Pantallazos
18 de Octubre , 2020
La proteína en Venezuela necesita un plan especial
Es imposible que Sánchez no supiera las reticencias que iba a levantar en Europa su reforma del CGPJ. Es imposible porque fue precisamente su compañero de partido, Juan Fernando López Aguilar, quien alertó a los europeos sobre la torticera reforma perpetrada por Polonia en el mismo sentido y porque ni siquiera en una cabeza tan fuera de control como la suya cabe concebir que una deriva hacia la dictacruda no sea advertida dentro y fuera de la península.
Resulta demoledor para cualquier europeísta que se precie recordar en estas fechas los eslóganes que el PSOE y el resto de los partidos autoconsiderados demócratas coreaban antes de la entrada de España en la CEE, porque creían, acertadamente, que nuestras instituciones no eran homologables a las de los otros países.
Y todo para que unos cuantos años más allá otros correligionarios suyos añoren el franquismo para imponer su querida dictacruda.
No. Es imposible que Sánchez y sus conmilitones sean tan ingenuos, ni tan arriesgados. Pensemos que gobiernan con pantallazos y este es uno más, como la eutanasia a domicilio, el aborto sin permiso paterno, el huertito de marihuana, la paguita y otra buena pila de engañabobos, entretieneculos y desatalenguas.
Y todo mientras la pandemia propaga sus estragos ideológicos, humanos y económicos. Hay que dejarla trabajar. Cuando acabe, el país estará tan debilitado que comerá de nuestra mano y aprobaremos un Plan Proteína, como acaba de hacer Maduro, la compra de perniles para que los venezolanos festejen la Navidad. ¿Puede concebirse mayor miseria? Sí, hay países en hambruna permanente sin necesidad de que la traiga ningún político. Se los han comido.
¿Qué pecado tan nefando habremos cometido para merecer esta horrible penitencia?











