Maximino Teijeiro, el rector de la Casa de la Troya
4 de Octubre , 2020El médico de Monforte de Lemos alcanza fama de excelente cirujano dentro y fuera de España
EL RECTOR DE la Universidad de Santiago, al igual que El Progreso en sus primeros años, era monterista, o sea, liberal; o sea, de Montero Ríos; no de Segismundo Moret. En sus filas fue senador y en el desempeño de su cargo universitario se convierte en uno de los protagonistas de La Casa de la Troya, de Pérez Lugín, aunque en su caso hace un papel tan a su medida que no muda de nombre como otros y en la novela sigue siendo Maximino Teijeiro (Monforte de Lemos, 1827), pariente de Antonio Casares.
En parte se debe al enorme prestigio alcanzado como médico y cirujano. No era necesario crear un personaje, porque don Maximino ya lo era en sí mismo.
Sus operaciones se anuncian en la ciudad a la que se desplaza como timbre de gloria para el enfermo y para el propio lugar donde se realizan. Por eso disfruta de una doble fama, la de acudir raudo a donde se le reclamen sus servicios y la de atraer a Santiago enfermos llegados de otros países, especialmente, de América.
En 1861 obtiene el grado de doctor y a partir de ese momento se inicia una carrera de éxitos. Director anatómico de la Facultad de Medicina de Santiago, imparte clases de Osteología antes de ser catedrático por oposición de Anatomía en Valladolid, para regresar más tarde a Compostela, donde enseña Patología general. Su domicilio es Rúa Nova, 33.
Durante cuatro años enseña Anatomía quirúrgica, apósitos y vendajes, y después Patología quirúrgica, hasta conseguir la cátedra de Clínica quirúrgica, su especialidad.
Otro rasgo suyo fue la generosidad. Atendía gratuitamente a los soldados de las guerras que le toca vivir y a los pobres. En 1897 por ejemplo, se recauda una cantidad para darle una serenata, como es costumbre decimonónica, pero él la rechaza e indica que se entregue la cantidad al hospital.
Su esposa, María Reales _ fallecida en 1901, un año después que él _, es una de las principales donantes de la institución y la muerte del médico se honra por parte del Colegio Médico con el reparto de bonos para la Cocina Económica y con una comida extraordinaria para los presos de la cárcel pública.
Desde 1858 pertenece como socio numerario a la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, que dirige entre 1870 y 1871. También es socio corresponsal de las academias de Medicina y Cirugía de Valladolid y Valencia, y preside varias veces el Casino de Caballeros.
Sus desvelos contra la epidemia del cólera en A Coruña y Santiago el año 1854 son recompensados con la encomienda de la orden de Isabel la Católica y el 25 de diciembre de 1870 se le concede la gran cruz de la misma Orden.
En la Exposición Universal de París de 1878 figura como uno de los agregados a la Comisión regia y en mayo de 1886 está comisionado para estudiar en París el método curativo contra la rabia que refleja en su “Memoria original que sobre el sistema curativo de la Rabia descubierto por Mr. Pasteur…” También un monfortino, Pérez Parada, será el primer paciente español de Pasteur.
Traduce el conocido Manual de medicina operatoria, de J. F. Malgaigne que editará Carlos Bailly-Bailliere en 1867 y al que añade datos de su experiencia, así como otras obras de Anatomía quirúrgica y la Guía del Médico práctico.
Sus obras principales abordan la fiebre tifoidea, la sífilis y su título más carismático es La terapéutica que se impone, de 1899.
Tres años antes de fallecer, el Ayuntamiento de Monforte da su nombre a una de las calles de la ciudad.











