número de torneo sociales del Círculo, donde compite con los mejores de la época. Desde Carlos Vázquez F. Pimentel, a unos jovencísimos Ferreiro, Pablo Castro y Rafael Prado Iglesias, pasando por Rodrigo Rodríguez, que fue subcampeón de España, Antonio Vázquez, Pablo Gárate Trápaga, Manuel López Rábade, Guillermo Iturralde, Manuel VilIamarín, Rosendo Rodríguez, Jesús Pérez, Senén Delgado, Manuel F. Blas, Luis S. Rodríguez, Manuel Pardiño, Armas, Meilán, Casanova, Mouriz y Mingote, así como otros jugadores más veteranos, como Domingo Antonio Redondo Torres, Jaime Latas López-Pardo, José Ramón Otero Sequeiros, Julián Marcos, Alejandro Cruz Ledo y el futuro presidente del Círculo Jesús López Domínguez.

En 1965 participa en los II Juegos del Cantábrico, donde se inicia con victoria, aunque finalmente queda fuera de medallas, 4º.

Diez años más tarde, en 1974, se proclama campeón del I Abierto Internacional del Albariño en Cambados. A este Open que sigue celebrándose hoy, procuraba acudir todos los años Nicolás, porque allí era considerado una auténtica figura.

Antes de morir en 2016, sigue siendo un asiduo a sus partidas en el Círculo.

Hoy se escruta

20 de Julio , 2020

Por un puñado de votos

Lo del voto exterior para las elecciones gallegas tienen muy mala pinta. El papel de Correos que se tilda como dejadez huele a pucherazo. Le salva haberlo advertido en mayo como hacían Martes y Trece: “No nosva dartiempo!”

Aunque el voto exterior nunca ha estado libre de polémica por los muertos que votan y los vivos que no lo hacen, la experiencia dice que los escaños ganados por escasa diferencia, el voto de fuera puede darle la vuelta y ser favorable al PP.

Ahora, ante la posible cuarta mayoría absoluta de Freijóo, cabría pensar que el escaño definitivo estuviese prendido por un puñado de apoyos, como así ocurre con uno de Pontevedra, y todo dependiese del exterior.

Se habla de 5.000 papeletas perdidas en el éter de la dejadez. ¿Era realmente imposible repartirlas desde mayo? Eso da para decidir, no uno, sino varios escaños; o sea, para convertirse en el dedo que empuja la balanza a un lado o a otro. No es ninguna anécdota sin trascendencia, como no lo sería aunque se tratase de un único voto si fuese el último entre dos cantidades iguales.

Ayer a las once de la mañana finalizó el plazo de recepción y hoy a las ocho debe escrutarse, de modo que la solución final está a punto de saberse.

No obstante parece que nada va a poder evitar que un buen número de sobres no lleguen, porque no se han repartido, porque no se han recogido, porque vuelan por los espacios siderales en busca de una urna como Marco en busca de su madre.

Piensen por un momento que el escaño pontevedrés fuese decisivo para la mayoría absoluta y que la sombra del pucherazo se proyectase sobre todo el entramado electoral. La desconfianza podría superar a la indignación.

Que todo quede en dejadez o falta de tiempo, pero eso no evitará que sea impresentable.

La epifanía gloriosa de Julia Minguillón

19 de Julio , 2020

En 1941 se convierte en la primera mujer que gana una Primera Medalla Nacional

EN 1941, CON 35 años de edad, Julia Minguillón Iglesias (Lugo, 1906), es ya la pintora madura y rotunda que reconocemos hoy, aunque todavía faltan 24 años para su temprano fallecimiento.

1941 es el año de su Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, la primera que consigue una mujer y el marchamo de calidad que le acompañará para siempre.

El fallo se produce el mes de diciembre, pero en los días anteriores, sucede en torno a la pintura una especie de epifanía milagrosa que la anuncia, como si todos los que van a ver el cuadro en los Jardines del Retiro saliesen imbuidos de certeza. Julia será Primera Medalla.

El convencimiento tropieza con una dificultad histórica a la que temen los señores académicos y cualquier jurado, especialmente uno tan oficial como era este; es decir, la dificultad de que una mujer se erija como ganadora.

Los anuncios comienzan con un artículo que publica Antonio de Cora en El Progreso el 23 de noviembre. Podría pensarse que siendo Julia la mujer del redactor jefe de El Progreso, Francisco Leal Insua, y siendo Cora propietario y exdirector del diario, sus alabanzas están debidas a la amistad, pero los hechos demuestran que realmente las motiva la calidad.

El periodista redescubre la escuela de Doloriñas en el Retiro madrileño y se asombra. Recorre uno a uno los objetos del cuadro, sus elementos paisajísticos y humanos; el libro, la vara, el tintero… los rapaces, la profesora, el campo que deja ver la ventana. “Acertado de composición, agradable de conjunto, perfecto de dibujo, magnífico de técnica. Muy bueno. De lo mejor que se ha expuesto en este certamen”, resume sus elogios.

Incluso analiza el lugar que ocupa en la exposición: “Está bien colocado. Entrando en el Salón Central del Palacio de Exposiciones del Retiro, a mano izquierda, se ve el cuadro en el fondo de la sala segunda. Desde el Salón Central como desde las demás salas de la derecha se sigue viendo a distancias distintas. Gusta siempre”.

No obstante apunta dos defectos. Uno, que la tabla aparece dividida en dos partes y la unión traza una raya que rompe la escena, y dos, que el trabajo no se acabase por falta de tiempo. Eso podía ser fatal ante cualquier duda del jurado, pero lo dice. Su calidad lo salvará.

En Arriba, Manuel Abril se jacta de haber pronosticado que la Exposición de este año iba a contar con un cuadro excepcional. Finaliza el mes y ahora ya puede descubrirlo. Su artista ganador es mujer y se llama Julia. Su obra, La escuela de Doloriñas. Abril se moja sin reparos.

El día 27, la agencia Cifra lanza un despacho _ tan aséptico, como le corresponde a su función _, sobre los pintores gallegos presentes, pero el redactor no puede reprimirse y destaca la obra de Julia como una de las más interesantes de la Exposición.

Dos días más tarde es Luis Pimentel quien desde las páginas de El Progreso advierte sobre el peligro de que La escuela… se quede en Madrid. Él la ha visto en una reunión organizada por Julia para presentarla a un grupo de lucenses antes de su salida de murallas.

El poeta aprovecha para dar un toque de atención a la pasividad lucense: “No sabemos por qué _ y ahora no es hora de estudiar el fenómeno _, pero Lugo, nuestro buen pueblo, siempre, siempre, ahora más aún, es el pueblo más avaro en elogios; mejor, no hace nunca justicia a los méritos de sus hijos”.

Para compensarlo pronostica el éxito de Julia y el 5 de diciembre se sabe que la Minguillón es una de las Primeras Medallas.