Sánchez Guardamino, constituyente de 1869
17 de Septiembre , 2020El senador por Lugo abandera la causa a favor del ferrocarril gallego en sus 18 años de parlamentario
LOS BUENOS NEGOCIOS realizados por su padre, un comerciante de origen vasco llamado Cipriano, permiten a Manuel Sánchez Guardamino (Lugo, 1830), exhibir la mayor fortuna no aristocrática de sus tiempos en Lugo.
El concejal Cipriano Manuel Sánchez, también Guardamino, es dueño de varios inmuebles en Lugo cuando el 13 de enero del año señalado nace su hijo Manuel en la calle Batitales. Uno de ellos lo alquila al Círculo para su primera sede y otro, a la Fonda del Méndez Núñez. Había llegado a la provincia para participar en las obras de la carretera de Lugo a Chantada, y según recoge Ramón Villares, aprovecha la desamortización de Mendizábal para hacerse con edificios y solares de antigua propiedad eclesiástica a muy buen precio y sin grandes rivales en las pujas, por aquello de no molestar a la Iglesia con la adquisición de sus antiguos bienes. Cipriano había nacido en 1794, y su esposa, María Dolores Sánchez de Neira, en 1798.
Manuel Eustaquio Antonio Sánchez-Guardamino Sánchez de Neira, su nombre completo, es un estudiante aventajado y como también es hombre de posibles, tiene abierto el camino para estudiar jurisprudencia en Compostela, donde ya se encuentra cuando cumple los 17 años.
Durante su estancia en Santiago como estudiante de Derecho, Guardamino junior se apunta a las clases de frenología que imparte por toda España Mariano Cubí i Soler, el introductor de esa seudociencia psicológica, que investiga el carácter y el comportamiento a través de la forma y el tamaño de las diferentes partes del cráneo.
Cubí imparte también su cursillo en Lugo y en otros puntos de Galicia, pero la experiencia no le va a salir gratis. El frenólogo catalán es denunciado por el sacerdote Antonio Severo Borrajo ante el Tribunal Eclesiástico de Santiago por considerar que la frenología y el magnetismo están en contradicción con algunos preceptos y dogmas católicos.
Después de mucho batallar, Cubí logra que la causa sea sobreseída, lo que aprovechará para contarlo todo con pelos y señales en su Polémica religioso, frenológico, magnética. En ese libro aparece el testimonio favorable a Cubí de Sánchez Guardamino y de los restantes alumnos, entre los que se encuentra también José Pardo Bazán, el padre de doña Emilia.
Se casa en Bilbao con Elvira Aurrecoechea Arana, dieciocho años más joven que él. La boda tiene la particularidad de que se celebra en la misma ceremonia que la de su primo, Ramón de Guardamino, que contrae nupcias con su sobrina María Berge. Se informa que los novios salen el mismo día de la boda hacia Zaragoza y que pasarán la luna de miel en Barcelona. Tal como se redacta, se da a entender que el viaje lo realizan juntos los cuatro protagonistas del doble enlace.
Manuel y Elvira serán padres de María de los Ángeles, que nace en 1878 y vivirá hasta 1967, y de Rafael Maria Julio Cipriano Pablo Sánchez-Guardamino Aurrecoechea. Elvira muere a los 37 años el 10 de febrero de 1885 y es trasladada en tren a Bilbao.
La actividad parlamentaria de Manuel en las filas liberales progresistas, es muy intensa desde que en 1869 consigue el acta de diputado que lo hace constituyente de la de ese año, en compañía de los lucenses Manuel Becerra y Bermudez, Valentín Vázquez Curiel, Juan Paradela Sánchez, Ignacio Timoteo Yáñez y Manuel Quiroga y Vázquez.
La reivindicación lucense del ferrocarril es una de las causas por las que lucha, siendo diputado, o como senador, de 1871 a 1887, cuando fallece en Madrid el 7 de mayo.










